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Walter Gerardo Greulach

Barrio Buena Vista Miami ... Autor desde 08-08-13

Walter Gerardo Greulach nació en Jaime Prats, departamento de San Rafael, Mendoza, República Argentina. En 1964.Cursó la secundaria en la E.N.E.T de General Alvear. Mas tarde se recibió de técnico en propaganda y publicidad y Licenciado en Comunicación social en la Universidad Nacional de Córdoba. Sus primeras armas en la profesión las hizo como crítico teatral, productor de revistas barriales y conductor de programas de entretenimiento en pequeñas emisoras radiales de Córdoba. A fines de los ochenta se mudó a Paraná, Entre Rí­os, contratado para trabajar en un novedoso proyecto radial (FM Capital). La década de los noventa lo encuentra en Aruba isla del Reino Holandes, desde donde colabora asiduamente a traves de arti­culos con publicaciones locales y extranjeras. Desde el 98 esta radicado en Miami y es columnista en diversos medios de la red. Pese a escribir poemas y cuentos desde su temprana adolescencia, recien en el 2008 tuvo la desfachatez suficiente para publicar El Guionista de Dios¿o del Diablo?, su primer libro. En el 2011 salió su segunda obra de relatos cortos, Awqa Puma, temporizador. En la actualidad se halla trabajando en la novela El quijote Verde, un thriller ecológico.

Tu autor favorito

Julio Cortazar

¿Qué epitafio te gustaría tener?

Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo. Miguel de Unamuno

¿Cuál es la frase perfecta?

¿Será que hasta nuestro último empeño es solo un sueño dentro de un sueño? E.A.Poe

¿Qué libro te ha impresionado más?

En las montañas de la locura. H.P.Lovecraft

¿Algún libro te parece insuperable?

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  • Relatos publicados 16
  • Valoracion media 4.45
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Reseñas
  • —En síntesis —pensó divertido el mercp de Morgandus— no soy más que un puto e insignificante microente en un mundo capsular. Algo con lo que una parva de hijos de perra se divierten allá, mil años en el futuro.

    La nano ingeniería genética se desarrolló de tal forma que, en los pasados siete años, en las competencias ya se recreaba el mundo en su totalidad y se llegaban a poner en la cápsula hasta seis mil millones de marcps corporales. O sea una reproducción precisa del planeta pre-inundación, mil y pico de años atrás.

    Mientras buscaba la libretita más el grabador y acomodaba su glock 9mm bajo el sobaco, rogó que el joven tuviese razón y que el asesino de los golpeadores, como lo bautizó un reportero del New Times, hubiese aumentado el número de víctimas. El psicópata se había cargado veintinueve hombres en el área de los condados de Dade, Broward, Palm Beach y Monroe, en los pasados seis años...

    Podría haberse arrojado de una vez y acabar rápido con su agonía, pero, además de querer gastar sus últimos 500 dólares, sentía un placer morboso por desgastar sus horas postreras en esa plena conciencia de víctima, repasando su no-vida sobre esta tierra. Un último ajuste de cuentas con un individuo timorato, acomplejado, holgazán y depresivo en el cual ya casi no se reconocía. De repente parecía anestesiado, observándose desde otro plano, más moral y ético, como si el tomar la decisión de acabar con esta bazofia humana lo hubiese imbuido de un aura superior. 

    Es extraño, afuera llueve a rabiar y aunque los cristales están empañados, puedo ver la luna llena apoyada en una esquina de la ventana. Un lunón hermoso, intimidante, como el pasado que me asfixia y me obliga a descargar mis sentimientos en una hoja de cuaderno.

    Si se busca una zona en el sur hemisférico a la que pueda catalogarse como modelo de hacinamiento, narcotráfico y miseria, esa es la villa 31, en Retiro, ciudad de Buenos Aires. Miles de argentinos mesclados con bolivianos, peruanos y paraguayos atiborrados en apenas cien manzanas, en muchos casos sin acceso, ni siquiera, a los servicios básicos. Un barrio de diez mil familias, con basurales como únicas plazas. Donde bullen los niños y arroyuelos de agua servida serpentean por las calles. Allí, en un lugar diseñado más por Satán que por Dios, nació y vivió hasta los doce años Lucas Mariano Agüero.

