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Albertine Valverde

Autor desde 15-05-13

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  • Ah, eres el chico de la carta de lectura muy simpática. Lo leí el otro día y me quedó sin terminar porque me llamaron por teléfono. Pero ya sólo con ver tu carta de presentación, La Celestina es una maravilla y me hace partir de risa desde hace mucho tiempo, aunque la relea me hace reir, por lo que da de sí el lenguaje atropellado de la anciana cuando quiere imitar a los de alta alcurnia, que no veas, con esas referencias ya se sospecha, sin acabar el relato que iba a ser simpático. Sigue así, que la simpatía y el humor y la risa son los mejores medicinas de este mundo y escasean como buscar una aguja en un pajar. Un abrazo y gracias por tus palabras de ánimo en mi espacio de lectura.
    Me recuerdas a Bécquer. Un saludo
    Son unos instantes terribles, se pasa un miedo atroz. Cuando el dolor es insoportable , te desvaneces ....tal vez no regreses para contarlo. Y si regresas, lo que cuentas no te lo creen. Y desde el punto científico dicen que más de 8 minutos no puede estar el cerebro sin sangre...ja. Probablemente nadie regrese para contarlo porque no quieren venir, sobre todo si están en una situación tan angustiosa como la que cuentas. Cortito el relato pero efectivo. Un saludo
    La sociedad camina por unos derroteros en los que cualquier persona, sin se inmigrante puede encontrarse en esa situación, desgraciadamente. Un día que perdí el monedero, y el bolso, ya no me acuerdo muy bien cómo lo recuperé, empezaron a entrarme sudores fríos porque me parecía que iba atener que pedir una limosna para llamar por teléfono a casa, o para comprar un billete de bus y regresar. Cierto es pues que se precisa cierta valentía, como tú dices, para extender día tras día la mano. Créeme, por unos instantes lo pasé muy mal, y me imagino que siempre se pasará algo mal , o bastante mal, aunque lleves tiempo extendiendo la mano. Un abrazo.
    Muy curioso. Un abrazo
    "Me sentía terriblemente atraido por ella: tan cercana y a la vez tan distante, tan ardiente y a la vez tan fría". Pues no sé cómo puedes saber eso si es la primera vez que la tratas. No tengo la menor idea de lo que hablas, porque varias veces que se me acercaron para darme un beso de película, o para llevarme a un hotel así sin más, le tuve que poner las manos en el pecho a los individuos , unas veces partiéndome de risa y otras enfadada, incluso con miedo y mirando si había algún poli cerca por si los necesitaba, y créeme, lo que a ellos les parecía muy rico, lo del beso que no llegó a realizarse con ninguno de ellos porque no entendía nada ni me apetecía lo más mínimo, y que a mí me parecía más bien asqueroso, porque aunque a una mujer le gusta despertar pasiones, una cosa es la líbido y otra el amor, y la mía está supercontrolada por las exigencias de la razón y hay un punto inflexible e innegociable en el que el hombre aunque está bien no me dice nada de nada para abrirle la puerta de mis tesoros , porque se necesita un clic, una contraseña mágica, que hace que las "mujeres" estemos a años luz de las perras... Me encanta, quiero decir que me divierte, y me espanta tu escrito. Se nota que está escrito por hombre, je je.
    No es una causa. Es una consecuencia. Si no le doliera sería más alegre. Dolor sólo hay uno: el que se siente. Un abrazo y créeme: sonríe, Busca sonrisas de verdad y el dolor, sea el que sea dolerá menos. Aprendí a reir poco a poco cuando ya no sabía cómo se hacía o no podía reir, y un día que descubrí que o reía o ya no me levantaría más del lecho o abismo en el que estaba tirada. Nadie te puede echar la mano porque o no saben qué hacer o caerían contigo. La medicina, por otra parte no cura. Sólo pospone o disfraza el problema. Un abrazo.
    Lo he leído y encuentro un profundo dolor, tal vez la esencia del dolor, pero no el motivo, principal argumento para intentar sanarlo. ¿Y por qué hay que sanarlo? porque el dolor no es bueno, ni siquiera cuando va adornado o acompañado de estética. Un saludito y a seguir puliendo ese dolor, a ver si aparecen las causas, para que puedas sonreir más.
    Pues, nada. si piensas lo contrario, casarse o arrimarse no es obligatorio. Probablemente hay tantas crisis de pareja porque tanto los hombres como las mujeres buscáis en la gente esos amores románticos que se ven en las pelis y son eso, pelis. La vida está llena de pequeños momentos insignificantes. Amar la vida significa respetarla y no pedirle siempre una vorágine. Si la vida fuera siempre así se dispararía la cortisona y las personas durarían lo que algunos mosquitos: un día. Intenso, sí, pero un día. Abúrrete un año entero y verás 365 puestas de sol. Aquellos mosquitos no ven ninguna. Un abrazo.
    Pues, me intriga saber por qué es imposible. un saludo
    Se lee muy agradable y resulta ameno. Es curiosa la definición del tiempo por los protas, ,lo cierto es que todo se encamina al futuro, que no existe, el presente se esfuma y al pasado sólo le hacen caso los nostálgicos, aunque cualquier tiempo pasado no fuese el mejor, je je. Venga pronto otra de vikingos a ver qué nos cuentan. Un saludo.
    Relato de una gran belleza que trata un tema crudo y sensible. Cuidar de un enfermo de esa devastadora enfermedad es terrible. Un abrazo.
    Son relatos exóticos y tienen cierto encanto y gracia, aunque el hilo estructural de momento no se ve entre los tres relatos. Seguiremos pues a la espera a ver si el futuro nos lo aclara. Un saludo.
    ¡Qué susto! Parece real. Se lee de muy buen grado. Me gustó leerlo. Un abrazo.
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