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18 min
26 La Hermandad de los Abderrahim. Avanza el juego
Suspense |
09.09.13
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Sinopsis

Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

Avanza el juego

  Peña

    —Puedes llamarme Zaza —me dijo.

    La conduje a mi despacho y la invité a tomar asiento en el sillón de los afligidos. Sin duda era ella, aunque se había teñido el pelo de negro y lo llevaba corto, sus ojos verdes me observaban inquisitivos. Mientras le servía el bourbon se desprendió de la chaquetilla de motera y la colocó sobre el brazo del sillón. Vestía pantalones vaqueros y camisa negra de seda, definida por curvas suculentas. Me había dejado de apuntar pero conservaba la Glock en la mano derecha, con la izquierda tomó el vaso que le tendí.

    — ¿Proteges a Daniel? —Preguntó— ¿Por encargo de quién?

    Complicada la respuesta, traté de simplificarla.

    —Digamos que de parte de una comunidad de científicos a los que amenazan la misma gente que a Daniel.

    — ¿Sabes quiénes son?

    —Pues no, pero esperaba que tú me iluminaras al respecto, ellos te contrataron.

    —El que me contrató está criando malvas y lo único que sé de él es que trabajaba como directivo en la farmacéutica Piffier, de los que llevan chofer. Tú eres el detective, eso se te da mejor que a mí. El Perro seguro que también lo sabe, pero dudo que quiera decírnoslo. ¿Te importa que fume?

    Le acerqué un cenicero, no había captado lo último que había dicho.

    — ¿Eso del perro es un chiste? —aunque en absoluto tenía pinta de querer hacer gracias.

    —El Perro es al que han contratado para realizar el trabajo que yo no hice. ¿Recuerdas al tipo que huyó en el deportivo cuando te acercabas a él?

    Cara de perro sí que tenía, eso era cierto. Si albergaba alguna duda sobre su comportamiento sospechoso ella lo acababa de confirmar.

    —Parece que se mueven deprisa —dije— ¿Y tú qué interés tienes en esto? Ya le salvaste una vez la vida, me dijo que te habías marchado de Madrid, ¿por qué has vuelto?

    Apuró el bourbon de un trago y me tendió el vaso.

    —Ponme otra, por favor. Fui una estúpida, debí suponer que se vengarían, pero cuando me di cuenta y regresé ya era demasiado tarde, habían matado a Noe —y ante mi mirada interrogativa añadió —mi compañera de piso.

    Un relámpago de ira asomó a su mirada esmeralda y se extendió por sus músculos con un leve estremecimiento. Luego sus ojos se enfriaron y un odio helado de tonos verdes se instaló en sus iris, esperando.

    —Lo siento —dije, podía entender su dolor.

    —Ya que a ella no pude salvarla voy a intentarlo con Daniel. Ya he identificado a uno de los responsables, El Perro fue el arma que terminó con Noé, pero quiero conocer a su amo, al que esté detrás de ese tejemaneje subliminal. Acabar con él sería la forma más efectiva de proteger a Daniel.

    Podía recurrir a Muñoz-Seca, como inspector jefe de la UDEF seguro que tenía acceso a información de primera mano sobre el ejecutivo liquidado por Zaza y su relación con la farmacéutica, así como de los entresijos económicos que pudiera haber detrás, pero si no le engañaba haciéndole creer que estaba relacionado de alguna manera con Bermúdez dudaba que me ayudase, protegiendo a Daniela había perdido a dos sus hombres y en nada que no fuera eso iba a prestarme colaboración hasta atrapar al asesino.

    —No sé de qué puede servirnos averiguar quién mueve los hilos —miré goloso el cigarrillo encendido en la mano de Zaza—. Será un grupo económico, una corporación o un lobby, veo difícil que podamos ir por todos. Lo más sensato es proteger a Daniel hasta que concluya su investigación y luego con pruebas sacarlo a la luz pública.

    Había interpretado mi mirada, me ofreció tabaco y acepté, aunque sabía que luego me arrepentiría.

    —No pretendo emprender una guerra contra el capital —dijo mientras me daba fuego—. Pero algún consejo de administración eligió a una persona para que manejara los trapos sucios y esa persona fue la que montó la operación contra Daniel, la que controlaba al tipo que me cargué y la que ha enviado al Perro. Posiblemente también sea la que está a cargo de la emisión de los mensajes subliminales. A ese es al que quiero.

