cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

38 min
3/4– SU VERDADERO ROSTRO.
Terror |
03.09.19
  • 0
  • 0
  • 193
Sinopsis

INTRODUCCIÓN DE LA RECTIFICACIÓN DEL ORDEN. MI OPINIÓN. Reconversión de los capítulos: ANTERIOR AL DIARIO DE UNA JOVEN. 3 Podía ser 5 y 4 es 3, pero 3 es 2 ya que 1 no es principio de su diario. Esto me dice de su estado alterado. He empezado de nuevo, reconozco que me había saltado muchos días, y hasta ahora no me había dado cuenta de su importancia, de cómo empezó a preparar su escapada, la huida de su familia, sin embargo estaba equivocada en muchas cosas, ya que ignoraba lo que era su vida y obedeció a su familia en todo, primero ellas y si queda algo, para EL, y si no, que se joda. Cuando se lo contó, cayó en saco roto aunque fingió otra cosa, su mente tenía un final, escapar y para ello hizo lo vulgar, pero ya llegaremos, e hizo lo más fácil para ella, fue señalar al culpable de todo, EL. Y me atrevo a asegurar que ella. Propició ese odio familiar hacia EL, pobre chica de pueblo, engañada por un tipo de la capital.

~~Copio.

ELLA. Escribió:


No recuerdo cual fue la primera tarde, seguramente fueron más de lo que pienso, y esa tarde le puse de nuevo el café con leche. Se lo tomaba con tranquilidad, y se marchaba, siempre dejaba el cambio de propina, hasta que una tarde le presté atención.


De vez en cuando me miraba, y ese fue el comienzo de mis planes, empezó a interesarme, su forma de proceder y sobre todo lo que desprendía, miraba de frente y al hablar no miraba al suelo o a las musarañas, como hace todo el mundo, y una noche, en mi cama, empezaron mis fantasías con ÉL.


Llamó mi atención su costumbre, todas las tardes el café, fue cuando nos conocimos, pero fue lento, no tenía prisa, de eso si me di cuenta, de mirada penetrante, la mantenía y eso me ponía nerviosa, sabía que entraba por donde yo no quería, ahora, puedo decir que se equivocó, yo no fui ni soy lo que él vio o quiso ver.


Este espacio de tiempo, abarcó desde febrero, hasta septiembre, nuestra base, donde fui quemando etapas. Él estaba de vacaciones, era imposible no hablar con él, cuando entraba se iba directo donde yo estaba, no quería nada con mis hermanas. Y como no saludaba a nadie de los que entraban, pensé que era la primera vez que estaba en el pueblo. Estaba equivocada.


Los fines de semana, actuaba de la misma forma, aunque hubo un cambio, además importante ya que aproveché para iniciar mi movimiento de acercamiento.


Ese sábado, cerca de las tres de la tarde entra, le veo, me agacho detrás del mostrador y escucho que alguien pronuncia un nombre, yo estaba vaciando el lavavajillas, me levanto un poco y fisgo, es a ÉL, se acerca a una mesa, sorpresa, se conocen y yo conozco a quien le llamó. Ya tengo un dato importante, su nombre y me dije que tiene que saber el mío este mismo día.


Es la familia de mi profesora de gimnasia del instituto, su marido es director de una residencia de montaña, y se sienta en una silla de espaldas a la barra, cretino maldito, me doy por aludida, y suspendo lo que estaba haciendo, me anticipo a la camarera, me acerco a tomar nota.


Y no sé qué me impulsó hacer lo que hice, me guardo el bloc en el bolsillo y me apoyo en su hombro, pregunto qué van a tomar y mientras miran la carta, mis manos se apoyan en sus hombros, y le doy un repasito por la espalda, subo de nuevo a los hombros y dejo mis manos cerca de su cuello, mis dedos rozan su piel. Aprieto los dientes, el impasible, la estatua no se da por aludida.


En el no noté reacción alguna, ni una mirada, como si fuera normal que las camareras te manosearan y ellos dieron por descontado que nos conocíamos. Él no va a comer allí, pide una cerveza, se queda con ellos un rato, hasta que termina la cerveza, y se marcha. Yo muy cabreada, no comprendí por qué me ignoraba, a pesar de mis señales, y decidí aumentar la presión.


Aquella noche, tarde, cerca de las doce, llegó con una pareja, su hermana y su cuñado, ambos ocupan una esquina, piden de comer y beber, y su hermana nos invita a una cerveza, el local se está vaciando. Una de mis hermanas, se queda detrás de la barra junto a ellos, otra atiende a los pocos que quedaban y yo salí de detrás la barra poniéndome a su lado, el me mira sorprendido, y aún más cuando me pego a él, nos miramos de cerca, sigue sorprendido, y su cuñado nos mira, yo muevo ficha, digo que no se escapa, que este no se escapa mirándole, sonrío como hacen las mujeres cuando persiguen algo.


Pasaron los días y empezó a faltar, y eso me dejó fría, nuestro trato era normal, pero tenía un solo punto de algo más, ya que una vez le di el cambio sin el plato, mi mano lo dejó en la suya, quise tocarle, se dio cuenta, pero el no hizo nada especial en ese sentido, aunque estaba equivocada, más adelante me sorprendió en ese aspecto.


Cada vez que llegaba, mi atención era descarada, y cuando podía charlaba con él, y no vi cambio alguno a pesar de mis atenciones que empezaban a ser intensas, el parecía no querer darse cuenta. Algo pasaba y el fin de semana siguiente mis sospechas se confirmaron, escuché a su hermana que el traslado había terminado, deduje que se marchaba y él no había dado un solo paso en mi dirección, sentí miedo, mis planes hacían agua, se hundían, porque las noches las llenaba con fantasías, donde él era mío.


Pero tuve suerte, mucha suerte. Ya que mi ex profe, ese fin de semana decidieron comprarse un chalet, en la misma urbanización y él había instalado en el chalet, una tupida red circundante en la parcela, que les hacía invisibles desde el exterior, y quería que le instalara el mismo sistema, pero el chalet elegido no estaba totalmente terminado, cuestión de días.


El tiempo que me dedicaba, era el que le sobraba, a mitad de la tarde. Llegaba sobre las 4 y ayudaba a su hermana, luego su tiempo era mío y empecé a necesitarle, aunque tampoco tenía base, no me miraba las tetas, ni el trasero, solo hablábamos, y jugaba con él al pinball cuando no había clientes.


Y una tarde empecé algo que la noche anterior decidí en mi cama, vacía, y yo ardiendo, fue cuando mi vientre se convirtió en un avisador de sensaciones, su presencia hacía que se removiera, quizá supo que le conocería de cerca, una parte de él llegaría a estar muy cerca.
Y la maligna desplegó sus artes seductoras, soy guapa, atractiva de cuerpo, pero bajita, eso es lo que me estropea, pero no vi en el que eso fuera un problema, el tranquilo y sosegado, no daba muestras de nada y preparo la encerrona, le hablo de salir cuando termine.


Su respuesta me dejó fría, me dijo que iba deprisa, que no nos conocíamos de nada. Me sentó fatal, ¿esperaba que alguien nos presentara?, que tampoco supe valorar, yo iba a mi bola sin saber que estaba escribiendo mi futuro y el de ÉL. Y en ese instante pensé en vengarme, quise de ÉL y le vi negándomelo, me falló.


Y una noche de viernes, le dije de ir de copas, el asintió como siempre, la sorpresa fue que no tomó su cerveza, una sola caña de cerveza, y eso entorpecía mis planes, un par de copas de más, despierta al sexo inducido.


Y una dosis de maldad por mi parte, le dije que ÉL tenía que pedir permiso a mi padre, para que saliera con ÉL, ya lo hice con uno del pueblo y se arrugó, se marchó sin despedirse, no me gustaba nada, son de esos de que las manos van al pan y así empecé a vengarme.
Tampoco le alteró, a mí me daba miedo por si mi padre decía que no. Mi padre sabía que yo era ligera de cascos, ya contaré como me desfloraron, siempre me ha parecido que lo supo, aunque jamás me dijo nada, como mi tía, quizá ella si se diera cuenta, anduve unos días encrespada.

Y era lógico, ese momento decide la vida sexual de esa mujer, y a mí me salvó que yo era voluptuosamente impulsiva. Cogía lo que quería y ÉL no iba a ser una excepción.
Y me dejó pasmada, cuando le vi sentarse frente a mi padre, él estaba contando el dinero de la máquina de tabaco. La estatua estaba de espaldas pero yo veía el rostro de mi padre, medio sonriente, sorprendido ya que eso de pedirle permiso me lo saqué de la manga, y él lo hizo sin dudar, ni un átomo de nervios y además me la devolvió de forma inconsciente, la zancadilla.


Por propia iniciativa, rellenó la máquina del tabaco, que eso lo hacía mi padre, sentí calor en el vientre, cierta humedad vaginal y calor en mis mejillas, se había meado en mi táctica, pero esta maligna no aprendía, yo escribía mi destino próximo con ÉL, sin darme cuenta que el suyo no estaba en mi mano y esta atolondrada siguió con sus planes, esa noche tenía como objetivo besos y algo más, necesitaba orgasmos con urgencia, sabia de mi nerviosismo cada vez que le miraba, estaba tensa, él tenía en su mano relajarla, y sonreí, claro que en su mano, y me hice una apuesta.


El siguiente paso, era situarle entre mis muslos, el tiempo iba en mi contra, dudaba si llegaba a conocerme bien. Soy una alocada sin pensar en los efectos secundarios de mis actos, era joven e inconsciente, pero el no, ÉL meditaba sus pasos de forma minuciosa.
Corrí a ponerme guapa y nerviosa perdía valiosos minutos, y escogí ropa accesible a mi cuerpo, y un chaquetón de invierno, escondía la ropa que nada escondía, mi padre sonrió levemente, en el fondo era un ignorante, y eso que él fue un catacaldos, y estaba segura que le era infiel a mi madre.


Salimos a la fría noche, le pregunté que definiera que es ir de copas, me dijo que a beber, y pregunté por el alcohol, respondió que él bebe en raras ocasiones, no quiere estropear su cuerpo por dentro, atónita me dejó, además había que conducir, torpe de mí, como me iba a llevar, bueno, llevarle al huerto sin coche.


Visitamos tres locales de copas, procuré que las demás del pueblo me vieran, le exhibía con orgullo, y de vez en cuando cogía su mano señalando bobadas, pero las que nos miraban pensaban otras cosas, por tanto eso era un salto delante de mi ego, pero daba la sensación de una relación, la estatua me excitaba de forma alarmante, por tanto decidí que el momento había llegado.


En el coche, condujo en silencio, ese mutismo me estaba asustando, yo estaba alegre, reconocí que necesitaba ese alcohol para saltarme las normas, quería sexo y lo pensaba conseguir, ya tenía suficiente entusiasmo almacenado y tenía que darle salida.


Salimos del pueblo y tomó el desvío del cementerio, moví la cabeza a un lado, nadie se acercaba de noche la cementerio. Se desvió a un camino de tierra pegado a una de las tapias de piedra del cementerio, casi al final y se salió del camino dando la vuelta, me dijo que siempre hay que aparcar pensando en la salida y más en estas circunstancias, tomé nota, pedí a la diabla que estas circunstancias estuviera yo.


Debajo de un grupo de chopos de bajas ramas, detuvo el motor y me miró de lado. Su mirada me alteró el pulso, me habló de la cantidad de difuntos que son olvidados por sus familiares, que sí, que ellos no se enteran, y precisamente por ese detalle, se debía hacer.
Atónita, perpleja, quedé. Pensé responder con ese gesto obsceno con la boca, esquinar la lengua que empuja la mejilla, como si tuviera su pene dentro, a ver si por señales comprendía mis necesidades, una cosa lleva a la otra. Y tras el corto silencio debido a la sorpresa, remató su movimiento.


Preguntó que pretendía, y pensé dar un salto, caer sobre él y comérmelo, pero algo detuvo mi euforia, quería que mostrara mis cartas, pero no lo hice, mi intuición me dijo de mostrar el lado pobre femenino, dar pena y así lo hice, el resultado fue excepcional, aunque han pasado muchos años, cuando lo recuerdo, me corro de gusto.


La fotografía nuestra. Sentados, sus manos cruzadas delante de su pecho. Y yo, mis manos apoyadas en mis muslos, encima de la corta falda negra-plateada, levemente subida, mirábamos hacia adelante y la penumbra es casi oscuridad, silencio monacal. que se colaba por los dos cristales bajados dos dedos.


Le dije que él, era mi proyecto de futuro, y que tenía opciones, es decir, relación seria o de paso, como lo que desprendía. El me miraba fijamente aunque apenas nos veíamos, y pregunté qué pensaba él de mí.


Dijo que era una alocada quinceañera, en su primer amor no correspondido, como ahora con su primera cita a solas, sin escolta. La rabia empezó a consumirme, el deseo que sentía por él aumentaba sin comprender su actitud, esperaba una señal para quedarme desnuda a su disposición, más claro imposible, y un aviso me llegó desde lo más profundo de mi ser, le estaba juzgando bajo un punto de vista equivocado, a ese hombre le podían haber hecho daño las mujeres y decidí saltarme todas las reglas.


Le dije que le deseaba, quería sexo con él, y que el descubriera su pensamiento sobre mí, de esa forma escueta y simple, sin tapujos. Miraba el frente pensaba, y empezó hablar despacio, su tono era severo.


Me habló de su primer amor, que se solapó con la mujer de su vida, traicionado por ella y un amigo, ambos de la banda del barrio. Eso le trastornó, no esperaba que las mujeres fueran de esa forma y la decepción empezó a tener nombre, sexo femenino.


Posteriormente en el barrio la esquiva, pero ella procura coincidir con él, aquello le lleva a un estado de consternación, no sabía que pretendía, pero le hunde más en la miseria, y cambia sus costumbres, consigue que desaparezca de su vida, pero se miente, guarda sus fotos en el diario, y se daña más de lo que estaba.


Todo empezó en aquel fin de semana con la banda, en la casona de los abuelos de tres de ellos. Son dos chicas y un chico, una de ellas le gustaba, pero él estaba enamorado de otra, esa que fingía hasta que llegó ese día, y esa noche en la gran mesa medieval, en un pueblo de Ávila, se vio sin silla, la suya estaba ocupada por el más mayor de la banda, ella a su lado con mirada altiva.


Abandonó la cena, se marchó a pesar de la hora, pero todos sabían que la noche no era un problema para él, pero ignoraban que daño que le había hecho con su traición.


El padre y la madre de ellos, en su coche le buscaron en la carretera, pero él se ocultó, su mente estaba cerrada, y quería la soledad más absoluta, y cerca del amanecer llegó al pueblo siguiente, pero no era el mismo de la casona. Tomó el autobús que daba la vuelta a la provincia, llegó a la capital por la tarde.


En su casa, tenía muchos avisos de sus amigos, no respondió a ninguno de ellos y pidió que siempre dijeran que estaba viviendo con una de sus tías, y se ocultó de todos sin excepción, y su tiempo libre, lo dedicó a escribir una tesis sobre la traición, en una biblioteca que no cerraba nunca. Allí conoció a una chica extraña, muy rara, pero la dio cuerda, lo hizo porque su naturaleza exigía más cosas de la vida.


Hizo una pausa, yo había apoyado la cabeza en su hombro y cogida una de sus manos, que no rechazó. La estatua era de hielo, su tono y palabras producían frio, me di cuenta que su alma volvía a sangrar y lo escondía en esa sensación de estoicismo.


Trabajaba todo el día e incluso las noches, ponía escaparates, apenas dormía, se levantaba pronto, comía entre trabajo y trabajo y de noche llegaba cerca de las cuatro de la madrugada, sus padres estaban asustados, se estaba matando lentamente.


Fue aquella época de gobiernos sin rumbo, sus trabajos eran fuera de la ley, sin seguros, y le daba lo mismo. El destino se ensañaba con él. Una noche miró de otra forma a la chica en la biblioteca, tontearon, y una madrugada después de ciertas manualidades en la oscuridad, hablaron y decidieron casarse, apenas se conocían y, dejo de escribir, pienso que aquello fue un matrimonio por caridad, como se demostró más adelante, era frígida y no se lo anticipó, sus contactos antes de casarse fueron los normales sin llegar al coito, el respetó su deseo, era virgen.


Apenas conozco nada de su infancia, pero su vida fue terrible, pero ya llegaré a esos años, cuando crecemos y empezamos a descubrir el mundo, esas pandillas entre los siete a catorce años, cuando mucho tiempo antes, el destino ya había empezado a destruirle.
Aquella noche, no hizo nada, ella no sabía dónde meterse, y lo absurdo, ella quería hijos, parecía burlarse. Una tarde que ella tomó la decisión de que la hiciera mujer, definición que a él no le gustó, una mujer se es desde el nacimiento, el sexo es otra historia, pero sus pensamientos eran otros, y tras ardua tarea, dejó de ser virgen, de nada sirvieron las delicadas maneras, seca por dentro y por fuera, y además sin poner nada de su lado.


Su costumbre era quedarse viento la tele, ÉL se iba a la cama, ella dejaba pasar las horas para que se durmiera, y varias madrugadas, a eso de la cuatro, se levantaba, estaba acostada en el sofá, dormida y la tele encendida, a pesar de sus avisos, ella seguía haciendo lo mismo, por tanto decidió no volver a taparla, si quería dormir en el sofá que lo hiciera, la recordó que los hijos no llegan por ciencia infusa, pero daba lo mismo.


Dormía con faja, invierno y verano, impedía cualquier maniobra de acercamiento, y entonces ocurrieron las consecuencias de ese grave problema.


Él se despertaba tirado en suelo, unas veces en el baño, otras en el pasillo y las más numerosas junto a la puerta de la calle, sin darse cuenta que en verano, la puerta de terraza estaba abierta y vivían en un noveno piso, su muerte era una posibilidad.


EN EL INTERVALO – ESPACIO EN TIERRA DE NADIE.
- INFIDELIDAD. MECANISMO DE SUPERVIVENCIA.


En su trabajo selecciona una mujer mayor que el, 35 años. En la empresa los jefes las tratan mal, aunque eso no lo hacían con todos. Había enviado su historial a una empresa contratista del estado, en el perfil del candidato exigían, un tipo que no estuviera llamando a papá, que supiera buscarse la vida, que el trabajo era de campo por la mañana y en la oficina por la tarde, fue aceptada su solicitud.


En la entrevista final tuvo una alta consideración, ya que aportó experiencias imposible de desarrollar en el historial profesional, además acompañaba certificados de sus anteriores empresas, cosa que muchos no hicieron. Y de nuevo el destino. Escribía con palabras torcidas y renglones retorcidos, riéndose a carcajadas.


Una mañana en el despacho de uno de los jefes, es testigo de su mala educación, maltrato y vejación de esa mujer, él no puede callarse, sus principios le hacen saltar por los aires. El jefe de obras capitales, la grita porque hay un error en los documentos que le presentan y se los tira a la cara, y estos caen al suelo, ella pálida esta inmovilizada por el miedo, y ÉL se agacha, recoge los documentos se los devuelve y la empuja fuera del despacho, se vuelve y se enfrenta a el jefe del OC.


Como consecuencia, los demás jefes de departamento hacen piña y le acosan, su defensa es la calidad en el trabajo y sus fallos son utilizados como torpedos en su línea de flotación, ya que esos errores cuestan mucho dinero a la empresa, ÉL triunfa debido a su minuciosidad, pero nunca le suben el sueldo, pero mantiene el fuego al enemigo. Su forma de ser el perjudica.


De nuevo algunas madrugadas se despierta en el suelo, esta vez se ha meado encima, y otra madrugada se lo hizo todo, vació vejiga e intestino, comprendió que tenía que ir al médico, y el electro no mostró daño algún en su cerebro, pero la enfermera dijo al médico, que a su hermano le había pasado mismo, y la causa era un problema grave que no resolvía.


Él supo cuál era el problema, y se lo contó al médico, además añadió que el problema del sexo lo resolvió con amigas, le era infiel, pero el médico le dijo que eso no era la solución, el problema persistía, debía resolverlo cuanto antes.

Esa mujer de 35 años, aquella tarde le espera en la calle, quiere darle las gracias, pero el quita hierro al asunto, y se la quita de en medio, pero eso se repetiría al día siguiente, y al otro, el niega todo y no quiere que tenga más problemas, ya que la gente de la empresa les ve juntos, y ocurrió lo que él se temía, las malas lenguas decían que él se aprovechaba de ella, esta le estaba pagando con sexo.


Pero pincharon en hueso, eso era lo que hacían los jefes con muchas de ellas, esas que propiciaron ese testimonio, y esa mujer tuvo un par, un buen par de tetas, ya que todos los años se hacían un reconocimiento médico, y ella apoyándose en el secreto profesional, ese día requirió en el centro médico, en su reconocimiento, la presencia de un ginecólogo y el jefe del servicio médico de empresas, incluso pensó en un notario, pero el director del centro médico, le dijo que era necesario.


Junto con la copia del reconocimiento, hay un documento que llamó la atención del jefe de personal, el certificado de virginidad de la perseguida, por tanto todas esas acusaciones de que él se la tiraba todos los días, que se cobraba en carne esa defensa, se intentó ocultar, pero no se habían dado cuenta de que ella había puesto en el tablón de anuncios una fotocopia en color.


El escandalo fue mayúsculo, hubo rostros enrojecidos, incluso el de él, le dijo que sintió vergüenza ajena, pero el destino es caprichoso y una tarde ella le dijo, que si por favor podía llevarla en su coche a casa, su madre la había llamado que se encontraba mal, él dijo que nada de esperar a la hora de salida, habló con su jefe y este no se opuso, era otro de los que cizañó, y el suyo cobarde como entre los demás, que se lo iban  a descontar, supuso que también diría que él se la tiraba.


Llegan a su casa, pero él no se marcha y como se temía llega un taxi, y las ve a las dos, andaban muy despacio, paga al taxista y se acerca a ayudarlas, las lleva al hospital. Él se queda en el coche, la dice que la espera, el aparcamiento es imposible, no quiere presión al margen que los hospitales le aterran. Y dos horas después aparece, y le cuenta que la han estabilizado, pero que está en la UVI.


La lleva a su casa, se detiene junto al portal y ella no se baja del coche, él la mira enarcando las cejas, le pregunta si hace falta algo, ella le devuelve la mirada, no hace nada, no se baja del coche, él sabe que la ocurre, sabe leer el idioma del cuerpo femenino, y la besa, ella se aferra a él, el beso es largo, muy largo, pero no sabe besar, pensó que esa mujer podía ser la única no infectada por el sistema.


Ella temblorosa le pide que no quiere estar sola, tiene miedo, ella sabe que está casado, pero ella argumenta que es hora de dejar de ser virgen, es la hora de su venganza.


El no comprende lo que dice, que se lo aclare. Dijo que pensaba contarlo, la empresa tiene una revista interna, donde muchos escriben de todo, ella pensaba abrir una página de sexo, empezando por su certificado, y palabras textuales suyas, pensaba hablar de cómo follaban los jefes que alardeaban de habérsela tirado.


Le dejó pasmado, respondió que la iban a echar a la calle, aseguró que no, había pruebas de sus desmanes con otras compañeras, había indagado y tenía apoyos, eso en magistratura les iba a doler y por otro lado estaban sus esposas, tenía la dirección de todos ellos, el revuelo terminaría en la prensa, sin contar a las agrupaciones de mujeres maltratadas, pero para eso, necesitaba su ayuda.


El preguntó por qué dejar de ser virgen, que no entendía nada de lo que había dicho antes, que no veía relación alguna. Y sonriendo dijo que si, añadió que uno de ellos, le pasaba notas con dibujos de posturas, incluso de una foto de su falo, como él le llamaba. Es la prueba que necesitaba, ellos tenían un plan de presión para que se marchara de la empresa.


ÉL pensó en los azares de la vida, esta situación la había empezado ÉL, otro en su lugar no hubiera hecho nada, se hubiera mantenido ajeno al problema, ni recoger los documentos ni echarla fuera del despacho y menos enfrentarse a ese cobarde. Era el momento de empezar la acción evasiva.


Y esa noche, el no apareció por su casa, y a media noche la llamó por teléfono. Ella tragó en silencio, él le dijo que estaba en casa de otra mujer, esta desnuda y que ella empezaba a excitarle, cuando recordó que debía llamarla, que estaba bien y que se lo iba a pasar mejor, que no se durmiera viento la tele, que él no estaba para taparla, que era el momento que pensara en el futuro, le recordó que no le gustaban las mentiras, cosa que ella sí y sin más cortó la comunicación.


Además ella tenía un problema adicional, no tenía coche, debía de madrugar mucho. Y si hubiera podido ver el otro externo de la línea, hubiera visto a una pareja desnuda, encima de la moqueta, el debajo y ella sentada en las rodillas encogidas de él, y el la propuso un sistema en el cual, no es desflorada por una embestida y penetrada por el hombre, el a ese sistema le llama Drapper (Rampa).


Ella se tiene que apoyar en sus talones, situando sus pies ambos lados de su cuerpo, e ira doblando las rodillas hasta situar el pene en la entrada de la vagina, y el siguiente paso es ir apoyándose con los brazos y piernas hasta introducirse el pene, a su comodidad, nadie embiste ni presiona encima de su cuerpo.


Pero no controla con sus piernas el cuerpo y se escurre, el pene le entra hasta el final, los dos se miran sorprendidos. El resultado es aceptable, le mantiene dentro durante un buen rato, y él le dice que apenas sangra, que es vieja y por eso la ha dolido un poco, su piel es dura, ella al principio arruga el morro, pero se da cuenta que él sonríe, y ambos se ríen, era maniobra de distracción.


Ella se reclina su cuerpo y quedando encima, él le dice que precisa de cierta excitación, tiene que aprovechar estos instantes, y asiente con cierto temor, el no salía de su asombro, en pleno orgasmo, ella tirita y con voz temblorosa dice “que me haces”, el supuso que era una pregunta retórica, de esas que se hacen para que no se respondan.


Y en esos momentos, ella dice que sangra, ÈL sonrió, se miraban de cerca, dice que no, que es el néctar de la mujer satisfecha, así le llama el, ella no entiende. La separa un poco, el lleva sus dedos en torno al pene y cerca de los labios de la vulva, los humedece y se los enseña, ella pasa el dedo, ve la humedad de color rosa muy claro.


ÈL le dice que debido a su edad, quizá hubiera necesitado ayuda por la dureza, ella sonríe, sabe que bromea., le ha dado tregua, y de nuevo continúa excitándola, ella colorada esconde su rostro en su pecho, dice que le da vergüenza lo que siente, y piensa que es malo.


Y lo mejor es que sepa todo, nunca ha tenido en su mano un pene, como ver a un hombre desnudo, es una mujer antigua, como mi abuela, y el tono rojizo de su rostro se oscureció cuando le tuvo en su mano, y el hizo que viera que ocurría si hubiera seguido en su interior, la salida del semen hizo que lo soltara como si quemara, quedó asqueada, se apartó deprisa.


ÉL pudo ver la mancha de sangre, apenas nada, toda se había quedado en su cuerpo, y llegó el momento de la limpieza, el reviso si sangraba, introdujo dos dedos y revisó el anillo donde estuvo el himen, parecía estar bien, la piel interna no tenía desgarro, ella se removió, la miró por encima de su cuerpo y le chupeteo ligeramente el clítoris, ella gimió de forma diferente, más bien sorpresivo, ignoraba que tenía eso. La hizo pasar un buen rato, ya que fue muy despacio, mirando su rostro y controlando el movimiento de su cuerpo, se mordía los labios y jadeaba levemente.


ÉL muy sorprendido preguntó, dijo que ella jamás se tocaba y no sabía que eso daba gustillo. Y el destino de nuevo fue en su contra. Pero ÉL no lo sabía. El lunes recogieron a su madre, las llevó a su casa, y en la escalera, se besaron, ÈL le dijo que tenía que volver a su casa, al margen de la ropa, y que esto era el comienzo.


Pero ÉL no era el dueño de su destino, el suyo estaba atado al de varios. La semana pasó, llegando el fin de semana, y el sábado se va de pesca como hacía antes de casarse y casado, y ahora con más motivo. Llega el domingo y queda sorprendido, su hermano con su familia se presentan a comer, ella les había invitado, se queda y come con ellos.


En la calle llueve con fuerza, Él ausente de la visita, muy cabreado con ella, más adelante comprendió parte de sus movimientos, empezaba a poner a su familia en su contra, la de ella lo estuvo desde el principio, otro lado de su vida bien jodido como dijo.


A media tarde suena el fijo, que su madre ha empeorado, queda en recogerlas, y ante la atónita mirada de los tres se marcha, se da cuenta de que ella ha contado lo que ocurre, conoce a su hermano, y ya su cuñada le odia, eso sería reciproco pues ese puto destino, como dice ËL, se ensaña, asegura que ese destino es femenino, no comprende por qué todas le hacen daño.


Y sorpresa, está su hermana, la monja arrepentida que ha vuelto a casa, ha escapado del retiro, su madre necesita ayuda, ËL siente cierto desasosiego, la monja es enemiga de ambos, su mirada reprobadora lo muestra, supuse que ella le había contado su romance, las lleva al hospital y la hipócrita de la monja, le pide que no deje sola a su hermana, sabiendo lo que había entre ellos y que estaba casado, doble moral y cuando le interesaba.


Y se queda a dormir con ella, sin llamar a su mujer, estaba cabreado por la táctica de su esposa y en la cama de su madre ella quiere sexo, estaba aprendiendo. Y es cuando ocurre algo misterioso para ÉL.


Ella encima, le gustaba sentirle dentro del todo y ÉL pone sus manos debajo de sus pechos, como si les sujetara, y ella respinga cuando la mano derecha de él roza el pecho derecho, se aparta con un gesto de dolor. Ella le dice que le duele un poco, ÉL sorprendido ve que ella se sigue moviendo como si nada hubiera pasado.


Tampoco aparece por su casa el lunes, el martes pasa a cambiarse de ropa, ella mantiene la cabeza inclinada, no es capaz de mirarle, sabe cómo le ha sentado que contara sus problemas a los demás.


Y se marcha, ÉL se daba cuenta que el momento de separarse había llegado, era su táctica para provocar la ruptura, ya que no sabía cómo resolver su problema. Y el otro lado de su vida, empezaba algo insólito, la hermana se fue transformando en su pesadilla, pero no por qué estuviera casado, no, la monja quería compartirle con su hermana.


Ocurrió una noche, su madre seguía en el hospital, del trabajo la llevó al hospital, reemplazaba a su hermana, ayudándola a subir la maleta de su madre, había que llevarla al día siguiente. Y cuando se despedía, ella le cerró el paso, le pidió que durmiera con ella, que la daba miedo quedarse sola, que podía compartirle con su hermana, a cambio sería dócil, y que si no lo hacía, convertiría esa casa y nuestra relación en un infierno.


ÈL sopesó la amenaza, pero el rictus que mantenía su rostro no dejaba lugar a dudas. Sabía que su hermana no iba a estar de acuerdo, pero su instinto le dijo que solo tenía dos caminos, aceptar y tirársela o matarla, no había solución. Maldijo nuevamente al destino y asintió con la cabeza, ella dijo que en ese mismo instante, desnudándose despacio., quedó horrorizado del cuerpo que tenía delante.


Delgada, no muy delgada, llena de finas cicatrices, abundante vello púbico con canas, tatuajes de color blanco, en el entorno signos lapidarios. Le da la espalda, una enorme cruz del cuello y enterrada entre los glúteos. Y más señales del látigo, y en el costado derecho, una cicatriz con la forma de los dientes de un rastrillo, piel quemada.


De nuevo frente a él, le cuenta que era rebelde, había mandatos que no quiso cumplir, la orden nunca la dijo, pero algo así como esclavas del prócer, impensable tal orden. Y lo contradictorio, es que eran el premio de otra orden masculina, le aturdió las revelaciones de la monja, crueldad máxima con ellas, y el dilema, como se follaban a semejante espécimen de mujer vejada, humillada.


Ella es muy inteligente, sabía perfectamente lo que pasaba por su mente, le dijo que lo iban hacer en la más absoluta oscuridad, y que fuera comprensivo, que iba a llorar mucho, como la ocurría cuando ejecutaban el castigo en su cuerpo, y que pensaba ponerse la fragancia de su hermana, para no confundirse con ella misma, y que le rogaba que me pusiera la mía, que su hermana le había hablado que la extasiaba.


Supuso que estaban de acuerdo, le parecía un ángel femenino del diablo. Ante su silencio, se acercó a él, y muy cerca la dijo que sabía cómo excitarle, que se lo habían enseñado, aunque había variantes, sus preceptores tenían gustos muy extraños, es decir que sería comprensiva con sus indicaciones, y que le habían enseñado que es la sumisión, accedería a todas sus peticiones, por extrañas que fueran, incluso si quería pegarla, lo aceptaría.


La monja sabía lo que pasaba por su mente, ÉL ahora mostraba un gesto preocupado y había palidecido. Supo que no se parecía a sus predecesores del convento. Pero antes de hacer nada, seguía clavado en el sitio, le dijo que antes quería limpiar su piel, le miró con perplejidad, aclaró que esa limpieza tiene más delicadeza que de limpieza, aunque va en varias direcciones. Pidió aclaración. ¿Agua fría?


De nuevo el horror se mostró en su rostro, dijo que no, caliente y además con geles especiales, su piel quedaría suave, no correosa como la tenía ahora. Bajó la cabeza, su cuerpo se estremecía, lloraba en silencio. Levantó la cabeza mirándole.


Le dijo que posiblemente no le gustaría el agua caliente, ni los geles, ni el trato ni nada, ella quería sufrir, que la produjera dolor, que la penetraban en frío, y que se lo merecía, que era mala, muy mala y sus preceptores la salvaban de esa forma, con el sufrimiento, le gustaba sentir como su sangre escurría, como los latigazos le abrían la piel y reconoció que del dolor extremo, se confundía con placer, se masturba en pleno delirio del dolor.


Aquella noche, fue una de tantas de horror, ella quedó complacida aunque se resistía al placer que sentía, y lo fue dosificando, no es lo mismo que ella se toque a que sea un hombre, ya la geometría sexual cambia radicalmente, como tener en su mano un instrumento de tortura, eso que ella sentía en la mano, le había producido daño, y ahora dudaba.


Al día siguiente ella se levanta muy pronto, ÉL duerme en su pesadilla, su mente se defiende, piensa que ese esqueleto es producto de su imaginación, y abre los ojos, se despierta, no reconoce el lugar, piensa si sigue dormido, pero no, escucha ruido en la cocina y le llega el olor a café, mira el reloj, se tiene que levantar, aunque sin correr lo hace, va a la cocina.


Ve a la esquelética, esta lleva una bata larga de su hermana, de color gris oscuro, le va con el color de su piel, le mira y sonríe, esa sonrisa él la traduce de un cráneo sin piel, de una muerta. Responde con un buenos días ausente, como si estuviera viviendo una pesadilla, ella se abre la bata, muestra su cuerpo desnudo, le dice que está confundida, que la noche al sido muy agitada, y que se siente algo mal, que él es el culpable de sentirse mal, que la ha llevado al pecado, y que ahora es una mujerzuela.


ÉL responde que está equivocada, que es libre, y que se olvide de todas esa palabrería de sus amos, y que no hay pecado en el sexo, todo es fruto de las religiones y subiendo el tono de voz, le dice que todos los representantes de todas las religiones follan, incluso se atreve a asegurar que a diario, que dejen esas falsas apariencias, que el ser humano precisa de sexo, equilibrio natural, esa es la causa y el que diga lo contrario, SE ENGAÑA, a ellas les pasa lo mismo, como a todo ser vivo en la Tierra.


Desayunan en silencio, ella le dice que se siente desplazada, y que no le interrumpió debido a que esperaba que le pegara, que la hiciera daño, ÉL no respondió, estaba inmerso en maléficas incertidumbres, dilemas difíciles de asimilar, como las dos pueden estar de acuerdo en compartirle. ¿Y él?


Terminan de desayunar, se viste y le dice adiós, pero ella le hace un gesto que espere, en la puerta llega deprisa, le ofrece sus labios, ha cerrado los ojos, ÉL la besa, presiona sus labios, ella abre los ojos, enarca las cejas, separa sus labios, y asoma su lengua, y se separa deprisa, se tapa la boca con las manos ahogando un grito, le dice que es un demonio, que ha visto su verdadero rostro.


Mueve la cabeza a ambos lados y baja las escaleras, no le había dicho nada, pero en su piel vio señales de pinchazos muy diminutos, como los que dejan las agujas de la anestesia, y su mirada de vez en cuando asomaba furia, no era la primera vez que lo veía, como si no controlara sus reacciones. Es raro que en las sectas no se abuse de la hierba, y no precisamente del campo.


Hago una pausa, tengo que respirar, no me puedo imaginar la forma de vida de ÉL. Aunque su vida antes de casarse, era otra muy diferente, alejado de toda esta mierda. Y no soy capaz de ponerme en su lugar, los momentos y tragos que pasaba, utilizaba una pequeña arma, la impasibilidad, no puedo imaginarme como pudo follarse a la esquelética, y sin embargo asumió que debía hacerlo, más adelante explica de una forma difusa esos momentos, pero lo peor estaba por llegar, hago mal en adelantarme, pero las dudas me corroen.


Sigo.
En su despacho, un pequeño cuchitril que da un patio interior, casi sin luz de día, siempre la luz encendida. Y antes de abrir su agenda, medita, piensa en las dos hermanas, ahora verá a la otra, la esquelética tenía que sustituirla ¿Qué pensaría?, ignoraba si era celosa o no, aunque era absurdo que lo fuera, es lo malo de las desconocidas, no sabes por donde van a salir y siente el desplazamiento del aire en el pasillo, la ve al fondo, anda normal, y se apoya en el marco de la puerta, se miran.


Se anticipa, pregunta por su madre, responde que mejora, y añade con cierto extraño tono, mejoran. Estaba claro, y mejor salir de dudas y no dejar nada a la especulación, ÉL hace la pregunta directa ¿Qué le había contado?, ella muestra una sonrisa desvaída, y le recuerda aquella tarde, que ella no quiso bajarse del coche, que le tentó y que el cayó en sus redes, que eso mismo había hecho su hermana, y que esta había descubierto al Shibui amargo, dentro de Majime, en su apariencia tranquila de hombre, donde esconde al atormentado.


ÉL no sale de su asombro, no entiende nada, pero empieza darse cuenta que la esquelética tiene ciertos conocimientos, se anotó en la memoria buscar el significado de esas dos palabras, parecían platos de un restaurante chino.

Y ella interrumpe sus pensamientos, le dice que esta noche será suya y despacio se aleja por el pasillo, ÉL ve cierto movimiento de sus caderas, aunque debido a la penumbra no está seguro, pero de lo que sí está, es que ahora ha entrado en otra clase de infierno.

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • De nuevo la costumbre ancestral, anticuada, familia conoce a familia, el problema en mi interior se agrandaba. Ya no solo por la diferencia de clases, el problema yo veía desde un lado muy diferente al de ellos. Lyria me venía muy grande, yo era un torpe analfabeto a su lado, seguro que mi coeficiente no pasaba de 4 comparado con el suyo. Hielo en su mirada.

    Todo ha cambiado, hace pocos minutos, revisaba una caja codificada como secretos de la niñez. Mi estado estaba invadido por la nostalgia, y todo se debió a una vieja peli sobre la segunda guerra mundial, el bombardeo de la cuenca del Rhur, donde diferentes presas producían energía para la industria armamentística Alemana. El escuadrón 617 fue el encargado de llevar a cabo la misión, el Avro 464 Lancaster “Dambuster”, este llevaba una bomba cilíndrica llamada de rebote, y entre el 16 y 17 de mayo de 1943, con bastante éxito y pagando un precio alto en la moneda más cara, la vida de 60 hombres, entre pilotos y tripulaciones.

    INTRODUCCIÓN DE LA RECTIFICACIÓN DEL ORDEN. MI OPINIÓN. Reconversión de los capítulos: ANTERIOR AL DIARIO DE UNA JOVEN. 3 Podía ser 5 y 4 es 3, pero 3 es 2 ya que 1 no es principio de su diario. Esto me dice de su estado alterado. He empezado de nuevo, reconozco que me había saltado muchos días, y hasta ahora no me había dado cuenta de su importancia, de cómo empezó a preparar su escapada, la huida de su familia, sin embargo estaba equivocada en muchas cosas, ya que ignoraba lo que era su vida y obedeció a su familia en todo, primero ellas y si queda algo, para EL, y si no, que se joda. Cuando se lo contó, cayó en saco roto aunque fingió otra cosa, su mente tenía un final, escapar y para ello hizo lo vulgar, pero ya llegaremos, e hizo lo más fácil para ella, fue señalar al culpable de todo, EL. Y me atrevo a asegurar que ella. Propició ese odio familiar hacia EL, pobre chica de pueblo, engañada por un tipo de la capital.

    Aquí no se pueden ilustrar los relatos con fotografías y he pensado hacer una prueba. Utilizar la foto del perfil, es suficiente, suelo apañarme con lo que tengo.

    Su sombra era proyectada por la cimbreante llama de la vela, perfumada por lejanas flores. La alargada figura movía las caderas de forma insinuante, avanzaba desnuda y de su mano colgaba un largo fular blanco, y sus pasos estaban pensados, como si anduviera por una imaginaria línea recta, sonreí al descubrir a la mujer del desierto, sus ancestros renacían en ella.

    Los domingos por la mañana, rastreo el rastro, busco fotos y sobre todo agendas, libros y busco, siempre encuentro. Uno de ellos llamó mi atención y rebusqué en ese montón, no había más con la misma letra, pregunté si había más de ese piso, dentro, me dijo el hombre de sucio aspecto. Dentro, un montón de libros apilados entre dos paredes, y tuve suerte, además le coloqué los libros, el tipo mostró perplejidad ante el aspecto cambiado, pero ojo, no soy tonto, le pedí rebaja por el orden, y lo hizo, le dije que volvería y volví. Esto que escribo, tiene partes de la vida de una mujer. Como ejemplo el segundo es de una HEMBRA, el tercero es….

    Hoy he aprendido, que los comentarios tienen cierta capacidad y mi comentario no cabe en su medida.

    Soy un ser mecánico, construido con residuos de metal informático, mezclado con esa pelusa que se adentra, en los lugares más recónditos de nuestro ordenador, portátil o móvil, de ese fino polvo no se escapa lugar alguno, de todo lo que construye el humano.

    Otra noche ha pasado, el amanecer llega como siempre, mi vida es así, los médicos cuando era pequeño, decían que cenaba mucho, que era un glotón, y me hicieron pasar hambre, pero las pesadillas continuaban, no saben nada de la mente y aunque parezca extraño, tengo cierto interés en saber que ocurrirá en mi muerte ¿saldré de dudas?

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta