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Yo también visto de negro

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La helada lluvia de noviembre abraza mi rostro. Apenas transcurrió un mes, veintiocho días o una eternidad. Una lágrima llena de recuerdos recorre lentamente mi mejilla. Secando el sudor de mi mano en mi calentador gris sostengo la escopeta firmemente, apuntando a aquella liebre. Escondido tras un arbusto, me preparopara disparar, tal vez consiga darle, cazar algo de una vez. Hasta el momento no he tenido suerte, a diferencia de Iván, quien lleva ya un conejo y dos liebres.

Aprieto el gatillo ambiciosamente y caigo tendido sobre un charco lodoso. Un dolor infernal invade mi espalda y me esfuerzo por respirar. Giro lentamente mi cabeza y observo a la liebre escapar, aterrorizada. Fallé, y no me sorprende. Mi día no había comenzado nada bien…

Apenas despierto e inicia una terrible discusión con mi esposa, quien decide no hablarme por el resto del día. El desayuno es tormentoso e interminable. Ella, indiferente, se limita a servirme un plato de huevo con tocino y un vaso de jugo de naranja, para luego levantarse con su plato e irse a comer a la sala junto al perro. Al terminar de comer voy a mi habitación a ver las noticias y leer el periódico, como acostumbro a hacer cada sábado. Tras media hora de permanecer acostado, decido hablar con Alicia y disculparme. Me siento algo culpable y quiero arreglar las cosas con ella. Me levanto de mi cama bostezando y camino lentamente a la sala, pensando en las palabras adecuadas para no hacerla enfadar más. Sin notarlo ya había empezado a hablar antes de llegar, donde descubro que ella no está. Seguramente salió a dar una vuelta con sus amigas o a pasear al perro. Voy a la cocina y me preparo un café, cargado y sin azúcar. De vuelta en mi cama, decido esperar a que Alicia regrese.

  • Armando Robles

    Publicado el 27.02.15

    Me parece super genial. :'3
  • Monserrat Solórzano

    Publicado el 19.03.15

    Pasan laa horas y Alicia no aparece, me pregunto a donde habrá ido, no creo cierto los chismes de los vecinos... ¿tendrá de verdad otro hombre? Me recuesto de nuevo en el sillón pensando en ella y me despierta el ruido de la puerta al abrirse y ahí está con su viejo vestido rosa que tan bien le sienta y su mirada que me observa de arriba a abajo. - Quiero disculparme- empiezo a decir- sé qué no es la primera vez que pasa... Perdoname... Su mirada lo dice todo, ella no me cree...
  • Mariana Trillo

    Publicado el 19.03.15

    - Es muy tarde Rafael- me interrumpe de pronto,- la que al vez deba pedir perdón por hacerte reer que aún había oportunidad soy yo.- no se que decir o hacer, toma aire y continúa: - Conocí a Gabriel hace unas semanas y hoy decidí que me iré con él.- Mi cabeza da mil vueltas y sólo alcanzo a pronunciar muy bajo su nombre, el mismo que he pronunciado millones de veces y que ahora sólo quiero olvidar
  • VictorVangogh

    Publicado el 22.03.15

    La miré tratando de entender sus palabras, pero en mi mente solo tenia continuos flashes de mi vida a su lado y de como de un día a otro todo había cambiado. "Lo comprendes verdad?, me estas escuchando?" mis ojos lo decían todo. - Alicia, sentémonos, hablemos de esto- me acerque a ella para tomarla de las manos pero ella se dio la vuelta una maleta en la puerta de salida indicaba que era el final. No era un hombre que se llenara de rabia, pero en ese momento me sentí herido, confundido y solo. - Alicia!!-, salí por la puerta y ella se subió a una camioneta, la lluvia empezó a caer, y la seguía por detrás. sin respuesta.
  • Monserrat Solórzano

    Publicado el 22.03.15

    Y así sin más Alicia se fue, mi Alicia se fue, aunque claro, era todo menos mía... No lograba entenderlo 10 años de matrimonio tirados en la basura, mi primer y único amor ¡no era justo! No tenía derecho a irse sin darme una explicación. De pronto mi mente se llenó de recuerdos y mente Cómo la peor de todas me comenzó a mandar imágenes del por qué de su partida y me embargó la tristeza. Nunca la había hecho feliz...
  • Alejandro Fernández

    Publicado el 28.03.15

    "¡Pero no!", me dije. "¿Por qué tengo que sentirme tan mal?" Después de todo, no había sido peor o mejor que ningún hombre. Había tenido mis bajezas y mis virtudes, como cualquiera. Pero cuando la cosa ya no va más, es inútil reprocharse y llenarse de remordimientos. La vida seguía más allá de ese horizonte negro que ahora tenía frente a mí. Mañana no, pero con el tiempo, todo tomaría otro curso. La vida sería otra, sin ella, pero que importaba. Me tomé una cerveza mientras miraba un poco de televisión. Sin prestar atención a la pantalla, me dije a mi mismo que daba lo mismo.
  • Alexandra Garcia Ruiz

    Publicado el 29.03.15

    Pero no daba lo mismo y en el fondo lo sabía. Ella se había ido y no volverá, porque ella no es de las que se andan con juegos. De pronto me descubro a mí mismo pensando qué es lo que le da ese hombre que yo en diez años de convivencia no pude darle. Tal vez debí prestarle más atención que a mis partidas de caza mañaneras que nunca daban resultado. Tal vez debí salir más con ella, llevarla a cenar o al cine y no quedarme sentado cada noche delante de la televición con una jarra de cerveza tibia en las manos mientras ella ya dormía en la habitación. ¿Realmente en todo el tiempo que estuvimos juntos no puedo recojer ni un solo buen recuerdo? Posiblemente los primeros años, cuando éramos unos chiquillos y no teníamos más preocupación que lo que íbamos a comer, cuando nos pasábamos los días y noches bajo las sábanas. Se había enfriado la relación y fue necesario que ella se fuera con otro hombre para que yo me diera cuenta, pero ahora es tarde. Me observo a mí mismo metido en la misma rutina viendo televisión por las noches y llendo de caza por las mañanas, pero algo ha cmabiado. Ya no
  • Alejandro Fernández

    Publicado el 01.04.15

    La rutina era lo de menos. Al menos tenía una rutina. Los recuerdos me anclaban a un pasado inexistente que yo sabía estaba idealizado. Sí, en los últimos tiempos ya no quedaba nada más que la costumbre entre nosotros. Pero así debía de ser. todas las cosas se desgastan, hasta los sentimientos. El amor es algo que solo existe en la fantasía y en los libros. La juventud es solo un ápice de la vida que vivimos extrañando. Todo lo que existe es el presente, y yo en él, pensando idioteces. Mirándome a mí mismo y reprochándome los errores. Todo es inútil. De nada sirve ir por ahí analizando lo que hice mal. Las cosas son como son y si quieres pasarla un poco bien, entonces patea la angustia de tu lado y sigue disfrutando de esa cerveza.
  • Monserrat Solórzano

    Publicado el 01.04.15

    Trataba, en serio trataba de no darle vueltas al asunto. Quería centrarme en la televisión y en la cerveza, pero la verdadera razón de su partida me rondaba la cabeza sin tregua: nunca le di un hijo. Admito que nos casamos muy jóvenes y el matrimonio no es un juego, pero si hay amor no hay pretextos. Sin duda me duele su partida, pero no puedo ser egoísta... tal vez Gabriel pueda darle el hijo que yo no pude y así ella tener la familia que tanto seseo y tal vez esto no sea tan malo. Después de todo, puede que la soledad sea mi destino.
  • Òscar Domínguez

    Publicado el 05.04.15

    Me sentía hundido en la miseria. Aun no concebía todo lo que estaba sucediendo en ese momento. Como pueden tantos años de matrimonio terminar de esta nefasta manera, ¿como puedo haberme dejado utilizar tan vilmente por una mujer? Yo nunca he sido así, antes era yo el que controlaba las situaciones, el que decía cuando se debía acabar con algo -!Yo soy el hombre! tire la cerveza contra la tele rompiendo la pantalla en mil pedacitos en los que se reflejaba mi imagen - ¿Das asco! ¿quien eres tu? no te reconozco, dije en voz alta observando mi reflejo. Sal a la calle y tráela de vuelta, reclama lo que es tuyo.
  • Aineeta

    Publicado el 19.04.15

    Y así hice. Me vestí, sin quererlo, todo de negro. Parecía la mismísima muerte, puede que desde ese momento hasta que volviese a tener a mi esposa entre mis brazos me comportase como tal. -Vamos a buscarla.- Me dije a mí mismo como un loco que tenía dos personalidades.- Vamos a buscarla y a traerla aquí. Tenía claro que haría cualquier cosa por ella. Sentía la adrenalina entre mis venas y pensé que, si en ese momento me encontrase a ese tal Gabriel, sería capaz hasta de matarlo. Creo que aquí fue cuando empezó mi pésima aventura y el auge de mi locura.
  • walker

    Publicado el 25.04.15

    No fue difícil seguirlo a Gabriel y cuando salía del trabajo, la sede de una ONG en pleno centro de la ciudad. Me quedé a cierta distancia, durante unos segundos, para darle tiempo a que bajara al estacionamiento y me le aproximé cuando empezaba a a abrir la puerta del
  • luis hernández gil

