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Final de Trayecto

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— ¡Ya hemos llegado, amigo! —dice el conductor del autocar— Este es el final del trayecto. El único ocupante que queda, mira por la ventanilla mientras el chófer baja del autocar para abrir el portaequipajes; sólo queda una vieja mochila de montañero con un saco de dormir acoplado. El viajero baja del autocar, se estira como queriendo despertar su cuerpo y toma la mochila de manos del conductor; otea el horizonte con la mano derecha protegiendo sus ojos. El paisaje es desolador: una vieja estación de autobuses en medio de un páramo polvoriento en el que se adivina un desdibujado camino que se pierde en la distancia. Un hombre enjuto, con uniforme de funcionario sale del edificio de la estación y se pone a hablar con el chófer del autocar. El viajero toma el camino polvoriento y se aleja sin despedirse. — Un tipo raro, Matías. No ha dicho ni mu en todo el trayecto. Sólo me pidió que le avisara cuando llegáramos al final. Un tipo muy raro. — Entonces encajará bien en el pueblo —dice Matías observando como se aleja el viajero. — ¿Y si está huyendo de algo? ¡Podría ser un asesino! — Si fuera así, lo más probable es que… —Matías se pasa el dedo índice por el cuello— Creo que ya me entiendes, Rafael. Rafael se santigua y se despide de Matías. Le queda un largo camino de vuelta y no quiere que se le haga de noche, aunque sea verano y aún quede mucho para ello. El viajero se detiene un momento junto a unas rocas del camino, bebe agua de su cantimplora y, mientras seca el sudor de su frente con un pañuelo arrugado, vuelve a otear el horizonte. El sol se está poniendo y, al este, consigue divisar un conjunto de casas; decide que parece un buen lugar para pasar la noche. Al llegar a la entrada del pueblo se percata que no hay ninguna indicación que le revele el nombre del mismo. Caminando por sus calles no ve gente, aunque las casas no parecen abandonadas. Es un pueblo pequeño; todos los edificios son de planta baja, ninguno destaca por encima del resto, ni siquiera se ve algún campanario por lo que el viajero descarta la posibilidad de una iglesia. En lo que parece la plaza mayor, sin el menor atisbo de casa consistorial, ve una fuente donde decide refrescarse un poco. En la misma plaza hay unos bancos; se acerca a uno de ellos y decide tumbarse, apoyando la cabeza en su mochila, a esperar que aparezca alguien. Está cansado por el largo viaje, los ojos se le cierran poco a poco y se va quedando dormido. El viajero despierta al sentir el cosquilleo de una mosca sobre su cara; ya es de noche. El pueblo, iluminadas sus calles, no presenta luz en ninguno de sus edificios salvo en uno. El viajero se echa la mochila al hombro y decide acercarse; observa que la puerta está abierta, solamente le separa del interior una cortina de canutillos. El edificio es un bar aunque nada en el exterior lo indique. En el interior, cuatro mesas diseminadas por la sala, sin orden aparente, dan paso a una barra donde un hombre de aspecto rudo limpia unos vasos frotando afanosamente.
  • Teodoro Bama

    Publicado el 27.08.13

    Por lo demás el bar está vacío. No hay clientes. El viajero se acoda sobre la barra, señala una botella de la estantería y el hombre de aspecto rudo le sirve un ron en un pequeño vaso. sin mediar palabra. El viajero bebe un trago. Que lugar tan inhóspito, piensa. Que distinto del mar de mi patria, del bullicio de las playas y los bares del paseo marítimo. Hace de tripas corazón y recuerda que tiene un proposito que cumplir. - ¿Conoce a Magdalena Robaspieras?- espeta. El hombre rudo palidece.
  • Luis Carlos Palazuelos

    Publicado el 27.08.13

    _ ¡Todos conocen a esa... mujer! o la conocieron hasta la noche en que...pero ...¿qué es lo que quiere usted? Las cosas se han compuesto, la gente sólo quiere olvidar. No se meta en lo que le puede costar más que un disgusto. Vaya, el trago lo paga la casa, ya debo cerrar.
  • scaramouche

    Publicado el 30.08.13

    El viajero coge su mochila y se marcha por donde ha entrado. Un portazo tras de sí le deja claro que no va a ser fácil encontrar a Magda. Ya le ha ocurrido en otros pueblos, no desespera porque, al final, siempre encuentra un hilo del que tirar.
  • Mari Fou

    Publicado el 30.08.13

    Se lo pensó mejor y dio media vuelta. - Se lo agradezco. Estoy prácticamente sin blanca. ¿No necesitaría un ayudante o algo así para el bar? Tengo cierta experiencia. - Aquí hay poco trabajo en realidad, salvo las noches en que hay reunión de… Hoy no, me refiero a otros días. Pero, mire, mejor lo hablamos mañana. Tengo que cerrar ya. - ¿Alguna sugerencia donde pasar la noche? –apurando rápidamente el vaso- - Si insiste en permanecer por aquí le aconsejo que pernocte en el hostal que hay a 2oo m saliendo a la izquierda. No encontrará ningún otro en este lugar. Buenas noches, caballero – retirando el vaso ya vacío y con ganas de dar por concluida la conversación- - Disculpe, una cosa más. - ¿Más? ¿Algo más? –frunciendo visiblemente el ceño mientras saca unas llaves de su bolsillo y abandona su lugar tras la barra- No más cuestiones, hágame el favor. Es muy tarde. No tengo nada más que añadir. - No, no, no pretendía hablar sobre la… Entendido… Gracias por la invitación. En todo este rato el dueño del bar no le ha preguntado por su nombre ni por su procedencia – se extraña el visitante-. Finalmente el viajero se coloca de nuevo la mochila a la espalda y alarga su mano para despedirse. No obtiene correspondencia. En su lugar su esquivo interlocutor se aleja para recoger una especie de trozo de papel que hay sobre el extremo de la barra junto a la ventanilla que comunica con la cocina. Le mira y le dice:
  • Teodoro Bama

