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12 min
10 La Hermandad de los Abderrahim
Varios |
25.12.12
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Sinopsis

Felices fiestas para todos Un nuevo capítulo de la novela. Cuando se reduce el tamaño de la letra podeis darle al A+ que arribe del relato, en el margen derecho.

La Hermandad de los Abderrahim 10

Estrategia

 

Roth

 

Examinó el tablero de ajedrez, acudía a él para inspirarse y necesitaba un gambito, en su sentido más estricto. La palabra fue aplicada para aperturas por el sacerdote español Ruy López de Segura, extrayéndola de la expresión italiana “dare il gambetto”, que equivalía a poner una trampa. Más que una trampa lo que necesitaba era una zancadilla. “Dare il gambetto” provenía de “gamba”, pierna, y del verbo “gambettare”, hacer la zancadilla, precisamente lo que pretendía para que Aicha tropezara. La última reunión entre ambos había sido tensa y desagradable, ella le había acusado de inepto al recurrir a Bermudez. Y lo cierto era que no le faltaba razón, el español se había precipitado al ejecutar a dos empleados de una mensajería sin cerciorarse primero de si el rastro de Aguirreche constaba en alguna otra parte de la empresa, dos muertes vanas puesto que el detective localizó la dirección de Almendros. Y por si fuera poco el consejero Oliveira le acababa de informar de la petición de Almendros para esclarecer la muerte de Carbonell. Los hados se confabulaban en su contra y todo por culpa de la incompetencia de Bermudez, o por su apetito sangriento, en mala hora lo contrató.

Tampoco le dejaban muchas opciones, Aicha emprendía viaje a España acompañada de su jefe de Assasins, Houari, para tratar de paliar el desaguisado cometido por Bernudez. Si Houari le fuera leal habría podido contar con él para neutralizar a Aicha, pero no lo era, aunque obedecía sus órdenes jamás haría algo que fuera contra los preceptos de su orden, y la obediencia debida a la Mayor estaba por encima de la debida al Jefe de Seguridad, por mucho que fuera su inmediato superior. Todo apuntaba a su defenestración política sino ponía algún tipo de remedio. No le preocupaba mucho por él, que bien ganado se tenía un puesto relajado en la intendencia, pero creía firmemente en el destino de la Hermandad y esta atravesaba momentos decisivos, no solo por la futura ubicación de la sede, también por los proyectos en los que se hallaba inmersa, todos de una relevancia excepcional. Y en ese contexto se necesitaba a alguien con experiencia política y una visión realista del entorno. Aicha era demasiado idealista para resultar efectiva, nunca fue la persona que él hubiera elegido para subtituirle en el cargo de Mayor, pero hasta ahora había seguido sus consejos. Tras la reunión mantenida su influencia sobre ella se podía dar por perdida, necesitaba un revulsivo.

Movió las piezas del tablero buscando el gambito de dama, pero no era un peón lo que deseaba sacrificar, era más bien un caballero, ahora lo podía ver claro. Necesitaba un jefe de Assasins que estuviera incondicionalmente de su parte y Houari no lo estaba. Tendría que tantear en busca de uno, le correspondía al Consejo elegirlo en caso de que algo le ocurriera a Houari, pero aún tenía la suficiente influencia como para que saliera elegido su candidato. Aicha, tan idealista ella, no se inmiscuiría en la decisión. Sabía que el tema de los pasaportes estaba a punto de resolverse y cuando eso ocurriese podría utilizar todos los recursos de los Assasins.

Utilizaría a Bermudez para deshacerse de Houari, una perdida lamentable en el transcurso de su misión, que asustara a Aicha de paso, después acudiría él acompañado por un contigente de Assasins, “salvaría” a la Mayor y eliminaría a Bermudez. Un plan perfecto si era capaz de controlar al español y conseguía que se ciñera a sus instrucciones. Si era necesario se presentaría de incognito en España para que nada fallase. Lo sentía por Houari, destinado a convertirse en daño colateral de la causa de la Hermandad, pero su sacrificio era necesario. Colocó su caballo amenazando a la dama. Jaque Mate en cuatro jugadas. Luego comenzó a estudiar los expedientes de los Assasins en busca de su candidato.

