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16 min
1642
Drama |
21.04.19
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Sinopsis

Los caprichosos caminos de la vida. (Re editado)

1642

Fue un domingo de asado en casa con la familia, La verdad que me había salido rico y el día se prestó para disfrutar del almuerzo tranquilos, pero entre la comida, el postre y el café ya se habían hecho como las 4 de la tarde.

Las visitas se fueron y los chicos hacía rato que habían desaparecido.

  • Ya se fueron todos, le comenté a Gabi. Mientras le daba una mano juntando las cosas de la mesa.
  • Te tomaste toda la botella vos solo.

Me contesto desde la cocina y sin darme tiempo a improvisar una excusa, y luego agrego con el mismo tono de reclamo.

  • Deja eso y saca al perro a dar una vuelta así te podes tirar un rato tranquilo.

Estaba a punto de decirle que tanto no había tomado, lo cual estrictamente era verdad, pero lo cierto es que no estoy acostumbrado a tomar vino y más de una copa para mi es fatal y me da un sueño terrible, cuando sonó el timbre de calle.

Gabi espió rápidamente por la ventana y después fue directo a contestar por el portero eléctrico, levantó el tubo y sin preguntar quién era dijo directamente.

  • No, la señora no está venga en otro momento por favor.

Pero el tono de vos que utilizó fue raro y tarde un poco en darme cuenta. Cuando caí le dije totalmente sorprendido.

  • ¿Le hablaste con tonada Paraguaya? Sos lo más malo que conozco.
  • Si, cada día me supero más. Me contesto esta vez con un tono compinche.

Nos empezamos a reír, pero las risas duraron poco porque volvió a sonar el timbre.

Ahí Gabi, ya dejo las risas de lado y asomó su lado precavido y desconfiado.

  • No atiendas que debe ser un evangelista predicando la palabra del señor y además no me gustó nada el aspecto.

Esta vez espié yo por la ventana y pude ver que era un solo hombre de saco y corbata, pero si bien me resulto familiar su figura lo que me llamo a atención fue auto que estaba estacionado en la puerta de casa.

  • Si este es evangelista mañana mismo nos convertimos al evangelio, tiene un Audi S4, le dije a Gabi mientras agarraba las llaves para salir a ver quién era.
  • No, no salgas a ver si te quiere robar. Me grito Gabi.

Me di vuelta y la mira unos instantes sin decirle nada, pero ella enseguida interpretó lo que le estaba diciendo con la mirada. “¿Que me pueden robar a mí?

  • Mira que están robando órganos, te meten en una bañera con hielo y te sacan un riñón.
  • ¿Que decís?  le contesté, mientras abría la puerta y salí a ver quién era

Crucé el pequeño Jardín/garaje, de casa y cuando llegué al pórtico, lo reconocí era él Negro Vicente.

  • ¿Negro sos vos? Le pregunte.

Y no fue necesaria ninguna respuesta ya que con el abrazo que me dio no quedaban dudas.

  • Uriarte, Uriarte mi amigo a vos te debo la vida. Me dijo el Negro Vicente.
  • Vení pasa, vamos a casa te presento a mi señora y a la familia
  • No, no, gracias estoy con el auto y la verdad me gustaría que nos vayamos a tomar un café por ahí si te parece.
  • Bueno déjame que agarro los documentos y vamos dame un minuto.

Me fui para adentro y pegada a la puerta estaba Gabi que me interrogo en cinco milisegundos con diez preguntas que no llegue a contestar ni siquiera la primera.

  • Es un amigo de toda la vida que no lo veo de hace como cinco años. Me voy a tomar un café y enseguida vuelvo.

Si Gabi ya estaba enojada con el tema del vino durante el almuerzo, la cara que puso con mi salida no hace falta describirla.

Salí y me subí al auto y el Negro Vicente me pregunto a donde ir y después de pensarlo un poco dijimos, vamos al “Tren Mixto”.

El tren Mixto es una confitería/ pizzería a la que íbamos cuando volvíamos a la madrugada de bailar, hace ya más de 20 años y era la parada fija del encuentro de la barra de amigos.

Camino al Tren Mixto, haciendo honor a nuestra amistad y la confianza que eso implica, le pregunté sin anestesia.