    Publicado el 08.05.15

    vehículo. Sonrió y le tendió la mano, cuando aún rezumaba la resaca que la noche anterior le dejará un sueño introspectivo que le permitió, se podría decir «que de momento», defecar las frustraciones y desilusiones producidas por el adulterio, de la que había sido hasta ese momento Alicia, su mujer. —Eres abogado y puedes decirle a Alicia que recibirá un citatorio para la disolución del matrimonio. Tu consejo será vital para que esto culmine de la mejor manera. Para ti deseo que esa unión tenga un mejor destino—. Se volteó, alejándose para no desenmascarar su impotencia. Estaba actuando su otro yo, su yo interior. El mismo que ya temprano lo había conducido a un bufete de abogados. Pero no solo su ve2stimenta era de negro, en su yo verdadero también su corazón y su alma vestían de luto. Estaba consciente que el regreso de esa imagen a su lado, le causaría un tormentoso sufrimiento; pero como salvar su hombría del que dirán. No todo estaba resuelto, lo suyo quizás era una decisión transitoria para darse valor y tiempo.
  • Alexandra Garcia Ruiz

    Publicado el 09.05.15

    Pero, ¿Qué era lo que estaba haciendo? No lo sabía y tampoco le importaba. De hecho dudaba mucho que le importara más tarde, cuando su esposa ya estuviera en casa, en su cama, a donde pertenecía. Simplemente se daría una palmadita en el hombro por haber vuelto a esa mujer una prisionera y se iría a dormir con la sensación de haber salvado su hombría. Por el momento, iría hacia ella, le partiría la cara al gilipollas de su amante y la llevaría a casa. Así de sencillo. Porque ella hizo un juramento en el altar. Un juramento de muerte que no puede ser roto por algo tan mundano como es la infidelidad.
  • luis hernández gil

    Publicado el 10.05.15

    Ya por Internet, Rafael se había leído un rosario de consejas de cómo actuar en casos de infidelidad de la esposa y también sabía aquello de que «el hombre es el único animal que tropieza dos veces y más con la misma piedra». Entonces, —¿Es mi obligación llevarla a casa para hacerla cumplir con un simple juramento que a veces parece letra muerta? —. ¿Y luego qué? —Verla en la cama como adorno o tener que probar de una manzana oxidada por lambidas, manoseos, mordiscos y uso carnal ajeno— Rafael creía entender las razones de Alicia, el amor se les escapó de las manos y al salir dejó una puerta abierta por donde entró Gabriel para suplir sus necesidades de afectos, caricias y sexo. Pero se repetía una mil veces, que Alicia debió expresarle las carencias que él sin pretenderlo no abastecía, antes de llegar a ese punto de inflexión que la llevo a un enamoramiento. Pero bueno, las cosas que van a suceder, suceden y afortunadamente no habían hijos. Tenía como primera intención ir a otra parte y rehacer su vida. Las lecciones recibidas las tendrían en cuentas para una nueva relación. Su corazón vestiría de negro para guardar el luto que le sombreaban los cuernos. Una vez más se dijo que era una decisión transitoria. No todo está dicho. Como gustaría de leer la opinión al respecto de una enfurecida mujer feminista.
  • Monserrat Solórzano

    Publicado el 11.05.15

    Y sin pensarlo dos veces tomé mi decisión; la dejaría ir, pero no era orgullo lo que me impedía golpear a este tipo y tampoco miedo, era ella... La expresión que tenía al verlo. Di media vuelta diciéndome una y otra vez que hacía lo correcto, que iniciaría mi vida en otro lugar, me repetí que no la necesitaba y por momentos me lo creía. Me fui directo a casa y comencé con mis maletas, le dejaría la casa a ella si era lo que quería, le dejaría todo porque después de todo lo que tenia y lo que yo era le pertenecía... yo aún le pertenecía.
  • Alejandro Fernández

    Publicado el 11.05.15

    Mírenme. He aquí al triste payaso víctima de una infidelidad. Solo un juguete de otra absurda y vacía institución que siempre estuvo muerta. Me daba lástima a mí mismo ¿y qué conseguía con eso? Más lástima. Pensaba en los tiempos de antes. Muy atrás. ¿Con qué se pagaba una infidelidad? Un hombre sabía cobrarse esa afrenta. Basta. Busqué entre mis herramientas. Un cuchillo de casa. Afilado y lleno de polvo. Primero lo buscaría a él. Ella sería el postre. Esto es a lo que se resume todo. Esto es lo que queda. Uno mismo debe cobrar las facturas de la vida.
  • Teodoro Bama

    Publicado el 13.05.15

    Busqué un trapo con el que limpiar el cuchillo. En realidad da igual si está sucio a la hora de hendirlo en un cuerpo, pero me dió por ahí. Y entonces, en el fondo del cajón de los trapos, vi las cartas. ¡Quien escribe cartas hoy en día! Pero había muchas, del tal Gabriel y muy antiguas. Algunas de antes de que ella se casara conmigo. Caí apesumbrado en el sofá. La cabeza me daba vueltas. ¿Me había traicionado a mi ahora o a el entonces? Y empecé a leer las cartas. No podía creerlo...
  • luis hernández gil

    Publicado el 16.05.15

    El viraje hacia el encuentro de unas cartas le pareció excepcional y de una catarsis momentánea, tanto que hizo un alto y se transportó para recordar un antiguo amor juvenil, Elisa, quien lo inspiró para escribirse en esos momentos una carta hormonal. Luego, centrado en Alicia tomó por azar aquella carta escrita por Gabriel una semana antes de su matrimonio: Amada Alicia: «Recibí lo que me decías era tu última carta, que habías tomado una decisión trascendental para tu vida. Me querías con locura, que se te haría difícil olvidarme, pero por respeto al tal Gabriel lo intentarías. Que necesitabas de inmediato una estabilidad emocional y económica, que para mí era imposible brindarte ahora, por la oposición de mis padres a someterme al riesgo de trabajar y continuar estudios a la vez. Que aunque te era imposible por ahora amar a Gabriel, agradecías su generosidad de que casi sin conocerte te proponía un matrimonio inminente porque esta prendado de ti y tenía confianza en tu amor fingido…» Joder! Esa mujer se acostaba en mi cama y mientras hacíamos el amor ella sentía que las caricias y la penetración las recibía del otro. Siempre me mintió, las posteriores cartas indician que no hubo ruptura definitiva. Ahora pienso que esos brotes no son de almorrana, son los cachos me salen hasta por el rabo. Matar al uno, al otro, a ambos o suicidarme. Eso sería un dolor momentáneo, los muertos terminan por olvidarse. Ella necesita de un dolor, de un escarmiento a largo plazo como el dolor que me consume. Pero… que hacer? Cualquiera de esas decisiones gravitaría en mí, me afectaría.
  • Francisco Paco Martinez Sanchez

    Publicado el 28.06.15

    Pero no importa tendré que seguir o a ser algo no puedo vivir con esto es una carga muy pesada y dificil de cargar segura mente tendre que mudarme o olvidarla pero se que no puedo quisa me suiside quisa la mate quisa esto canbie al pareser no quiero ser yo y irme donde nadien me envuentre no se que aser pero tengo que a ser algo pronto
  • Lucia Quesada Rodriguez

    Publicado el 08.07.15

    Mis amigos , mi familia me preguntaban, estaba lleno de verguenza, de tener que reconocer ante todos una infidelidad, así que preferí no decirlo. Llegaban las noches y no dormía, no comía, no iba al trabajo, solo tenía ganas de matar a ese hombre con mis propias manos porque yo no había sido el causante de que nuestro matrimonio se acabara. Por eso un día me armé de valor y me dispuse a seguir a ese tipo, al cabrón que me había robado a mi mujer, a sus pensamientos, a averiguar sobre su vida y en el momento menos esperado atacarlo por donde más le doliera, pero sin ensuciarme las manos. Seguramente tenía otra mujer
  • nemsoul

    Publicado el 12.10.16

    Mientras seguia a Gabriel en mas de una ocasión tuve que enfrentarme a la realidad de verlo junto a mi alicia, aquella que dormía junto a el aun sin haber firmado la disolucion de nuestro matrimonio. Fue mas de una vez la sensación de dolor que mi pecho sintio al ver como otro hombre abrazaba y acariciaba aquella piel que tantas veces fue mía, aun recuerdo la suavidad de su textura y el aroma tan unico que desprendia en su natural existir. Pero algo habia diferente en aquella que un dia fue mi Alicia, y era un brillo diferente en su sonrisa. Sus ojos brillaban como dos lunas en la oscuridad del cielo nocturno, su rostro radiante de felicidad se alcanzaba a divisir a kilometros de distancia, era esta una Alicia que no se parecia en nada a aquella que durmio junto a mi y c
  • Harley Rodriguez

    Publicado el 09.12.16

    Mi cama mi colchón repleto de sal y de cura. La luna jura que no había un levante brillar tanto. Que lo nuestro se quede nuestro. Que te cunda los viqjes y vientos Que te valla mejor que hoy. Por que esta es la última mañana. Puede que esta vez no sea yo.

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