    El bolso resultó ser una caja de pandora. Cualquier cosa podía salir de allí adentro. Entre otras inutilidades se encontraban: Un par de auriculares rotos. Un libro de Coelho con la mitad de las páginas arrancadas. Un puñado de tickets del subte de Buenos Aires. Una caja de condones que parecía tener varias unidades… ¿usadas? Un despertador a cuerda. Una tarjeta de biblioteca… ¿del servicio penitenciario nacional? El pasaje de Lan Chile junto al pasaporte y el D.N.I. ¡Ahh! y por suerte la llave magnética del hotel donde estaba Pablo alojado.

    —Hay un sitio de unos locos en internet que te pagan re bien por hacer cosas sinsentido, un primo mío ganó casi cien mil dólares un año atrás —le dijo Juanchila, el colombiano de Medellín que trabajaba con él en la cocina de un chicken kitchen. — Es arriesgado, pero sino querés perder el auto, la casa, tu esposa y tus tres hijos con ella, yo que vos lo haría parce. Total que más podés perder, si ya sos un muerto en vida Pepito.

    —La situación es extremadamente delicada —dijo el presidente intergaláctico y movió la cabeza mirando consternado a su hijo y a su primer asesor.— Como no propongamos ya una medida seductora y viable, no tendremos argumentos para seguir sosteniendo la existencia de este planetita tan problemático.

    De las teorías conspirativas sobre la penosa muerte de Nisman elucubradas por el gobierno para desviar la atención sobre el meollo de la cuestión, la espinosa denuncia del fiscal, quiero agregar una nueva que no le va en saga a las aportadas hasta el momento. Quizás en días futuros algún funcionario K tomé mi idea y la veamos plasmada en los principales medios nacionales. Con el respeto que todos estos tristes acontecimientos merecen, va aquí mi humilde y disparatado relato, invalorable aporte a la causa

    Atardecía y el gélido aire preñado de misterios coloreaba narices y cachetes. El ulular de algún que otro búho chillón de Georgia amenizaba el ambiente. Tomados de la mano con Doris avanzamos hasta la tumba del supuesto asesino de niños, deteniéndonos un par de minutos con los nervios pelados por el temor.

    Sucedió en verano, a principios de la segunda luna de enero de un año que mi memoria impide cifrar. Aunque aún mantengo nítidos el contexto y los hechos que se fueron desencadenando a lo largo de aquel día, el más inusual de mi existencia. Tras unas cuantas décadas traigo la historia a colación. Dos hallazgos, el dia de ayer, me dieron la certeza que no fue un sueño o una alucinación producto del exceso de cannabis.

    La criatura se arrastró con torpes balanceos, apoyándose en las extremidades superiores, unos cortos chonguitos terminados en aletas. Dando coletazos con el muñón que nacía bajo su cintura logró apoyar su gran ojo contra la rajadura, único vínculo que con la realidad tenía.

    No se quienes son, aunque estoy segura de que existen y me llaman. No podré resistir mucho tiempo. Hay algo maligno en el tono de las voces, algo terrible se esconde tras esos sonidos y sin embargo cada vez me cuesta más ignorarlos.

    Hoy leí en el Nuevo Herald que mi amigo Francisco Carbonero, “el manos de ángel”, el mejor ilusionista que jamás haya marcado sus pasos sobre el planeta tierra, había fallecido en la isla de Cuba. Soy el único que conoce la verdad y cargo obligación de limpiar su nombre de la atrocidad por la que se lo acusó injustamente aquella noche neoyorkina, diez años atrás.

  • Muy bien relatado y sumamente interesante...
    Digno de leers. Muy interesante...
    Muy Bueno!!!
    Gracias Jose, un abrazo. No soy Nuevo en tus relatos. Participo desde hace ya varios años. Solamente que antes lo hacia bajo el seudónimo de Gerard Walt...
  • Este usuario no ha creado ninguna reseña

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