cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

15 min
3 - DIARIO DE UNA JOVEN.
Reales |
22.08.19
  • 5
  • 3
  • 209
Sinopsis

Los domingos por la mañana, rastreo el rastro, busco fotos y sobre todo agendas, libros y busco, siempre encuentro. Uno de ellos llamó mi atención y rebusqué en ese montón, no había más con la misma letra, pregunté si había más de ese piso, dentro, me dijo el hombre de sucio aspecto. Dentro, un montón de libros apilados entre dos paredes, y tuve suerte, además le coloqué los libros, el tipo mostró perplejidad ante el aspecto cambiado, pero ojo, no soy tonto, le pedí rebaja por el orden, y lo hizo, le dije que volvería y volví. Esto que escribo, tiene partes de la vida de una mujer. Como ejemplo el segundo es de una HEMBRA, el tercero es….

~~No soy capaz de escribir una parte de mi vida, abarca los últimos treinta años, hoy he cumplido 91 años. Mi mente aun funciona aunque tengo la ayuda de mis anotaciones, sobre todo cuando empecé a mirar a los chicos, me mentía y me engañaba, era el instinto animal que despertaba en mi naturaleza femenina, y cometí varios errores, aunque afortunadamente ninguno con consecuencias físicas, psíquicas muchas, aun con mis errores a cuestas, era una cabra loca, pero lo que buscaba era placer.


Esa etapa de mi vida, sombría debido a mi forma de proceder, ciega, sorda y que había perdido el norte y, lentamente, mis valores habían desaparecido uno a uno, ellos son una mierda, solo meter y ausencia total de sensibilidad.


Yo seguí impertérrita con mi conducta, a pesar de sus avisos, mi forma de proceder, puso de manifiesto mi falta de conocimientos del hombre, hasta que un día, mejor dicho una tarde que empezaba, el destino comenzó a escribir por su cuenta, en mi vida.


Esa primera vez no la recuerdo, como tampoco la segunda, no fueron días seguidos, al margen de que en la familia había problemas graves, el macho de la manada, mi padre, volvió a ser veleta, dudaba continuar con el negocio o no, ya lo había hecho otras veces, y era el ojo derecho de mi abuela, un mimado y consentido, todo lo que hacía estaba bien, era lo malo de una jefa de clan, era machista al máximo, y las mujeres para ella eran hembras que solo servían para parir y cosas de la casa, jodida vieja del diablo.


Como decía, un viernes por la tarde, cuando se marchó, con un boli hice una marca y me quedé con el ticket de caja que no cogió, anoté en un gastado cuaderno del instituto, que hacía y que no hacía ese tipo, que a la misma hora tomaba café y al entrar se detenía en la puerta, tres escalones tenía que bajar, y su mirada barría el local, como la aguja de un radar de superficie, me di cuenta que escogía el lugar donde ponerse y bingo, entró en mi zona, mi cuerpo ahora se convulsiona debido a la risa, en esa hoja escribí mal sin darme cuenta, escribí “penerse”, si quitamos rse ¿?, estaba claro lo que tuve en mente.


En aquel entonces fumaba, y esa tarde me comporté como todas, parecía una autómata, charlaba con la camarera del otro extremo, le mostraba mi costado y el repasó mi cuerpo de forma sutil, no se daba cuenta que somos más espabiladas que ellos, pero reconozco que me gustó su repasito, era un punto a tener en cuenta.


Mi mente ya trabajaba en que anzuelo utilizar, ya que de vez en cuando me llegaba su olor, era atrayente, pensé si el pescaba y yo no me estaba dando cuenta, pero no, parecía sumido en sus pensamientos y de nuevo puso el dinero en la barra,  yo fui a la caja, despacio, para que me mirara el trasero y elucubrara, incluso utilicé ese movimiento insinuante, de una forma leve, y volví de la misma forma, me mente calenturienta me avisó en rojo, que mañana un botón menos abrochado de la blusa, no transparente pero casi, sujetador transparente y siempre blusa.


Estábamos en el mes de julio, yo le veía llegar, aparcaba  como es debido, su coche impoluto, estaba cuidado, eso me dio detalles que al principio pasé por alto, era un tipo minucioso, me miré sin engañarme, era guapa del montón, tenía un buen par, algo delgada y lo peor, era bajita, el no, supuse 1,80 o más. Me enfadé conmigo misma.


Casi siempre llegaba en torno a las cinco, supuse jornada intensiva ya que de vez en cuando le sonaba el móvil, y sin alterarse hablaba, callaba, respondía y con voz cortante dijo a quien fuera, que estaba durmiendo la siesta, que había jornada intensiva y cortó la comunicación, de nuevo la estatua, so rostro impasible, y sentí algo se removía en mi vientre, no supe comprender esa sensación.


En el local había tres máquinas, una tragaperras y dos pinball, miró el reloj del local y se echó una moneda en una de bolas, yo las llamo así, y se puso a jugar, estaba frente a mí, y su rostro no cambiaba, tampoco hacía movimientos extraños cuando la bola no hacía lo que él quería y se hizo unas cuantas partidas, me mente calenturienta trabajaba a toda velocidad, estaba ahí, no parecía tener prisa, viernes, calor en la calle.  Y el local casi vacío, las camareras bostezaban de aburrimiento.


Salí de detrás de la barra y me puse cerca de la máquina, abrí la tragaperras, miraba los registros de las monedas y billetes, y en un pequeño bloc anoté cifras, todo falso, era la justificación de estar en ese lugar, el por su parte no pareció darse cuenta de mi presencia, esa estatua no se movía ni su rostro mostraba emoción alguna, pero, tuve un dato, no me había dado cuenta de la inclinación del pinball, me miró utilizando el cristal como un espejo, ya que yo hice lo mismo, fue la primera vez que nos miramos, sin ningún tipo de artimaña.
La consecuencia de esa mirada, para él tuvo consecuencia, la bola se le escapó y rectifico, esa consecuencia era plural, consecuencias para los dos. El destino de ambos escribía despacio y con buena letras.

Él había iniciado el primer movimiento, yo no pedí cuerda, hice el segundo, me apoyé en el cristal, podía hacerse una idea de mis pechos, solo eso y procuré que el color no subiera a mi mejillas, ocupé mi interés por la bola, lo que se llama engañar a la mente.
Pero de nuevo mi vientre hizo su movimiento, el cual me tenía descolocada, no sabía que era eso, y no era el plazo aplazado por culpa de Eva, el creador nos cobra una vez al mes, en su moneda, sangre, ya que Adán tenía otra Lillith, esta era más frívola, Eva no, era recatada.


Y sentí calor que me llegaba desde muy adentro, me descolocó dándome cuenta que era su proximidad, su transpiración me mareaba, y procuraba de vez en cuando acortar distancias, y él me sorprendió de nuevo, cuando se le escapó la última bola me cede el sitio, sentí calor en las mejillas, mi cuerpo ardía por los cuatro costados, moje las bragas por esa causa, fue cuando comprendí a las señales del vientre, él no se engaña yo sí.


El mantuvo las distancias, se puso de espaldas a la tragaperras, al principio no lo comprendí, pero más tarde no pude evitar una sonrisa, me fue enviada por la astucia femenina, del departamento de armas de mujer, mi escote al inclinarme le proporcionaba un campo de visión más extenso, me di cuenta al mirar el marcador, él tenía más profundidad de campo de su visión, de nuevo calor, y una sensación placentera recorrió mi cuerpo, sin querer, junté los muslos y mi mente me aseguró que le gustaba.


Su rostro impenetrable, pero sus ojos, su mirada había cambiado, la estatua estaba cambiando, no era de metal como pensaba. Estuvimos jugando hasta media tarde, a eso de las 19 horas el local empezó a llenarse, me dijo que se iba a dormir y con cierta mirada falsa, escondida por ambas mentes nos separamos, pero, mi vientre de nuevo me hizo otra señal, torpemente la interpreté mal y corrí detrás de él, en ese momento abría la puerta del coche, le chisté, miró torciendo un poco la cabeza, duda, y mi alocada y desbocada naturaleza habló sin mi consentimiento.


- Esta noche, después de cerrar, tenemos una pequeña fiesta en el pub de la plaza, es todo nuestro, solo amigos y conocidos, es divertido, se pasa bien.
Su silencio me turbó, y de nuevo esta infortunada chica, tomó la delantera a la estrategia femenina.


- Todos son parejas – hice una pausa -, menos yo. La hora fijada es libre, a partir de las 00:00 horas.


Tenía el rostro encendido, mi cuerpo ardía y el vientre agitado, no sé por qué esas sensaciones, no me reconocía y el silencioso, inmóvil bajo el sol despiadado, y el muy cabrón se quitó la chaqueta, la colgó de una percha que llevaba colgada de la puerta trasera, se aflojó la corbata y yo ardiendo en mi fuego, pero mantuve esa infernal posición.
Aflojó el nudo de la corbata, por cierto de un color azul oscuro muy bonito, su traje del mismo color algo más claro, deduje su color. Sonrió, eso hizo que conociera algo nuevo de mi cuerpo, tuve una sensación de gusto, me dije que era un ensayo de orgasmo subliminal, ardía en mi propio fuego, me dieron ganas de correr, subirme a él y comérmelo a besos, morder sus labios y….


- De acuerdo, seremos pareja.


Su tono tranquilo, sosegado y esa difusa sonrisa y mi fuego se hizo más intenso, sus palabras se marcaron en mi mente, su mensaje escondido, no dijo seré tu pareja, no, seremos, futuro, no presente y a saber, no, su mensaje intensificó la humedad que sentía, y cuando volví a la realidad el se había marchado, yo flotaba a pesar del intenso color, fue cuando me di cuenta de que estaba entregada, y él no había hecho nada, todo estaba en mi mente.


Entre al local cambiada, mi geografía era diferente, su sonrisa, leve sonrisa, me hacía sentirme otra y lo peor es que no podía evitar lo que sentía por él, me había atrapado. A pesar de que se tomó su tiempo para responder, supe que no había falsedad, otro hubiera aceptado de inmediato y a cobrar la pieza, mal besar y tocar donde no debía, el no, mantenía las distancias, y no era estrategia, yo era transparente, era incapaz de esconder o disimular las emociones, y él me había marcado. Solo con su mirada.


La tarde fue un cumulo de errores, tropezaba con las sillas, me equivocaba de mesa y el cocinero se partía de risa, su ayudante, una mujer con tablas, me cogió del brazo, me sustituyó, se daba cuenta de que algo me había ocurrido, mi labor fue de ir poniendo los platos que salían de cocina en los carros, por su orden, ahí no hubo error, y mirando el reloj, el muy cretino iba muy despacio, pensaba en que ponerme, y no encontraba nada, y a las 23 horas, escapé para arriba, el local y el piso estaban comunicados.


Me duché dos veces, estaba tan nerviosa que me tuve que sentar en la cama, lloraba sin sentido, estaba perdida, no quería equivocarme, ese chico era mayor, me dije que poco más de treinta, pero desprendía seguridad, era frío y su rostro carente de emociones y yo, un manojo de nervios al descubierto.


Mi tía, que vivía con nosotros, fue la que me ayudó un poco, con cierta sonrisa, me dijo que tenía muy claro que había una cita por en medio, y me dio varios consejos, pero se me olvidaron al segundo siguiente, yo me guiaba por mi instinto, cuando nuestras miradas se encontraron en el cristal del pinball, ninguno de los dos la apartó, eso fue muy importante para mí.


Por fin me puse una falda negra muy ligera, de nuevo sujetador negro casi transparente, ocultaba todo menos los pezones y una blusa del mismo color, de tela difusa, ocultaba todo pero dependiendo de la luz, y zapatos para andar, pensaba en la salida del sol, quería que fuera una noche con un amanecer diferente de todos, para ella, para ocultar sus errores, este no, este no se iba a escapar.


Pero la alarma se encendió en mi cerebro ¡NO HABIAN QUEDADO A NINGUNA HORA!, tampoco en ningún sitio, y desde luego no iba a quedarse en la calle esperando, todos la verían y si no aparecía vaya vergüenza que sentiría, iría a la plaza, iba sola y no llamaría la atención, pero temblaba debido a la frustración, que torpe era.


Salió a la calle por la parte trasera el edificio, el piso correspondía la calle posterior, no se había puesto fragancia alguna, aunque en el bolso llevaba una muestra de Dana, era juvenil, y tampoco sabía lo que Dana iba a conquistar por su cuenta.


En la plaza me mantuve a la sombra de las farolas, temblaba a pesar del frescor de la noche, estábamos en medio de la sierra. La gente llegaba, y el pub empezó a llenarse, se parecía a las juergas de Navidad, ellas iban elegantes ellos menos. El tiempo pasaba pero no quise mirar el reloj.