    —Veré que puedo averiguar pero no te prometo nada, esa gente sabe cómo cubrir sus huellas para que no lleguen hasta ellos —acaso ni siquiera Muñoz-Seca pudiera llegar tan lejos, pero también contaba con la Hermandad y sus recursos, vislumbré alguna posibilidad.

    —Inténtalo, es todo lo que te pido. Mientras me ocuparé del Perro, tengo una cuenta pendiente con él y es personal —dejó el vaso sobre la mesita—. Otra cosa, te estuve siguiendo y vi que te detenías en una clínica, allí también tienes montado un operativo de seguridad. ¿Tiene que ver con Daniel?

    Me la quedé mirando mientras el humo atravesaba mi garganta. Bermúdez no era de su gremio pero seguramente compraba armas igualmente en el mercado negro, puede que lo conociera, o que conociese a alguien que supiera de él. Decidí probar suerte.

    —No, ese operativo no está relacionado con Daniel. Se trata de un asunto personal, alguien a quien aprecio permanece dentro de la clínica,  en coma después que intentaran acabar con su vida. El asesino aún anda suelto y quiero atraparlo, quizás moviendo tus hilos puedas ayudarme a localizarlo.

    —Yo tampoco puedo prometerte nada, en mi mundo incumplir un contrato te deja en una posición delicada. Pero como desconocen los motivos supongo que podre valerme durante un tiempo del beneficio de la duda. Acerca esa botella y cuéntame.

    Depositó la Glock sobre el suelo, a un lado del sillón. Mi imaginación no daba de sí para suponer como una mujer joven y hermosa como ella había terminado ejerciendo de sicaria, muy estrambóticas tenían que haber sido las circunstancias para que se ganara una plaza en un ámbito prácticamente acotado por hombres. Mataba por dinero y debía gozar de cierta fama en su mundo para que aquella gente la hubiese contratado. Una asesina a sueldo con todo su significado, algo repelente y reprobable desde cualquier punto de vista que se contemplase. Y sin embargo ahí iba yo con la botella de bourbon dispuesto a confiarme a ella como si se tratara de un viejo colega del que esperase una visión esclarecedora que me ayudara en el caso.

    El Perro

        No le gustaban las sorpresas, siempre suponían un peligro añadido. Un par de malas experiencias durante la guerra de Bosnia que estuvieron a punto de costarle la vida le convencieron de la importancia de la planificación en el trabajo. La culpa en aquel entonces había sido del servicio de información del M16 y no permitió que se volviera a repetir, a partir del segundo fiasco decidió estudiar sobre el terreno cualquier información antes de pasar a la acción. También era cierto que cuando aceptaba el éxito de la misión estaba asegurado, en su haber no constaba ni un solo fracaso. El mismo criterio siguió durante su etapa como sicario y más tarde cuando se hizo cargo del equipo todoterreno de Konstantino.

    Se suponía que el asunto del ingeniero iba a ser fácil y tan solo había traído a dos de sus hombres, pero se encontraron con un dispositivo de seguridad protegiéndolo. Aquello podía considerarse una sorpresa, una situación no prevista. Y aborrecía las sorpresas. Porque ahora surgían preguntas, preguntas inquietantes. ¿Quién había montado las medidas de seguridad en torno a Daniel Montes? ¿Se había topado Zaza con ellas y de ahí surgió su desavenencia con Robles? ¿Le ocultaba información Konstantino? Preguntas que necesitaban respuestas antes de seguir adelante porque las piezas no encajaban. Un asesino a sueldo rara vez rescindía un contrato y mucho menos eliminaba a su contratante, a no ser que la operación incluyese una trampa para cazarle. Quería saber los motivos que tuvo Zaza para acabar con Robles.

    Una pena que en un descuido su compañera de piso se hubiese puesto a chillar mientras la interrogaba porque tuvo que partirle el cuello para silenciarla y la poca información que le había sacado no le sirvió de nada, que eran amantes y que la había abandonado. Ya conocía las inclinaciones bisexuales de Zaza y que había salido pitando era evidente, pero no explicaba su conducta. Y de poco iba a servirle darle vueltas al asunto, ya se lo preguntaría cuando la tuviese cara a cara.  Acaso los Veronesi pudieran proporcionarle algún indicio sobre su paradero, les ofrecería algún negocio sustancioso para soltarles la lengua.

    Contempló los tejados  desde la terraza del Hotel de las Letras mientras saboreaba el mojito con satisfacción, le gustaba la historia impregnada en los viejos ladrillos de las ciudades europeas. Sacó su móvil y envió un mensaje, no tardó en llegarle la contestación, la videoconferencia con Konstantino tendría lugar dentro de cuarenta minutos, le dedicó otros diez minutos a la abstracción sobre la techumbre madrileña.

    Eran ya muchos años de conocerse el uno al otro y la sorpresa de Konstantino cuando le explicó que Daniel Montes se hallaba protegido fue sincera, él tampoco lo esperaba.

    — ¿De cuántos hombres hablamos? —le preguntó.

    —Ocho de élite que saben acoplarse a sus movimientos y no permiten que ofrezca blanco, seis en su entorno y dos más patrullando en un todoterreno. Puede que un francotirador también, pero ese detalle no pude confirmarlo. Podría neutralizarlos con una acción contundente, pero el número de víctimas es imprevisible.

    —Nada de espectáculos, solo nos faltaba eso. Vamos a intentar solucionar el problema. ¿Qué sabes de la chica?

    —Todavía nada pero estoy en ello, desapareció de la escena. Trataré de sonsacarles a los Veronesi.

    Konstantino tecleó en la pantalla y un tercer miembro se incorporó a la videoconferencia.

    —Os presentaré. Santos Fernández es el sustituto de Robles. El Perro es mi jefe de operativos. Ambos estáis en Madrid así que coordinaros para llevar la misión a buen puerto. Santos, entérate que empresa lleva el operativo que protege a Montes y quítalos de en medio, luz verde para utilizar nuestra influencia a todos los niveles. Averigua quién los ha contratado y por qué, es importante que no haya fugas de información. Quiero movimiento y quiero respuestas. Perro, ¿necesitas más hombres? En vista de la situación será mejor que el cuerpo no aparezca, que lo den por desaparecido. Tú dirás.

    —Un par de ellos no vendrían mal, pero no quiero depender de su llegada para actuar, si veo vía libre procederé.

    —Te los envío desde Miami de todas formas, esto corre más prisa. Para lo demás, sincronízate con Santos.

    Konstantino cortó la comunicación y se quedó a solas con el sustituto de Robles, que se le quedó contemplando con ojillos astutos desde su rostro rollizo, esperando instrucciones.

    — ¿Qué tal si nos vemos? —le preguntó.

    —Ocupo el antiguo despacho de Robles. ¿Conoces la dirección?

    —No, no la conozco, envíamela por sms. ¿Te parece bien mañana al mediodía? Con tiempo para que muevas tus hilos. Sobre la una me tienes ahí.

    Estuvo de acuerdo y cortaron la comunicación. Había enviado a uno de los chicos tras las huellas del tipo que se le había intentado acercar, el que parecía dirigir el operativo, y  al parecer había encontrado carnada porque aún no regresaba. Volvió a la terraza y se pidió otro mojito, mientras lo tomaba estuvo dudando si dedicar la noche al placer o al trabajo, finalmente se decidió a echar un vistazo al domicilio del ingeniero, por ver si el operativo nocturno ofrecía mayor vulnerabilidad.

    Bermúdez

    Se podía decir que había fracasado porque ella seguía con vida, el monstruo rugió y le exigió un sacrificio. Lo entendió, empezaba a cansarse de las órdenes de Roth y no estaba seguro de que fuera a gustarle lo que encontrase en Argentina, los assassins no iban a olvidar el atentado contra su jefe y seguro que estaban deseando echarle el guante. Que Roth se las apañara con sus problemas, si tenía que jugársela en alguna selva prefería que fuese en la congoleña. En Ituri conocían al Diablo Blanco y los mbuti le darían caza en cuanto apareciera por allí, pero Ituri solo era una pequeña porción de la selva y había otros muchos lugares donde el monstruo podía campar a sus anchas. Descartó seguir trabajando para Roth y decidió acabar lo que había empezado, Daniela tenía que morir, quería ver sufrir a Peña. La muerte terminaba llevándose cualquier dolor, cualquier suplicio, y él deseaba que la agonía del detective se prolongase. Ya debía estar sufriendo viéndola en coma, pero el dolor sería mucho mayor cuando terminase con ella. Aunque antes tenía que alimentar al monstruo.

    No disponía de tiempo preparar un escenario así que se vio obligado a improvisar, aun sabiendo el peligro que implicaba. Todo debía transcurrir en un plazo de tiempo relativamente corto para minimizar los riesgos. Necesitaba un lugar en el que llevar a cabo el ritual y otro en el que atrapar a una víctima sin ser visto. Con la crisis muchas viviendas habían quedado vacías, buscó un chalet que estuviese apartado del núcleo de viviendas, sin prisas, lo encontró en las cercanías de Torre de la Alameda, sin sistema de alarma y con una cerradura fácil de manipular, de dos plantas y garaje, este último fundamental para sus planes. Lo vigiló, el propietario se daba una vuelta para comprobar que todo estaba en orden los miércoles y domingos por la tarde, el jueves sería el día perfecto. El siguiente paso fue ubicar la zona donde hacerse con la víctima, descartó valerse de la ventaja que podía suponer la noche porque era un arma de doble filo, en la misma manera que dificultaba la visión para los otros también lo hacía con la suya y existía la posibilidad de que se le pasara por alto un observador cercano. Mejor la luz del día que no permitía equívocos. Para eludir el cerco policial había tenido que sacar a la calle el Q-7, una pena porqué después de usarlo tendría que prescindir de él y hacerse con uno limpio, obligándole a tirar de la reserva de diamantes congoleños. Se había teñido el pelo de rubio, peinado hacia atrás, se puso lentillas azules y se vistió con atuendo de ejecutivo, dejando un segundo traje de repuesto colgado de una percha en el asiento trasero. Desechó muchas localizaciones y tuvo paciencia hasta dar con el emplazamiento idóneo para la emboscada perfecta, se trataba de un camino asfaltado que transcurría entre pinos y cipreses y terminaba en una rotonda desde la que se accedía a una empresa tecnológica, en las inmediaciones de la Casa de Campo. Por el otro lado el sendero asfaltado comunicaba con la carretera de Humera y casi la totalidad de empleados y visitantes usaban vehículos para llegar al sitio. Una minoría utilizaba el autobús que pasaba por la carretera, como unos cien metros más adelante de la desviación estaba la parada, por su juventud supuso que empleados en prácticas o sin carnet de conducir. Paralelo a la calzada y oculto por la hilera de árboles corría un paseo enlosado que era utilizado por los ocasionales peatones, en algunos tramos resultaba invisible para los vehículos, escondió el Q-7 tras unos matorrales cercanos y desde allí fue anotando la frecuencia del tránsito de personas y coches. La hora elegida fue las cuatro de la tarde y la persona una joven de cabello largo y rubio que abandonaba en ese horario la empresa en dirección a la parada del autobús, en ninguna de las vigilancias constató que coincidiera durante el trayecto con el paso de algún automóvil.

    El monstruo se agitó excitado ante la proximidad de la hembra, se aproximó desde atrás y cubrió su rostro con un pañuelo empapado en cloroformo, una solución suave pues por experiencia sabía que un exceso podía provocar la muerte, apenas retiró el pañuelo cubrió su boca con cinta adhesiva y a continuación le inyectó el diazepam, la necesitaba tranquila durante un par de horas. Arrastró su cuerpo hasta el maletero y la introdujo en él, luego la ató de tal manera que restringió por completo sus movimientos, el habitáculo estaba preparado a tal efecto. Comprobó que ningún obstáculo impidiese su respiración y cerró el compartimento. En ese lapso de tiempo un taxi se internó por el camino, esperó oculto a que volviera a salir y después se incorporó a la carretera de Humera. Condujo respetando todas las normas de circulación hasta el chalet de Torres de la Alameda, la noche anterior lo había visitado para forzar las cerraduras y que el acceso hasta el garaje fuera inmediato.

    Se relamió ante el cuerpo de la joven, atada sobre la mesa del comedor. No la había desnudado, no deseaba perderse ninguno de sus terrores. Esperaría a que despertase, quería observar su primera reacción al verle a él, al verse atada, las pupilas dilatándose, el aumento de los latidos de su corazón, su transpiración incrementándose. Esa era la primera reacción, la pretensión de huir antes de comprender que no había escapatoria posible. El dolor y la sangre eran totalmente secundarios, no tenían mayor interés que la disección de una rana, ni siquiera el sexo era importante, no hasta que cejaba toda resistencia y se veían humilladas por sus propias sensaciones. Muchas de las reacciones de las víctimas no significaban nada por sí mismas, no gozaba especialmente cuando terminaban de comprender la realidad en que estaban inmersas y el terror se iba apoderando de cada uno de sus sentidos, lo importante era lo que evidenciaba ese temor. El fin último era el sometimiento pleno, el dominio absoluto, esa entrega definitiva con la esperanza de una pizca de misericordia que les salvara la vida, ya no importaba si ciegas, cercenadas o mudas. Ese era el momento sublime que él anhelaba, cuando sin condiciones se le rendían y lo reconocían como señor y amo absoluto, y entonces él, el monstruo, sentía como lo inundaba una oleada de poder convirtiéndolo en hacedor de destinos. La muerte llegaba entonces pero como un tributo, una ofrenda a su señor, el más puro de los sacrificios.

    El resto de los mortales eran incapaces de comprenderlo, siempre le habían mostrado desprecio e indiferencia, su infancia era un puzle de mentiras y golpes que dolieron más allá de la carne, de olores a sexo y alcohol que aún perturbaban su sueño. No supieron ver el poder que anidaba en su piel. Estúpidos infelices. La joven de cabello rubio despertó y miró confundida a su alrededor, tenía los ojos acaramelados, mientras agitaba el cuerpo intentando liberarse de sus ataduras sus miradas se cruzaron, atisbó su creciente pánico. Intentó gritar pero la cinta se lo impedía y la protesta moría, inútil, en su garganta. Siempre le fascinaban aquellos primeros momentos. Se puso los guantes.

Registro de la propiedad intelectual en safecreative

en Twitter @enderJLduran

http://www.facebook.com/JoseLuisDuran.ENDER y  http://ee-ender.blogspot.com.es/

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  • Un placer leerte después de tanto tiempo, estaré pendiente de las próximas entregas
    Este intervalo tan largo entre los últimos dos capítulos se me antoja como un castigo que nos propina Ender, como si de nuestro monstruo particular se tratara. Lo que destaco de la mano de Peña es que Zaza, la encantadora, tiene el futuro negro negro, por asesina, terrible pecado, y por dejar de actuar profesionalmente. Me ha parecido localizar un lapsus, cuando Konstantino ordena a Santos "...entérate que -qué- empresa lleva el operativo que protege a Robles...", supongo que quiere decir a Daniel Montes. Saludos.
    Bueno Ender, al fin un rato para dedicarle a La Hermandad. Como escribo desde el movil y es algo que detesto, no me extiendo. Simplemente decir que sigo disfrutando con esta historia y quiero mas...Entre tanto, saludos.
    Muy bueno.
    Después de tanto tiempo, casi pierdo el hilo de la historia. A ver si la próxima entrega la demoras menos. Recapitulemos, pues: Zaza y Peña protegiendo a Daniel y Daniela contra el Griego y el Perro. Celebro el regreso de Bermúdez, pues protagoniza los momentos estelares del drama. Trepidante y jugosos los párrafos finales que nos dejan expectantes ante el ritual sacrificio del Monstruo. Soberbio el párrafo que habla del relámpago esmeralda de ira y el odio helado de tonos verdes en los ojos de Zaza. Una auténtica perla negra. ¿ Qué tal va la novela?... Bienvenido, Ender. Un afectuoso saludo.
    POSDATA: El final: atrapante. Envidio al monstruo... Estoy enganchado para seguir leyendo.
    Déjame tener el honor de ser el primero en valorar tu relato y aplaudirlo. Verdaderamente ando algo perdido con el asunto de la Hermandad. Empecé a leerlo con entusiasmo y se me ha escapado el hilo. Ahora resulta que estamos en el capi 26 y no puedo más que lamentarme y hacer votos de leer los que me he perdido. Por otro lado te felicito porque nuevamente has creado un mundo perfecto, coherente, bien definido con personajes tan realistas que pareciera que uno podría encontrárselos en la calle. Como todo genial escritor hechas andar un mundo perfecto como un mini-Dios jugando al génesis
  • Pues continúa la historia. Gracias a Boy por las correcciones, que me ahorrarán trabajo después.

    Pues con un ERE sobre mi cabeza, igual luego me queda todo el tiempo del mundo para escribir. Otra cosa es como llenaré la olla de lentejas. Bueno, al mal tiempo buena cara, seguimos con la Hermandad. Ya llevo corregido hasta el 15 y añadidas las incorporaciones de Zaza antes del 21, que no están aquí.

    Y comenzamos el año.

    No quería que pasara el año sin despedirme, y que mejor forma que con otra entrega de la Hermandad. Estos tres últimos meses he tenido que alejarme de la pluma. No puedo prometer nada, pero a ver consigo estirar un poco el tiempo.

    La historia sigue.

    Una de las opciones posibles.

    Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

    Los que se van y los que vienen, la vida sigue en un sentido u otro. No releguéis el amor, que se enfria si no se toma calentito. Para los que tenga tiempo para leer, el ebook ·El otro lado de la supervivencia" os lo podéis bajar gartuitamente durante unos días. Ofertas de verano. "El secreto de las letras", "La vida misma" y "Sin respiración", se han quedado también en oferta a 0.98 euros. Yo sigo liado con la novela, que pienso terminar durante este mes. Por un lado estoy terminándola y por el otro corrijo. Pero el día es largo, asi que aprovecharé también en estos días para pasar unos rato leyendo por tr. Vacaciones literarias a tope. Os dejo un poema fresquito, un poco de pasión y una sonrisa, como no. Saludos y abrazos. Y no corrais, que es peor (Como en el sexo)

    Bueno, ando dándole vueltas al título en el blog. Cambié el nombre de Peña por el de Briones pero finalmente se quedará Peña, porque en su primera aventura, "Atrapando a Daniela", uno de los once relatos de "El secreto de las letras", ya se quedó con Peña. Aquí llega el 25, tengo próximas ya las vacaciones y entonces concluiré la novela. No sé, igual al final también dejo el título, pero es que no termina de convencerme.

    Toca dar las gracias a los que leen una novela por entregas. A todos en general por su aliento, bien se yo que uno quiere leer de tirón y no a trozos, o al menos que el momento de parar o continuar lo decida el lector. Para mí lo que empezó como experimento por el formato ha terminado siendo un deleite. A amets tengo que agradecerle sus correcciones, siempre bienvenidas. A Paco además de eso su comentario en el capítulo 18 en el sentido de que la trama se estaba volviendo previsible, lo que me hizo plantearme la necesidad de terminar de definir el argumento, ya se a dónde conduce y como acaba. Y a J.M. Boy por sus recelos ante la Hermandad, que me hicieron modificar el final, para nada quiero transmitir complicidad con entidades de cualquier tipo que se crean poseedoras de una verdad que esté por encima de la libertad de elección de los individuos. Si tuviera que decidir sobre los tres males que aquejan al género humano uno de ellos sería el de aquellos que se creer en posesión de verdades irrefutables, el segundo la mezcla de avaricia y egoismo y el tercero ese fuerte sentimiento del "yo" que empleamos a todos los niveles en nuestras relaciones con el prójimo y que aflora en un amplio abanico que cubre desde los celos hasta el menosprecio.

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A los doce años leía “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre”, de Ramón J. Sender, haciendo de lector para mi hermano, corrector tipográfico y de estilo, así conocí a muchos autores que alterné con las aventuras de “los cinco” y las de “Oscar y su oca”. Soy escritor tardío, mi primer relato lo publiqué en esta página en el 2007. Mi madre enfermó y en su lecho de muerte le mentí diciéndole que me iban a publicar en papel. En realidad no le mentí pero en ese momento yo no lo sabía. Y desde entonces no he parado de escribir.

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