 

Peña

 

Estuve a punto de abroncar a Melani, el aire acondicionado estaba a tope y hacia calor como para quitarse la ropa. Ella siempre iba muy fresquita, todo sea dicho, y a mi me parecía estupendo, sus escotes generosos y sus faldas cortas eran un recurso que empleaba a menudo durante mis conversaciones con los clientes. La llamaba con algún pretexto al despacho y lograba que disminuyera un enfado o que aceptasen sin regatear mi minuta. Por eso no la regañé, pero le hice una seña para que cortara la conversación con su novio de turno, tenía la costumbre de usarlos durante un tiempo y luego deshecharlos como si fueran kleenex. Se despidió.

—Ya era hora de que se te viera el pelo —dijo tras colgar el teléfono.

—Encima de que me esfuerzo para poder pagarte el sueldo...De desagradecidos está el mundo lleno.

—No es por no agradecértelo, pero luego Daniela me clavaría las uñas y me echaría a perder la linda carita que tengo —cuando estábamos solos me vacilaba, Daniela y ella eran buenas amigas.

—¿Dónde está Paco?

—Le mandé a comprar papel para la impresora. La verdad es ya hace un rato, se habrá entretenido.

—Dale un toque, le necesito.

Tardó diez minutos en llegar, mientras me tomaba un café y echaba un vistazo en geogle maps para localizar a que altura de la calle Ferraz estaba el despacho de abogados.

—¿Se puede? —asomó la cabeza por la puerta.

—Siempre se puede si no hay clientes, te lo tengo dicho.

—Es la costumbre, jefe, así me lo enseñaron. ¿Qué tengo que hacer?

—Vas a coger el Saxo y te acercas a donde Daniela. Busca un aparcamiento desde el que divises la entrada a la pasteleria, que Melani te de para el parquímetro —le tendí el retrato robot que habían confeccionado en la UDEF—. Si ves aparecer a este tipo por allí me llamas inmediatamente. Sigue a Daniela cada vez que salga, desde lejos, el trayecto a casa lo hace andando.

—¿Y si no va a casa?

—A donde vaya la sigues, siempre conservando la distancia suficiente para que puedas apreciar si alguien la vigila. En la foto está tal como yo lo vi, pero puede haber cambiado su aspecto. Ni se te ocurra interceptarlo si lo ves, solo avísame. Yo llamaré a Daniela para que no se extrañe si por algún motivo te ve desde lejos. Y sobre todo no se te ocurra acercarte a este tipo, si acaso ves que se te aproxima te metes en un bar o en cualquier tienda y me llamas.

—Pero si a mi no me conoce.

—Aun así. No sé si sigue a Daniela, y si lo hace ignoro desde que distancia, así que puede que se de cuenta de que la estas siguiendo. Ten las antenas alzadas en todo momento, no te despistes que es un tipo peligroso. Lo más seguro es que no aparezca, pero por si acaso. Al menor atisbo telefonazo, y si por lo que sea se acerca a ella la avisas a gritos en medio de la calle. ¿Está claro?

—Como el agua, jefe.

—Pues andando, no te demores. El móvil operativo en todo momento.

Se me pasó por la mente dejarle un arma, la muerte de Willy aún martilleaba mi memoria, pero finalmente lo desheché, me haría cargo de la vigilancia en cuanto visitase a los abogados y si algún motivo me lo impedía recabaría la ayuda de Muñoz-Seca.

Llamé a Daniela y la puse al tanto, dudó que el asesino se interesase por ella pero me prometió que estaría alerta. Luego me despedí de Melani y salí en busca del Golf.

Silva Abogados tenían su despacho próximo a la sede de los socialistas, en un edificio antiguo y remodelado. Suelos de parqué y mobilario funcional de tonos cálidos, nada que ver con Ikea, paredes en tonos ocres y terminación en estuco, las lámparas de diseño. Se podían respirar los buenos clientes, de esos que se dejan la pasta. Me presenté a la señorita de la recepción, mucho más seria en el atuendo que mi Melani aunque igual de simpática. Reconozco que me sorprendió la celeridad con que fui recibido, es más, antes de entrar tenía mis serias dudas de que me atendieran, por eso de la discrección profesional.

Luis Silva aparentaba cuarenta y tantos, traje de Tucci y sonrisa pintada en un rostro moreno de ojos azules, se le notaba una visita reciente a la playa.

—Tome asiento, señor Peña, le estábamos esperando.

Intenté poner cara de sorpresa.

—Pues no esperaba que me esperasen, espero que la espera no haya sido larga.

Cuando cayó en el juego de palabras sonrió. Tomé asiento en un mullido sillón de cuero rojo.

—Nos avisó nuestro cliente de que se presentaría.

—¿Horacio Almendros? —inquirí.

Entonces asomó su rictus de lobo viejo.

—No exactamente, no tenemos el gusto de conocer al señor Almendros, aunque representamos sus intereses. Nuestro cliente es su representante, una firma de abogados bonaerense, con ellos tratamos todos los asuntos.

Más cortafuegos.

—¿Saben que tratando de borrar su rastro se han cometido dos asesinatos?

La posibilidad de que algo así se relacionara con su bufete se tradujo en la incomodidad de su rostro.

—Pues no sabía nada al respecto, pero la nuestra es una firma solvente y puedo asegurarle que nada tiene que ver con asesinatos. Parece que en todo este asunto hay alguien implicado ajeno a mi cliente y para que no haya dudas al respecto envián a uno de sus socios con la intención de brindar con su colaboración la mayor transparencia posible. Me pidió que la llamara en cuanto usted apareciera, espere un momento —marcó en el inalámbrico— ¿Susana, tenemos esa conexión?

Se abrió una puerta lateral del despacho y apareció por ella una secretaria.

—La videoconferencia está lista —dijo.

Silva me invitó a pasar a la sala y a tomar asiento en una mesa ubicada frente a una enorme pantalla en la que aparecía un hermoso rostro femenino, después nos dejó solos.

—Un placer saludarle, señor Peña —me saludó la imagen de la pantalla—. Me llamo Aicha Lafitte y espero conocerle en breve. En unas horas tomaré un vuelo que me llevará hasta Madrid.

Me parecieron rasgos árabes los de su rostro moreno, su apellido era francés, acaso argelino, pero también podían ser rasgos latinos. Guapa según cualquier canon pero con una ferrea determinación en su mirada, se le notaba el carácter.

—También lo es para mí —contesté, suponiendo que ella también me estaba contemplando—. Estoy deseando escuchar todo lo que tenga que contarme, tenemos por aquí dos asesinatos relacionados con la desaparición de Aguirreche y con el señor Almendros. Y una muerte en Granada, la del profesor Carbonell, que tampoco tenemos clara.

—Estoy al tanto, señor Peña, disponemos de nuestro propio servicio de información. Pero nada tenemos que ver con ello. Si que existe la posibilidad de que un sujeto perturbado haya malinterpretado las instrucciones recibidas por alguien próximo a nuestro cliente y por eso viajo hasta Madrid, para colaborar en todo lo posible y esclarecer los hechos. Deje su número de teléfono en el despacho de Silva, le llamaré en cuanto llegue. Y ahora, si me disculpa, tengo que preparar las maletas para el viaje. Hasta pronto, señor Peña.

Y la conexión se cortó dejando una fondo azulado en la pantalla. No me había dejado opción a interrogarla pero salí del bufete satisfecho, había conseguido bastante más de lo que esperaba antes de entrar. Telefoneé a Muñoz-Seca y le informé de todo, de paso le sugerí que hiciera averiguaciones sobre Aicha Lafitte, para ver si era trigo limpio. Ningún resultado en la caza del presunto asesino, como él le llamaba, para mí de presunto no tenía nada, era culpable sin duda alguna.

Próxima parada en el puesto de vigilancia de Paco. Lo encontré atento a la entrada de la pastelería, pero antes de acercarme hasta él peiné la zona y me aseguré de que el asesino no estuviera por las inmediaciones.

—¿Cómo va todo?

—Tranquilo, jefe. No he visto a nadie parecido al de la foto.

Faltaban poco para las dos, la hora de cierre. Comería con Daniela y le daría tiempo libre a Paco para que fuera se tomará un menú en algún bar cercano.

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  • Por fin tengo tiempo para leer a la Hermandad. Para distraer mis vacaciones he descargado los 31 capítulos y los he impreso para leer como a mí me gusta. Tirado en una hamaca pasando páginas... En verdad, eres un novelista increíble Ender... Leerte en papel hace que la historia sea más vívida. No sé en que lío se está metiendo Peña pero es uno de los mejores personajes que he tenido el placer de conocer... Sigo leyendo y a medida que avanzo comentaré... aunque un poco tarde, realmente
    Desde luego la estrategia ajedrecista de Roth es de lo más retorcida y recuerda efectivamente una jugada de ajedrez con un jaque mate en tres jugadas y como premio la dama. Todos los entresijos confluyen en España que parece postularse como uno de los campos de la futura gran batalla...
    Escribe tus comentarios...
    Bueno. Al fin saqué un ratito para leerte con tranquilidad. Pues nada amigo Ender, ya sabes que aquí me tienes, enganchado cual abuelita a la teleserie de sobremesa. ¡Ubs! perdona, la comparación igual no ha sido muy acertada, pero es que ya no se me ocurre qué decirte para recordarte lo mucho que me está gustando esta historia. Un saludo. Felices fiestas también a ti.
    Excelente, como siempre!
  • Pues continúa la historia. Gracias a Boy por las correcciones, que me ahorrarán trabajo después.

    Pues con un ERE sobre mi cabeza, igual luego me queda todo el tiempo del mundo para escribir. Otra cosa es como llenaré la olla de lentejas. Bueno, al mal tiempo buena cara, seguimos con la Hermandad. Ya llevo corregido hasta el 15 y añadidas las incorporaciones de Zaza antes del 21, que no están aquí.

    Y comenzamos el año.

    No quería que pasara el año sin despedirme, y que mejor forma que con otra entrega de la Hermandad. Estos tres últimos meses he tenido que alejarme de la pluma. No puedo prometer nada, pero a ver consigo estirar un poco el tiempo.

    La historia sigue.

    Una de las opciones posibles.

    Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

    Los que se van y los que vienen, la vida sigue en un sentido u otro. No releguéis el amor, que se enfria si no se toma calentito. Para los que tenga tiempo para leer, el ebook ·El otro lado de la supervivencia" os lo podéis bajar gartuitamente durante unos días. Ofertas de verano. "El secreto de las letras", "La vida misma" y "Sin respiración", se han quedado también en oferta a 0.98 euros. Yo sigo liado con la novela, que pienso terminar durante este mes. Por un lado estoy terminándola y por el otro corrijo. Pero el día es largo, asi que aprovecharé también en estos días para pasar unos rato leyendo por tr. Vacaciones literarias a tope. Os dejo un poema fresquito, un poco de pasión y una sonrisa, como no. Saludos y abrazos. Y no corrais, que es peor (Como en el sexo)

    Bueno, ando dándole vueltas al título en el blog. Cambié el nombre de Peña por el de Briones pero finalmente se quedará Peña, porque en su primera aventura, "Atrapando a Daniela", uno de los once relatos de "El secreto de las letras", ya se quedó con Peña. Aquí llega el 25, tengo próximas ya las vacaciones y entonces concluiré la novela. No sé, igual al final también dejo el título, pero es que no termina de convencerme.

    Toca dar las gracias a los que leen una novela por entregas. A todos en general por su aliento, bien se yo que uno quiere leer de tirón y no a trozos, o al menos que el momento de parar o continuar lo decida el lector. Para mí lo que empezó como experimento por el formato ha terminado siendo un deleite. A amets tengo que agradecerle sus correcciones, siempre bienvenidas. A Paco además de eso su comentario en el capítulo 18 en el sentido de que la trama se estaba volviendo previsible, lo que me hizo plantearme la necesidad de terminar de definir el argumento, ya se a dónde conduce y como acaba. Y a J.M. Boy por sus recelos ante la Hermandad, que me hicieron modificar el final, para nada quiero transmitir complicidad con entidades de cualquier tipo que se crean poseedoras de una verdad que esté por encima de la libertad de elección de los individuos. Si tuviera que decidir sobre los tres males que aquejan al género humano uno de ellos sería el de aquellos que se creer en posesión de verdades irrefutables, el segundo la mezcla de avaricia y egoismo y el tercero ese fuerte sentimiento del "yo" que empleamos a todos los niveles en nuestras relaciones con el prójimo y que aflora en un amplio abanico que cubre desde los celos hasta el menosprecio.

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A los doce años leía “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre”, de Ramón J. Sender, haciendo de lector para mi hermano, corrector tipográfico y de estilo, así conocí a muchos autores que alterné con las aventuras de “los cinco” y las de “Oscar y su oca”. Soy escritor tardío, mi primer relato lo publiqué en esta página en el 2007. Mi madre enfermó y en su lecho de muerte le mentí diciéndole que me iban a publicar en papel. En realidad no le mentí pero en ese momento yo no lo sabía. Y desde entonces no he parado de escribir.

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