- Buenas noches – Susurró muy cerca de mi oído.


Respingué levemente, mi mente despertó a la hembra, giré la cabeza despacio a su favor, sentí sus labios en mi oreja, no se apartó, me dije que estaba inventando el autobesoinmóvil.


Me giré, quedamos frente a frente, chaqueta negra, camisa negra, corbata azul más intenso que la llevaba ese día, pantalón gris marengo y zapatos negros. Qué curioso, no eran de vestir, me asusté ¿había leído mi mente?, me quedé sin palabras, estaba clavada en el terreno, fuera de juego y de control de mi misma, podía hacer conmigo lo que quisiera.


- ¿Te gusta el engaño?
Titubeé, no supe ver a donde iba.


- No, la mentira al final duele, ese despertar a la realidad.
- ¿Qué pensarán tus amigos de mi presencia?


Joder, llevaba razón, que torpeza la mía. Cedí el mando, yo era una estúpida paleta de pueblo. Mi silencio le otorgó la iniciativa. Me cogió de la mano y nos apartamos de la plaza, y alejados de ella, y bajo la protección de un grupo de altos chopos nos detuvimos. Estábamos frente a frente.


- ¡Bésame! – Dijo con suavidad en su tono.
Me puse colorada, mis mejillas ardían.
- ¿Por qué?
Balbuceé torpemente.


- Tú has tomado la iniciativa desde el principio, tú me has propuesto, e invitado a la fiesta, esta cita es tuya, por tanto el primer beso debe de ser iniciativa tuya. Aunque no es necesario, pero si no lo haces, dentro tendremos que mentir y yo no entro al trapo.


De nuevo sorpresa, sentí su personalidad, no era un memo, pensaba en todo, nada de forma alocada, miraba muy lejos, yo nunca más allá de mis narices, sentí respeto por el. Mi silencio le dio oportunidad de apoyarme en el.


- ¿Me tienes miedo y eso te para?


Leía en mi mente, no se me había ocurrido que me pasaba eso, era miedo, le tenía miedo, su seguridad me asustaba, yo torpe paleta nunca me había encontrado con alguien así, serio, formal, educado y sobre todo comprensivo, no me estaba dando cuerda, estaba sentando las bases de una relación seria, sentí cierta congoja y pena de mis misma, con era capaz de captar nada de él y sin embargo el sí, estaba segura de que estaba al tanto de mi falta de conocimientos en una relación de pareja, me mordí los labios, pareja es una palabra que encierra misterios. No me dejó pensar más.


Sentí sus labios en los míos, y como mantuvo cierta presión, yo rompí a sudar, estaba muy agitada, y el recorrió mis labios con la punta de su lengua, yo, los separé, quería que entrara en mi boca, como así hizo, y yo volé, mis ojos cerrados me llevaron al secreto de las sombras de los altos chopos, refugio de almas, y le entregue mi alma y a la vez mi cuerpo.
Sentí como bebía de mí, le di toda la saliva, dejando mi boca vacía, seca, pero no, ya que le empujé fuera de mi boca y entré en la suya llevándome su saliva. Me ahogaba en mi entrega, mi cuerpo era suyo y yo su esclava.


Nuestros cuerpos estabas fusionados, y no quería terminar el beso, estaba perdida en mis sensaciones, y tuve placenteras sensaciones, supuse orgasmos leves, sensaciones de placer desconocidas, y sus manos en mi espalda me quemaban, y no pude evitarlo, con la mano derecha, tiré de la manga, y metí su mano en mi espalda, su mano y mi piel estaba separada por la fina tela de araña de la blusa.


El entendió, tiró de la tela y su mano rozó mi espalda, aun con nuestras bocas unidas gemí, gemía sin querer, ese calor se transformaba en fuego, y me estremecía de forma continuada, nos separamos levemente, apenas podía respirar, silencié más gemidos, nos mirábamos sin vernos, y mi instinto me dijo que este hombre era mío.
 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Gracias por tus comentarios, empujan.
    Tu penúltimo renglón.- Miras y ves lejos, pero no me voy a saltar muchas situaciones, no copio todo, ya que me ha dejado profunda huella, ni creo en su edad, ni creo que otra persona lo escribiera, y tengo la seguridad que se trata de un diario personal, parecido al mío, no veo ficción.
    Me gustaría ver una continuación del diario; aunque tus relatos no son cortos me queda la sensación de que hay más palabras por leer, fotografías por hacer ... Saludos, Rinthus.
  • De nuevo la costumbre ancestral, anticuada, familia conoce a familia, el problema en mi interior se agrandaba. Ya no solo por la diferencia de clases, el problema yo veía desde un lado muy diferente al de ellos. Lyria me venía muy grande, yo era un torpe analfabeto a su lado, seguro que mi coeficiente no pasaba de 4 comparado con el suyo. Hielo en su mirada.

    Todo ha cambiado, hace pocos minutos, revisaba una caja codificada como secretos de la niñez. Mi estado estaba invadido por la nostalgia, y todo se debió a una vieja peli sobre la segunda guerra mundial, el bombardeo de la cuenca del Rhur, donde diferentes presas producían energía para la industria armamentística Alemana. El escuadrón 617 fue el encargado de llevar a cabo la misión, el Avro 464 Lancaster “Dambuster”, este llevaba una bomba cilíndrica llamada de rebote, y entre el 16 y 17 de mayo de 1943, con bastante éxito y pagando un precio alto en la moneda más cara, la vida de 60 hombres, entre pilotos y tripulaciones.

    INTRODUCCIÓN DE LA RECTIFICACIÓN DEL ORDEN. MI OPINIÓN. Reconversión de los capítulos: ANTERIOR AL DIARIO DE UNA JOVEN. 3 Podía ser 5 y 4 es 3, pero 3 es 2 ya que 1 no es principio de su diario. Esto me dice de su estado alterado. He empezado de nuevo, reconozco que me había saltado muchos días, y hasta ahora no me había dado cuenta de su importancia, de cómo empezó a preparar su escapada, la huida de su familia, sin embargo estaba equivocada en muchas cosas, ya que ignoraba lo que era su vida y obedeció a su familia en todo, primero ellas y si queda algo, para EL, y si no, que se joda. Cuando se lo contó, cayó en saco roto aunque fingió otra cosa, su mente tenía un final, escapar y para ello hizo lo vulgar, pero ya llegaremos, e hizo lo más fácil para ella, fue señalar al culpable de todo, EL. Y me atrevo a asegurar que ella. Propició ese odio familiar hacia EL, pobre chica de pueblo, engañada por un tipo de la capital.

    Aquí no se pueden ilustrar los relatos con fotografías y he pensado hacer una prueba. Utilizar la foto del perfil, es suficiente, suelo apañarme con lo que tengo.

    Su sombra era proyectada por la cimbreante llama de la vela, perfumada por lejanas flores. La alargada figura movía las caderas de forma insinuante, avanzaba desnuda y de su mano colgaba un largo fular blanco, y sus pasos estaban pensados, como si anduviera por una imaginaria línea recta, sonreí al descubrir a la mujer del desierto, sus ancestros renacían en ella.

    Los domingos por la mañana, rastreo el rastro, busco fotos y sobre todo agendas, libros y busco, siempre encuentro. Uno de ellos llamó mi atención y rebusqué en ese montón, no había más con la misma letra, pregunté si había más de ese piso, dentro, me dijo el hombre de sucio aspecto. Dentro, un montón de libros apilados entre dos paredes, y tuve suerte, además le coloqué los libros, el tipo mostró perplejidad ante el aspecto cambiado, pero ojo, no soy tonto, le pedí rebaja por el orden, y lo hizo, le dije que volvería y volví. Esto que escribo, tiene partes de la vida de una mujer. Como ejemplo el segundo es de una HEMBRA, el tercero es….

    Hoy he aprendido, que los comentarios tienen cierta capacidad y mi comentario no cabe en su medida.

    Soy un ser mecánico, construido con residuos de metal informático, mezclado con esa pelusa que se adentra, en los lugares más recónditos de nuestro ordenador, portátil o móvil, de ese fino polvo no se escapa lugar alguno, de todo lo que construye el humano.

    Otra noche ha pasado, el amanecer llega como siempre, mi vida es así, los médicos cuando era pequeño, decían que cenaba mucho, que era un glotón, y me hicieron pasar hambre, pero las pesadillas continuaban, no saben nada de la mente y aunque parezca extraño, tengo cierto interés en saber que ocurrirá en mi muerte ¿saldré de dudas?

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta