cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

Las esmeraldas recobradas

  • 0
  • 2821

86 párrafos

7 colaboradores

Participar

¿Viajaríamos? De un lugar a otro, por todo el extenso y desordenado mundo. Y por los siglos, de atrás a adelante y de adelante a atrás. El pasado y el futuro. Ya estamos en el futuro, nada sobrevendría que pudiera asombrarnos más. Y el pasado, del que conoceríamos unas migajas y aún así nos subyugaría. ¿Nos entretendríamos en las plazas de las remotas urbes? Esas encrucijadas de caminos de hogaño, donde se echaría de menos los cadáveres de los malhechores colgados de las horcas. ¿Nos toparíamos con el diablo? Para vender nuestra alma a cambio de una canción, o incluso solo de una estrofa, o hasta un único verso, siempre que fuera el más armonioso que nunca se hubiera escrito. ¿Recorreríamos las ciudades cuando estuviéramos en ellas? Paname; Sancti Emetherii o Portus Victoriae Iuliobrigensium; la sucursal del Cielo; Magerit. ¿Sabríamos crear algo lúcido partiendo del horror? Si consiguiéramos entender las fotos de Miguel Ángel Sánchez, reportero de guerra español. Si no añadieran más confusión. Si no. Si no. Si sí, Si sí. ¿Sabríamos reconocernos cuando estuviéramos cara a cara? Las palabras y los poemas serian engaños que nos distrajeran de lo preciso, el pertrecho necesario para vivir. O serían lo único que nos quedaría y deberíamos rendirles un culto abnegado. ¿Nos traicionarían o seríamos nosotros los que las emputeciéramos? Esperaríamos saber decirlo aunque ni una sola letra del alfabeto se doblegara a la disciplina del hablador. 'Pobrecito hablador': "No tiene nada que decir. No puede callar". ¿Convocaríamos a los filósofos franceses? Resucitarían, saldrían de sus tumbas y bromearíamos acerca de las ventajas de la acción sobre la reflexión (o del preferentismo sobre el indiferentismo). ¿Solucionaríamos las crisis demoledoras y el sexo sin ambages? O nos dejaríamos llevar, agotando nuestras fuerzas, y nos rediríamos, vencidos por la razón y por la certeza de que no hay esperanza. ¿Abriríamos la puerta para ir a jugar? El arroz con leche y la señorita más deseada de la literatura serían nuestra meta. Si no, si sí. Si nos casáramos con ella, ¿encontraríamos las esmeraldas?

El futuro había llegado: el legendario lector se hallaba en esos momentos en el país de nunca jamás, pastando feliz con los unicornios, mientras los esforzados escritores, congregados en torno a la wija, impulsaban la mesa hacia los cielos. Muchas preguntas habían surgido con Podemitas preferentistas tras el segundo motín de Aranjuez y la actualización Premium gratuita de Smartphones, preguntas que solo las esmeraldas podían responder.

Una nueva era había acabado con los viajes físicos en pro de los virtuales. La microcefalia se había cebado con los internautas, encerrados en sus propias cárceles electrónicas, navegando por el hiperespacio a la espera de emoticones que despertaran algún latido en sus acerados corazones. La nada se cernía sobre sus mentes. El gobierno culpó a un mosquito de la pandemia, pero la realidad era que, por falta de uso de las funciones cerebrales superiores, sus encéfalos habían encogido al tamaño de una nuez. Aún así no todo era negativo, pues gracias a la mutación se había acabado con la plaga de zombies devoracerebros escapados de Eurovisión debido a la inanición, aunque los devoracerebros antes habían acabado con todos los lectores del planeta. Paradójicamente, los autores habían sobrevivido al holocaustro zombie. Los devoracerebros nunca estuvieron interesados en su ingesta, ya que consideraban a los escritores sus iguales: unos depredadores de cerebros empeñados en comerle la cabeza al personal. Los escribas dedicaron sus esfuerzos a buscar un lector con el que repoblar la especie, y para ello tuvieron que adentrarse en las entrañas de la tierra, en el interior del gusano metálico que cubría la línea 6 del metro de París, lugar donde un brillo de esmeraldas prendido en la verde mirada de una muchacha de largas piernas, olisqueada por el fino olfato del perrito indexador, había sido visto por última vez.

En la estación Place d'Italie se subió un nómada acordeonista que cantó la de Tristan Corbière que dice: "La vie est une fille qui m'a pris à son bon plaisir... Le mien c'est : la mettre en guenille, la prostituer sans désir". El metro salió al aire y el reflejo en la ventana del rostro de la chica de Daumesnil desapareció. No se miraba a ella misma, sino a la gente del vagón. Pensaba: "Son zombies, pero entre ellos debe haber algún bello mozo para echarme al buche". Y: "Veo todo como si estuviera en el infierno. Puede que no. Puede que tenga a mi lado a alguien interesante... No creo". A su lado, tenía un niño con un alambre chuzándole la billetera en su mochila, haciéndola subir discretamente para agarrarla. Ella solo veía que era un hobbit de R...ania. Como no existían lectores cómplices en su tiempo intemporal nadie podía avisarle del robo. Ni yo, lector, ni yo. El acordeonista se dispuso a cantar una de la eterna rebelde Juliette Gréco: "Finalement finalement/il nous fallut bien du talent/pour être vieux sans être adultes...". "Recuerdo mucho, se dijo la chica, un episodio del Cetro de Esmeraldas, en la ciudad del laberinto, donde hay un concierto de anarquistas. Pero el tipo que está cantando no puede serlo. Ya no existen. Ya se acabó eso. Debe ser solo un tipo que se aprendió unas letras que a lo mejor ni entiende. Un extranjero que apenas sabe qué significa Doné la moné sil vu plé, y que, sin embargo, por alguna razón, como un personaje de Bradbury, rescata una literatura del fogón del olvido". La chica ya casi se bajaba. El niño ladrón ya la había robado y se había ido. Se le llevó una billetera-mola de las que vendía los martes y los viernes en el mercado de Daumesnil. Tenía muchas de ellas en su mochila. Dentro solía poner un papelito con 350 palabras de un loco que conoció en el cine Brady. Él le propuso difundir sus historias sobre islas, magos, cocineras, monjes, vidrieras que encima de hablar traducen el latín, cruzados, mucha cosa del medioevo: El Cde. Para convencerla le recordó a Amélie Poulain que sorprende a desconocidos con cartas y detalles, como las postales de unos gnomos de jardín que viajan por el mundo. La chica de Daumesnil le dijo que no fuera ridículo. Que a ella solo le gustaba Mocky y Rivette. Pero finalmente aceptó creyendo que podía subirle el valor a las molas agregando los papelitos. Iba a seguir el ejemplo de Kinder sorpresa, Carambar, ... no iba a inventar el agua tibia. ¿Pero sí sería ganancia? En realidad eran más dibujos -o más bien rayones- que palabras. Podía difundir gratuitamente los papelitos que no le parecieran muy buenos y poner en las molas los mejores. En los segundos escribiría "Tomo 2 del Cde". "¿Están escritos en una lengua conocida? ¿Qué quiere decir Impara l'arte e mettila da parte? Y ¿Mazel Tov? ¿Felicitaciones? ¿Por qué?", le preguntó al loco, que le respondió: "Están escritos en la lengua de un pueblo que falta. Pero, descuida, para darle un encanto exótico, dirás que vienen de una tribu de Algonquinia o que así hablan los descendientes de los hoplitas, o que le pregunten a la tortuga".

En el papelito del ladrón se leía: "La haya y la halla".

  • VV.AA.

    Publicado el 02.02.16

    Gamino le Voleur se lamentó: —De algo hay que vivir. Esa gominola es lo primero que como en tres días. Y no la puedo digerir.—Era un piedra preciosa, raterillo aficionado—dijo un paseante anónimo—. Deberías haberla vendido en el mercado negro de Amberes y te hubieras podido comprar con lo que te dieran unos miles de croquesmesieur, para paliar la gazuza. Nikos Daumais, siempre muy proclive, reflexionó:—Desperdiciamos la riqueza. Quizá porque no nos han enseñado a reconocerla. Pasa por delante de nuestros ojos y la malgastamos. La urgencia que supone sobrevivir nos aboca a un despilfarro que es peor remedio que la enfermedad. Es la fábula de la gallina de los huevos de oro. Si quieres hacer un caldo hoy, morirás de inanición mañana sin haberte percatado que poseías una fuente de recursos casi inagotable. Este es uno de los males del mundo. Nos falta educación para la opulencia. Susi (ay, Ctrl-F, ya no nos sirves), que estaba tratando de recuperar el bolso, se fijó en la intensa mirada que ND ponía cuando pensaba.—Habrá que llamar a la gendarmería si queremos solucionar esto. —Silent leges inter arma—dijo G.—El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón. ¿Cómo llegó el caramelo envenenado a tu bolso?—preguntó ND.—Es una larga historia. —Nos quedan 988 capítulos, puedes ir empezando. A G. le dolía la tripa. —Solo es una oclusión intestinal. Lo más probable es que mueras en el número 3. L'AP-PH se presentó desplegando toda la fanfarria de luces y sonidos.—¿Qué le pasa?—Se ha tragado una esmeralda.—Las esmeraldas son una metáfora—dijo un médico jovencito que leía en los trayectos.—Las metáforas no matan—dijo ND.—Me costó mucho conseguirla. Tuve que dejar que un poeta maldito me prostituyera sin desearme de verdad.—Eso es corrupción de menores.—No me refiero al sexo. Me obligó a vender sus versos por una sonrisa, incluso aunque fuera falsa, cuando yo estaba convencida de que valían mucho más.—Eso es tráfico de estupefacientes. Sonreír está prohibido en todo el país.
  • Furor

    Publicado el 04.02.16

    Al principio el loco del cine Brady cautivó a Susi por su erudición en el tema de las películas cuyos subtítulos deben ser pésimos para que puedan ser consideradas logradas. Pero solo hablaba de eso. Ella le decía: "vamos a bailar regueton, no importa que no te guste la letra, sino mover el culo", pero él siempre encontraba un pretexto que tenía que ver con su cine, donde ni siquiera trabajaba. Le decía cosas como: "Mira, chica, la gente como yo no puede dormir en la noche en esas carpas que regalan las asociaciones, porque no falta el lunático que les prende fuego con uno adentro. Si tienes una botella te toca amarrártela al cuello con una cuerda, porque si te duermes alguien se la toma. No, no es posible dormir en la calle. Entonces debo dormir en el día en el cine. Es como un hotel pero con películas todo el tiempo. De Mocky o cine B que nunca conocerán la fama con títulos como "Los dinosaurios de Marte", pero sin dinosaurios y filmado en la Guajira, Colombia...". "Pues, le respondía, pasas la noche bailando y descansas en tu hotel". Era un tipo con una lógica rara. Al hallarse entre la espada y la pared salía con otra historia todavía más enrevesada hasta que Susi tomaba aire y le pedía que siguiera hablando de películas. Era una chica enamorada del bajo mundo. Si quería recuperar su bolso era para preguntarle al ladrón cómo si conocía la muerte. Susi en el metro se preguntó qué pensaría el loco de "La tierra y la sombra". Ya que no podía cambiar de tema con él al menos que fuera de terreno. Pero, claro, ¿cómo hablarle de algo que él no se había visto, seguro? De repente, en el metro, que como todo en el Cde se va llenando de personajes, comenzó a imaginarse los sonidos de aquella opera prima: cañaduzales quemándose, un tren cañero pasando por una carretera despavimentada, grillos, sapos en el anochecer, mirlos, pechirrojos y pechiamarillos, una canción triste como la que acaba de cantar el acordeonista. El sonido combate la sombra y la prohibición de la sonrisa
  • VV.AA.

    Publicado el 04.02.16

    —Me interesa la historia de la niña que confundió un árbol de Navidad con una letra del alfabeto—dijo el paseante anónimo mientras dudaba en meterse en el cine Brady, bajar al metro, donde parecía haber una fiesta por la música de acordeón que salía por la boca de Denfert-Rochereau ('Infierno rocoso', tradujo un meteco que acababa de llegar a la ciudad y mal hablaba la jerigonza local por puro afán de mantener la esencia de su país y hacer rabiar a los chovinistas), o seguir andando hasta la plaza Domení, donde le habían dicho que vendían de estraperlo píldoras (pilules, dígase [pilyl], con los labios como si fueras a besar el santo patrón del Mont Saint Michel durante la epidemia de cólera del XIX) verdes a cambio de sonrisas de fabricación clandestina en un garaje acondicionado de su pueblo natal, ayhá, muy lejos, donde los dioseciyhos yhevan la cabeza metida en el vientre—. Supongo—dijo para sí—, que la representación simbólica ha evolucionado en esta tierra hacia los pictogramas, más fáciles de entender y más rápidos de interpretar, y si quieres decir montañas dibujas una M, meandros de río = S, sonrisa = D, peine = E, escalera inútil = H, palo de telégrafos = T, pas de deux = W, caracol = G, escote por delante = V, escote por detrás = U, pechos abundantes = B, enfado = C, mango de paraguas = J, gorra de béisbol = P, gato agachado comiendo visto por detrás = Q. No me va a quedar más remedio que aprender el idioma. ¿Qué significará, por ejemplo, §? Tiene pinta de postura sexual. ¿Y =? Un tío y una tía follando, como en el chiste. ¿±? Un tío y una tía follando y otro que mira. ¿!ɷ¡?
  • Furor

    Publicado el 06.02.16

    Grabar esloganes en las piedras y olvidar su significado. Susi recordó que lo había hecho al pasar por "d'Enfer Roche", cerca de las catacumbas, que tiene un pasadizo secreto, aclamado por la gente con la expectativa de escapar de los devoradores de cerebros y realizar fiestas de verdad, no como aquellas en los bares donde no se puede hablar por el ruido de los televisores para escuchar los pezones de la última cantante y el peluquín de Ronaldo, con el que pretenderá salvar a los niños con labio leporino de alguna morada de estas oscuridades. Atrás de Susi, habían dos voces tratando de no mirarse y más atrás dos oídos pensando cada uno en su estaca mientras escuchaban decirse sobre el invierno de los primeros años del milenio, menos frío que los anteriores. ¿El calentamiento global, palabras con las que se "acabó" el primer tomo? ¿Porqué las comillas, narrador? Si después vienen los insultos. Tanta disciplina monacal, dicen, es porque eres un pendejo. ¿Eres indiferente? Más o menos, todavía no lo he entendido todo. Sé que toma años entender el sistema. Tienes que estar dentro si no quieres que te dé en la cabeza y jugar bastante. Aún no estoy dentro pero juego y olvido. Olvido hasta lo que juego. Soy un chullallaqui, palabra del diccionario perdido de una tribu del Amazonas que significa más o menos: "doble de uno vacío". ¿Recuerdas la publicidad de Kodak en la que unos duendes le roban los colores a la gente, dejando todo gris, como se visten hoy las masas, desde que comenzó a hablarse de individualidad -el individualismo mató al individuo-? Los chullallaquis somos desmemoriados. Ponme ante mí el Cde y apenas reconoceré unos juegos. Me siento como parte de una sociedad que empezó de cero jugando. Acordeonista regalame una cantinela y, aunque no tengo dinero, ten de esta Amsterdam, y ojalá que a este M se le aleje el terminus, de modo que parezca el bastón de un bufón coronado. Sin duda seré un pendejo y un fracasado, pero siempre tengo entusiasmo.
  • VV.AA.

    Publicado el 06.02.16

    —Quod scribimus nec docti nec indocti legant, alteri enim nihil intelligunt, alteri plus forsan quam de nobis nos ipsi—dijo el paseante, al que llamaré Passy para abreviar. Asunto cerrado. Solo era una venganza, el odio de los mediocres. —Hablemos de los pictogramas. Todo aprendizaje de un idioma es difícil en sus comienzos. ¿Así que M significaba eso? Comprendido. ¡Cuántos errores cometemos los neófitos! En cuanto a la metedura de pata de la B, me recuerda la anécdota de un periodista español que escribió: "Sofía Loren tiene un gran corazón. Tanto que parece que tuviera dos". Al censor franquista le dio un ataque al ídem cuando lo pilló después de publicado.
  • Furor

    Publicado el 10.02.16

    "Le ha dicho a sus colegas que el Cde es apenas una anécdota, lo cual es un sacrilegio. No dejamos entrar a los cismáticos. A partir de aquí entramos a un mundo raro donde solo entran los creyentes y donde opus iustitiae pax". Atrás de D., había un Monsieur con su GPS caminando hacia adelante a ver si se había equivocado de dirección. Si la flechita en su pantalla se acercaba al punto rojo, era que se alejaba de la mejor panadería de París. El Monsieur, que no era capaz de preguntarle a la gente, optó por hablar en voz alta a ver si lo escuchaban y por iniciativa propia se le acercaban para ayudarlo a ubicarse: "Hace cuatro años no salgo a la luz del metro, todo por hacer una tesis con 4449 veces la letra "h", 1558, "paraliteratura" y 26578, "metaliteratura". "Es una metatesis sobre metaliteratura", me ha dicho el director. "Una tesis sobre el proyecto de hacer una verdadera tesis", ha agregado, mas igual ha firmado la bendita carta de autorización para sustentarla. "El jurado comprenderá que es más importante darme el diploma que dejarme sin él, sin la oportunidad de entrar en un mercado laboral bastante selecto y que es donde puedo reparar mis errores, mi inexperiencia". Volvió a mirar la pantalla y vio que había que mirar el mapa del metro. "Qué extraña línea. ¿Será que es una broma para la televisión? ¿Dónde están las cámaras? Solo quiero trabajar en un espacio propicio para la libertad de pensamiento. No le pido más a la vida que igual no me va a dar. ¿Cambiar la casa de locos que habitamos? Tu parles ! La gente bien puede hacer lo que se le dé la gana, igual uno no puede salvar a nadie e incluso, nadie desea salvarse. Vamos derecho al Averno. Yo nací para para hacer lo que me gusta, que es darle de comer a los patos y caminar. Suficiente tenemos con nuestra miserable existencia como para pasarla haciendo tonterías como ocuparme de lo que hizo o no hizo el otro. Abran paso, muchedumbre de fantasmas. Muchedumbre de fantasmas ebrios.
  • VV.AA.

    Publicado el 10.02.16

    —Vamos, vamos, deje pasar a M. Daumais—dijo Passy que por fin se había decidido a retrasar su compra para ver la fiesta de la catacumbas—. Lo conocí en una isla del Egeo jugando al ajedrez y nunca fue más allá del límite aceptable. La sal solo escuece en la piel si hay una herida previa. —Todos los que están aquí tendrán sus debilidades pero no quieren que se las restrieguen por la cara—dijo el insobornable portero—. Incluso los que aceptan las críticas de aparente buena gana se quedan con un resquemor que puede explotar en cualquier momento. La mayoría de los corderos son lobos disfrazados. No quiero jaleos en mi Boite. —Me va a perdonar, pero le falta un circunflejo—dijo Passy que era muy tiquismiquis para los grafemas. —Pues no señor, "les rectifications orthographiques du français en 1990" permiten escribirlo sin sombrerillo. Y lo van a poner en práctica de inmediato, si estamos ya en 2016. —No tengo ni idea de en qué año transcurre esta historia—dijo Susi desde la barra con un vaso en la mano—¿En qué año se inventó el bouteillon? —Esto suena a insoportable relajación de las costumbres y dejación de la moral. —¿Dejar beber a las quinceañeras? —No, permitir que se elimine la teja. Un símbolo de la nación más culta de la tierra. Es como quitarle la Legión de honor a las palabras. —¿Qué ocurriría si escribieras una tesis académica sin poner nunca ese signo tan gracioso? El tribunal la rechazaría por osada y transgresora o la aplaudiría por valiente y transgresora? No es un despiste: he dicho dos veces la palabra transgresora porque se puede interpretar de forma negativa o positiva. —C'est inadmissible!—dijo el presidente de la mesa. —Je m'en fou—dijo el ponente—. El primer sacrificado copista amanuense que lo utilizó fue condenado al fuego eterno, y al efímero, que es el más jodido, por el rito ferendae sententiae, muy en boga en aquél tiempo, por inventar cosas que parecían inspiradas por el diablo. El GPS dijo: → & STOP. Y allí estaba la panadería.
  • Furor

    Publicado el 11.02.16

    —No hay razón de que esta discusión llegue a término... dijo GPSy, limpiándose el caparazón (¿Creían que no era un animal? ¿Por qué?) que trataba de ocuparse ahora que se había hallado la mejor panadería que era también una casa de títeres, aclamada antaño por los títiriteros de Lyon y San Petersburgo, entre otros. —Pues bien, no acabará hasta que D. no pase con nosotros, respondió Passy. Pasaremos por encima del guarda si es necesario. No es el primero ni el último. El primero lo conocí cuando apenas aprendía el latín, es decir, a los cuatro años. Pero, en vez de desearle mal, como se puede reaccionar ante señores de su calaña, le agradecí. Sí, le dijo: "Monsieur, ud. me ha enseñado a tratar a personas de su tipo, lo cual es más útil que una montaña de oro. Verá, el oro se acaba rápido, pero desgraciados como ud hay millones. Después de ud. ya no me quitará el sueño el resto que me falta por conocer. —Diga lo que quiera. Diga que se permiten los toros y no los títeres, pero mi trabajo es hacer respetar la ley, escupió a un lado el guarda. Aunque no parezca llevaban dos horas discutiendo los defensores de D. y el guarda. Hay momentos en que pueden ocurrir treinta acciones y treinta lugares distintos, y otros en el que todo parece detenerse. Esto depende, por supuesto, en según cómo se mire el theatrum mundi. Entre las máquinas de las Catacumbas están la guillotina seca, que no te corta la cabeza ahí mismo, sino muy lentamente y sin que te des cuenta. Y el apocalipsis, que es el tiempo del ahora o nunca. Rápido y con urgencia. —Sigan a los que se fueron donde las marionetas, ahí están bien, sonrió el guarda. Recuerdo la sorpresa que sentí de niño cuando pateé por primera vez una piedra. Para mí no solo era una, sino un mini guarda. El mío, porque yo también tengo. Las marionetas es el arte de los nigromantes sencillos. También puedes darle vida a las sombras. O tener un títere que sea solo viento, que lo escuches no más. Y creas.
  • VV.AA.

    Publicado el 13.02.16

    —Está empezando la función y nosotros en la calle discutiendo, sin llegar a nada—dijo Passy. —Hay que saber si es apropiada para niños—dijo el portero. —¿No sería mejor averiguar si los niños son adecuados para la obra que van a ver? Quizá las marionetas se sientan defraudadas cuando descubran a su público. La señorita Baguet salió a escena. La perseguía Don Brioche para untarla con la palita de Beurre. —Esto es acoso—dijo el Guardián del Orden de las Cosas. —Yo lo hago todas las mañanas—dijo un niño de la primera fila. —El horror aparece en la vida desde la más corta edad—dijo Passy. —La inocencia de la infancia debe preservarse a toda costa—dijo GOC. El padre del niño le dio una colleja. —Para que te enteres de lo que es una alegoría—lo aleccionó. —No quiero que me comas—dijo Baguet. El coro de Rosquillas declamó: —"Tu destino fue escrito por el aedo. Cumple tu misión sin vergüenza pues el sacrificio que te ha sido encomendado será del agrado de los dioses y de los hombres". —No me da la gana—dijo Baguet. Y el coro respondió: —"Mujer que huyes de tu sino y rechazas la profecía de Casandra: serás apartada de la estirpe humana y condenada a vagar por las regiones intermedias hasta que purgues tu culpa". —Me da igual. Que se meta Brioche la mantequilla por... Un interferómetro activado por la Brigada de los Panes de Viena tapó el final de la frase. —Así no hay quien trabaje—dijo el titiritero saliendo de detrás de las bambalinas. Más de la mitad de la platea lloraba desesperada. —¿Qué te pasa, tierno infante? ¿Por qué lloras? —Hay mucha censura, señor. No sé para qué luchamos en las aulas hasta conseguir la Lib... (Interferómetro a plena potencia) ..sión. —¿Qué ha dicho? — El Libro de Adhesión. Lo firman los adeptos para distinguirlos de los díscolos. Una pizza de pepperoni salió desnuda a las tablas. —¡Esto es corrupción! —No, solo es que tuvo mala suerte: cogieron al embutido con las manos en la masa. —I ♥ Ѿ —dijo GPS.
  • Furor

    Publicado el 14.02.16

    —¿Porqué marionetas? Yo en círculos intelectuales o de ricos me siento como una mierda; como dicen: como mosca en leche, le dijo la ley al rasta. Pero no crea que no me he cultivado. Hemingway detestaba a Malraux por esto: este se la pasaba hablando de pintura, de libros, de no sé qué cosa y era insoportable: una forma de elitismo; solo unos pocos pueden entenderlo. —Esa tendencia a generalizar todo me parece arrogante y corrosiva porque meter en un mismo saco todos conlleva a mucha amargura, respondió el rasta, zurumbático. Defiendo mi intelectualidad y me importa un culo cómo debo o tengo que ser. Así aprecio el mundo y no me interesa ser otro. A Malraux no lo conozco mucho pero Hemingway me parece un escritor menor, sobrevalorado mas por razones biográficas que literarias. Además, Cervantes nunca conoció la riqueza, tampoco Melville, tampoco Nietzsche. Camus y Sartre vinieron de bien abajo. Camus le dedicó el Nobel a su profesor de colegio porque sin su apoyo no hubiera llegado a ser parte de la élite. El medio popular no significa falta de intelectualidad. Percibir así la intelectualidad es seguir el juego del sistema: despreciar el pensamiento, que puede estar en el margen o en el centro. Otra cosa es haber desarrollado una sensibilidad más emocional que intelectual. Yo nunca pude desarrollar la primera. La mayor parte de mi vida fue en las afueras en el campo con el duende y la pata sola. Fuera de la ciudad el hombre es una bestia o un dios. Un dios que adora, de pronto. Mi falta de sensibilidad emocional puede ser un impedimento, pero, como le ocurre a los autistas, como le ocurre a todo el mundo, una falta va acompañada de una habilidad. Cada cual explorar el abismo como puede. —Una bestia diabólica con esos machins de pan, como máquinas de guerra. You're like thak ram who was famous as a fighter. It was in a state of chronic constitutional indignation. Oh, yes. The awful front of that meteoric sheep! It had declared war upon the whole world!
  • VV.AA.

    Publicado el 15.02.16

    —¡Qué deprisa pasan las cosas en esta ciudad!—se dijo Passy—. Hace nada estábamos viendo una sesión de guiñol y de pronto todo está patas arriba. Los artistas en la cárcel, los niños atragantados, las marionetas devoradas. —Ha sido una crisis—dijo Susi desde el ambigú mientras se terminaba la naranjada—. ¿No habías oído hablar de ellas? —Algo sé. Vengo de un país donde son continuas las políticas y las financieras. —Sí, en cierto modo aquí también son económicas. Sirven para abreviar situaciones que no conducen a nada. —Me estaba empezando a interesar la trama. —Los extranjeros os conformáis con poco. Aquí nos gusta exprimir los significados y descubrir lo que nadie ha dicho porque no debe decirse o porque no se puede decir y nadie dirá en los próximos siglos mientras no encontremos el modo de decirlo. —Dicho así parece complicado. —No creas. Tomemos por ejemplo el asunto de la sensibilidad y la inteligencia. ¿Tú qué prefieres? —¿Hay que elegir? —Sí, siempre hay que elegir. —He leído hace poco que han descubierto neuronas en el tejido cardiaco. Suena como aquello de que el corazón tiene razones...—No me vengas con cursilerías. Dime qué sabes de las ondas gravitacionales. —Poco. Suspendí las matemáticas de EGB varias veces. —Y ¿cuál fue la última vez que te emocionaste de verdad? —Déjame pensar. Ah, sí. Cuando comprendí de golpe la relación entre "el duende de la pata sola" y el chullachaqui. —No sé de qué me hablas. —No es fácil de explicar. Es algo que da más miedo incluso que la violación de la pobre Baguet. Sea en los sesos o en el pecho, ya que hablamos de esos imprescindibles adminículos humanos, hay hombres que llevan dentro un pequeño monstruo. Unas veces es amable y juguetón y otras se come a los niños que pasean por el bosque o, también, a sí mismo. —¿Las mujeres lo tienen?—No lo sé. No las conozco. —¿Tú me vas a comer?—No, si me tratas bien. Como en la canción: Carolina trátame bien,/no te rías de mi,/no me arranques la piel/o al final te tendré que comer.
  • Furor

    Publicado el 16.02.16

    —Son de mala suerte los dobles. —A veces cuando algo es bueno, se repite ¿Ya lo hemos dicho? —El duende que yo conocí en mi infancia no era el doble mío vacío. La leyenda se ha desdoblado hasta dar resultados diferentes de la versión original. Hoy por hoy todo depende de la geografía y el portero o la muchacha de servicio que cuenta la historia. —Toda nueva literatura es la copia de la anterior. Lo que no sabemos es cuál es la primera. Estoy citando a alguien pero no me acuerdo su nombre. —¿Nacemos para vivir o morimos para renacer? Esta fue una pregunta de Yourcenar. —¿Esto último qué tiene que ver con los dobles? —Mira como quedaron las marionetas. Como muñecos de torta. Necesitamos revivir la función. —No hay público verla. Existen nueve artes y vendrán más. Y de todos modos no tiene interés ninguno. Nos hemos convertido todos en chullachaquis desde el momento en que vivimos a través de lo virtual. Esto no es lo opuesto a lo real. No me refiero a la fantasía, lo ilusorio, la estética que puede ser muy rica y tiene su materialidad, su ciencia. La ciencia de lo abstracto. Pensemos en Baumgarten. La virtualidad con la que nos bombardean diariamente en las casas, en las calles, en los metros, está vacía como nosotros mismos, chullachaquis. Están gozando por nosotros, en las publicidades ("yo compré esto y me conseguí a esta mona") que, encima, nos venden cosas que no están al acceso de todo el mundo. Los medios todo no lo explican. Detrás de las cajas de los cereales lo dicen todo. Ya sabemos hasta que hay ondas gravitacionales y no será para seguir fantaseando sino para encontrar la manera de volver mierda al otro. Dejarlo sin absolutamente nada. Desde que uno nace vivido, uno es un duende condenado a probar sin sabor, ver sin color, leer sin placer. Nos lo roban todo. Hasta nuestros cuerpos, condenados a encontrar el punto G, ser los mejores en la cama. No queremos San Valentín, no queremos fiestas de calendario. Multiplican la miseria.
  • VV.AA.

    Publicado el 16.02.16

    La duplicación de los textos es como la multiplicación de los panes y los peces. —Y de postre, ¿no hay nada?—dijo el apóstol pejigueras.
  • Furor

    Publicado el 17.02.16

    A propósito de la entrada 20, que no es más que un texto del Otro, mediocre, con confusión de voces, sic por todas partes, ideas desconectadas, afirmaciones radicales, el doctor Fernando Colina, con su consultorio al lado de la panadería, asevera: “[El delirio] no es simplemente un error, ni una ilusión, ni una mentira ya sea ante sí mismo o ante los demás, ni una idea fanática, ni tampoco un dogma. Y no obstante el delirio también puede ser todas estas cosas…tiene algo que ver con una suerte de fe psicótica.”. Lo escucha el chullachaqui de Deleuze le dice qué es lo peor para un delirante: "Cuando el delirio se torna estado clínico, las palabras ya no desembocan en nada, ya no se oye ni se ve nada a través de ellas, salvo una noche que ha perdido su historia, sus colores y sus cantos". Por alguna razón, los pensadores dieron con un texto del Otro, quien seguramente sabe dónde están las esmeraldas. Solo que no lo recuerda. Le dice a quienes le preguntan "A veces las veo en los sueños. Espero a olvidarlos para escribir sobre ellas". Colina se pregunta si hay más locos como ese autor. Ha oído que en la panadería de al lado tienen lugar funciones de marionetas basadas en el teatro de la crueldad, cosa que los neo moralistas no toleran. "Pueden ser varios quienes conocen las esmeraldas. Es sabido que los locos son detentores de verdades para resolver las crisis. ¿Qué es una crisis? Un momento para tomar decisiones. ¿Pero cómo los delirantes pueden contribuir a tomarlas? ¿Acaso no releí la entrada 20, postre que la Nada, se comería sin placer?" "Pero, vamos, le recuerda otro fantasma, tendemos a estar más inclinados a considerar la presencia de la discontinuidad, de la irreversibilidad de la ruptura, que a reconocer que lo delirante tiene raíces en la lógica o que la sensatez pudiera dominar el fondo de la locura. Y de hecho el  mundo del delirio no es un universo estancado". Se come un títere y prosigue: "sin delirio no hay circulación posible de las ideas".
  • VV.AA.

    Publicado el 17.02.16

    Passy, con la mano en el picaporte de la puerta de la panadería, se detuvo. La entrada era de esas acristaladas donde pone en letras en semicírculo: BOULANGERIE. Y más abajo: Baguette: 1 €. Y más abajo todavía, en letras pequeñas: "On joue la cruauté dedans". A través del vidrio veía la calle, los paseantes y los tranvías.—Eso de ahí fuera es lo fantástico. Lo de dentro es real. El delirio es no estar seguro de qué lado de la puerta debería estar. Si salgo perderé a Susi, que ya va por la tercera naranjada y pronto tendrá que ir a la toilette. Si me quedo será como permanecer en ese punto de la infancia donde la posibilidad de ser devorado por el chullachaqui se hace palmaria. Yo venía a buscar las esmeraldas, con la tonta pretensión, ahora me doy cuenta, de cambiarlas por rictus cigomáticos artificiales.—Lo siento: una forma bombástica de decir sonrisa para no parecer cursi—se disculpó P. cuando Nikos, sentado en un velador mojando picatostes en el cafeolé, le afeó la salida.—Esa es la realidad: hablas para tus adentros y alguien adivina tu pensamiento.—También se puede decir 'mueca sardónica impostada'—dijo N. que tenía ganas de hablar.—Pleonasmo a cambio de pedantería. Me quedo con lo mío.—Ud. quiere las esmeraldas. Observe el pesimismo que hay a su alrededor. Estamos en medio de una crisis de las más profundas. 'Falaces que ocultan sus sombras borrándolas de la memoria colectiva', eso es lo que encontrará afuera. Quédese, quizá repongan la obra.—¿No sería cobardía no afrontar el mundo de lo imaginario, sus inconsecuencias, el verdadero horror que se da fuera del theatrum mundi.—Encuentre un buen sinónimo para la palabra que le avergüenza. Eso sería tanto como conseguir una esmeralda.—No existe en castellano.—Es eso que hace la boca cuando lees a Ambrose Bierce.—Otra vez ante la crueldad, ¿cómo es posible? En ese momento lo hizo la chica y el despacho de pan se iluminó. Los dos hombres callaron, maravillados. La entrada 20 dijo: ¿Quién tiene un problema conmigo?
  • Javier Vilares Corral

    Publicado el 19.02.16

    yhr rt rt yrt yrty y
  • Furor

    Publicado el 19.02.16

    Aquella era la llave para entrar en la entrada 20. Pero, como puede verse, estaba hecha trizas. Canta Susi: "Always look on the light side of life... So always look on the bright side of death... (Whistle)", se baja los calzones y delante de los espectadores se pega una meada larga y entretenida. Termina y aplauden, silban como lobos. Y luego buscan la salida corriendo, espantados porque el dueño tiene fama de ser un personaje de Bierce. Alguien excepcional y fuera de la ley. Comencemos desde el comienzo. En este sistema en el que la crisis es su auténtica faz, se le proponen a los zombies dos opciones: ser desempleados o ser empleados. Y ambos tienen que dar cuenta de lo que hacen pues todo es marketing. Para los intelectuales, como el titiritero, a nadie le interesa el contenido de lo que publican. Mientras lo hagan, tienen créditos en las universidades, que les aumentan un salario. No importa que digan des conneries. Simplemente tienen que publicar y el salario miserable que se ganan apenas les dará para sobrevivir mientras se endeudan para comprar el carrito, la casita, que si no llegan a pagar, la deuda pasará a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Tampoco podrán pensar en jubilarse. Esa figura está desapareciendo. Ni la posibilidad de tener una vejez digna, la ofrece el sistema. Y como ya se dijo: lo uno o lo otro. Ser desempleado es mejor porque el estado que lo mantiene le da para que consuma lo que venden las multinacionales, devoradoras de democracia. Ser empleado da para hacerle trampa al sistema. Con un dinerito que se aparte se puede crear algo nuevo en la penumbra. Una idea al margen que puede ser peligrosa. Como el panadero que fabricaba su pan con aceite de perro. Aquel vástago de Bierce hacía competencias con amigos a ver quién duraba más tiempo durmiendo en un ataúd y escribía un diccionario del diablo capitalista. Una luz verde y rancia emergía de la oscuridad. Un Prometeo ponía a temblar a Gringolandia, Merkelandia, Luxemburlandia, Suizolandia.
  • VV.AA.

    Publicado el 19.02.16

    Una clave de letras. Como en las llaves-montaña de Joan Fontcuberta lo desmesurado y lo minúsculo se acercan por obra de una intuición que encuentra una conexión inesperada.—No me jodáis—dijo Susi subiéndose las bragas—. Enseguida estáis dispuestos a encontrar significados cabalísticos en cualquier chorrada que un mono podría teclear, donde lo único claro es la proximidad de las teclas en el QWERTY. Un gesto espasmódico sin ton ni son, con el único propósito de probar si una máquina responde a ese morse descabellado. Eso tomándolo por el lado bueno, porque también podría ser el deseo de confusión y caos que muchos humanos albergan hacia lo que no dominan. Suponed que Nikos, que no se anda con chiquitas cuando se calienta, hubiera respondido con algo así como: vttmrprlcltntdlscjns. La que se hubiera liado. A partir de una crítica racional y, a su modo, mesurada empieza siempre el infierno de los despropósitos. No hay lenguaje sin lengua. Vosotros, descarados mirones bendecidos por la orina de una joven virgen, me entendéis. Como bien dice el pastelero, nos roban todo. Hasta las palabras. Defendámonos. Sigamos todos juntos en el obrador. Siempre, eso sí, tratando de no caer en el horno nº 20, ni que fuéramos prisioneros de los lager, porque hay que ver el lado bueno de la vida hasta clavados en la cruz, comiendo tarta de crema y bollos de nata y bebiendo jus d'orange hasta que nos pongamos rollizos como filósofos alemanes.—Pero Susi, ese galimatías es el idioma que se habla en la calle, es la deturpación de los vocablos que se usa por lo común, lo queramos o no. ¿No nos la estamos perdiendo? ¿No hay que aceptar la irrealidad de, digamos, los publicicanos y los trapisonistas? ¿No es la Aesthetica un concepto relativo desde que lo descubrieron los críticos de arte americanos?—Passy, me estás empezando a caer mal. Sigue con tus dudas, ahí con la mano en la manija sin decidirte. Lo más probable es que entre de golpe alguna bête humaine y te rompa la vidriera en la testuz.
  • Furor

    Publicado el 20.02.16

    Me excuso por detener la máquina un momento. Se nos fue un hombre, varias veces citado en esta historia de esmeraldas y medioevo, Umberto Eco. Y no se fue para el horno 20. RIP.
  • VV.AA.

    Publicado el 20.02.16

    —Decía nuestro querido Eco, al que vamos a echar mucho de menos, en "La búsqueda de la lengua perfecta" que no hay forma de garantizar que ninguna lengua o código pueda ser comprendido dentro de 10.000 años, asumiendo con optimismo que quede alguien para intentarlo. El problema se propuso a los lingüistas por parte de la industria de residuos nucleares con el fin de crear un símbolo que se pudiera interpretar como aviso de peligro por las generaciones futuras. La conclusión a la que llegaron (la famosa calavera con dos tibias cruzadas puede tener un significado de exaltación jubilosa de la muerte, ya en culturas contemporáneas) puede extenderse a otros campos con el mismo resultado. Tampoco importa mucho lo que nuestros improbables descendientes se pierdan o se dejen de perder. La moraleja que Eco extrae es que no es posible crear una lengua inobjetable. Y una vez admitido que ese absoluto es inalcanzable, todo es posible. Todo es admisible. Es solo una cuestión de grado. Cualquier signo tiene un significado y, por tanto, adquiere carácter semiótico (supongo que diría el maestro), sin entrar, por supuesto, en razones morales o estéticas. Una vez que se sale del estricto orden del desciframiento, esas cuestiones, puramente paradigmáticas, caen dentro de la especulación subjetiva. Por tanto, lo único que debe interesarnos es la resolución del enigma, la explicación de los aparentes despropósitos, y ya que don Guillermo ha venido a visitarnos nos estaría mal que nos echara una mano usando, si es necesario, su famoso principio—dijo Passy sin soltar el manubrio.—No sé si merece la pena el esfuerzo—dijo el franciscano cortando una rebanada y untándola de mantequilla y mermelada.—Se trata de dilucidar si el principio de necesidad [Ananké (Ἀνάγκη)] según creo que lo requirió su compadre Aristóteles, debe respetarse siempre o hay alguna excepción. Observe que casi nos va la vida en ello—dijo el bulangero sacando de su biblioteca el "Apocalípticos e integrados" (Lumen, p 211)
  • Furor

    Publicado el 21.02.16

    —Ante tan excelentes homenajes solo queda encender el horno 20, dice Zacarías. "In girum imus nocte et consumimur igni" (Debord y Eco) —Susi pide a un lobo jugo de naranja y, mientras, aprovechando el calor, dice: —Ahora no es momento para decir lo que sé decir, pero sí para lo que no sé. Si algún mérito tienen los griegos es el haber podido liberarse de los oráculos. Gracias a ellos, somos individuos, no tenemos destino. No tenemos porqué pasarla convirtiendo todo a nuestro paso en oráculos. Mira ¡ahora-culos! Con Freud se descubrió algo que ya habían descubierto los escritores, solo que no utilizaron el lenguaje pretendidamente científico: el inconsciente, destino que nos gobierna fatalmente. No salimos de un destino, el impuesto por los dioses, para ver que llevábamos desde siempre otro. Pero así son las cosas. El inconsciente tiene una temporalidad diferente a la que vivimos conscientemente. Basta con ver el ejemplo que nos pone el autor de La Letra Escarlata. Un hombre decide abandonar a su esposa y espiarla desde el edificio del al frente durante treinta años, tiempo que él, en su locura, apenas considera que han sido tres días. No es lo mismo. De ahí que no darse cuenta que uno está loco es estar loco. Ese hombre pasó treinta años en la temporalidad del inconsciente que no lo dejó vivir ni a él ni a su esposa, ambos marcados por la brusca separación. Sin transición, ¿qué hicieron los surrealistas con el inconsciente? Moblaron el hogar de la locura. En vez, liberarse de él, se inventaron el azar objetivo. Interpretaban todo. Yo por ejemplo que vengo de Daumesnil, me separé de mi novio que va al psicoanalista desde hace tres años, justo al frente de mi casa. Pura coincidencia. Cuando entra marca un código que es el número del apartamento de su casa de infancia. Arriba del nombre del especialista está el de un vecino llamado Valdemar. Como le iban a poner sus padres a mi ex, que ahora vive en Val de Marne...
  • Furor

    Publicado el 21.02.16

    —Ante tan excelentes homenajes solo queda encender el horno 20, dice Zacarías. "In girum imus nocte et consumimur igni" (Debord y Eco) —Susi pide a un lobo jugo de naranja y, mientras, aprovechando el calor, dice: —Ahora no es momento para decir lo que sé decir, pero sí para lo que no sé. Si algún mérito tienen los griegos es el haber podido liberarse de los oráculos. Gracias a ellos, somos individuos, no tenemos destino. No tenemos porqué pasarla convirtiendo todo a nuestro paso en oráculos. Mira ¡ahora-culos! Con Freud se descubrió algo que ya habían descubierto los escritores, solo que no utilizaron el lenguaje pretendidamente científico: el inconsciente, destino que nos gobierna fatalmente. No salimos de un destino, el impuesto por los dioses, para ver que llevábamos desde siempre otro. Pero así son las cosas. El inconsciente tiene una temporalidad diferente a la que vivimos conscientemente. Basta con ver el ejemplo que nos pone el autor de La Letra Escarlata. Un hombre decide abandonar a su esposa y espiarla desde el edificio del al frente durante treinta años, tiempo que él, en su locura, apenas considera que han sido tres días. No es lo mismo. De ahí que no darse cuenta que uno está loco es estar loco. Ese hombre pasó treinta años en la temporalidad del inconsciente que no lo dejó vivir ni a él ni a su esposa, ambos marcados por la brusca separación. Sin transición, ¿qué hicieron los surrealistas con el inconsciente? Moblaron el hogar de la locura. En vez, liberarse de él, se inventaron el azar objetivo. Interpretaban todo. Yo por ejemplo que vengo de Daumesnil, me separé de mi novio que va al psicoanalista desde hace tres años, justo al frente de mi casa. Pura coincidencia. Cuando entra marca un código que es el número del apartamento de su casa de infancia. Arriba del nombre del especialista está el de un vecino llamado Valdemar. Como le iban a poner sus padres a mi ex, que ahora vive en Val de Marne...
  • Furor

    Publicado el 21.02.16

    —Ante tan excelentes homenajes solo queda encender el horno 20, dice Zacarías. "In girum imus nocte et consumimur igni" (Debord y Eco) —Susi pide a un lobo jugo de naranja y, mientras, aprovechando el calor, dice: —Ahora no es momento para decir lo que sé decir, pero sí para lo que no sé. Si algún mérito tienen los griegos es el haber podido liberarse de los oráculos. Gracias a ellos, somos individuos, no tenemos destino. No tenemos porqué pasarla convirtiendo todo a nuestro paso en oráculos. Mira ¡ahora-culos! Con Freud se descubrió algo que ya habían descubierto los escritores, solo que no utilizaron el lenguaje pretendidamente científico: el inconsciente, destino que nos gobierna fatalmente. No salimos de un destino, el impuesto por los dioses, para ver que llevábamos desde siempre otro. Pero así son las cosas. El inconsciente tiene una temporalidad diferente a la que vivimos conscientemente. Basta con ver el ejemplo que nos pone el autor de La Letra Escarlata. Un hombre decide abandonar a su esposa y espiarla desde el edificio del al frente durante treinta años, tiempo que él, en su locura, apenas considera que han sido tres días. No es lo mismo. De ahí que no darse cuenta que uno está loco es estar loco. Ese hombre pasó treinta años en la temporalidad del inconsciente que no lo dejó vivir ni a él ni a su esposa, ambos marcados por la brusca separación. Sin transición, ¿qué hicieron los surrealistas con el inconsciente? Moblaron el hogar de la locura. En vez, liberarse de él, se inventaron el azar objetivo. Interpretaban todo. Yo por ejemplo que vengo de Daumesnil, me separé de mi novio que va al psicoanalista desde hace tres años, justo al frente de mi casa. Pura coincidencia. Cuando entra marca un código que es el número del apartamento de su casa de infancia. Arriba del nombre del especialista está el de un vecino llamado Valdemar. Como le iban a poner sus padres a mi ex, que ahora vive en Val de Marne...
  • VV.AA.

    Publicado el 21.02.16

    —En lo 90 del siglo XX TVE emitió un programa que se llamó '¿Quién sabe dónde?' y que, dicho por corto, se dedicaba a encontrar gente desaparecida. La pregunta es si Wakefield hubiera resistido la prueba. Como casi siempre, había tongo. Una familia aseguraba no haber visto a su primo más querido en 30 o 40 años, sabiendo con seguridad que se fue dando un portazo harto de que, pongamos, el café del desayuno estuviera frío todas las mañanas. Por lo normal, estas personas solían irse a hacer la américas y, en algunos casos, se habían hecho ricos exportando ultramarinos a la península. Lo habitual era que no faltara la felicitación de Navidad todos los años. La familia aprovechaba el reencuentro para salir por la tele y llorar abrazados durante unos minutos antes de despedirse con un ya nos veremos en la puerta del estudio. El caso que nos cuenta Hawthorne es menos prosaico, pero también más irreal. Para empezar, se esconde en la calle de al lado, sitio donde nadie lo buscaría, aunque pudiera haber una razón más oculta para la elección: desde ahí puede ver su antigua casa. ¿Para vigilar la reacción de su mujer? No, para observarse a sí mismo. Cierto que en forma de hueco en la butaca del salón o en la silla de la comida de los domingos, pero no por eso menos concreto en la escenificación. Todo el mundo quiere saber si cuando no estás, se nota tu falta. Esto conecta con el tema del inconsciente, que es una ausencia de ti en el lugar más doméstico que puede existir: tu propio yo.—En fin Passy, ve terminando ese análisis cogido por los pelos y ven a probar estas rodajas de pan con tomate y queso Cheddar fundido en el horno nº 20, que para algo tenía que servir. —Lo que no entiendo es que vuelva después de tantos años —Es fácil: no soporta verse, ni siquiera por omisión.—¿Por qué no se acostumbra con el tiempo?—Porque cuanto más nos conocemos menos nos gustamos. Es lo mismo que el monoteísmo. Es útil, pero muy aburrido. —Ya os enseñaré yo la realidad—dijo Application Error.
  • Furor

    Publicado el 22.02.16

    El lobo destapó una Saint Antonis Les Jardins, sacándola de la cava en el cuarto contiguo. Le ofreció a Susi que le respondió con un "frrr" con el pitillo del jugo. —Tres veces bella Susi y tres veces "Application error", observó la entrada 20 y después prosiguió a abrir su horno-boca para que el panadero sacara un tapete con siete hileras de baguettes, cada uno con tres rayas para que respiren y que indica la fabricación artesanal. —Tres autores asociados pueden mostrarle a la gente que otra locura es posible, dijo Susi. —Así es, dijo Zacarías. Cuando pienso que existen alternativas puedo respirar mejor aquí abajo... Arriba en la calle, se escuchaban algunos zombies y más arriba el cielo cargado de ácido, pero aún más arriba la humanidad contaba con el firmamento, ese que también describe Scipion el Africano y que nos puede dar un ejemplo para entender esto de la temporalidad del inconsciente. Este es el fantasma de la vida en otra parte. Así como también de si me muevo de aquí para ir allá no estaré mejor, porque peor es malo conocido que malo por conocer. ¿A quién no se le ha pasado por la mollera que algún sol tiene por prisionero en mejor planeta que este, pero quién no se ha sentido frustrado cuando le dicen que ese planeta se encuentra a una eternidad del nuestro, que solo ir a Marte toma tres años y que el ser humano aún no está entrenado para hacerlo? El fantasma con sus años como piedras encima de Atlas, se encuentra después de una nube contaminada, que baja cada vez más a las calles, al punto de que pronto vamos a ser como los dioses del mito precolombino que solo la pasaban chocándose entre ellos porque la niebla los cegaba. Abajo está el principio del placer: el hombre fascinado por ser espectador de su ausencia. En el firmamento, el más allá de este principio: el goce (gozar de la locura durante años sin darse cuenta). Y la nube es lo que hemos hecho con todas las teorías, freudianas, lacanianas: despreciarlas o, peor, pervertirlas.
  • VV.AA.

    Publicado el 22.02.16

    —Bueno, no sé. Tengo que reconocer que me he perdido. —Ya estabas perdido en el momento en que pusiste la mano en el pestillo. —En un instante de lucidez Wakefield se grita sí mismo: "¡Eres un demente!" No veo porqué estoy obligado a ser yo mejor. —Porque esperamos de ti una revelación. Lo primero que dijiste es que encontrarías al menos una esmeralda. —Ahora me conformaría con quitar todas las comas y evitar las oraciones subordinadas. Mejorar el estilo. —Es poca cosa. Uno habla como piensa y lo tuyo son las divagaciones. —Me gustaría decir: Estoy en la puerta de la panadería. El horno nº 20 está encendido. De él salen pan cocido e ideas complicadas. Mi inconsciente duerme desde hace años. No quiero pensar en la inmensidad del Universo. No quiero volverme loco. Mis huellas digitales quedarán en el pomo. Ese es todo mi legado. La señora de la limpieza pasará un trapo y desaparecerá. Nada será entendido dentro de 10.000 años. —Claro, ni ahora tampoco. —No estoy seguro de desear que el mundo cambie. Me bastaría con entender la diferencia entre una sonrisa de hierro (Guillermo me da miedo) y una de porcelana (Susi se aleja cada vez más).
  • Furor

    Publicado el 24.02.16

    El horno 20 definitivamente necesita reparación. "Está buscando otro estilo, le teme a hacer lo que ya hizo durante tres años", dicen. "El estilo llega una vez cada siglo", dice Céline. "Hay escritores y écrivant", dice Duras. "Hay pensadores y escritores, es decir, que trabajan con la lengua. También hay quien tiene de los dos afortunadamente", dice una voz indefinida, de pronto es un prisionero en un cuarto secreto, dentro de la cava". "Dios no se fija en la gramática", recuerda Guillermo. "Umberto Eco escribía para divertirse, no se lo tomaba en serio", habla con seguridad Adso y su maestro le zampa un coscorrón. "Eso lo dicen todos, pero a la hora de conocer la carpintería te das cuentas que te han mentido", le dice. "La pereza es la madre de todos los vicios", dice cualquiera y agrega: "se le combate con orden. O se hacen las cosas bien o no se hacen. Duras, por ejemplo, no escribía borracha. Se emborrachaba porque no escribía". "¿Estás insinuando que el horno 20 se emborracha?", pregunta Susi. "No necesariamente con alcohol. Se deja conducir por sus divagaciones pero teme mirar hacia atrás. Le angustia eso". "Se cree en un consultorio de psicoanalista, donde se escucharían todas las locuras, si uno pudiera ser testigo detrás de un vidrio", dice el lobo. "¿Qué es el principio del placer y qué va más allá?", pregunta Zacarías. "Cuando estás una velada, le dice Passy, cotorreas con tus amigos, bebes, comes, es el principio del placer. Cuando los insultas, les pateas la mesa, les tiras el vino por la ventana (el lobo se puso las garras en la boca), es el goce: el más allá de aquel principio. Lo interesante de la literatura, creo, es que uno puede experimentar el goce sin hacerle daño a nadie. Piensa en Sade. Escribe historias sádicas pero, en la realidad, apenas podemos decir que es un sádico ordinario. Imaginaba más que hacía. La fantasía es el placer total". "Pues un mejor estilo le da cuerpo a la imaginación". "Y la mediocridad, universalidad". "¡No siempre!".
  • VV.AA.

    Publicado el 26.02.16

    Alguien le dio un empujón a Passy y salió de golpe a la calle a través del cristal. Cayó al suelo desollándose las manos y las dos rodillas. Mientras se restañaba las heridas sentado en un banco, el ladronzuelo le birló la cartera y la caja de sonrisas de Cheshire. Un tercio de la ciudad había desaparecido: una de cada tres farolas, una de cada tres casas, una de cada tres calles. —Solo son huecos que hay que llenar con la imaginación—dijo un gato de écrivant que pasaba por allí—. A mí también me han quitado una de cada tres comidas diarias. —¿La imaginación aplaca el hambre?—dijo Passy, bastante abrumado por los acontecimientos. Siempre llueve en París. El gato llevaba un impermeable de Dior y botas katiuskas. El hombre, no. Vinieron unos operarios a reparar la puerta. Desde dentro, los que se habían quedado miraban la escena de la calle. La panadería había sobrevivido, pero el horno nº 20 se había dividido por tres: 6,666 y muchos seises más. —¿Quién lo ha empujado?—preguntó Susi, compasiva. —No iba a salir nunca si no lo hacíamos. —¿Cómo se llama tu dueño?—le gritaron al gato para cambiar de conversación. —Tenemos un pacto: él me compra alitas de pollo y yo le maúllo cuando se equivoca con las gacetillas que escribe. —¿Te da mucho trabajo? Pasó un tercio de ambulancia a toda velocidad y le salpicó los bajos de los pantalones a Passy. —Las situaciones absurdas son insoportables a este lado—se quejó. — Seamos lógicos. No puede desaparecer una parte del mundo así como así. —Mírame a mí—dijo el horno—. Soy un número fraccionario. Más que seis y menos que siete. —No os lo toméis así. Una parte del Universo desaparece cada día transformándose en un ligero calorcillo inasible. También nosotros nos esfumaremos como viejas fotografías a la clara de huevo. —Es una idea insoportable. Un músico callejero hacía sonar un organillo de tarjetas perforadas en el Pont des Arts. Passy rebuscó en los bolsillos para tratar de encontrar alguna moneda. El cuenco era evanescente. ¡Chas!
  • Furor

    Publicado el 27.02.16

    Arreciaba la tormenta, la Nada comía, la marea nos había cogido por sorpresa a todos, el subsuelo se tornaba aún más oscuro. Pero la importancia de nadar sobre la supervivencia permanecía intacta. Y el tiempo es un gran artista. Probablemente el Satiricon (o Satyricon) de Petronio hubiera sido menos de lo que es sin sus huecos. Es sabido que la única parte completa es el episodio del banquete de Trimalción, perfecta parodia del banquete de Platón. También, que vamos conociendo a lo largo de la historia a tres, cuatro personajes: tres jóvenes, Encolpio, Ascilto y Gitone. Y un viejo poeta, Eumolpo. También que el sexo (ojo, no el amor del que se habla ampliamente en el banquete platónico), puede ser una pesadilla. No se disfruta mucho que digamos en la historia: Encolpio sufre de impotencia y hombres y mujeres lo violan más que tiene sexo. Lo que, por cierto, ya que hacemos el elogio de las obras incompletas, hace pensar en el Castillo de Kafka, donde el protagonista es asediado por las mujeres. En cuanto al amor en Petronio, la sociedad de hoy se escandalizaría: Gitone es el niño esclavo de Encolpio que se roba Ascilto, con quien pelea como gaucho. El aspecto involuntariamente fragmentado del Satiricon (¡ni siquiera se sabe a ciencia cierta quién fue el autor ni la época!) da la impresión de una sátira de un pueblo que nunca conoceremos completamente, y de historias de satyros, esa criatura detentora de la crueldad de los dioses: tampoco sabremos qué más pesadillas vivieron los personajes. De un momento a otro el poeta Eumolpo desaparece y vuelve a aparecer al final cuando se lo comen vivo unos hombres ya que este puso como condición para heredar su fortuna conseguida por fortuna, que se lo merendaran. Le tememos a lo negro, pero aún así nos intriga, lo pedimos. Y todavía más con la fragmentación porque no nos protege más el saber, desaparece el hilo de Ariadna, la obra gana en misterio. Los curiosos gatos dilatan sus pupilas y entramos a una nueva noche.
  • VV.AA.

    Publicado el 28.02.16

    —La selección natural se puede aplicar a todo—le dijo P. al gato—. Otra cosa es que acierte.—¿Acertar? Ese es un concepto puramente humano. La Naturaleza no se para a pensar en lo que es correcto o no.—Pasaré por alto que eres un animal no racional, ya que tratas de argumentar como si hubieras mamado de las ideas de tu amo. Sin embargo, dada tu evidente felinidad, no me extraña que te doblegues a las leyes de la Evolución sin cuestionar que todo puede estar equivocado en el Universo desde el principio de los tiempos.—¿Bajo qué vara de medir? ¿La tuya? ¿Por qué te parece que es la única que debe usarse?—No tengo más remedio que aplicar lo que tengo, la dotación de raciocinio que me han proporcionado, ya sean los dioses o los evos.—Pero, en definitiva, ¿qué? ¿cuál es el problema?—No soporto la idea de que los capítulos perdidos del Satiricon pudieran ser los mejores, los más excelsos, los que de verdad nos revelarían lo que somos y lo que debemos cambiar.—Desengáñate, si se perdieron es porque no tenían mayor interés. De otra forma, alguien los hubiera preservado para provecho de sus descendientes.—Interés ¿para quién? Sabemos que la diezmación está regida por el azar. Imagina que cayeron en manos de un obtuso y corrupto miembro del Senado. Se diría, ya lo estoy viendo: "¿Qué mierda es está? La moral y las buenas costumbres hundidas en el barro. Fuera, arrojémoslos al fuego purificador". Aunque también es posible que fueran a parar a las manos de un pompeyano culto, sensible y dubitativo: "Oh, dioses, ¿qué hacer con estos papiros donde la verdad se revela, pero donde la infamia puede paralizar a los hombres de corazón puro?" Y entonces el Vesubio, zas, decidió por él. A la porra con todo.—Es que estas disyuntivas me cansan—dijo el volcán bostezando.—Coge lo que puedas y corre. Es la estrategia básica en mi mundo. Y funciona—dijo el gato.—Con todo respeto hacia tus congéneres: es algo elemental. Los baches en la calzada se pueden convertir en abismos. —Pues sáltatelos.
  • Furor

    Publicado el 29.02.16

    El gato que le soplaba a su dueño orden, paciencia y disciplina era detentor de todo un aparato crítico, que asumía como un arma de guerra. Defendía sus ideas a muerte, cuando le parecía necesario. Y, a pesar de que se mostrara desinteresado en los debates, esto era más bien una estrategia. "La cultura, solía decir admirando una foto en la sala de Lenin con su gato, es capaz de hacerle mucho daño a la civilización, sino pregúntele a los de Hollywood. Menos mal hay comunistas como Trumbo, para insertar en sus guiones un poco de la Ideología". El dueño ya le había escuchado decir al gato: "En mi opinión, en el cine, como en la narrativa, la clave es una buena historia bien contada. La idea de los jóvenes, todos lo hemos sido, es la de romper tradiciones y convenciones, escribiendo y filmando de una manera heterodoxa. Los resultados son por lo general desastrosos: no llegas a los otros, no comunicas aquello que para uno era claro. Salvo algunos geniales e irreverentes, salvo algunas genialidades de ciertos autores, lo "experimental" suele tener un peso enorme difícil de soportar, además de que es inmoral y un sacrilegio, como lo acabamos de hablar. Es admirable que algunos autores, de cine y prosa, que se someten a tres o diez o más años para pulir el guión o el cuento o la novela, terminen con una obra al menos decorosa. ¿Cómo convertir en obra acabada a un monstruo que es la mera manifestación del infinito, que tanto interesa a los barrocos y a los héroes con causas imposibles? Lo experimental tiene pues, sus aristas agudas que el obsesionado no ve. Admirable también me parece que la mayoría reconozcan que arribar a la sencillez es de las cosas más difíciles de alcanzar. El guión, hay que trabajarlo y repensarlo y no desquiciarse pensando simplemente en publicar. La paciencia y la tozudez son condiciones, amén del talento, la imaginación,... son condiciones admirables. Ahora que tanto se habla de la biopic de Trumbo, pareciera que lo que te digo adquiere validez."
  • VV.AA.

    Publicado el 29.02.16

    El dueño del gato vive encima de la panadería, para qué nos vamos a complicar. El gato sube y baja las escaleras tratando de que no lo capturen los que alimentan el horno 6,66 con tercios de buenas historias bien contadas. Casi cada día son incineradas unas 30 o 40. Hoy le tocaba a todos los cuentos de los escritores americanos. Hemingway, Cheever, Carver, Salinger, Melville, Bierce, Hathworne, James, Dos Passos, Poe, McCarthy, Twain, Frazen, Salter, Ford, Foster, Roth, De Lillo, Malamuth, Warthon, London. El gato metió la zarpa y salvó "The Swimmer" de la quema. —¿Qué haces? Es experimental. —Me gusta todo menos el final. Da sentido a lo que no lo tiene. —Baja otra vez e intenta rescatar "Billy Budd". —¿Por qué no "The Facts in the Case of M. Valdemar"? —No acabaríamos nunca. Todos parecen heterodoxos cuando te paras a pensar. A la hoguera con ellos. —Y si no existieran los cuentos clásicos. A ver dime uno que se atenga cien por cien a lo convencional. —"Vacaciones en Roma", es de una princesa que quiere ser plebeya. —Y conoce a Gregory Peck que es un tipo encantador. Totalmente irreal. Lo normal sería que fuera violada en un descampado y que el cuerpo diplomático de su país presentara una queja. A los dos días entrarían en guerra y morirán 200.000 soldados por culpa de la frivolidad de su realeza. La princesa entraría en un convento para lavar su culpa, pero a las dos semanas se cansaría del menú y volvería a palacio. La asociación de excombatientes y caballeros mutilados le haría un homenaje con el eslogan: "Tu virtud humillada ha sido vengada. Salve, reina del honor y la gallardía". Algunos jóvenes disidentes serían expulsados. José Ricardo Morales, desde el Cielo, levantó las cejas.
  • Furor

    Publicado el 05.03.16

    El gato subiendo y bajando las escaleras no acostumbra a maullar sino a citar historiadores y críticos: "Como diría Spitzer: "el mejor documento para el alma de una nación es su literatura ; ahora esta no es nada más que su lengua tal cual es escrita por locutores privilegiados". Hace poco tiempo, cuando hubo el desastre, la tierra chupando tierra, insistía con Aristoteles: era esencial una "puesta en intriga". ¡El "muthos"! Esa experiencia fictiva del tiempo que solicita reacciones en los lectores-autores. "Si no señalamos el hilo de las esmeraldas recobradas vamos a quedarnos como los zombies en su vagabundeo, sin sacar a relucir nuestra particularidad, nuestros pensamientos brillantes e historias extraordinarias". Por esos días alguien le dio una cola de pescado que compró en el mercado de Daumesnil, en agradecimiento a hablar en voz alta: "El género lírico es el único capaz de abrir una brecha en la trama de la intriga para ir más allá de lo episódico, y llegar a lo fundamental. A este le da una voz que es también un canto. El lirismo del pensamiento que medita va derecho a lo fundamental sin pasar por el arte de contar". "Dime más y te regalo estas hierbas para que te purgues", contó el dueño de la panadería que dijo el mismo hombre al gato. Este respondió: "Pero los géneros se combinan. El modo que narra con nitidez, es el épico, el que es excitado por el entusiasmo, el lírico, y el que actúa personalmente, el dramático. Ahora pensemos en los dramáticos árabes y los verbos: la primera persona es quien habla (lírico), la segunda, aquel a quien uno se dirige (épico) y la tercera, aquel quien está ausente (dramático). El dramático trata de personajes de otro universo que aquel de los espectadores, ausentes del drama al que asisten. Aquellos seres extraños somos nosotros. Y el drama consiste en acompañar a los Western Canon al olvido: Dante, Chaucer, Cervantes, Montaigne, Skakespeare, Milton, Goethe, Wordsworth, Whitman, Tolstoi, Ibsen, Proust, Joyce".
  • VV.AA.

    Publicado el 06.03.16

    El vecino del piso de arriba y dueño del gato, M. Marchiton, vive solo, tanto si exceptuamos como si no al animal. Había leído a todos esos autores y después los había olvidado. O eso cree él. Nunca se sabe lo que queda en la memoria. No sale nunca de casa. Escribe pastiches para un periódico digital. Encarga la comida y la ropa por correo-e y se cura los catarros con Bisolvon que compra en la web. Antes salía 20 minutos diarios para sentarse en un banco frente a la puerta del colegio femenino de la Hermanas de San Sulpicio. Pasaba un rato mirando las rodillas de las estudiantes cuando salían de clase. Pero, como es natural, los padres lo detectaron pronto, la policía lo detuvo, lo fichó y le prohibieron acercarse a menos de 500 metros de cualquier impúber con falda corta. Ahora está encerrado en su casa. Ha manipulado el DVD de "Les genoux de Claire" eliminando el final y haciendo un ciclo cerrado con la escena en la que Jérôme logra su propósito. No es lo mismo que antes. Echa de menos su pedacito de realidad.—Para un tipo de clase media como yo y tantos otros—suele decirse—toda la vida es virtual, excepto un pequeño garbanzo de deseo, cada uno el suyo, que es verdadero. Ha perdido toda conexión con el mundo. Solo le queda, aparte de las discusiones con el minino, espiar la ascensión de Susi por las escaleras cuando va al segundo piso. La observa por la mirilla y los días que lleva pantalones cortos puede ver sus rótulas de pan y mermelada. Susi lleva comida caducada del Hyper a los habitantes del 2me A. Es un piso-patera donde viven algunos cientos de refugiados de la última glaciación, varias tribus francas no integradas, unas cuantas familias albigenses que se le escaparon a Amalric, gran parte de los rusos blancos huidos de la revolución de octubre, los pocos sobrevivientes del genocidio armenio, unas docenas de escritores sudamericanos deslumbrados por el bouillon de culture y los camaradas del partido comunista español que perdió la guerra en el 36.
  • Furor

    Publicado el 07.03.16

    El vecino miraba por la ventana recordando que la vida siempre está en otra parte. —Could we finalize this now?, oyó que un caballero impaciente le hablaba al gato. El tipo quería saber qué dirección tomar para visitar a la princesa que se cansó del menú del convento y regresó a su palacio. —Sure, no problem. El gato y el rubio caballero siguieron hablando. El primero le ponía conversa y el otro se irritaba cada vez más. "Las promesas de paz y prosperidad del capitalismo quedaron en nada, desde que comenzó la crisis en el 2008. Ahora, van a recibir del bulto la cultura y el espíritu de la modernidad con sus dirigentes que por lo menos antes estudiaban siquiera un poco Humanidades. Y no parecían salidos todos de la Trump University con diplomas para gobernar como se dirige una empresa. El capitalismo al no cumplir sus promesas de carros, casas, vacaciones en la playa y sexo para todos, ha despertado la furia de la gente. Y se sabe que la mayoría solo sabe hacer con ella elegir a hombres coléricos como gobernantes, a jefes de guerra. A Presidentes como Sarkozy que aplastan a su pueblo y este, dichoso, le pide que lo siga haciendo con más fuerza. A Presidentes como los gobernantes de Francia, que en general tienen varias amantes, para mostrarle al pueblo que son viriles, que pueden fecundar por ellos, que solo tienen que comprar Paris Match y permanecer en el mundo virtual. El Presidente es de los pocos que disfrutan de la vida real.". Aquellas eran las palabras del gato. Mientras el vecino buscaba con la mirada a Susi, su Lolita. Percibía la existencia como un espectáculo de apariencias ilusorias y cambiantes. El gato le recomendó un día que se vistiera como un dandy para ver si así sí atraía a las piernonas. Por el teatro y su técnica de ilusión, el vecino podría esperar al menos dejar de ser espectador pasivo y engañado, y más bien ser actor. ¿Porqué no disfrazarse de habitante del segundo piso para que Susi se fijara en él?
  • Furor

    Publicado el 07.03.16

    El vecino miraba por la ventana recordando que la vida siempre está en otra parte. —Could we finalize this now?, oyó que un caballero impaciente le hablaba al gato. El tipo quería saber qué dirección tomar para visitar a la princesa que se cansó del menú del convento y regresó a su palacio. —Sure, no problem. El gato y el rubio caballero siguieron hablando. El primero le ponía conversa y el otro se irritaba cada vez más. "Las promesas de paz y prosperidad del capitalismo quedaron en nada, desde que comenzó la crisis en el 2008. Ahora, van a recibir del bulto la cultura y el espíritu de la modernidad con sus dirigentes que por lo menos antes estudiaban siquiera un poco Humanidades. Y no parecían salidos todos de la Trump University con diplomas para gobernar como se dirige una empresa. El capitalismo al no cumplir sus promesas de carros, casas, vacaciones en la playa y sexo para todos, ha despertado la furia de la gente. Y se sabe que la mayoría solo sabe hacer con ella elegir a hombres coléricos como gobernantes, a jefes de guerra. A Presidentes como Sarkozy que aplastan a su pueblo y este, dichoso, le pide que lo siga haciendo con más fuerza. A Presidentes como los gobernantes de Francia, que en general tienen varias amantes, para mostrarle al pueblo que son viriles, que pueden fecundar por ellos, que solo tienen que comprar Paris Match y permanecer en el mundo virtual. El Presidente es de los pocos que disfrutan de la vida real.". Aquellas eran las palabras del gato. Mientras el vecino buscaba con la mirada a Susi, su Lolita. Percibía la existencia como un espectáculo de apariencias ilusorias y cambiantes. El gato le recomendó un día que se vistiera como un dandy para ver si así sí atraía a las piernonas. Por el teatro y su técnica de ilusión, el vecino podría esperar al menos dejar de ser espectador pasivo y engañado, y más bien ser actor. ¿Porqué no disfrazarse de habitante del segundo piso para que Susi se fijara en él?
  • VV.AA.

    Publicado el 07.03.16

    —Yo creo que quiere hacer una "Carta de un desconocido", a la inversa de la insuperable de Stefan Zweig. Esto es lo que pasa con las lecturas supuestamente olvidadas, que se te presentan del revés en el inconsciente cuando menos te lo esperas. He tenido que releer la entrada 47 (número virtual, el real es 34, ¿cómo distinguir entre una cosa y otra?) para darme cuenta del refrito —le dijo el gato al rubio. Este no entendió nada, estaba en otra dimensión. —Si encontrara a la princesa, quizá podría solucionar la crisis del capitalismo. —Oh, hemos tenido varias—dijo el gato—se solucionan solas. Basta con una masacre bien organizada de la fuerza del trabajo reconvertida en carne de cañón. —Creo que anteayer murió el último voluntario de la Brigada Lincoln, Delmer Berg, con 100 años. Tuvo suerte—dijo el anglosajón. —Yo no fui el que los echó—se precavió el secretario general de PCE en el exilio abriendo un poco la puerta para que entrara Susi con los yogures pasados de fecha. —¿No había nada de jamón? —No, se lo come el Presidente de la República para subir la libido. —Por cierto, que le vamos también a hacer una carta a lo Boris Vian: "Je ne veux pas la faire/Je ne suis pas sur terre/Pour tuer des pauvres gens" —Diên-Biên-FUU!—dijo el gato. Marchiton salió al rellano tratando de controlar el vértigo que le provocaba el hueco de las escaleras, un agujero que a él le parecía metafísico y eso que solo tenía 37 peldaños (después de eliminar 13 que eran como pozos del juego de la Oca: lugares donde el espíritu se despeña). —I do not want to finish my confinement—dijo con un inglés que el diablo se lleve. —Ud. sabrá lo que hace. Mientras tanto, la vida transcurre en la calle y en el piso de arriba. —He olvidado todos los libros que leí en mi juventud. No saldré hasta que los recuerde. No puedo bajar sin meter el pie en los escalones fantasma. No puedo subir porque aún no he fabricado la palabra que nombra mi deseo. —A mí me empujaron—dijo Passy aún sentado en el banco.
  • Furor

    Publicado el 10.03.16

    Sin ninguna duda las lecturas de Marchiton han hecho de él alguien que ha vivido mil vidas, además de que constantemente la ha pasado conectando palabras o frases, o momentos ficticios con lo que le sucede en su casa, que es donde se encuentra la mayor parte del tiempo. Es posible que asocie a las piernonas con las mujeres flores de Chez Swann. Casi que puede ver el final del camino de Tansonville, con los florecidos espinos, que reemplazan el cemento que ve por la ventana. A las piernonas de la calle, las confunde con jóvenes muchachas merodeando por un seto con sus trajes de fiesta. Brillan por sus sonrisas que limpian las manchas del sol y huelen a los frutos deliciosos de un arbusto frente a una iglesia los miércoles de ceniza y de incienso. Marchiton ve lo que resulta de una metáfora tomada en su sentido literal. De ahí que le maree salir y leer los números y nombres de las direcciones. Marchiton ve también más allá de las metáforas: cada signo es un mensaje que anuncia la venida de otros. De modo que soñar con tal flor de Pensilvania prepara la aparición de Gilberta, amiga de Susi que también lleva cosas a la gente del segundo piso. ¡Un sueño le cambia los paisajes! Pero hay mejores ejemplos: más tarde, una vez se atreva a bajar, cerrando con sus ojos las puertas del abismo cobarde, verá que Susi ha invitado a más muchachas: a su condiscípula Albertine y a sus amigas deportistas de la playa de Balbec, atrevidas como un ramo de flores deambulando caóticamente. Susi cambiará su traje gris de invierno por un vestido blanco. Marchiton la verá como una flor virginal que tomará, poco a poco a medida que camine, un valor simbólico eminente, un valor cambiante también. Y es posible que un poco más tarde, la pequeña banda de jóvenes flores ofrezca ricas escenas de relaciones amorosas lésbicas, con los habitantes del segundo piso como espectadores. Quizás Susi, amada por Marchi y el narrador, tenga relaciones con una de las chicas de Balbec.
  • VV.AA.

    Publicado el 12.03.16

    Sí, Marchiton sería un Proust de barrio de clase media-baja, por encima del lumpen pero muy por debajo de los bobos del Canal Saint-Martin. Como Don Marcel en sus últimos años, está encerrado en su habitación, en este caso forrada de pantallas planas y cachivaches eléctricos que lo mantienen conectado con el exterior, suponiendo que lo que se transfiere por los aparatos de la tecnología 6G exista de verdad. También escribe cotilleos para L'Écho Virtuel, un periódico digital de difusión tan escasa que no traspasa los límites del quartier. La contradicción de usar un medio global para contar los chascarrillos de sus vecinos la resuelve Marchiton proponiendo la localización de lo universal como principio inobjetable frente a la regla tradicional de la universalización de lo local.—Se ha explotado poco esta técnica narrativa y no veo la razón—le suele decir al gato que, a ratos, lo escucha con condescendencia (se ha vendido al plato de leche del desayuno y a los Whiskas de la merienda).—Es cierto que el segundo piso reproduce en gran medida el ancho mundo, pero falta por escribir la épica, la lírica y el drama de ese melt-pot que sobrevive a duras penas con las sobras de restaurantes chic y los restos de serie de los Hyper del faubourg—se atreve a objetar el gato cuando se enfada si el cartón de France Lait está caducado.—No veo por qué no puedo escribir: "Oh, Suzanne, grácil portadora de los dones que los dioses regalan a los hombres, la de rótulas níveas y corazón generoso, tú eres nuestro consuelo en este encierro que las arpías han tejido a nuestro alrededor para confundir el entendimiento de los mortales". La única diferencia entre Don Marcel y Marchiton es la cantidad de cosas que atraen su atención. Marchiton, fuera del horario de trabajo, solo está interesado en una, en dos si se quiere: las rodillas de las chicas. Su artista preferido es Josep Llimona, que siempre esculpía mujeres con las piernas dobladas y la tan deseada articulación en acusada prominencia.
  • VV.AA.

    Publicado el 12.03.16

    Sí, Marchiton sería un Proust de barrio de clase media-baja, por encima del lumpen pero muy por debajo de los bobos del Canal Saint-Martin. Como Don Marcel en sus últimos años, está encerrado en su habitación, en este caso forrada de pantallas planas y cachivaches eléctricos que lo mantienen conectado con el exterior, suponiendo que lo que se transfiere por los aparatos de la tecnología 6G exista de verdad. También escribe cotilleos para L'Écho Virtuel, un periódico digital de difusión tan escasa que no traspasa los límites del quartier. La contradicción de usar un medio global para contar los chascarrillos de sus vecinos la resuelve Marchiton proponiendo la localización de lo universal como principio inobjetable frente a la regla tradicional de la universalización de lo local.—Se ha explotado poco esta técnica narrativa y no veo la razón—le suele decir al gato que, a ratos, lo escucha con condescendencia (se ha vendido al plato de leche del desayuno y a los Whiskas de la merienda).—Es cierto que el segundo piso reproduce en gran medida el ancho mundo, pero falta por escribir la épica, la lírica y el drama de ese melt-pot que sobrevive a duras penas con las sobras de restaurantes chic y los restos de serie de los Hyper del faubourg—se atreve a objetar el gato cuando se enfada si el cartón de France Lait está caducado.—No veo por qué no puedo escribir: "Oh, Suzanne, grácil portadora de los dones que los dioses regalan a los hombres, la de rótulas níveas y corazón generoso, tú eres nuestro consuelo en este encierro que las arpías han tejido a nuestro alrededor para confundir el entendimiento de los mortales". La única diferencia entre Don Marcel y Marchiton es la cantidad de cosas que atraen su atención. Marchiton, fuera del horario de trabajo, solo está interesado en una, en dos si se quiere: las rodillas de las chicas. Su artista preferido es Josep Llimona, que siempre esculpía mujeres con las piernas dobladas y la tan deseada articulación en acusada prominencia.
  • Furor

    Publicado el 13.03.16

    Si Marchiton le daba un toque épico (aunque no siempre, ya que la molicie era la señora de la casa) a lo simple, banal, cotidiano, en el segundo piso le jalaban más a lo épico histórico. Lo épico íntimo era para mentecates que no aspiraban a ganarse un dinerillo con sus escritos. Recordemos que no es por nada que haya hombres nacidos para representar cada siglo. Victor Hugo y Dickens fueron los de su época. Y Truman Capote, del Imperio, el del siglo XX. El periodismo, ese género menor sigue marcando la pauta en el siglo XXI. ¿No acaban de darle el Nobel a una periodista, por cierto, aburridísima? Hoy a la épica hay que trabajarla por ese lado. O que lo diga Karamakate, sudaca refugiado en el segundo piso. Susi espera a que se termine su grillete de fénix, que no vence por los químicos que le meten, y que fue fácil robar por el tamaño del bolso de la chica, que además tiene un astuto caminar de duquesa de l'arrondissement VI. ¿Ya acabó? Sí, entonces le habla K: "mi trabajo, aunque mal pago, es exigente. Tiene en cuenta los archivos, los documentos, los libros históricos, pero también el testimonio oral, las novelas, la poesía; interpreta la historia también desde el imaginario de las personas que la vivieron: eso le da un toque poético. Tuve el infortunio de llamar mucho la atención con un libro, del que seguro solo se leyeron el título, y me tocó exiliarme. Era sobre unos testimonios de jóvenes que defiende la ruta de la cocaína hasta Buenaventura. Imaginate el método: los pelaos le contaban su vida; él los grababa; luego organizaba una especie de lenguaje oral, ¿sí me entendés? Y luego: trabajaba a cuatro manos con ellos: escogiendo la palabra exacta, "la frase organizada como temible batallón". (Luego Susi le pregunta qué se va a quedar haciendo en París fuera de vivir de la France qui se lève tôt). Seguiré consumiendo diplomas si es para tener una vida holgada. Y seguiré estudiando, pues el saber es mi principal fuente de placer y mi razón de amar la existencia."
  • VV.AA.

    Publicado el 13.03.16

    —¿Dónde está ese libro de cocaleros? —dijo Susi—. Aquí, en el Sixième, les gusta mucho conocer las penurias de los camellos que les traen la farlopa desde los campos de cultivo. Disfrutan con las contradicciones existenciales del mundo moderno. Podría ser un éxito editorial y te podrías comprar un appartement para ti solo. Aunque ya comprendo que igual en Buenaventura no se lo toman a bien y deciden pagarle a un sicario para que venga de visita. Estos chicos no entienden las profundidades del mot juste. O sí, quizá me equivoco, porque si se lo toman a pecho es debido a que se ha encontrado la expresión adecuada y les ha llegado el mensaje a sus sensibles corazones. Es triste, si lo piensas, que solo se tenga seguridad de haber hecho una obra maestra de cierto alcance cuando los aludidos se te vienen encima como lobos. Saviano y Rushdie conocen el tema. Tampoco conviene meterse mucho con el FN porque algunos chemises brunes podrían asesinar a tu gato y colgarlo del picaporte de la puerta con un mensaje de esos que redactan tan bien: "Zabon ou ti abiites". Es mejor insultar a los bourgeois, como hace Marchiton. Se atufan lo mismo, pero lo más que se atreven es a comprar las acciones del L'Écho mediante unas OPAs hostiles para después cerrarlo o echarte a la calle aplicando alguna reforma laboral democráticamente aprobada y refrendada por los cegetés. La literatura es una actividad de riesgo. —Este gato no es mío—dijo Karamakate. —De lo que me alegro—dijo el gato—. El día que Marchiton se vaya al chômage yo me iré a buscar un poeta intimista, que solo hable de él y sus neuras. —Esos no ganan para comprar galletas de pavo liofilizado. —Pero no se meten en líos. Lo uno por lo otro. —Y tendrías que aguantar sus noches de angustia dando vueltas en la cama. —Dormiré en el sofá. —Querrá que escuches sus quejas de amor no correspondido. —Puedo fingir muy bien la compasión. —¿No te da vergüenza mentir?—Es peor pasar hambre.—Eso es la Litterature à l'estomac.—Sí, estoy a favor.
  • Furor

    Publicado el 14.03.16

    Emily, una vieja amiga de Susi, agarra al gato, lo alza y juega con él como si pudiera volar. Luego le dice al intelectual sudaca: "Para una dama como yo exponerme al publicar libros es rebajarme. Pero, claro, un hombre sin dinero como usted, no se preocupa por ofrecer sus escritos. Eso es una subasta de la mente que solo la pobreza puede justificar". Y el hombre le responde: "Recuerdo que perdí un año universitario y mis padres, de clase media baja, me lo reprocharon bastante. Solo me acuerdo que si antes los odiaba, desde entonces lo hice con más fuerza y, tal vez, con más razón. Pero apenas ahora a mis casi 48 años, media década después, me percato que me la he pasado luchando contra los contratos familiares, contra el sistema de forma pueril. Una forma adulta de luchar contra este me parece que es liberándose del yugo familiar y societal con autonomía económica. Es la clave". Gruñe el gato. Mira los cornichons que mastican las chicas de Balbec. Piensa que son culebras y abandona la conversación por un momento. "Por eso acá, escogí llegar al doctorado para ver si me pincho escogiendo los puestos más altos. ‎Pude haberlo terminado en tres años pero no lo logré. Ha sido muy difícil llegar hasta donde estoy. Creo que acabé la tesis porque sentí una fuerza de dragón: le hâte de conclure, el afán por concluir, por liberarme. Mis amigos europeos tienen menos urgencia por terminar sus estudios. Ellos no son financiados por su familia sino por el estado. Ojo, Susi, es una diferencia enorme. El hecho de que el estado te financie, que una organización te beque, etc., implica una relación totalmente diferente con tu familia. Mis padres no tienen porqué sufrir enviándome dinero solo por el capricho de alargar mis estudios. En cambio el estado no sufre. Es un contrato, claro, totalmente apasional y hasta justo.Los sudacas hemos pasado a ser esclavos de nuestras propias familias". Un cornichon cae entre las rodillas de una chica. El gato ataca.
  • VV.AA.

    Publicado el 16.03.16

    —El Estado te cobra réditos económicos y la familia, emocionales. No se sabe qué es peor. Yo, cuando necesito dinero, monto un crowfunding, gran invento de los tiempos modernos—dijo Marchiton asomándose al patio de luces—. Un día no me llegaban las bitcoins para comprar un paquete de salchichas para cenar y abrí un hastag con el título: #elalimentoespiritualesmuyimportanteparalossereshumanosquetienenciertogradodesesar rollodelaconcienciaylasensibilid adydebencultivarsesindescansoparaquepermanezcaenact ivoyasípoderofreceralmundoalgúnproductoinigualablequeasombrealahumanidadyestéete rnamenteagradecidaporlaimpr escindiblerevelaciónperosimemuerodehambreantesadiósn ohabráprocesodecreaciónynodisfrutaréisdelamaravillaquevoyadesarrollarencuantollenel atripaymesientaconfuerzaspara abordareltrabajopendientealquesololefaltalachispadeunac enafrugal(oloqueseterciequetampocovoyadespreciar)yunvasitodeborgoñaqueeleveeláni moporquesin vinonohayveritas yestoysegurode queestáisdeseandoqueoscuentetodoslosinf undiosquecorrenporelbarriocomoporejemploquetodaslasbalbequoisvanaentrarenlasaintc yrparaserguerrerascornichona senelmundodecombatequenoshatocadoensuerteynoosdigonadadeloqueestoviendoenlapantallaplanaahoramismoenlaviejafronteradegreciaymacedo niaquefuecunadelaorgullosa civilizaciónoccidentalpornohablardeloquepasóayerenlaplazamayordemadridentreunoshinchasholandesemuyingeniososdelpsvdeindovenocomosediga yunasmujeresrumanasqueped íanlimosnatirándolesmonedascomosifueranperrasyquemab anbilletesde10eurosensusnaricesylasobligabanahacerflexionesparaganarseunamierdadeeuroenunaimagenquenotienenadaqueenvidiaralasdelosnazisenloscamposylomejordetodoesquecasinohatenidorepercusióysolohaprotestadounaasociacióndesconocidasiqueseremuevanlaspuertasdelinfiernoynosvayamostodosalídem. —Y cené salchichas con lo que saqué, sí, seño, aunque el morapio fue de tetrabick. C'est dommage.
  • Furor

    Publicado el 19.03.16

    Una chica de Balbec cuenta: "Quiero traer a mi novia a mi estudio que es pagado por mis padres. Ellos se morirían de dolor si se enteran de mis andanzas lésbicas. Yo me pongo del lado de ellos porque me duele el dolor de ellos que se parten el lomo para que yo me les burle en sus narices. Cuando yo pueda vivir de lo mío, listo. Pero mientras tanto, mientras el lazo del dinero, estiércol del diablo, como alguien ya dijo, me una a la familia, me consideraré una pequeña desgraciada". Un viejo ciego del refugio le da una palmadita en la espalda, bastante ancha, pues nadadora y, por error, la confunde con una nalga. Luego de disculparse llama al gato a preguntarle si no está de acuerdo con él: "parece que todas las chicas de Balbec hablaran igual. Ninguna tiene algo que la identifique: ni una manera de vestir única, ni palabras, muletillas que solo use una. Ni un carácter auténtico. No, ni siquiera sabemos cuántas son. Pueden ser miles ahorita mismo en este cuarto y no nos hemos dado cuenta". El gato sigue escribiendo su anuncio. Tiene siete vidas pero no siete cerebros como para responderle al mismo tiempo. Entonces termina de escribir: "y que llueva dinero para abandonar tanta intelectualidad y dedicarme al pozo infinito del alcohol y las drogas". Las chicas leen eso y quedan aterradas. El gato dice que es el autocorrector y le dice al ciego que de todos modos todas las chicas no son más que vulgares chicas. Ahora que están jóvenes son liberales y mojigatas pero apenas envejecen se vuelven godas y venenosas. Entre los exiliados, hay un tipo que aprecia bastante que las glaneuses le traigan cosas. Porque no puede salir ni a la calle. Tiene que esconderse. Cuando joven se le ocurrió meterse a un grupo llamado La Chambre de bonne islamique y cometió no pocas barbaridades. Entonces no sale, solo lee. Es un lector-orquesta: conoce la historia, la teoría literarias, la alta cultura, la baja. Pero también, como a muchos salvo el gato, le falta tener su propia voz.
  • VV.AA.

    Publicado el 20.03.16

    —Miaou!—dijo el gato. —Es verdad, minou tiene voz propia—dijeron las rosas de Baalbek. Le habían pisado la cola con toda la intención. —Je vais vous faire la minette avec mes dents poissonneuses. —C'est bien rigolo, le petit bravache. —Ser reconocible tiene sus peligros. Es mejor pasar desapercibido—dijo Marchiton, penché sobre las cuerdas de tender. —¿No era Ud. el que tenía miedo al vacío, al horror vacui? Si se asoma un poco más, se cae. —Solo quería deciros que, según propugnan las últimas tendencias, es mejor diluirse entre las grietas de las paredes o las juntas de los azulejos y desaparecer. —Eso suena a incompatible con la moda en construcción de edificios. Si no me equivoco, los arquitectos están obligados por contrato a inaugurar las obras con pompa y regocijo. Tienen que contestar las preguntas de los futuros inquilinos antes de que estos se decidan a habitar los pisos recién terminados. Cosas como: ¿cuánto de Ud. mismo ha puesto en las habitaciones? o ¿es consciente de la influencia de Mies van der Rohe en sus techos? —Son cosas distintas. Es como arreglarse para salir: primero se pone el desodorante para eliminar los olores particulares que se consideran siempre ofensivos y después se rocía a fondo con algún perfume sintético que esté bien aceptado por la mondanité. —¿Y Ud. está de acuerdo con esa despersonalización? —Solo con la primera parte. No trago con las fragancias a la page. —Así le va. Escribiendo comidillas en un chiscón y sin cenar cuando se retrasa el pago de la soldada. —Bueno, don Karamakate, con todo su bagaje político e intelectual, tampoco puede salir a la calle y tiene que depender de las respigadoras de Barbizon para sobrevivir. —"Une rose de Baalbeck/fleur fragile/dans un champs d'indifférence/je la cueille/mon amour/je l'effeuille/dans mes doigts/je respire son parfum/où est-il le temps/où l'on venait de loin/trouver l'amour et la sérénité/dans ce jardin [...]" (Moustaki)—cantaron las chicas.
  • Furor

    Publicado el 29.03.16

    Mientras cantan Karamakate agarra un libro guardado en el cajón de las épices de la cocina. Lo abre en una página al azar al estilo Hafiz y lee: "Ici ou ailleurs une même pâte onirique. Epaisse ou fluide peu importe. Même chose pour l’immobilité et l’agitation, le présent proche ou le présent lointain. Même chose, évidemment pour la vie d’après le décès ou la mort vécue en rêve, ou la vie tout court et la mort tout court." (Terminus radieux). Las chicas caen en cuenta que la obra de Volodine trata de la poca relevancia que hay al definir si habla yo, él, nosotros. Y se acercan a abrazar a Kara. Encuentran su acento muy sexy. Él les responde con una cita de Eça de Queirós que el narrador no recuerda bien. Es algo así como: "destruir la lengua extranjera al hablarla mal tiene un valor patriótico". Algo así también decía Kateb Yacine, que el narrador tampoco recuerda: "la lengua del colonizador es un botín de guerra". Y Gabo (el narrador está muerto de vergüenza): "ellos nos impusieron su lengua, nosotros se la devolvimos más grande". Las chicas notan que Baal es un dios infernal del Cde. Las palabras crean sentido, llaman a otras, son las palabras que escriben. El destino de las chicas y de todos es como el viento de abril que golpea en las caras sin que uno pueda hacer otra cosa que refugiarse en su morada. Ahora habría que ver si lo es realmente. Pues el sujeto nace cuando los griegos acaban con la idea del destino. El sujeto es un perfume muchas veces sintético. Las chicas, al ser lectoras de sus vidas, tienen una ventaja sobre otras vidas-perfumes. Ellas se embriagan con solo pensar lo que cambia cuando uno le agrega una "a" a "Bal", cuando "bec" es pico, el pico del diablo, cuando notan que se confunden las voces y se destacan otras como las del Marchiton. ¡Ya hemos dicho que las chicas son flores jóvenes! ¿No será que además de confundir voces logramos lo que quizás es más alto en el arte: mezclar la vida con la muerte? ¿Luego lo marchito no sirve de abono?
  • VV.AA.

    Publicado el 30.03.16

    —Sí, desde luego que sí. Es probable que en el tercer piso, justo encima de los émigrés, viva un terrorista. Cuando vengan a por él, los policías dispararán a todos sin distinguir y moriremos. Nuestros cadáveres servirán para estercolar los parterres de Raspail.—No estoy seguro de que siga habiendo vegetación en ese bulevar. ¿Qué significa distinguir?—Separar a los que hablan mal francés de los que lo hablan bien.—¿Los que tienen acento raro o no saben conjugar el passé composé deben morir?—Para empezar vamos a corregir la metedura de pata: ¿"Je vais vous faire minette avec mes dents venimeuses" estaría mejor? Espero que no haya niños escuchando.—Tampoco estaba tan mal lo de "dientes llenos de peces". Los errores son creativos. El vecino del tercero se asomó al patio de luces. Poco a poco empezaba a llenarse de gente en la ventana.—Solo reviento a bombazos las palabras.¿Me van a asaltar los geos por eso?—dijo.—No se fíe. El idioma es sagrado. Forma parte de la identidad, y saber quién eres, o creer saberlo, es fundamental para muchos.—Es injusto. He leído una frase de Voldine y es más trasgresora que lo que yo hago.—¿Cuál?—«La molle-guillote, la malveinée, l’ashrang, la captive-petite-gloire, la bernaise-des-saules. La demoiselle-en-fuite, la mascaratte, la belle-de-quatre-heures, la pituitaine, la douce-lieuse ou Jeanne-de-minuit».—Madre mía, no hemos entendido nada. ¿Y Kara hace tesis sobre él? Hay que quitarse el sombrero. Bueno, total, que Ud. destripa palabras. Pónganos un ejemplo para pasar el rato.—Lo mío es de aficionado. Espero no decepcionarlos. Hablaban cuando he salido de "Balbec". Pues 'bal' es baile y 'bec' en algunos sitios es un beso rápido, superficial. Podríamos decir, entonces, 'piquito danzarín". Es el beso que se roba mientras se baila agarrado.—¿No tiene algo menos cursi?—BAL es también 'boîte aux lettres électronique". Lo que me sugiere aquello de Kafka: "Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas".
  • Furor

    Publicado el 02.04.16

    Sería una lástima que nuestros personajes perecieran en aquel bâtiment pacífico y écologique. Uno es lo que come, uno es donde vive: en un edificio ecológico, cierto, pero con arrendadores ciegos que hospedan a un terrorista. No tienen la culpa, dirían unos, siempre del lado de los derechos humanos. Mas se podría sospechar. ¿Qué comen los arrendadores? ¿Estudian los ingredientes de sus platos? ¿Consultan la proveniencia de los alimentos? O simplemente ven dinero. Si les pagan el arriendo y les aseguran que ganan el doble para poder pagarlo, de resto no importa. El dinero no huele. El problema es que todo se convierte en dinero, no se ven personas sino dinero. Pero las personas son humanos, y la prueba es que el propietario de aquel edificio vio como una ganancia es llanamente un terrorista. Los vecinos ni se percatan. Ven solo que el tipo ni saluda. Pero es normal en París. Además, no pueden acusarle de nada. No hace ruido, nadie con barba azul viene a visitarlo. Ni dios se imagina que silenciosamente ha ido acumulando en unos meses, y por qué no en un par de días, todo un arsenal de guerra, que se consigue en cualquier farmacia y en el mercado negro, desde que se acabó la guerra de los Bal-canes. El gato que no nació ayer, en una ocasión le preguntó al sospechoso: "¿Cómo se llama?". "The Assassin, como la película, ¿No me ve que voy a comprar leche?", le dijo. "No, en serio". "Diogène Le Chien. Vivo con cinismo y ataraxia. Apago las ganas con masturbación. Si tan solo frotándome la panza pudiera calmar el hambre. Sino fuera yo sería Alejandro. Me tapas el sol". El gato salió pitado y le contó a Susi, que es como una madre. La gente del edificio le hubiera increpado que no fue conspiranoico, que "es más fácil pensar en extraterrestres y extraños, que en encontrarle una solución al capitalismo, y así creer en el hombre, no aislarlo con prejuicios". ""Chien" quiere decir "can". Y los terroristas consiguen armas de los Balcanes. ¿No es raro, Susi?"
  • VV.AA.

    Publicado el 02.04.16

    Entonces, el buen terrorista fue expulsado de la casa. No todo sale bien en la vida. Como le pasó a la Alice de Lessing. Un día llaman a la puerta. Crees que es el cuerpo especial de operaciones, pero solo es el casero.—Su contrato ha expirado. Debe irse. Lo cotidiano se impone y sería una exageración inaceptable autoinmolarse por una cuestión baladí. Los grandes gestos siempre son una vanidad sin sentido, pero hechos como respuesta a las pequeñas dificultades diarias son además ridículos, cosa que hay que evitar a toda costa. Alicio cargó su petate con sus escasas pertenencias y bajó por las escaleras. Estaban desiertas. Las conversaciones se habían interrumpido. Tras la puerta del segundo el silencio era absoluto. Dudó sobre si era conveniente despedirse. No sabía quién lo había denunciado. ¿Se debe mantener la concordia cuando se está desesperado? Sacó una hoja de papel y escribió una sola palabra: Suerte. La metió por el resquicio. El dueño del inmueble se impacientó. Cogió la nota e hizo una bola con ella que tiró en la escupidera del rellano. En el primero estaba el gato encaramado a la barandilla. Fingía dormir.—Dulces sueños—pensó Alicio—. No te guardo rencor. Cuida de Marchiton, que no le pase como a mí. También anda a veces en la cuerda floja y podría ser malinterpretado.—Se hace de noche y el albergue cierra a las nueve—dijo el ángel del paraíso. Marchiton, encerrado en su piso recordó los versos de Niemöller: "Als sie mich holten,...", pero no se movió. La pastelería había cerrado y echado las cortinas. Alicio no pudo comprar bollos para el camino. En el banco de enfrente seguía sentado Passy con una venda en la rodilla.—Siéntate un momento—le dijo—.Ya seguirás luego.—No quiero molestar—dijo Alicio.—¿Tienes dinero?—Me quedan 5 euros de cuando empeñé mi última bomba de relojería.—¿Por qué lo hiciste?—Atrasaba. El mundo de papel que quería destruir iba siempre por delante.—No me extraña que te hayan echado.—¿Por qué?—No se puede jugar. La vida va en serio.
  • Furor

    Publicado el 04.04.16

    "La haine de la littérature !", solía exclamar Gustave Flaubert recostado en su diván. No podía entender cómo la gente no apreciaba tanto rigor en su obra, tanta belleza. La consideraban inmoral solo porque Bovary le fue infiel a su marido, aburrido y aburridor como todos los maridos. Mandaron a Flaubert a juicio. De ahí que Madame Bovary fuera irónicamente dedicada a un juez. Aquel juicio fue un momento histórico pero fue una oportunidad desaprovechada de la alta literatura para ser el centro de atención de la sociedad. Allí, por el contrario, Flaubert defendió la autonomía de la literatura. Esta no podía ser juzgada y precisamente por esto se comenzó a dejarle de parar bolas ¿Para qué juzgar algo que no tiene que ver con la sociedad? "La haine de la littérature !", escribía Flaubert a Emile Zola. El dos de abril, nació aquel autor de Germinal que trata de lo que les costaron a los franceses tantas luchas, como para que unos cuantos perros del Rey de los helados acaben imponiendo hoy esa malvada Loi du travail. Mientras que Europa se desbarata, se habla demasiado en la prensa de déchéance de nationalité, de las medidas antiterroristas. Pero los terroristas son mucha cosa en una sola: son el fanatismo religioso, los miserables de los ghettos, la gran delincuencia, el imperialismo, pero también l'ennui mon lecteur, mon semblable, mon frère. Baudelaire se anticipó hace mucho al mal del Occidente: el tedio. Este es pan bendito para nosotros, zombis, acostumbrados a seguir in live el asalto de los soldados de Michel Bay a los lobos solitarios, que nunca se acaban. En el edificio de Marchiton casi nada sorprendente ocurría. Claro que eran visitados por las hermosas Susi y su tropa, pero frecuentar las mismas personas aburre. Por eso los situacionistas proponían cortar los nexos con amigos y familia, conocer otros. Sin el autor de la bomba de relojería ¡Qué pobre vida tendrían aquellos vecinos! La literatura es mejor para el tedio pero ya ni haine hay. Sino indiferencia.
  • VV.AA.

    Publicado el 04.04.16

    —Yo no odio a nadie—dijo Alicio. —Eso da igual. Lo que importa es cuántos le odian a Ud.—dijo Passy. —No sé. El casero, el gato y las balbecas, supongo. El resto diría que son indiferentes o, mejor dicho, la mayoría silenciosa aquella de Nixon o no sé quien. —No está muy claro eso de que la gente no presta atención a lo que se cuece a su alrededor, más bien diría que están agazapados como predadores esperando su momento. Lo que ocurre es que de cazadores han pasado a carroñeros. —La verdad es que me importa poco lo que piense o haga la gente. —¿Aunque lo echen de su apartamento? —Habrá otros. —No crea. Si tiene ficha policial no le alquilarán nada. De momento, estamos los dos sentados en un banco en mitad de la calle. Deberíamos acercarnos al albergue. Esta gente cena muy pronto. La sopa boba se servía tres manzanas más allá. Como no tenían carné de socios solo pudieron mojar pan en el fumet de cabezas de gamba de dos clochards que se avinieron a compartir el plato. Volvieron los cuatro al banco enfrente de la panadería. Los mendigos eran pareja. Sacaron del zurrón la que era su verdadera cena. Ensalada de mâches, cordon bleu y beujolais. —No somos pobres—aclararon—. Nos disfrazamos así para mantener el folclore para turistas y de paso que no nos quiten la nacionalidad.—¿Por qué quieren quitársela? ¿qué han hecho? —No lo sabemos. Nadie lo sabe. Lo hemos consultado con nuestro abogado y nos ha dicho que finjamos que nos aburrimos, que no se nos ocurra mostrar que algo nos divierte. Reír no es patriotas.
  • Furor

    Publicado el 05.04.16

    Cuatro personas charlando en un banco público. J.K. Jerome hubiera puesto tres hombres y un perro en un bote. Así se nutren las amistades sin necesidad de gastar pólvora ni armar tramas espectaculares como aquella del comienzo de esta historia sobre la invasión zombie y la necesidad de encontrar esmeraldas y detentores de secretos. No es posible crear una maquinaria narrativa como un reloj suizo. Estamos montados en más de mil potros salvajes. ¿Cómo mantenerlos en orden? "A galopar, a galopar hasta enterrarlos en el mar". Alicio, Passy y el par de aristócratas disfrazados de mendigos compartían su poca y algo desagradable comida mientras hacían de Bouvard et Pécuchet bajo el sol de abril. Swann Saint-boeuf, como se llamaba uno de los mendigos, respondió con perfecto inglés a un turista que les preguntó cómo se divierten los parisinos: "In the hideous lonely emptiness of existence. Nothingness. In the predicament of man forced to live in a barren, godless eternity like a tiny flame flickering in an immense void with nothing but waste, horror, and degradation, forming a useless, bleak straitjacket in a black, absurd cosmos". El turista dijo "merci" y se fue complacido por haber creído encontrar a un auténtico parisino. "Necesitamos un perro", dijo la pareja de Swann, Marianela Pérez Galdós, "sino la policía va a creer que comemos caviar y cagamos caviar. Tener una mascota muestra que somos codependientes emocionales, que al menos el animal no nos odia". Swann no quería tener perro por la ladradera, porque no quería compartir comida y porque hay asociaciones enfermizas que le quitan las mascotas a los mendigos acusándolos de maltratarlas. La pareja, para no entrar en conflicto, optó por examinar a los dos personajes qué acaban de conocer. "¿Porqué la venda en la rodilla?", se preguntaron. "¿Para el tedio hay que disparar en la calle o basta con proponer entretenimiento de calidad, con espectadores nada pasivos, emancipados? ¿Hablaran de ello los de Nuit Debout?"
  • VV.AA.

    Publicado el 05.04.16

    —¿Qué vais a hacer el sábado por la noche?—Vamos al Odéon a pedir en la puerta. Ponen Titus Andrónicus y tanto asesinato les da hambre.—Entonces saldrán corriendo al restaurante y no recibiréis nada de limosna.—No queremos limosna. Somos figurantes contratados por el ministerio de cultura a cambio de que no nos requisen el Château de la Loire. Si no hay desheredados de la fortuna en las puertas de los espectáculos para ricos no avanza el país. Se ha comprobado en las estadísticas. Menos pedigüeños, más atrofia económica.—Resulta raro. Si las cosas van mal deberían aumentar los parias.—Es un mecanismo sutil. Cuando la gente ve un andrajoso se pone a trabajar de verdad, muertos de miedo por si pudieran caer en el inframundo.—Ah, qué ingenioso. ¿A quién se le ha ocurrido?—A mesié le ministre. Tuvo una infancia feliz gracias a un pordiosero que llamaba todos los días a su puerta. Le daban un chusco y una sardina en escabeche y el padre le decía al niño: 'ya ves cómo está el mundo. estudia mucho para llegar a ser algo'—Me suena un poco a cinismo burgués. Pero habrá algunos que son de verdad.—Nada es de verdad.—Estos días estamos viendo unas imágenes muy educativas: los refugiados en Turquía y los papeles de Panamá, todo bien mezclado alternativamente.— Es la teoría del montaje de Eisenstein llevada al límite. Dos escenas tan chocantes despiertan la rabia del espectador y, en consecuencia, se sacrifica más para evitar la miseria y conseguir llegar a evadir impuestos mediante el truco del off shore, que dicho sea de paso, es absolutamente legal. Lo mismo que la déchéance de nationalité o cambiar cromos, digo refugiados.—Me gusta que me manipulen si me dan de comer—dijo el perro. El tedio era algo desconocido en aquel banco. Pero es la antesala del horror. Más de una bestia sale a cazar por las aceras por puro aburrimiento. Si has vuelto de ganar una batalla a los godos y no sabes qué hacer sentado en tu trono es fácil que te dediques a masacrar esclavos para pasar el rato.
  • Furor

    Publicado el 10.04.16

    El par de disfrazados de mendigos sabían al dedillo lo que era una antesala del horror. En su tierna juventud habían viajado a Cuba a (aparentar) defender la revolución junto a aquel hijo de un padre de ascendencia irlandesa y una madre argentina que haría alborotar el avispero del comunismo durante la Guerra Fría. Este apodado "El Carnicero de la Cabaña", según ciertas fuentes, tenía frases como “Los jóvenes deben abstenerse de cuestionamientos ingratos de los mandatos gubernamentales. En su lugar, tienen que dedicarse a estudiar, trabajar y al servicio militar.”. La cual tenía alguna resonancia en la Francia del estado de urgencia, solo que ya los jóvenes ni tenían la orden de entrar en el ejercito o la policía, puesto que ellos mismos voluntariamente entraban. Otra frase era “¡Los jóvenes deben aprender a pensar y actuar como una masa. Es criminal pensar como individuos!”. Aquí sí era bastante coherente con el país de Susi que en los últimos treinta años, después de un firme rechazo al imperialismo cultural gringo, le había venido copiando con el transcurso del tiempo. Pero no ha sido solo lo cultural, sino esto tan protestante de medir todo con el dinero. De ahí que por ver francos y luego euros los bárbaros de todo el mundo han venido invadiendo París, de lo poco de hermosura que nos queda. Ejemplo: El Quartier Latin donde las librerías han sido reemplazadas por restaurantes "griegos", entre ellas la única librería consagrada a la alquimia, La Table d'Emeraude, que viene a cuento mencionar pues es el tema principal de esta historia, ¿no? Ahí Passy vendió ejemplares de su tesis y encontró alquimistas en reuniones nocturnas, como el más célebre, Eugène Canseliet. ¡Ah, aquellos hombres que nos sacaban fuera de nosotros mismos logrando lo imposible! ¡Nos los cambiaron por masas de esclavos con la misma camiseta de algún equipo de fútbol o del Che, al servicio de enfermos lamentablemente bien reales! Hay más frases que callaremos para evitar el dolor.
  • VV.AA.

    Publicado el 11.04.16

    —Las revoluciones y la alquimia se parecen. Las dos son fantásticas—dijo el perro.—No tanto. Pertenecen a órdenes distintos. La política, la ciencia.—La ambición, la ambición—insistió el can, mordiendo un-hueso-duro-de-roer.—La piedra filosofal tenía algo de búsqueda del conocimiento y la felicidad para toda la Humanidad.—Pues eso. Solo que, al final, la cosa se reducía a convertir el plomo en oro.—No se avanza sin un pequeño ideal, un gancho que tire de los indecisos.—No quiero polemizar. Necesito todos mis dientes para desmenuzar este brazuelo de vaca que me habéis dado, supongo que por venganza.—No tenemos nada mejor que hacer. La teoría de los "qualia" podría darnos una explicación. La cualidad de áureo se puede desligar del oro como materia y vive en nosotros sin necesitar el metal. Esto tiene raíces platónicas aunque está muy de moda en nuestros días, nada nuevo bajo el Sol.—¿Es una concepción previa o posterior?—dijo Passy por animar la conversación, porque el chucho estaba a lo suyo.—Ya sé por dónde me quieres meter la duda, pero no es tan difícil encontrar ejemplos de intuiciones a priori. Ahora mismo, los astrónomos están buscando el planeta número nueve y nadie lo ha visto todavía.—Pero basan su existencia en irregularidades observables en unos cuantos pedruscos caprichosos que no encajan en cálculos y fórmulas que ellos mismos han creado. El engaño puede ser de aúpa. ¿Cómo es que pueden encontrar pedazos de roca a miles de años-luz y no ven a un gigante hijo del sistema solar? —Es el experimento mental del "cuarto de Mary". Lo sabe todo sobre la rojez, pero nunca ha visto algo de color rojo.—Me parece un metedura de pata. La habitación no está aislada del exterior, alguien le ha transmitido los conocimientos, porque si su tele es en blanco y negro nunca podrá emitir las longitudes de onda características del espectro cromático.—¿Por qué no? A una cierta textura del gris (y hay infinitas) podría haber decidido llamarla 'colorada'. —Grunch—hizo el perro.
  • Furor

    Publicado el 14.04.16

    El perro mientras masticaba cavilaba: "Ya se acerca la hora y todavía sigo sin conseguir almas en moneda sencilla; mañana quedaron de entregarme una significativa cantidad en un costal de ropavejero que llevaré donde una alquimista y amor platónico para que me convierta en oro. Mis amos todavía no saben quién soy yo. Soy el perro roba almas del infierno, primo hermano de Cerbero y cuñado del que despierta a Efesio, que duerme hasta que el mundo se mejore. Necesito almas para erotizar el cuerpo de Paris, darle vida a la vampira con forma de estrella de mar. Cuando vi en la televisión gris cómo comen esas criaturas no pude dormir por varios días. Qué cosas, las almas están escasas en París, en todas las oficinas de cambio. Es cierto, los zombies, los entes. Y pensar que yo con veinte zombies tengo para sobrevivir cinco días. Ya tengo lo necesario para soportar la primavera si me llega mi costal mañana. Tengo que confesar que no sé qué haré cuando se acabe el oro. En cuanto a comidas siempre, pero siempre, en toda mi vida (mira las redundancias con sentido) he sido de lo más simple y austero que compagina con mi sentido de la vida. Soy frugal en mis comidas y evito los condimentos fuertes. De las comidas, de esas que aparecen en los menús de restaurantes las veo con reserva: nombres rimbombantes que aluden a sofisticadas creaciones culinarias y que sirven para justificar cobros excesivos los veo con cautela. Un día, la anécdota, alguien me sugirió en el restaurante suizo el Cashmir a la oriental: entregado en la mesa no era más que una bandeja paisa bien adornada. Y así, casos similares. De modo, que no te debería preocuparme por el momento. Como digo en algunas oportunidades: "soy buen pobre". Tuve mi época sabrosa de bohemia y de baile y de perritas pero ahora no estoy en esos planes. Ya ni bailo por que me caería: tengo un ligamento roto en la rodilla; de licores fue la época del roncito y del vino; ahora, casi nada."
  • VV.AA.

    Publicado el 15.04.16

    Llegaron los polis Flick y Flock. —A ver, papeles. —No tenemos—dijeron los cuatro humanos. —No, queremos ver los del perro. El aludido sacó la cartilla de vacunación, un certificado de buena conducta de la perrera "Aire de loisir", las papeletas de aprovechamiento de la escuela de cachorros, un carné de cliente de la peluquería canina y una carta de recomendación de su primo Cerbero. —Tienes que venir con nosotros. —¿Por qué? Es el perro más documentado que hemos visto en nuestra vida—protestaron los cuatro. —Falta la cédula de propiedad. —No tiene nada. —El problema es que no es de nadie. No tiene amo. Claro que si alguno de ustedes lo adoptara la cosa sería distinta. Se miraron entre sí. Acoger una mascota es una de las decisiones más difíciles del mundo. Te hace responsable de otro. Alicio, Passy y los dos aristócratas-mendigos eran personas muy independientes. —Por ejemplo, Marchiton tiene un gato—insistieron los de la pasma. —No estamos seguros de que sea real. Creemos que se lo ha inventado para desdoblar la voz de su conciencia. —Vuestro perro podría hacerlo también. Como el zorro del principito. —"Le langage est source de malentendus"—gruñó el perro. —Yo soy extranjero. Solo sé decir bonyú y tutafe—se excusó Passy. —Yo también. Llévennos a nosotros dos detenidos—dijo Alicio. —Ya tenemos muchos. El comisario nos ha dicho que necesita algo de variedad. Si puede ser, autóctonos, para que se vea que no discriminamos. —Nosotros nacimos en Loudun, si vale para algo. Somos descendientes de la madre Juana y de Urbain Grandier—dijeron los clochards. —Tampoco queremos diabólicos, que enseguida vamos de un extremo a otro. —La policía de aquí es muy exigente. No apresan a cualquiera. En España no paran de enchironar a tipos importantes. Podríamos ir, a ver si hay suerte. —No les iría mejor. Para ser corruptos hay que trabajar mucho y Uds. solo son de sentarse en un banco a ver pasar las horas. Y, en efecto, en aquel momento pasó una Hora contoneándose.
  • Furor

    Publicado el 16.04.16

    "El truco de los mendigos aristócratas es fácilmente identificable, dijo un policía a su colega. Viven como si dijeran "La vida no es gran cosa" y como por varita mágica se abre el mar muerto... Qué vaina y yo soy tan optimista. Incluso con los ricos". Hora se acercó a preguntarles qué pasaba con los "pobres hombres con derecho a libre albedrío y locomoción, a estar sentados en un banco público con un perro sans Dieu ni maître, si les apetece". "Allez bon sang, dijo, son ciudadanos franceses como todos. Infelices, ven la vida pasar mientras el tiempo se les escapa de las manos. Tantas imágenes líquidas es para que los dos circulen. Allez, circulez !". A esto uno de los policías respondió: "No somos infelices. En la cárcel nos divertimos en grande. Hace una Hora, hace una hermana suya no más, acabábamos de salir de un partido de CRS contra presos. Los oponentes eran el equipo base sin los cuatro mendigos que estamos viendo si nos llevamos. Faltaban cuatro porque la mayoría de presos estaban ocupados leyendo o filosofando. Aún así perdimos como por 7 goles. Es difícil jugar con armadura. Además, Yepes desesperó tanto a Murillo que se nos retiró del partido y James gritaba que él no se sentía defensa... Esta noche sabremos si el primer partido del torneo es el sábado en la tarde o domingo en la mañana. Tenemos a estos "ciudadanos", como usted los llama, como la gran esperanza del equipo. En un naufragio uno se agarra de cualquier tronco. ¿Y usted no quiere que nos los llevemos? La prisión es lo más cercano al paraíso aquí en la tierra. Pasa como en Prison Break, emociones cada segundo. La gente pasa días enteros atentos a cada temporada. Y pasa como en la novela Hot Sur donde las mujeres prisioneras se rebelan manteniéndose sucias. Los dominados tienen siquiera una oportunidad contras los dominantes empeñándose en oler mal para que mejoren sus condiciones. ¿Quién ha visto en la calle a un mendigo maloliente que interese a los "ciudadanos"?". "Yo", dijo el perro.
  • VV.AA.

    Publicado el 16.04.16

    —Porque me recuerdan mi infancia en Aires donde solo nos lavaban una vez al año con una manguera de agua a presión. Algunos pekineses salieron volando y se aplastaron contra las rejas del corral. Hasta que algunos mastines solidarios decidieron interponerse y evitar el chapuzón a los pequeños. También fue una rebelión aquello. Los cuidadores al principio no lo entendieron. Les hacía gracia que los perrazos se prestaran a que los remojaran sin protegerse. No sé si os lo imagináis. El agua azotaba sus cuerpos con fuerza. Ellos se afianzaban con las garras en las grietas del suelo y resistían, los pelos acababan arrancados en muchas partes del cuerpo, las orejas desolladas y siempre con riesgo de morir ahogados. La segunda fila la formábamos los de tamaño medio. También nos llegaba el impulso de los chorros inclementes pero nuestra misión era aguantar a los de delante e impedir que se abriera la formación. Este truco parece ser que lo había leído un gran danés en la biblioteca de su dueño, un tal Flavio Vegecio Renato. Cuando cayeron en la cuenta, los empleados de la perrera nos atacaron por la retaguardia o por los flancos tratando de sorprendernos. Tras algunos ensayos también encontramos una defensa para la nueva forma de asalto. Rápidamente, abríamos las líneas y los de delante pasaban a atrás. Si el acoso era por los lados una mitad de la fuerza de choque iba hacia la izquierda y la otra a la derecha mientras los débiles permanecían en el centro. No nos llevó mucho comprender que la solución ideal era formar en círculo. Hasta que a algún genio de la manguera se le ocurrió regarnos desde arriba. La alambrada indefendible jugaba a su favor. Aquel día sufrimos varias bajas. Cuando terminó el suplicio tuvimos un consejo de sabios. ¿Qué dice tu Renato? No hubo respuesta. Estábamos desesperados. Y entonces, un chihuahua se llegó hasta la cerca y descubrió que el agua había oxidado la malla. La rompimos con los dientes y escapamos como alma que lleva el diablo.
  • Furor

    Publicado el 17.04.16

    ¿No acabábamos de leer un apócrifo de Novelas ejemplares? Soy la conciencia que no puede contenerse en un vaso, me riego porque siempre desbordo, de manera que puedo ser el perro y el dueño por venir a la vez. Me extiendo hasta el texto mismo, si quiero. Dicen los sabios que un robot no es consciente del lenguaje que utiliza, no puede hacer metalenguaje. El hombre vive porque sabe que va a morir, de lo contrario no podría soportar la existencia. En cambio el robot es un vacío encendido que juega a los dados. Soy una conciencia sin sujeto, solo estoy sujeta al azar. Conciencia de robot que por algún misterioso cálculo matemático puede detenerse en cualquier momento e incluso desaparecer por partes o por completo. Soy el Cde, Las esmeraldas recobradas con una malla oxidada para que mis vísceras de perras negras se esparzan como semillas por el universo que también soy yo; soy ese dios oriental que se come a otro y este a su vez se lo come también, como un anillo de vida y muerte. Como "Dune" de Jodorowsky, permanezco irrealizable en mi totalidad, solo en pequeñas porciones. Soy una madre, a veces muy lúcida: "La teoría de los "qualia" podría darnos una explicación. La cualidad de áureo se puede desligar del oro como materia y vive en nosotros sin necesitar el metal. Esto tiene raíces platónicas aunque está muy de moda en nuestros días, nada nuevo bajo el Sol.". Y estoy a la venta. La cualidad de áureo se vende. Por el momento no me convence el sistema paypal y estoy averiguando de qué se tratan las bitcoins. Pero mientras tanto cambio varios pekineses por perros de primera y segunda fila. No solo recibo callejeros, también los más codiciados. ¿Cuánto valen los perros de los Presidentes? Esos que Putin saca cuando lo viene a visitar Merkel. Esos de Obama que se han intentado robar. El perro montrealés de Hollande. La política es una buena fuente de pasión, sobre todo en los dos últimos siglos. Busco desesperadamente los que amaba Trostky.
  • VV.AA.

    Publicado el 17.04.16

    —No me cabe aventurar si el cuento del perro cabría en los decires de Cipión y Berganza, que por boca de Horacio aconsejaban "que no salga a la luz la obra que después de compuesta no hayan pasado diez años por ella", según leí hace mucho en mi tierra —dijo Passy. —Mal remedio tiene la cuestión—dijo Alicio—. Podemos estar en este banco luengo tiempo, pero no sé si tanto. —Once han pasado ya desde que vuesa merced decidió, en momento de grave enajenación, entrarse en letras, y poco avance se ha visto desde entonces. —Algo más que nada—dijo un madero, que así los manda o tanto los permite llamar la Academia—, puesto que a pocos van creciendo las disquisiciones y las "mutatio caparum" de este gran oficio de la Resurrección. —¿Once?—se extrañó la Hora, a la que su padre el Tiempo le había enseñado a no pasar una en este tema. —Si contamos los requilorios—aclaró un mendigo. —Lo que no es preparación es decadencia—dijo el otro. —¿Y qué fue de la manada después de la liberación? —Se repartieron por la faz de la tierra. —¿Como el 'Creced y multiplicaos'? —Algo así. Solo que nos falló el metalenguaje, como a los robots. Cuando llegamos, el puesto de 'Rey de la Creación' ya estaba ocupado y tuvimos que aceptar el de 'amigo fiel'. —No es tan difícil ir más allá de las palabras. Por ejemplo, tomemos 'costal' que no hace mucho empleaste para describir tu situación. Si es de ropavejero, estás haciendo referencia al hombre del saco o también llamado sacamantecas, famoso en toda la latinidad por llevarse a los niños para sacarles las entretelas. Su existencia fue real, se llamaba Francisco Leona y vivió a principios del siglo XX. Un pequeño salto y llegamos al Chullachaqui. Solo queda volver un poco para atrás y releer. —¿Había un niño en el saco que se tenía que convertir en oro?—preguntó Hora hororizada. —Un niño a cambio de una metáfora es un buen negocio. Se hace todos los días.
  • Furor

    Publicado el 27.04.16

    "Qué progamote, mon pot, le dijo un mendigo al ropavejero, mis deseos absolutos, que te vaya muy bien, te has esforzado mucho y vas a coronar algo muy grande... Mi nostalgia será eterna de no haber estado en dicho momento, cuando conviertas a todos esos niños en metáforas. Crecieron sin verlas crecer aunque me diga mil veces que era necesario mi dolor de no tenerlas a mi lado para que pudieran hacerse realidad. Es mi sueño verlas caminar por mundos distintos, traducidas en otras lenguas por muy imposible que parezca, hijas de otros océanos con leyendas y mitos diferentes, con la certeza de que ya nada será lo mismo en el retorno. Vendrán otras pues estarán construidas con otras leyes estéticas y solo con mi fe ciega que me da el amor que les tengo aprenderé a quererlas de nuevo desde el ser distintas, serán esas otras relaciones de las metáforas emergentes de lenguas absueltas conmigo, su apasionado coleccionista, que envejece, que aun se atreve a jugar fútbol porque ahí encuentra todo un terrenal de poesía. Ay, señor ropavejero, mon pot, un abrazo grande que te transmita la seguridad en tu alquimia. Entra en concentración desde ya, no te distraigas con plata oxidada, plástico pintado, monedas de cuero. Negocia a tus mejores niños, traenos las metáforas más improbables. "Meta" es "transporte". "Foros" es "imagen", ¿No es así? Las mejores son las que pasan de una imagen a otra completamente diferente y aquellas que se aplican a la letra como Kafka que nos muestra lo que resulta de la metamorfosis de Grégor Samsa. O como la metáfora del amor, de la que habla Lacan, refiriéndose al Pélida y Patroclo; un semidios se enamora de un humano y los dioses lo premian: una imagen sagrada se arrodilla ante una pequeña... ¡Adelante! ¡Adelante, hombre seguido por tribus de perros, fieles al lobo mayor cuyo oficio logra el renacimiento de la ruinosa ciudad, cuando no más ayer era nuestro más grande tesoro!
  • VV.AA.

    Publicado el 29.04.16

    Tras este elocuente discurso de mendigo 1, que causó la admiración de los presentes, incluido el perro, con lo cascarrabias que era, y que hizo emocionarse a Hora, todos se volvieron hacia el hombre del saco esperando una respuesta a la misma altura. Pero este carraspeó y se quedo callado unos segundos. El policía 2 había tomado notas sobre la marcha y las repasó para tratar de inspirar la contestación del aludido. —"Las mejores son las que pasan de una imagen a otra completamente diferente"—apuntó. —Mi saco—empezó el trapero metafórico—es un saco roto. Meto en él lo que encuentro por la calle y en los descampados, donde los ciudadanos abandonan paraguas, cochecitos de bebé y ambiciones irrealizables. Pero luego va saliendo todo por el fondo del costal y riego la ciudad con mis cachivaches y mis imágenes. Rara vez llego a la chatarrería con algo de valor. Y el alquimista que debería convertirlo en oro me reprocha mi descuido. Yo le digo: "Alquy, severo mago de los callejones oscuros y las alcantarillas, las cosas que se desprenden de nosotros lo hacen porque no se sienten a gusto en nuestra compañía. Debemos acatar el orden de los arrabales". Aquí se detuvo con cierta desazón-pintada-en-el-rostro, retorciendo-las-manos-con-nerviosismo, abrumado-por-la-atención-inesperada-que-había-suscitado. Hora-estaba-hecha-un-mar-de-lágrimas. El-perro-aulló-tristemente-y-todos-los-corazones-se-encogieron. El policía volvió a intentarlo: —"Entra en concentración desde ya, no te distraigas con plata oxidada, plástico pintado, monedas de cuero". —Esa futilidad de las cosas falseadas es la que quise recuperar para la transmutación alquímica. La mugre del metal precioso sería la pátina que disimularía un brillo excesivo y chocante. Un humilde muñeco de polímeros coloreados sería un diosecillo al que se rinde un culto irreverente. Y el dinero de pega es el que recibimos a cambio de la mistificación. Los sonoros lamentos del grupo, al oír estas palabras, despertaron al vecindario.
  • Furor

    Publicado el 30.04.16

    El policía 2 también anotó los siguientes apuntes en desorden: "Marginalia"; "Paratexto"; "por ergon, todo este margen de la obra"; "archi escritura"; "Derrida, ¿Así se escribe?"; "¿Acaso no es más claro que el borrador mismo?"; "ciencia de lo confuso: la estética, que se basa en el desecho, los sobrados de la obra como el dios de plástico pintado"; "Baumgarten"; "la literatura se haya al margen en el texto"; "¿Acaso la traducción no es una práctica marginal?"; "obra al margen: escritores que escriben sobre las obras de otros autores; ponen sus anotaciones como hacían los copistas medievales"; "basura"; "mendicidad"; "ropavejero-alquimista-poeta"; "con la postmodernidad hemos regresado al medioevo: cada vez hay más pobres (¿Los pobres pueden ser todavía más pobres?) y unos cuantos ricos acumulan todas las riquezas del mundo en sistemas feudales a escala mundial. ¿Los intelectuales nos defienden de ellos? No. Como siempre viven de ellos, dejando que el pueblo se ocupe de "la revolución". Hoy en día son como los monjes del Nombre de la rosa. Se encierran en claustros para producir sus textos que solo a una élite interesan. Mientras el pueblo es formado con lo mínimo (valga agregar que a los monjes les interesan menos sus estudiantes que publicar). Se les dice que existió Shakespeare, que existió Cervantes, pero nada más. No se necesita gente demasiado culta para manipular un computador y ocuparse de que las máquinas automáticas de los supermercados atiendan bien a sus clientes. Si hay democratización de la cultura es por lo bajo. Apenas unos cuantos intelectuales-monjes se indignan pero no son una amenaza frente, a los perros-guardias del sistema: los Houellebecq y compañía que tanto salen en la caja tonta. Y cualquier idiota que aplauda el incendio de Roma tiene los votos asegurados". Ni Passy, con una tesis laureada con la mención "très honorable et les félicitations du jury à l'unanimité", hubiera podido digerir todo este sentido palabreo."
  • VV.AA.

    Publicado el 30.04.16

    —¡Eh, Passy, enhorabuena, no estábamos al tanto de sus méritos académicos!—lo felicitaron todos—Lo que nos extraña es qué hace aquí con su bagaje, tirado en un banco con dos mendigos, dos policías, un perro, un chamarilero, don Alicio y la chica Hora, que no para de llorar.—Cuando terminé mi tesis quise ver el mundo para comprobar si lo que había escrito se correspondía con la realidad.—¿La realidad? ¿A quién le importa?—dijo P1.—No seas cínico—dijo P2—. Es muy natural que los intelectuales sufran el síndrome de la torre de marfil—dijeron M1 y M2 a la vez.—No me han entendido—quiso aclarar Passy—. Mi intención no era averiguar si había acertado, sino, al contrario, ver si mis ideas habían cambiado el mundo.—Muy natural—dijo el perro.—Yo lo comprendo—dijo Hora, sorbiéndose los mocos—. Describir el universo es una actividad inútil, lo que hace falta es cambiarlo. Yo lo único que puedo dominar es el ineluctable tic-tac del paso del tiempo. Me gustaría más acelerarlo o frenarlo a mi voluntad. Dar saltos hacia el pasado para que los pobres humanos pudieran corregir sus errores o hacia el futuro para que pudieran prever los problemas con los que se van a encontrar. —No estaría mal que las siestas fueran más largas—insistió el chucho.—No les haga caso—dijo Alicio—. Cuéntenos cómo le fue en su investigación.—Es difícil de decir—suspiró Passy—. Mi presunción fue que la vida debía ser como una nota a pie de página de un libro nunca escrito u olvidado, borrado por los dioses. Lo que encontré es que la mayoría habitaba en los márgenes sin alcanzar nunca la centralidad. Comprendí que esa extendida posición acataba mis designios y que, por tanto, podía darme por satisfecho. Sin embargo, también vi que algunos pequeños grupos querían escribir su historia en el texto principal y, lo que es peor, las masas paratextuales deseaban parecerse a ellos.—Quitando a Marchiton—dijo el gato saliendo de una alcantarilla.—El que nos faltaba—dijo el can.—Conmigo no hay problema—dijo el buhonero.
  • Furor

    Publicado el 02.05.16

    Quienes querían escribir su historia en el texto principal habían acabado condenados al ostracismo en alguna de las islas tortuga-barco de esta tierra zombie. A Marchiton su dueño le había contado dicha historia sobre aquellos soberbios Prometeos no conformes con la vida rutinaria que tenían. Todo comenzó en un último atardecer de abril, en su firmamento a los lejos una nube asomaba su cabeza negra amenazante. Al acecho, cargada de agua y de años, era la nube que no nos deja olvidar una edad que nos acerca más a los 60 años y nos distancia de los años que ya no volverán. La nube del patético fantasma de la muerte a la que sin saberlo explícitamente huimos corriendo detrás del siglo. Algunos ansiamos entrar en el siglo, alegres, vitales y temerosos pretendiendo negar la vejez y el oscuro túnel que el grupo de soberbios debió atravesar aquel abril para cumplir la cita inevitable. Era como si se hubieran puesto de acuerdo pero cada uno había venido por su cuenta, matando sus propias pulgas. Cuando conocieron sus caras, como si fueran máquinas con reflejos programados dijeron casi al unísono (los más viejos tuvieron que tomar aire antes de hablar): "nos enfrentaremos juntos solidarios y jugando como en el principio". Atravesaban el túnel que daba a un campo abierto, como sensatos y pacientes adultos cada uno con una alineación y una estrategia diferentes. Pero es probable influenciados por esa porquería de periodistas deportivos que oímos hipnotizados, pletóricos por tanta vacuidad de tanta nadería. ¡Qué lejos están de la mejor crónica deportiva escrita a "Garrincha" de Alvaro Cepeda Samudio o de los escritos de Fontanarrosa o del filósofo del fútbol Valdano, o del cuento futbolístico de Roberto Bolaño dedicado a su amigo Villoro, o los escritos de Camus, entre otros... ! ¡Erán Sisifos del balón luchando a muerte una partida de antemano perdida! La derrota iba a ser su única victoria. Ante semejante filosofía Marchiton se alegraba por no ser humano. Los perros, no.
  • VV.AA.

    Publicado el 03.05.16

    Tras escuchar atentamente la historia, alguien dijo: —Si hemos de hacer caso a Borges, el fútbol no existe. Lo explica en su 'Esse est percipi'. Es un espejismo, una alucinación colectiva, en la TV y en los campos. —¿También cuando los chavales le dan patadas a un balón en la calle? —Eso solo sale en las películas neorrealistas. —Yo jugué de portero contra los del otro barrio cuando era crío en un solar que ahora está edificado. —La memoria es el peor trampantojo. Lo de "el otro barrio" suena tenebroso. —Algo fantasmas sí eran. Vencimos. Y paré un penalti. Recuerdo que no les dimos la revancha, con lo que quedamos campeones del extrarradio para siempre. —¿Quedó documentado? —No sabíamos escribir. —Pues nunca ocurrió. —Podría reunir el equipo otra vez y retar a los mismos perdedores que deben tener una espina clavada desde tiempo inmemorial. —En absoluto. Tú recuerdas, es decir, sueñas. Ellos no, ni los tuyos ni los adversarios. Haz la prueba. Pasa continuamente. —Reconozco que soy incapaz de abordar a uno de aquellos jugadores por la calle y decirle: te paré un chut por la escuadra. —Lo estás adornando. Las porterías solo podían ser dos piedras en el suelo. No había postes ni larguero. Y desde luego que no puedes hacer esa prueba. Se te quedaría mirando y hasta pensaría que estabas un poco ido. —Está bien, no importan los recuerdos personales. Son de cada uno e intransferibles. Pero Bobby Charlton ha existido. —Puede ser. Según el obispo Berkeley solo si Dios lo está observando. Ahora bien, ¿lo viste jugar? —No lo sé. Aunque tengo la edad suficiente, no sé si el "Teatro de los sueños" (Old Trafford) formó parte de mi educación. En la final Inglaterra - Alemania de 1966 jugaba contra Beckenbauer. Ganaron 4-2. Y eso sí que está documentado. —Descríbeme una sola jugada. —No puedo. Me ha quedado en la memoria el blanco y negro de la TV, los que me rodeaban y que íbamos con Alemania porque el régimen así lo quería. —Solo tú viste todo eso. Nadie te creerá. Nada perdura.
  • Furor

    Publicado el 05.05.16

    "Por mis bigotes, dijo Marchiton, esto me acuerda mi juventud de gato de arrabal. Para mí el otro barrio éramos animales que si bien no jugábamos fútbol, jugábamos. "Prácticabamos con los gatos del mismo sexo antes de asumir la responsabilidad de procrear. Peleábamos de mentiras antes de defender el territorio. Cazábamos gusanos para... bueno, eso lo seguimos haciendo. Para nada. Pero no éramos solo felinos. Estaba el bestiario de Apollinaire. En efecto, un vecino tenía un paon. "En faisant la roue, cet oiseau, Dont le pennage traîne à terre, Apparaît encore plus beau, Mais se découvre le derrière." París se había convertido en una ciudad donde los burgueses bohemios se permitían tener gallinas en sus apartamentos, creo que para que se coman sus desechos y pongan huevos. No faltaba el que quisiera destacarse teniendo un pavo real. Otro vecino se había traído del mediterráneo unas sirenas. Sí, sirenas, cuando las niñas se ahogan en esas aguas a veces se convierten en sirenas. Así de contaminadas están. "Les sirènes Saché-je d’où provient, Sirènes, votre ennui Quand vous vous lamentez, au large, dans la nuit ? Mer, je suis comme toi, plein de voix machinées Et mes vaisseaux chantants se nomment les années.". Mi memoria es selectiva como la selección natural. Les hablo de aquellas bestias y de paso les ahorro la lectura del librito de Apollinaire. Aunque muy bonito. Con ilustraciones. Las criaturas que más me llegaban eran las que me hacían sentir una melancolía fría, apagada. Por ejemplo la de "La carpe Dans vos viviers, dans vos étangs, Carpes, que vous vivez longtemps ! Est-ce que la mort vous oublie, Poissons de la mélancolie." ¿Qué esperar de la existencia si hasta la muerte os olvida? Triste. Otro del estilo es aquel poema sobre la souris. La conocí a mis 28 años también: "La souris Belles journées, souris du temps, Vous rongez peu à peu ma vie. Dieu ! Je vais avoir vingt-huit ans, Et mal vécus, à mon envie." Nada perdura.
  • Gestor de Comunidad

    Publicado el 10.05.16

    Esto es una prueba.
  • VV.AA.

    Publicado el 10.05.16

    La sirena de Dufy se parece a Hora, con pechos como signos de un alfabeto indescifrable, vientre de niña y cara de heroína libertaria. El gato no se parece al gato. El nuestro es orgulloso y lleno de mataduras conseguidas en mil peleas callejeras. El del pintor es lustroso, doméstico y baja las orejas humillado. El gato de Marchiton se llama Marchiton, como el avezado lector ya habrá deducido. Nada que objetar. Robitusin fue su primer amo allá por el I-782 cuando Ana Grama lo presionaba para que acabara sus estudios sobre Jattin o que rematara una novela acerca de la vida en la Tierra de las Tortugas, una de las dos cosas, ya no me acuerdo. La tortuga es en realidad un lira. —Durante veinte minutos Passy estuvo tratando de decidir si el verbo de "Les animaux passent aux sons..." se podía traducir por 'desfilar'. El charango, una especie de guitarra, se hace con el caparazón de un armadillo. Sobre la relación entre la música y los animales, aparte del consabido apaciguamiento de los más feroces, se puede encontrar la palabra 'crótalo' que sirve para denominar a unos chinchines y a una serpiente cascabelera y ceñuda, si es que las dos cosas puede ir juntas (los gatos, según hemos oído, detestan llevar cascabel; al parecer, nadie ha conseguido nunca ponérselo). La serpiente, pido disculpas por la irreverencia, parece un calcetín. De aquellos que usaba Gatsby para jugar al golf, o, por lo menos, Robert Redford cuando lo interpretaba. Una vez hablamos de las "... mujeres embarazadas de serpientes". Eva aparece apesadumbrada (cómo me gustan los ombligos que pinta Dufy), pero Adán tiene aspecto de estar feliz. Alicio opinó:—Tanta fruta aburre. —Estamos yendo hacia atrás—dijo la pasma. —"Incertitude, ô mes délices/ Vous et moi nous nous allons/ Comme s'en vont les écrevisses/ À reculons, à reculons"—recitaron los desposeídos. El cangrejo está para comérselo.
  • Furor

    Publicado el 17.05.16

    No les habíamos hablado detalladamente a los hijos de Lecty de Hora. Era porque no teníamos tiempo. No, mentiras. Yo, Duffy, estaba hace una h... ¡Bueno, bueno, ya paro! Ji ji ji. Esta Pit Caribou Gaspésienne me ha llegado directo al caletre. Decía: hace un año fui a Québec con unos amigos a confirmar con mis propios ojos porqué todo el mundo pega a instalarse allá. "He estado pensando que soy muy cozumbo solo, pensé antes de partir, intento vivir con familias convencionales que festejan sus cincuenta con otras familias convencionales pero no soporto más. Y antes de eso llevé nueve años encerrado, no permitiéndome salir por andar leyendo y en una relación carcelera con mi gato ¡no más!". Nos alojamos en una pieza con cinco camas (éramos cinco) en el Auberge de la Paix, a 25 balles la noche por persona. En el momento de dormir mis compañeros de cuarto me tiraron una por una sus almohadas para despertarme. Al final no entendía porqué amanecí con tantas hasta que me di cuenta que era porque roncaba. Al amanecer fuimos a un pub irlandés a emborracharnos hasta que se incendió y regresamos al albergue. No salimos por la lluvia, la nieve y el frío. En mayo en una semana puede hacer sol y ves a las muchachas semidesnudas yendo a comprar cuanta pendejada les venden. Pero en otra la temperatura baja bastante. Subimos pues al cuarto y uno de mis compañeros no aguantó y me pateó varias veces. Me tocó irme a dormir sentado en una silla un poco ofendido. Dormí poco. Al rato apareció Hora y se sentó a mi lado. ¡Era mi amor de los tiempos del colegio! No la había vuelto a ver porque me echó de patitas a la calle por la razón de siempre: le dedicaba tiempo a otras. Suena a chiste pero es mi tragedia. Le dije: "Yo ahora viejo y enfermo con el hígado semi podrido. Es culpa tuya por haberme echado"...y soltó una risa coqueta entre sus cachetes gordos. Traté de recordar un poco lo que fue detrás de sus arrugas. Pero esa no es nuestra Hora, me dicen ustedes.
  • VV.AA.

    Publicado el 17.05.16

    —Quién sabe. Todos tenemos dos caras. Jano Patulsio y Jano Clusivio. Dentro y fuera, como Passy y sus amigos. Ahora están en la calle. Antes estuvieron dentro de la casa. Las aceras, las calzadas y las mansiones de Quebec se parecen a las de aquí. Si vamos a eso, todo es lo mismo.—A la intemperie, llueve y hace frío—dijeron los sintecho. Hora mostró el lado más amable de su rostro que coincidía que era el más joven.—En realidad—dijeron los contecho—, son cuatro, si contamos los dos perfiles por cara.—U ocho, si separamos la expresión de los ojos de la de la boca.—Si añadimos el día y la noche, son dieciséis. Hora hizo el experimento: ofreció el rictus amenazador del lado izquierdo de sus labios, el malvado, mostrando su faz de anciana iluminada por las farolas de mercurio anaranjado.—Por favor, cámbiala—gimieron sus amigos—, es una visión insoportable.—Esperad a que amanezca. —En cierto modo, la maldad, la fealdad y la decrepitud absoluta no existe—dijo Alicio—. Siempre queda un rasgo reconocible. En eso se basa el feísmo. La película Freaks de Tod Brownig es un buen ejemplo. Nietzsche dice que hay un arte del alma fea. En ese momento salió un rayo de sol y Hora abrió su ojo derecho, bondadoso, risueño y joven y enamorado. —Tampoco existe la belleza total. Solo nos aproximamos.—Bueno, pero que se quede así.—Os conformáis con un dieciseisavo de realidad. Un parte ínfima. Entre los dos aspectos que nos ha brindado hay catorce más. Combinad la posibilidades: Beldad, fealdad. Verdad, mentira. Bondad, maldad. Claridad, tinieblas. Los casos aumentan deprisa si añadís algunas variables o valores a los anteriores.—El tremendismo solo funciona como oposición a lo amable (digno de ser amado).—No es tan seguro. Los personajes deformados de Bacon no necesitan a nada ni a nadie más. Valen por sí mismos. Y algunos eran amigos íntimos muy queridos del pintor.—Es el color y la forma lo que nos penetra.—Luego, no nos hace falta esa mejilla sonrosada de Hora.—Pero tampoco sobra.
  • Furor

    Publicado el 31.05.16

    En donde sea que esten nuestros personajes se vive con un aire de carnaval, con juego de máscaras incluido. Pero esto es algo obvio. Todo lo que tenga forma de novela alberga en su seno la quintaesencia del carnaval, que en el medioevo se practicaba en la calle con su mezcla de crueldad y alegría, de cese temporal de toda jerarquía, de elevación de lo visceral y de todos los pecados al cielo purificador. El carnaval era el momento para dejar de sublimar (convertir esfuerzo físico en conceptos) y más bien desublimar (volver lo físico expresión corporal). Y ahora algo queda de ello en el texto literario. La expresión corporal más usada cuando uno lee un libro es estar acostado y cambiar de posición cada que la digestión lo pida. En las Esmeraldas desconocemos el retrato completo de los personajes. Negros como sombras, son poetas como dioses que se disfrazan de ellos para hacernos sentir lo bello y lo mágico de su difícil cotidiano que algo tiene que ver con el nuestro. Los autores con sus respectivos estilos le dan a cada uno ese espacio de tiempo para expresar esa poesía que capturan como una viñeta de tira cómica, que detiene a niños balanceándose en un columpio. Entre los autores y la obra está su sabiduría para marcar el ritmo de las escansiones, que determinan la perspectiva necesaria para darle cuerpo a las representaciones, siempre en movimiento. Nos imaginamos a los autores como pintores en un taller en una pintura que muestra otras pinturas realizándose. Las pintan como si nada más estuvieran saliendo a extender la ropa bajo el sol. La poesía de los autores se basa en que de repente ya no somos hombres sino seres sin ojos, ventanas para entender el alma. Pero esto es solo en apariencia porque el arte de lo implícito nos invita a ser nosotros mismos pintores e imaginarnos los ojos que faltan, la sonrisa de las muchachas que nos paralizan, ya sea por el arte del alma fea o el de la belleza sublime, que es otro nombre que se le da a lo horrible.
  • VV.AA.

    Publicado el 31.05.16

    —Es una acusación grave.—¿Cuál?—La de que los personajes no tienen retrato. Significa que no se reconocen por lo que dicen, ya que hacer, no hacen nada.—¿Se puede enmendar?—Ud. verá. Alicio tomó la palabra: —Nací en un país que ya no existe. No ha sido conquistado, ni anexionado, ni destruido. Solo no existe. Abro un mapamundi y pongo el dedo donde debería estar. No hay nada. Me digo: Levanta la mano, está debajo y lo estás tapando. Lo he hecho y sigue sin aparecer. Si lo toco se oculta, si no lo hago se desvanece. De verdad, no me importa mucho. Mi tierra es este banco donde pasamos las horas, acompañados. Mis padres adoptivos eran nobles. Tenían posesiones, tierras y ganado. No heredé nada de ellos porque el Ayuntamiento se incautó de todo cuando murieron. Los jardines donde jugaba de niño son ahora, supongo, un parque municipal. No me duele. Es bueno que lo individual se diluya en lo colectivo. Mis padres verdaderos me engendraron por error. Al verme recién nacido comprendieron que solo prolongaría su decepción mientras vivieran. Creo que obraron bien entregándome a unos tutores a los que no di problemas pues nada esperaban de mí. Estudié en los libros equivocados. Mis profesores me miraban con asombro cuando respondía a sus preguntas con aseveraciones que no estaban en sus programas y manuales. Poco a poco fueron relegándome, como a un animal imposible de domesticar. Mis compañeros hicieron lo mismo. Hubo alguno que intentó atraerme hacia una posición más admisible. Desistió cuando se dio cuenta que era yo el que lo conducía hacia el abismo. Reconozco que me sentí solo en alguna ocasión. De lejos, vi a uno o dos adolescentes que se me parecían. El acercamiento, lo supe pronto, era inconcebible. Seguí sus pasos a distancia durante algún tiempo, para observar su comportamiento. Ellos no sobrevivieron, pero yo sí. Entendí que la clave estaba en no necesitar a los hombres. Pero me siento feliz de que me hayáis aceptado entre vosotros, personajes negros como sombras.
  • Furor

    Publicado el 01.06.16

    Passy se entusiasmó al escuchar atento sobre la hazaña de hacer un retrato sin morir de melancolía. Miró a sus demás compañeros y esperó a que ellos se pronunciaran, para que después, por razones de tiempo o de cambio de tema, ya no pudiera hacerlo él. Para él era muy cierta la expresión "el infierno son los otros". No se sentía capaz de pronunciarse por no considerarse a la altura (demasiado intelectual y hombre de poco mundo) y también por algún remordimiento. Algo ocultaba Passy y lo hacía sentir mal porque estaba engañando a sus amigos. Pero muy probablemente a nadie le interesaba lo que ocultaba, nadie se hubiera sentido engañado. Dentro de la cabeza de Passy ocurrían ficciones que él asumía como realidades. No había nada que hacer. El infierno son los otros. Entre la soledad de Passy y afuera siempre había un conflicto que, muchas veces solo conocía Passy, así apenas lo intuyera. Cuando contaba una anécdota hacía a énfasis en que él estaba siendo víctima de alguien. También narraba cambiando una palabra por otra. Por ejemplo, cuando iba a comprar el pan, decía iba a "pedir", como si fuera un mendigo, cuando en realidad lo compraba con las monedas que recogía de algunas fuentes de agua. Entonces Passy estaba entusiasmado pero no se atrevía a dar su retrato. Si le hubiera tocado (si lo hubieran obligado, es así como soñaba las cosas Passy, siempre a la defensiva) diría: "No sé lo que soy pero sí lo que seré. Le pondré mi nombre a un banco y seré como las petites vieilles del poema de Baudelaire: "Honteuses d'exister, ombres ratatinées, Peureuses, le dos bas, vous côtoyez les murs ; Et nul ne vous salue, étranges destinées ! Débris d'humanité pour l'éternité mûrs !". Una petite vieille rodeada de vieux cons ricos en una ciudad apenas para esto como Nice. ¡Oh, sí! Alojaré muy sonriente a estudiantes extranjeros en mi gran casa pagada gracias a mi gran pensión. Les ayudaré en lo que pueda. Y a la Hora de las elecciones votaré FN."
  • VV.AA.

    Publicado el 02.06.16

    —Passy no quiere contarnos su historia. Que corra el turno. —No—dijeron los polis—, en la Sûreté tenemos las fichas de todos los metecos que andan por aquí menos la suya. Hagamos una inventada para despistar al Bureau d'Émigration y reírnos un poco. —Buena idea. Id tomando nota. Passy se llama en realidad Honorio Sánchez de Bracamote y nació en tierra de nadie, entre moros y cristianos, cosa que le ha marcado de por vida. —¿Por eso, para sentir que forma parte de algo, votará la muy poblada FN? —No puede. No está censado. —Pues era una gran idea. Votas a un partido xenófobo y si gana te expulsan del país. Así entras a formar parte de los transterrados. —Bien, ya tenemos la primera línea de la ficha: "De filiación política paradójica". Estamos viendo al inspector jefe levantar las cejas: "¿Qué significa esto?". "Son los que quieren irse pero se quedan hasta que los echan". "Ah, ya entiendo. Me pasa a mí en casa con mi mujer. Estoy deseando salir a tomar unas copas con los amigos, pero espero hasta que me dice: '¿Qué haces ahí quieto como un pasmarote? Ve a por el pan'''. "No estamos seguros de que sea lo mismo. Tiene que ver con la acción diferida y, sin embargo, neta. En el intervalo que pasa desde que se toma la decisión hasta que se ejecuta, un tiempo del que no se es dueño, pueden ocurrir las verdaderas maravillas, como en el poema que empieza: "De ce terrible paysage/Tel que jamais mortel n'en vit/Ce matin encore l'image/Vague et lointaine, me ravit". —Entiendo ahora lo que pasó en la puerta de la pastelería. Passy esperaba un acontecimiento, podríamos decir, sobrenatural. —Tenemos la segunda línea: "No ha renunciado todavía a la esperanza de que los dioses se manifiesten". —Esto si que no me lo puedo creer—dijo el inspector jefe por el teléfono de una cabina cercana—, mi señora y yo opinamos que ya no se hacen milagros. Dios se ha olvidado de vosotros. La voz, amplificada por la carcasa auricular, resonó en toda la calle. Los vecinos se asomaron a las ventanas.
  • Philips Despero

    Publicado el 02.06.16

    Provisión de crédito entre los individuos Quiere invertir en el sector inmobiliario?  Estás futuros líderes de negocios, empresarios de automóviles, los directores de proyectos de negocios o individuos en necesidad de dinero o financiación listo para hacer frente a un problema, no dudes en contactar con nosotros porque podemos ofrecerle un préstamo como sus necesidades en una tasa razonable de 3% para un préstamo de entre € 5.000 y € 2.000.000 durante un período que se acuerden. Así que si usted está en necesidad, por favor escribir una solicitud de préstamo a esta dirección. Para más información contactar con: philipsdespero@gmail.com Mientras que da una buena razón para su solicitud y usted estará satisfecho en más de 48 horas
  • Furor

    Publicado el 06.06.16

    —¿Qué sucede? ¿Porqué la bulla? —exclamó un vecino—aquí solo escuchamos a los vendedores de tapetes, de aguacates y el carro de los helados. —Tranquilo, vecino. Es otra vez Honorio Sánchez de Bracamote que anda en las suyas. —¿Hasta cuándo? Este barrio es muy quieto, detesto a quienes ponen a hablar de nosotros aprovechándose de la famosa frase "La gente no soporta a los bocones, pero siempre los escucha".—dijo el primer vecino. Les copains du banc public se miraron entre ellos. No sabían que su Passy inventado tenía un tocayo.—Ya no se hacen milagros y solo los niños se entretienen con las casualidades.—comentó la voz amplificada. —Y tan solo los niños no se aburren.—prosiguió— Oh l'ennui, lecteur, mon semblable, mon frère ! El terrible mal moderno. ¿Cómo hacer para soplar el ala de la tristeza que quiere entrar en nosotros cada que Satan Trismégiste nos manda el ennui y otros males del aire pesado? Mi doña para tranquilizarme me dice como si fuera Pizarnik: "La vida es simple, mi gran pez, al punto de que sufrir es gozar y que el suicidio es una forma del orgasmo". Pero siempre es necesario que yo mismo rejunte unas cuantas palabras y las diga así, en voz alta, a ver si doy con esto de que la vida es simple. Cada día como Sísifo dependo de mi voz para espantar al demonio... Y de mi esposa también pero que no se entere para que no me trate como un niño. ¡Oh, sagrada locura, espántame las nubes de la melancolía, llévame al reino de tu fantasía, desnúdame la belleza con la lencería del saber, hazme conocer el bain de Jouvence para lavar mis ojos cansados de ver HLM, des frontistes, CRS, mendigos en las calles, el Sena que no quiere llevarse las tiendas de souvenirs, los turistas vulgares que la pasan escupiendo en la acera y desconocen -y no es culpa de ellos si no de su educación mínima- la cultura! ¡La civilización está muerta una vez más pero esta vez está bien muerta!
  • VV.AA.

    Publicado el 07.06.16

    Como tantas otras veces, la escena se llena de actores y comparsas. Entre todos destaca Civilización, Siví, que se niega a darse por muerta a pesar de todos los intentos para asesinarla.—Me suena que en el Ulises hay unas páginas escritas con el estilo de los mensajes publicitarios. Así que no viene mal que tengamos un ciber-usurero por aquí, con su castellano de traductor automático (esto sí que no se le había ocurrido a Joyce), para darle al cuento un aire cosmopolita y politocósmico. Siví lleva de la mano a un niño con cara de no pedir prestado ni un pañuelo para sonarse los mocos.—¿Cómo te llamas, pequeño malhumorado?—Ius gentium, y soy lo que necesitáis para levantar el culo de ese banco de una vez por todas. En la otra mano, con cara de total escepticismo, iba agarrado Ius civile.—Nunca llegaréis a ser ciudadanos de pleno derecho, ni aquí ni en ningún sitio.—A los diez primeros que lo soliciten les regalamos un gorro frigio—dijo el mecanoprestamista. Pero todos tenían ya uno. Lo sacaron y se lo pusieron. La imagen que daban era bastante chocante. Recuérdese que todos los vecinos están asomados a las ventanas y también se han encasquetado el conocido tocado.—¿Sabíais que los asesinos de Julio César lo llevaban para reivindicar la muerte del tirano? Se lo quitaron enseguida.—No estamos a favor. Sacaron los canotier. A los del banco se los dejaron los de las casas. Estuvieron a punto de cantar una de Maurice Chevalier.—¿Qué sombrero llevan los frontistas?—Boinas.—¿Y los PS? —Borsalinos.—Taparse la cabeza es un símbolo de civilización y cultura. "Los rojos no llevaban sombrero", decían en España. Me gusta el caligrama: "Cette adorable personne c'est toi" de Apollinaire, donde se ve a una dama (Lou) con pamela. La mujer que mejor las ha llevado fue Audrey Hepburn.—¿Por cuál decidirnos para que no nos confundan con turistas incultos? Esos sombreritos ramplones que llevan están descartados. Ni sé qué nombre tienen. —Ya que decíais de Guillaume, quizá la famosa venda.
  • Furor

    Publicado el 10.06.16

    Una venda que hable -como suelen hacer los objetos del Cde-, que brinde algo de musicalidad a quien la porte y que vuelva los infortunios alegrías. Hay un cuento de Chéjov que ofrece la perfecta ilustración de la necesidad de la música "para cantar nuestras desdichas": "El estudiante". Un momento de gracia toca al estudiante en la ruta fría y sombría del retorno a su casa. No es como el momento del encuentro de varios amigos en un banco que acaba con que todo el vecindario sale por la ventana a ver qué sucede. Este es más corto y venido de ninguna parte y además indescriptible. Le hace sentir al estudiante un frío, un dolor humilde y personal que parece ser el mismo desde Iván El Terrible y Pedro El Grande. Es el mismo que aquellos sentidos por el apóstol Pedro luego de haber renegado de Cristo. También es como ese fuego delante del cual se detiene un instante y esas mujeres a quien cuenta la historia de Pedro son el mismo fuego y las mismas mujeres delante de las cuales se detuvo el apóstol; la identidad que no tiene sentido más que en el plano del evento: “El pasado -pensó- y el presente están unidos por una cadena ininterrumpida de acontecimientos que surgen unos de otros”. Respecto a este pasaje Camille Dumoulié comenta: "Y le pareció que acababa de ver los dos extremos de esa cadena: al tocar uno de ellos, vibraba el otro. El toque rige una poética de la correspondencia y de la resonancia entre los contrarios, la interioridad y el afuera, el individual y el histórico, el presente y el pasado, incluso el futuro. Así, el personaje no es más que un punto de resonancia de las series. Esta comunicación armónica de los eventos a través del tiempo, en un acuerdo del cual cada individuo puede volverse instrumento, es una de las más altas expresiones de lo religioso que ofrece la obra de aquel espíritu positivista que se quería Chéjov". Hace que la venda nos cante y nos haga vibrar. ¡Que el hilo del collar de Flaubert no se rompa en pedazos gracias a la música!
  • VV.AA.

    Publicado el 11.06.16

    —Señor Dumoulié—dijo el manso perro—, yo soy un perro, y, como sabe, los de mi raza pueden oír algunos sonidos que están vedados a los humanos. El amo de un colega mío que conocí en la perrera tenía un silbato ultrasónico para avisar del momento en el que la comida estaba servida. No tardó en crearle un reflejo condicionado. Cuando el amo murió, el perro tuvo que buscar otro refugio. Encontró a una afamada violinista. Los armónicos de altísima frecuencia, que solo mi amigo podía escuchar, lo hacían salivar sin remedio. Ella interpretó que era devoción por su música, pero solo era hambre. Sin embargo, le dio una idea. Si la artista vivía cómodamente de su virtuosismo, mi amigo consideró que también podía hacerlo. Construyó un instrumento (mudo para el hombre) y se presentó a una prueba en la filarmónica de la ciudad. No la pasó, como era obvio. No obstante, el examinador llamó a un conocido director de circo.—Tengo un perro que toca el violín, es decir, hace los gestos perfectamente, la música la podrías poner tú en playback—le dijo. Fue contratado. El número triunfó durante meses. Mi amigo comía caliente y fue feliz un tiempo. Poco a poco cayó en la cuenta de que las risotadas del público no se correspondían con su música tristísima, muchas octavas por encima de la más aguda que un ser humano pueda apreciar. Se esforzó más, tocó con más brío, quiso imponerse a la incomprensible charanga de los acompañamientos. No lo consiguió, todo seguía igual sin que pudiera entender el motivo. Una noche se presentó en su jaula el fantasma de su primer dueño.—Tengo todavía el silbato. Ven conmigo y tocaremos juntos—le propuso. Al día siguiente no hubo función.—Yo lo he entendido. Es una fábula—dijo el gato.—Todos lo hemos entendido, no te creas que eres el más listo—dijeron todos. Dumoulié añadió: —Nadie ha dicho que los extremos de la cuerda vibrante estén sobre la faz de la Tierra, uno podría estar en el Cielo y otro en el Infierno, y los humanos solo sentimos las ondulaciones.
  • Furor

    Publicado el 14.06.16

    "Y a todas estas ya sea en el Infierno o en el Cielo vamos a seguir escuchando a Shakira", dijo el niño cascarrabias. "O a Justin Bieber", agregó. "No me gustó Canadá, dijo Passy pensativo y con ganas de bavarder. Muy gringo, todo tiene precio, todos te sonríen como fufurufas con tal de que les des tips". Muchos perros, vecinos y hasta los molestos policías estaban maravillados tras escuchar la fábula y el pensamiento de Monsieur Dumoulié. Uno de los perros había pasado por Hôtel de Ville donde hay una exposición al aire libre con fotos de futbolistas famosos, acompañado por textos de plumas como Javier Marías, entre otros. Allí vio la foto que le correspondió a Cees Nooteboom, quien citó a su futbolista, Johan Cruyff: (la cita es traducida por el colectivo de Vitry; la rama más profesional, hay que decirlo)"Siempre estoy contra todo. Hasta que tome una decisión, y entonces estoy a favor. Es lógico. A menudo es necesario que algo suceda antes de que suceda algo." El perro se tomó la pena de comentarlo con sus amigos para preguntarles si no pensaban en el estilo de vida del perro violinista: "Su vida es simple y luminosa, como la infancia. Es por eso que vuelve fascina a los poetas y cantantes, como Alberto Cortez, quien canta "Callejero". El perro violinista piensa antes que nada en su estómago, como un niño, y sin embargo (¿O por ende?), como quien no quisiera la cosa vive con poesía. Su vida da cuenta de la existencia de la música que no se escucha. De ahí que se merezca estos versos que André Velter le dedica a Cantona: "Il est des êtres qui s'inventent une vie verticale,/Une vie d'un bloc, d'un seul tenant, à prendre ou à laisser, /Une vie qui ne trahit jamais l'aplomb de la vraie vie /Ni l'élégance innée des gueux de terrains vagues.". Los vecinos, adormecidos al escuchar poesía, mira hacia otra parte, hacia el Sena crecido, tragándose un aviso de No Pase, como si fuera un chupa chups. "Está arisco", dijo el gato, ubicándose con sus bigotes como anclas.
  • VV.AA.

    Publicado el 14.06.16

    —Somos, sin duda, callejeros—dijo Alicio consultando con la mirada a Hora—. Los perros de Acteón devoraron a su amo y después lloraron la pérdida, al sentirse desamparados aunque no arrepentidos. Fueron, según se lee en la fábula escrita con la sangre de Ovidio, los siguientes: Melampo, Pánfago, Dorceo, Oríbaso, Icnóbates, Terón, Nebrófono, Lélape, Pterelas, Hilactor, Agriodonte, Labro, Agre, Peménide, Hileo, Melanquetes, Harpía, Nape, Ladón, Cánaque, Tigre, Esticte, Oresítrofo, Drómade, Terodamante, Leucón, Aelo, Alce, Lacón, Licisca, Too, Hárpalo, Ciprio, Melaneo, Lacne y Asbolo. No sorprenderá a nadie que los perros de los vecinos se llamaran exactamente así.—Algo debe suceder para que nada suceda—respondió Hora parpadeando en código Morse. Tampoco parecerá raro que el simple aleteo de las pestañas del tiempo desate el furor de la jauría (el gato se subió de un salto a un sicomoro que la brigada de parques y jardines había plantado la noche anterior). —Son extrañas las palabras de la diosa antes de ejecutar su maleficio: ‘nunctibi me posito visam velamine narres, sit poteris narrare, licet!’(Ahora para ti, que me has visto dejado mi atuendo, que narres -si pudieras narrar- lícito es)—dijo Passy y tradujo Dumoulié para aplacar a los canes que, de momento, lanzaban sus dentelladas a las patas del banco hechas de tan dura fundición que mellaba sus dientes y estragaba sus fauces.—Es una ironía que raya en lo malvado—dijo el jefe de la manada, que, según se ha dicho en múltiples foros, era Icnóbates de Cnosos.—Sí, claro, pero es como si lo que preocupara a Diana no es haber sido admirada en su desnudez, que sería tanto como elevarla a un valor absoluto (oh, la blancura de las pieles virginales) y la mirada de Acteón un homenaje merecido, sino humillada ante sus ninfas y ante el mundo por la inesperada indiscreción, sorprendida sin la dotación de sus armas y defensas. Es la fragilidad lo que la enfada, no la trasgresión de un colega cazador.—A mí me sentó bien—dijo Ic.
  • Carmen Martinez

    Publicado el 30.09.16

    EROTISMO EN ESTADO PURO Su tonificado cuerpo, que su ropa dejaba apreciar, su perfume, su suave piel esa manera sugestiva de hablar. sus delicados y rítmicos gestos su naturalidad, en definitiva su sensualidad esa sensualidad innata que nace con algunos seres tan especiales, que encienden el deseo solo con un gesto, una mirada, una palabra Ella no ponía su piel como frontera. Cuando la acariciaba, sentía y sentía por dentro, hondo muy hondo profundo muy profundo dibujando un mapa sobre su piel el tacto, era erotismo encendido una y otra vez acariciaba sus pechos sus piernas, ella, le provocaba, con su sensualidad Se miraban a los ojos, encendidos por la pasión ojos que descubrían sutilezas y avivaban aun mas ese fuego. su boca delicada, su sonrisa, esa bronceada piel, despertaba aun mas la libido, recorría el mapa con su mirada, sus manos su lengua, caricias húmedas, piel húmeda, provocaba un altísimo nivel de excitación este cóctel acompañado, por la bisa y el olor de la mar por las románticas notas musicales del piano preparado, elaborado con amor mucho amor sensual, erótico sexual, se convertía en lujuria. lujuria llena de romanticismo. . Publicado por Carmen Martinez en 15:44:00 Enlaces a esta entrada
  • Nabolo el de las cantaras

    Publicado el 19.03.19

    Entonces llegó el gentilhombre acompañado de sus muchos rebaños, mas non estava fasciendo cosa alguna quand aparesció un mariconsón afeminado y servil, a lo que preguntole nuestro protagonista que cosas hiciere el zagal con su vida para acabar desa maniera, a lo que el afeminado respondióle que solo lo facía por a las mujeres contentar, entrar en la friend zone y luego pim pam pim pam.

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta