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12 min
A propósito de los fans/frikis/otakus
Reales |
20.09.21
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Sinopsis

Reflexión sobre tribus urbanas y otras subculturas.

Cada vez los entiendo menos, y eso que llevo desde la adolescencia metido en este mundillo. Se han popularizado hasta las películas y series no comerciales, los cómics, el manga/anime, lo underground se ha escapado del subsuelo y ha terminado por caer bien al mundo; incluso los superhéroes ya dan hasta para tesis y premios. El mundo ahora es más bonito, ya nadie señala a nadie si lo pilla hablando de un tema "friki", término despectivo que terminó por implementarse y convertirse en una definición de orgullo. Si hasta surgió un día para dicho orgullo.

Todo es mejor ahora, sí, pero... ¿por qué no puedo evitar sentirme incómodo? ¿Por qué no puedo evitar quejarme de un ambiente que comprendo tan bien y donde hasta ahora me sentía integrado?

Deseo recapitular para ver si así esclarezco el asunto.

Conseguir material para fans hoy en día es más fácil. En la capital cerca de donde vivo estaban las dos únicas tiendas que conocía sobre el tema. Había que pillar el bús adrede para bajar y conseguir material. Todo lo que había allí me gustaba, lo deseaba, e invertía mi paga con sabiduría impulsiva de esa que siempre acierta, puesto que todo allí me parecían tesoros que sólo podía apreciar una vez al mes o cada dos. Además estaban los artículos de importación, que era lo más inaccesible de todo, joyas de la corona en otros idiomas que te hacían soñar despierto.

Ahora, en dicha capital hay como siete comercios donde poder obtener cualquier tema de frikerio. Tengo coche y capacidad de bajar allí varías veces al mes si me lo planteo. Hay ahora tanta variedad que ya no sé ni qué comprar. Los artículos de importación son tan posibles y asequibles por Internet que han perdido su brillo. De hecho las últimas veces que fui ya ha sido por acompañar a algún amigo, limitándome a inspeccionar sin más, entendiendo cada vez menos las novedades por las que los adolescentes actuales se flipan tanto. Fui así, por eso no puedo ni debo culparles, pero es que en este punto de la vida apreciar desde fuera esta actitud…

Asumo que de haber nacido en los 2000 sería un fan más del Fortnite, por ejemplo, porque es lo que toca con la edad. En mi momento fueron el Counter Strike o el Team Fortress 2 y ahora es éste juego o el LOL y similares. Por eso sonrío cuando alguien de mi edad critica estos videojuegos masivos. Dentro de 10 años serán otros juegos los que manden, es lo lógico y por lo tanto lo natural. Cada vez existirán más y más jugadores.

Hoy en día hay exceso de cualquier medio de ficción. Vivir la transición de ambas épocas te permite verlo con perspectiva. Quienes son más jóvenes ya han nacido con todo este boom y lo tienen normalizado. Se dejan llevar por todos esos youtubers, videojuegos on-line masivos y avalancha de series no porque no tengan voluntad, sino porque les parece lo normal, es lo que han conocido desde que tienen conciencia. No han caído en ninguna trampa comercial, nacieron en mitad de todo ello.

Qué tiempos aquellos cuando eras el raro de la clase. El único con consola u ordenador, lo cual podía provocar dos reacciones ante los demás: o les caías bien por interés/condicionamiento social, o te repudiaban por ser un friki de esos que se pasan el día en la consola. Y, bueno, visto ahora con retrospectiva, no les faltaba razón, pero tampoco era motivo de repudio, aunque quizá es la reacción lógica ante lo que no se entiende, y más a esas edades tempranas donde uno se deja llevar más por el ego, lógico debido a la falta de experiencias que labren la personalidad.

Analizando, ese niño que fui debió de haber jugado menos a la consola. ¿Pero qué iba a saber? No me puedo culpar, había una obsesión. Era y es fascinante el manejar juegos y programas de ordenador. Te da cierto poder que no tienes en la vida real. Quizá ese fue mi inconsciente por aquel entonces, sabiendo actuar a tiempo cuando, cerca de los 20, dejé de jugar a videojuegos durante años. De las mejores decisiones que he tomado, pues comencé a conocer gente y a vivir aventurillas típicas de la vida. Me dio una madurez que ninguna PlayStation puede otorgar. No soy despectivo hacia las consolas, en serio, pues amo el mundo de los videojuegos, sigo al día sobre novedades, pero he aprendido a separar y a saber que no son nada vital para mi vida. Cada uno aprendemos de maneras diferentes ese lema sobre que hay cosas más importantes en la vida.

Ego, esa es la cuestión. Para mí rasgos del ego son el auto convencimiento (cómo puedo haber metido la pata, eso ha pasado por culpa de Pepe, está claro. He fallado porque da la casualidad que...). Asuntos que no nos gustan en nuestras vidas permanecen porque nos repetimos constantemente que es por tal o por esto otro. Y ahí siguen y seguirán. Pero el discurso interior prosigue para mantenerlo, cegando. Eso es muy del ego, la ceguera sobre nuestra propia vida. Y si algo tiene también el ego es que los niños tienen cantidad, son egoístas por naturaleza lógica. El tener pocas experiencias te lleva a rellenar huecos de los que se encarga el ego. Conforme adquirimos vivencias, vamos amoldando el mundo hasta entenderlo dentro de lo soportable. El ego no termina de irse, pero ya somos más conscientes de nuestros actos y los errores merman, aunque jamás terminan, por supuesto.

Si nombro al ego es porque noto en estos entornos fan que hay abundancia de ello. No ego en el sentido de soberbia o superioridad, para nada, somos gente que en su mayoría hemos estado retraídos (eso dice el tópico, donde le doy la razón), y aunque nos cueste socializar, agradecemos compartir gustos, lo celebramos. Nos agrada hablar de nuestros gustos y de lo que hemos comprado... quizá demasiado, muy efusivos en ocasiones, exagerados al elevar a alta categoría una obra de ficción, defendiendo hasta la frustración cualquier opinión contraria.

¿Os suena esta negación? Ego, en el sentido de convencerse de qué es lo mejor y qué no, ego al estilo infantil. Lo demuestra las fuertes discusiones que en ocasiones se generan en torno a una obra. He vivido charlas que fueron a peor a partir de la trama o del personaje de tal o cual cómic. Es surreal. Me quedo atónito cuando en alguna red social están que se matan porque tal personaje es así, o porque esta serie es asá o termina de cualquier manera. Les va la vida en ello, su actitud es de fanático ante algo que ni les da comer, y de la que no pasa nada si deja de emitirse. Es ese fanatismo del fan medio el que me echa para atrás, de cómo es capaz de romper hasta amistades por culpa de que Lobezno o Batman ya no molen tanto como antes, de defender sobre su propia integridad la calidad de un videojuego o de tal guionista. Son discusiones que suceden, las he vivido, y mi sentido común sigue sin entenderlo, echa hacia atrás asustado.

Es lo que noto, que la cultura otaku, friki, fan no madura. Sí que madura en el sentido de buscarse la vida y formar una familia, encima con alguien de gustos comunes donde sabes que nunca vas a tener discusiones de porqué te gastas tanto dinero en esa figurilla o película... Vaya, otro problema, ¿no es exagerado a veces la de cantidad de dinero que se gasta uno en sus aficiones? Hay casos y casos, claro, pero a más de uno he conocido que se ha dejado un pastizal en cierto juego de cartas o en tomos y tomos de manga. ¿Para qué esa necesidad material? Luego vienen los problemas económicos, pero como ya me respondieron una vez: "Es mejor que gastárselo en droga". Vale que la salud no se te deteriora, pero sigue siendo un problema esa necesidad de acumular por acumular, obsesión por adquirir más y más de tu afición, que de ser algo que te apasionaba pasa a ser, eso, un problema. Ya no te evade ni llena, al contrario. Me temo que este asunto se bifurca más hacia cómo han aprovechado las empresas para sacar tajada. De ser un mercado marginal a ser uno de los dominantes de tantos. Consumismo. Todo sea por el beneficio.

Deduzco que estas generaciones poseen una madurez tardía debido al tiempo que invierten en aficiones. Ver películas, leer, jugar videojuegos... son experiencias, sí, pero un tanto artificiales en su mayoría. Salvo por esas obras que de verdad enseñan y hablan sobre asuntos de la vida, la mayoría son entretenimiento sin más, estímulos que activan la imaginación y te evaden, incluso a veces demasiado. Para que no resulte en exceso, hay que racionar, no abusar, pero de mi entorno pocos veo que nivelen las aficiones. Y lo noto cuando hablan sobre asuntos reales, pues suelen compararlos con ejemplos que han visto en una serie. Una serie es ficción, no te va a dar una experiencia real con la que poder opinar con base y menos aún para actuar contra la vida. Me asusta el cómo se compara una situación con algún episodio de tal serie o, mira, es como en tal película. De acuerdo, la ficción se basa en lo que ha escrito alguien real que tiene o tuvo una vida, plasma experiencias y ocurrencias para crear ficción. Pero hay que saber separar, no me cuadra que me des una lección sacada de una serie de humor (me ha pasado) puesto que dicha serie tiene un planteamiento humorístico, así que sus frases y situaciones se dirigen a entretener, fueron creadas para un entorno con cierto propósito. Hay obras de ficción que de verdad te dan un golpe de realidad, pero son muy pocas, porque en su mayoría existen por y para el ocio, y con ello obtener beneficios.

He recordado el cómo se comunican y actúan los más jóvenes de este entorno. Me da la impresión que se mueven y hablan constantemente como si estuviesen en una película. Imitan a personajes planos de sus obras favoritas, entonan la voz como lo haría un actor de doblaje. Es la impresión que me da, igual son paranoias mías.

Y es que cuando alguien dice con orgullo que lleva 500 horas en tal juego, no sé qué sentir. No me incomoda, pero me da la impresión que esa cantidad de horas se podían haber invertido para algo mejor que el ocio. Hacer tu hobby un estilo de vida es legítimo, ¿pero por qué no puedo evitar pensar que hay algo que no termina de ser del todo correcto? Cuando te dedicas a algo, lo que sea, te enfrascas X horas al día hasta que te conviertes en un entendido o incluso experto sobre el tema. Pero supongo que hay actividades que merecen más la pena que otras. No soy quien para decir cuáles son mejores o adecuadas, no es correcto, pero en mi estilo de pensar y de vivir actuales, ya no me sentiría orgulloso de ser bueno jugando a tal videojuego de más de cien horas. De hecho tiendo ahora a los juegos indies porque son cortos y artísticos, quizá una forma de engañarme/convencerme de que no estoy perdiendo tanto el tiempo. Esa niñez de viciado ya no volverá, aunque ya no podré negar que existió.

Debe ser que me hago mayor (lo que me faltaba), pues cada vez me siento más cómodo con "los demás", esos que son ajenos a toda esta cantidad de cultura e información sobre videojuegos, películas, mangas... (de series no, porque de series está la mayoría de personas metido en ellas). Me resultan ahora más auténticos y maduros, sinceros y duros a doler porque conocen mejor de qué va la vida. En su mayoría son gente gris, para qué engañarnos, pero al menos me ponen los pies en el suelo. Supongo que lo mejor al final es un punto medio, como siempre.

Gracias por leerme.

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