  • ¿A quien afanaste?¿Como me podés explicar este auto, la ropa, ese reloj? Mira perdoname pero recuerdo perfectamente que estabas en la lona. Pero realmente en la lona, sin trabajo, sin un lugar estable donde vivir, deprimido y  . . .
  • Alcohólico, decilo no hay problema es la verdad, me interrumpió el Negro
  • ¿Cuanto hace de esto? Como cuatro años que nos juntamos toda la barra a comer un asado en la casa de Gabriel. Recuerdo que tratamos de ayudarte un poco, dentro de las posibilidades de cada uno. Después de un tiempo desapareciste y ahora te apareces así, cuatro años más tarde, no entiendo nada.
  • Bueno déjame que estaciono nos sentamos en una mesa del bar y te cuento.

El negro Vicente estaciono y le dio 100 pesos a un trapito que le ofreció cuidarle el auto.

  • Che boludo, por 100 pesos te lo cuido yo el auto y te lo lavo, además. Le dije
  • No exageres, me contesto.

Entramos al “Tren Mixto” y recién ahí caí en la cuenta de cuantos años hacia que no iba a bar y se me lleno la cabeza de recuerdos, no tanto por la barra y las mesas que evidentemente con el pasar de los años deben haber realizado más de una remodelación, pero si por los ruidos, sonidos de las tazas, las chopps, el ruido de la máquina de café y fundamentalmente por el aroma de pizzería de barrio, imposible no querer comer una pizza con ese aroma.

Y una vez sentados en la mesa le dije al Negro Vicente

  • ¿Que queres, un café, un cortado?
  • Le entramos a una de Muzza, me dijo

Y la verdad, a pesar que ya había comido un montón en casa, le conteste con un Sí rotundo.

  • Tráete una de muzza y dos chopps, le grite al mozo, y apenas termine de decirlo me di cuenta del error y me corregí.
  • Perdóname, tráete la de muzza y dos Cocas Light.
  • No, no de ninguna manera, tráete la de Muza, un Chopp y una coca light.

Le gritó el Negro Vicente al Mozo y luego me dijo que él ya estaba absolutamente curado de la adicción y que no le afectaba en lo más mínimo que yo me tome una cerveza.

De la forma que me lo dijo, ya no pude insistir con el mozo para que sean dos cocas light y finalmente vino la muzza con la cerveza para mi y la coca para él.

  • A ver déjame que te cuente, ¿Por dónde empezar? Me dijo el Negro pensativo y luego arranco diciendo.
  • Te acordas del asado cuando nos reunimos todos, en ese momento yo estaba realmente en la lona. Y todo por culpa del alcohol, esa maldita adicción al alcohol que me hizo perder todo, una muy buena posición en una empresa internacional, también perdí mi casa y . . . .

Ahí el Negro un poco se quebró y después de unos instantes de silencia completo con

  • . . . Y mi familia, también la perdí.
  • Pero no se quién me contacto, con el tema del grupo de whatapps para reunir a toda la barra y ahí aparecí en el asado, junto con los otros diez amigos de la vieja barra. Y que bien la pasamos ¿no?
  • Si la verdad que estuvo bueno. Le estaba contestando cuando me interrumpió Vicente diciéndole al mozo que traiga otro chopp y otra Coca Light.
  • Lo cierto es que en esa reunión pasaron muchas cosas, recordas que lo llamamos a Charly por teléfono a España, lo despertamos y lo forzamos a que participe del brindis a distancia.
  • Y también nos cargamos entre nosotros con las características de cada uno.  Claudio el Político insoportable, Pino y sus fotos osadas en el reciente nacimiento del grupo de whatapps. Omar que se hizo cura o algo parecido, y así con cada uno. Pero al margen de las cargadas y bromas cada uno aporto lo que pudo para ayudarme. Omar a través de la Iglesia me consiguió poder participar en un grupo de alcohólicos anónimos, Eduardo me llevo y me trajo cientos de veces ayudándome con la movilidad, Pino me consiguió muchos remedios. Fanny me mando golosinas de su reparto, Aníbal me mando medias de su fábrica y miles de ejemplos más. Pero el que más me ayudo fuiste vos.
  • ¿Yo, en que te ayude yo? La verdad que con lo que me contas más bien me siento mal por no haber colaborado con algo más. Por favor explícate.
  • Vos con tus ocurrencias, ¿Te acordas que hiciste en ese asado?
  • ¿No, que hice?
  • Nos contaste un cuento sobre el grupo de whatapps. . . .  y empezaste a enviarnos en tono de broma mensajes con tiempos cronometrados, o veces contadas. Acodarte, a ver si te digo alguno de las que enviaste. Por ejemplo:
    • 02:30 hs. que Pino no envía una foto de minas en bolas
    • 0,0023 segundos que Claudio No nombra a Perón
    • 130456765 días que Abel solo bebe agua mineral
    • Y montones de ejemplos más, ¿te acordas ahora?
  • Si que me acuerdo, pero eso era solo para cargarlos un poco y divertimos, no entiendo que tiene que ver con haberte ayudado.
  • Dejame que te cuente me dijo, pero antes, te traes otro chopp y otra coca Light, le pidió al mozo.
  • Para un poco que hoy chupe un montón, me voy a caer redondo acá mismo. Le dije
  • Después de ese asado fui al grupo de alcohólicos anónimos que me recomendó Omar, y de a poco fui controlando mi adicción. Para vivir y sostenerme hice de todo, fui cartonero, vendí en los colectivos lo que podía conseguir y miles de ejemplos más. Fue duro muy duro, pero después me salió una oportunidad de un trabajo fijo, creo que gracias algún curriculum que presentó alguno de ustedes. Y empecé con un trabajito fijo, pero siempre seguí en el grupo de alcohólicos anónimos y cada día fui mejorando un poco más. La verdad es que a medida que mejoraba también me empecé a sentir incomodo con mi realidad y a tener un poco de vergüenza. Por eso un día dejé de escribirle al grupo y perdí contacto con todos, bueno con casi todos a vos te seguía escribiendo cada tanto.
  • ¿A mí? Yo no recibí ningún mensaje tuyo ni por whatapps ni por mail.
  • Sí que los recibías lo que pasa es que solo te enviaba números. Es como te digo por esa estupidez de la vergüenza que me agarro. Así que me cree una cuenta nueva de casi todo y desde esas cuentas te mandaba los números.
  • Ah sos vos el hijo de puta que cada tanto me manda un mail con un número y nada más. Yo pensaba que era un virus y eras vos pelotudo, hice de todo intentando que no me lleguen esos mails con números sospechosos. Ah. . .  pero vos estas chapita no entiendo nada. Igual te digo una cosa cuando recibía esos mails cada tanto le jugaba el número a la quiniela, pero obviamente nunca gane nada.
  • Ja ja. . .  esa sí que no me la esperaba, ves que sos ocurrente.  Déjame que te explique lo de los números. En el grupo de alcohólicos Anónimos me di cuenta que la motivación para no aflojar y caer en tentación son un conjunto de diferentes sentimientos que están relacionados con los logros, vencer a la vergüenza, el desafío, el éxito. Y para lograr esto es necesario medir, contar, comunicar y premiar. Parte de lo que hiciste vos en tu jueguito de whatapps.
  • ¿Como?
  • Vos sabes que yo soy analista de sistemas y que antes de caer en el alcoholismo, trabajaba en una empresa internacional con un grupo de programación a cargo. Bueno la verdad que me tuve que actualizar un poco, pero volví a programar. Y empecé con mi propio grupo de alcohólicos anónimos, los convencí que hagamos un grupo en Telegram y me arme un programita donde cada uno de los integrantes tenía un contador de días, y al llegar a los 3 días sin beber alcohol, le envía un mensaje al resto remarcando el logro conseguido. Por ejemplo:
    • “Vicente logro tres días sin tomar alcohol”. 
  • Y además del beneficiario también el resto del grupo lo recibe un mail informándole tu logro, lo que provoca que te envíen felicitaciones, dando te ánimo para seguir y así le vas generando incentivo para cada uno intentando igualar o superar la meta. Por lo tanto, se genera una sana competencia con una muy buena respuesta terapéutica. Te aseguro que desde que se miden y compiten cada uno hace un esfuerzo adicional para superar sus promedios o lograr una meta mayor. Así que, los números que recibías eran la cantidad de días que estoy sin tomar alcohol, porque tenía la necesidad que lo registres, aunque no supieras de que se trataba, hasta que te lo pudiera decir personalmente. Hoy hace 1642 días que no bebo una solo gota de alcohol.

Cuando el negro me termino de decir estas palabras, no pude más que pararme y con una sonrisa enorme darle un fuerte e interminable abrazo.

  • Para boludo que se van a pesar que somos dos trolos, me dijo el Negro Vicente.

Pero a mí no me importaba nada y le dije

  • ¡Te Felicito negro, no imaginas la alegría que me das! Esto lo tenemos que festejar tenemos que volver a reunir a la barra y hacer otro asado, con una buena carne y unos ricos vinitos. . . .  Uh. .  perdóname volví a meter la pata.
  • Ja ja . . .  no te preocupes ya te dije que estoy curado, pero déjame que te cuente como sigue la historia.
  • Si, si dale. Le dije
  • El programa fue un éxito tal, que lo implementamos con más agregados para distintos tipos de adicciones por ejemplo para Gordos Anónimos y otras instituciones. Pronto lo vamos a sacar también para grupos sociales, más parecido a tus bromas del asado. Hoy por hoy el programa te lo podes bajar desde Apple Store y desde Google Play, se llama “Abacus” que es Abaco en inglés y corre sobre “Telegram” , pero la buena noticia es que parece que Whatapps quiere comprar los derechos y si bien ahora estamos muy bien,  porque facturamos con cada bajada de programa, por consumo de celular que generamos y  por publicidad de la aplicación. Si se hace lo de Whatapps realmente va a ser mucha plata.

Cuando el negro me dijo cuanto facturaba por mes, casi me caigo de espaldas y mientras trataba de cerrar mi boca y salir del estupor de la notica, Vicente se pidió otra Coca Light y mi cuarto chopp.

  • Che Negro te súper felicito, me pone tan feliz que hayas podido cambiar tu vida así, realmente sos un capo, un genio.
  • Aún me queda arreglar el tema de la familia, pero de una u otra manera todo se va ir acomodando.
  • Uh hablando de familia por favor llévame que ya estoy totalmente en pedo y Gabi me va a matar.

El Negro no me dejo pagar y solo recuerdo cuando entré al auto, porque apenas me senté me dormí. Cuando llegamos a casa el negro me estaba sosteniendo porque no me podía mantener en pie, con el vino del almuerzo y los chopps con el negro, me agarro todo el pedo de golpe. Y obviamente me era imposible abrir la cerradura ya que ni siquiera podía embocar la llave. El Negro toco el timbre y Gabi salió abrir.

Gabi le pidió a Vicente que la ayude a llevarme a la cama, mientras me decía que nunca me va a perdonar la vergüenza que le estaba haciendo pasar.

Me dejaron en la cama y Gabi acompaño a Vicente hasta la puerta de salida previo ofrecerle un café, que el Negro no acepto.

Apenas se fue el negro Gabi vino inmediatamente, me despertó y luego de decirme de todo y que nunca más en la vida llegue en este estado a casa, agregó con mucha insistencia.

  • ¿Que le hiciste a ese muchacho, que le hiciste a este muchacho, que parece tan buena persona?

A pesar de mi borrachera, le llegue a contestar a Gabi

  • ¿Tan buena persona me decís, no era el que me iba a robar el riñón?
  • Mira callate y decime que le hiciste a ese muchacho, que me dijo que te cuide por que vos le salvaste la vida. ¿Que le hiciste?
  • Nada, nada, te juro, . . .    yo solo le conté un cuento.

Por suerte ante de quedarme dormido le llegue a decir a Gabi

  • Ah. . .  anota el 1642 que mañana lo juego a la quiniela.

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  • s hermoso Gustavo spinelli Muchas gracias por haber comentado mi relato No obstante; no entiendo porque me sugieres cambiar la descripcion
    nunca se sabe que boludez puede decir uno, que le salve la vida o se la arruine a otro.....y por mas que lo pienso lo único que se me ocurre decir es una boludez
  • La realidad que te da golpes bajos, como desafiándote a que te tragues los sentimientos y aceptes la vida como es

    Suceden hechos fantásticos en nuestra vida cotidiana. . . no siempre nos damos cuenta

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