    Publicado el 04.09.13

    -Es usted uno de ellos. - No lo pregunta. Lo afirma. Me cabrea que me haya descubierto tan pronto. Esperaba un ratito mas de anonimato. -¿De quienes? - pregunto, con poca esperanza de que sea un farol, de que en realidad no sepa nada. El tipo me mira muy, pero que muy fijamente a los ojos y adivino su determinación. Y entonces lo suelta.
  • Carol Romero

    Publicado el 04.09.13

    Dacios- dijo- Me marché de alli, bastante mas acalorado de lo que en un principio intenté simular. ¿Como era posible? De mi pueblo natal no quedaba nada, a excepción claro, de los cuatro generales que ahora estaban viviendo en esta epoca.. como él. Imposible.. ¿Habría llegado hasta aquí Heleno? Llevaba años sin saber él, y la última vez parecía decidido a olvidar a Magda, a seguir su vida como mejor pudiera en estos tiempos. Y los otros.. esperaba que ninguno de ellos la hubiese encontrado antes. La magia de los carpatos volvía a llenarle el corazón de miedo y preocupaciones. Tendría que encontrarla pronto.
  • Lucia Quesada Rodriguez

    Publicado el 25.11.13

    Salió de allí,divagando sobre el tema y se dirigió colina hacia abajo donde se encontró con unas personas que lo detuvieron con malas intenciones.Sabemos que no traes nada bueno a este pueblo,te hemos seguido desde hace rato y no queremos gente que haga daño a las pocas personas honorables que quedan aquí.¿Qué es lo que busca con tanto misterio?¿Por qué pregunta tanto?Nosotros solo queremos tranquilidad,suficientes sucesos están ocurriendo en estos parajes como para que llegue un extraño y lo ponga todo boca abajo con sus intrigas.Señores,yo solo busco a Magda.
  • Pablo.

    Publicado el 07.12.13

    -Aquí no hay ninguna Magda- contesta el hombre mas vigoroso del grupo. -¿A no? Magdalena Robaspieras, Más conocida como la Dama Blanca. estoy seguro que habrán oído hablar de ella, no suele pasar desapercibida. -Perdone forastero, pero creo que sería conveniente que mañana parta en el primer autobús de la mañana, buenas noches.-Suelta sin mucha cortesía y mas con tono amenazador que como consejo un anciano desgastado por el tiempo y el trabajo. Por fin llego al hostal, no tiene mucho nivel y mas de una cucaracha no paga su habitación, nada mas entrar una señora de falsa sonrisa me saluda:
  • ★☾ Little lulu

    Publicado el 26.01.14

    ¿Qué habitación desea caballero?la más agradable,señora.Vengo cansado de un largo viaje,me encuentro exhausto,aunque se que aquí no tenéis lo mejor...-Forastero,venga por aquí.Esta es.¿Le gusta?Si,si,está bastante bien para lo que me esperaba.Perdone,una pregunta.¿Los hombres de la taberna llevan mucho aquí?
  • Adrián Álvarez

    Publicado el 17.04.14

    Y todo se tornó en negro. Cuando despertó un rayo de luz repentino cegó sus ojos, y al poco tiempo cuando recuperó la visión, pudo vislumbrar como unas oxidadas cadenas ennegrecidas tras años de dura labor, aprisionaban sus tobillos. Su respiración se tornó entrecortada y agitada al mismo tiempo por la sucesión de acontecimientos, su mirada se disparó el todas direcciones en busca de un porqué y con un aire de incertidumbre preguntó: -¿Hay alguien ahí?
  • ★☾ Little lulu

    Publicado el 13.07.14

    De repente vio una silueta negra que se movía lentamente hacia él,se asemejaba a él.Al dueño del bar,por eso le pareció tan misterioso.¿Sería que estaba ocultando a Heleno y sabían donde estaba Magda?cuando preguntó asustado:¿dónde está?¿Qué le habéis hecho?Quién es usted?¿Qué quiere?¡Suélteme! Necesito saber por qué me tiene amarrado.Yo solo necesito seguir mi camino.
  • Giovanni Estepa

    Publicado el 01.09.14

    Pero...¿Qué está pasando?... Todo había sido una ensoñación comatosa y por fin había vuelto al mundo real. La madre de Carol la abrazo y unos caudalosos ríos se deslizaron por sus mejillas. -Ya estás en casa.
  • Hosp Vet Pasteur

    Publicado el 19.09.18

    Y en ese páramo desolado... solo el pensamiento está desierto.

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