cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

71 min
A Prueba
Suspense |
07.10.16
  • 4
  • 0
  • 1535
Sinopsis

Una corta, pero larga historia xD Me disculpo si mis relatos son largos, pero es que no lo puedo evitar.

1

Despierta incomoda escuchando el sonido de un río sobre unas piedras, se pone de pie confundida porque lo último que recuerda fue estar en su cama. Mira hacia los lados, es de madrugada, el cielo está negro, camina buscando la salida hacia los matorrales que llevan arriba. Cuando camina escucha unos niños susurrando, mira hacia un lado y lentamente va hacia ellos, mueve unas ramas y ve a dos niños con un adulto a sus lados, el hombre lleva una ropa desteñida, los niños no parecen temerle.

Un sonido muy agudo invade sus oídos, sube su mirada a los niños y el hombre, él pone la ropa de los niños en una enorme piedra, todavía aquel sonido sigue, arruga su nariz preguntándose el porqué de eso. De repente ella ve cómo el hombre empuja a los niños al río, ninguno grita, solo caen, el hombre mira a los lados y sube. El sonido de repente para. Ella se sorprende y lo ve desaparecer sin dejar rastro, mira el río sin huella de los niños y un desmallo la hace caer al río.

Despierta sintiendo agua en su garganta, tose, su ropa está mojada, se pone de pie y ve a su alrededor, está en el mismo lugar, trata de salir subiendo y de nuevo escucha a los niños, mira hacia ese lado y frunce el ceño, va hacia allá y ve a los mismos niños con el mismo hombre. No comprende el porqué de ese escenario, lo mismo que vio antes de caer desmallada al río,  ¿Será un sueño? Se pregunta.

Mira cómo el hombre pone la ropa de los niños en la piedra, como la escena anterior, un impulso la hace hablar diciendo,

— ¿Qué hace?

El sonido agudo en sus oídos suena de nuevo, ella baja su cabeza y cuando la sube el hombre la lanza al suelo golpeándola en la cabeza, puede ver al hombre en frente de ella, el hombre la golpea de nuevo por el abdomen, los niños gritan, el sonido deja de repiquetear y ella cierra los ojos desmallándose.

            Un impulso de frío la despierta, una tracción de dolor la hace levantarse. Toca su abdomen; puede sentir las patadas que el hombre le dio.

Su cabeza le duele, lleva la mano a ella y, escucha a los niños. Frunce el ceño pero aún más confundida y adolorida, camina lentamente hacia ellos, los ve, el mismo suceso; ella dice,

— ¿Qué sucede?

El sonido llega a ella asustándola, el hombre lanza a los niños al río con la ropa puesta, ella los mira caer, el hombre va hacia ella, ella corre hacia atrás, pero de un empujón él la hace caer al río, el agua entra a su garganta y el sonido se detiene, cierra los ojos hundiéndose.

Se pone de pie de donde se ha puesto de pie casi tres veces, el agua en su garganta la hace toser y el dolor en su cabeza la hace pensar en que enredos se acaba de meter. Mira hacia un lado derramando una lágrima, se levanta, escucha a los niños hablar; mira hacia el suelo y coge una piedra, la lanza y se la pega al hombre en el hombro, inmediatamente lanza otra y se la pega en la cabeza haciéndolo caer al suelo, ella corre hacia ellos y en el suelo empieza a patear al hombre, los niños se acurrucan entre sí. El hombre se desmaya. Ella deja de patearlo. Mira a los niños asustados de ella y dice.

—Ayúdenme a atarlo, ya.

Lo atan con pedazos de las camisas de los niños y algunas ramas largas, cuando está atado, ella dice.

— ¿Dónde está su madre?

Uno de los niños dice.

—En la casa.

— ¿Y quién es él?

—No lo sé.

—Entonces, ¿Por qué están con él?

—Nos dijo que nos enseñaría a nadar.

—Subamos, ayúdenme a cargarlo.

            Lo suben; un celular suena en el pantalón de ella, lo coge y está timbrando, lo pone en su oído y del otro lado un hombre dice.

—9-1-1, ¿Cuál es su emergencia?—, ella mira el celular y el hombre repite, ella contesta.

 —Hubo un intento de homicidio.

— ¿Cuál es su nombre señorita?

—Yo me llamo…— el sonido irrumpió sus oídos y dejó caer el celular, los niños la ven desmayarse y desaparecer frente a sus ojos. Ambos se sorprendieron.

            Despierta, con la ropa mojada, y con dolor en su cabeza y en su abdomen; mira a su alrededor y está en su cama, en su casa. Se endereza y mira el reloj, son las 6. 00 am.

 

 

 

 

 

 

2

Se pone de pie y camina hasta el teléfono, lo mira y ve la puerta, no sabe qué ha pasado, dos toques en la puerta la hacen asustar, mira la puerta y va hacia ella, la abre y dos policías  alzan sus placas a ella y uno dice.

 — ¿Ariana O’ violle?

— ¿Qué es esto?

—Somos el FBI.

— ¿Por qué?

—Creo que no es de importancia pero eso era lo que mi padre quería que fuera, no se mi compañero.

—Me gusta ser importante.

Se miran, Ariana frunce el ceño y uno se pone serio y dice.

—Usted ha sido descrita por dos niños que aseguran que usted los salvo de Jonathan Harvey.

— ¿Qué? ¿Cómo?— dice más confundida. El policía suspira y dice.

—Creo que fue por eso— señala su gafete pegado en la camisa de Ariana, ella lo observa y se lo quita, lo mira y lee.

— ¿Ariana O’ violle, enfermera?

—Necesitamos que nos acompañe.

— ¿Dónde?

—A la policía, con nosotros.

— ¿Por qué?

—Necesitamos saber cómo ilustraba que los iban a lastimar.

—No sé.

—Venga con nosotros por favor.

—Yo no he salido de mi casa.

—Su ropa está mojada— Ariana ve su ropa y ve a los policías y frunce el ceño algo triste.

—Pero no he salido de la casa.

—Por favor, venga con nosotros.

—Está bien— cierra la puerta y luego sale con un abrigo en la mano.

 

Llegan a la estación y se sienta en una silla en un cuarto alumbrado, al rato un policía entra a la sala con un folder debajo de sus axilas y dos tazas de café. Samuel la mira descifrándola y baja la mirada. Ariana lo ve y él dice.

—Me llamo Samuel Meyer, es un gusto, ¿café?

—Gracias— Samuel se sienta.

— ¿Cómo supiste que los niños estaban allí y con otro hombre?

—No sé.

— ¿Qué hacías allí? —preguntaba algo desinteresado.

—No sé.

—Necesito tu cooperación.

—Es que no lo sé, desperté en las piedras y los escuché y me desmayé y aparecí en mi cama.

—Muy bien— se pone de pie.

— ¿No me cree?

—No he dicho eso.

—Pues por sus gestos, lo aparenta.

— ¿Dónde estuvo el Domingo?

—Yo…no, no recuerdo— mira hacia un lado sin recordar.

— ¿Ayer?— Ariana sigue mirando hacia un lado y su mente está completamente vacía, no recuerda nada, ni siquiera recordaba su nombre hasta que los policías lo dijeron.

—No, tampoco.

—Muy bien—decía solamente, parecía como si estuviera afirmando algo que él deseaba.

— ¿Recuerda en dónde trabaja, cuál es su especialidad, si tiene amigos, novios, novias, familiares?— Ariana frunce el ceño al escuchar ‘novias’

—No soy lesbiana y no, no me acuerdo de nada, ni siquiera sé si tengo familia.

—Puede irse, aquí tiene mi número por si necesita algo— Ariana se pone de pie y toma la tarjeta yéndose.

           

            Mira el nombre del hospital donde trabaja y se alista para ir allá. Entra al hospital y mira a los alrededores, mujeres corriendo, niños llorando, hombres enojados; camina más hacia adentro y una mujer se le acerca y le dice.

— ¿Qué son estas horas de llegar al trabajo? Vamos, vamos, atiende a Nicole que te está llamando desde hace horas.

—No, perdón, yo…

— ¿Qué? Deja de tartamudear, vamos, vamos— la mujer se va y Ariana no sabe qué hacer, ni a donde ir.

            Camina por los pasillos y alguien le jala el pantalón, Ariana se da vuelta y una niña le conversa.

—Hola Ariana, ¿Dónde has estado?

— ¿Disculpa?

—Vamos al cuarto— dice sonriendo Nicole.

Nicole toma su mano y la lleva a la cama de su cuarto, se sienta y Nicole le da un libro a Ariana.

—Léemelo— Ariana, un poco confundida  abre el libro y dice.

 —Cielo— Ariana ve a Nicole y le pregunta.

 — ¿Por qué ‘Cielo’, Nicole?— preguntó para saber si era ella.

—Siempre me dices la razón y ¿ahora no?

— ¿Cuál razón?

—Siempre me dices que cuando me muera voy a ir al cielo y me lees el libro.

— ¿Qué tienes?

— ¿Te sucede algo? ¿Por qué vienes tan extraña?

—Estoy confundida.

—Tengo Leucemia, voy a morir.

Ariana mira alrededor, y le mira el poco cabello que le queda, aún no recuerda nada.

—No sé qué está sucediendo, yo no sé.

Ariana sale del cuarto sin decir algo. Nicole dice.

— ¿Ya te vas?

— Yo no comprendo lo que sucede, esto está muy extraño.

— ¿Ha sucedido algo contigo hoy, Ariana? Espero estés bien— Ariana sale del cuarto sin despedirse y va a su casa.

 

 En la noche, se mete a la cama y se va con una bata blanca, se duerme.

 

3

            Despierta con el cabello suelto y despeinado, en el suelo de una casa diferente, en una fina alfombra, mira el reloj y son las diez de la noche, piensa que tal vez es que se cayó de la cama, se pone de pie y ve que no está en su casa, está en una casa bien decorada. Se asusta y se pregunta cómo llegó allí. Ve un cuarto medio abierto con una luz encendida en frente de ella, a un lado están los sillones y una mesa pequeña con una lámpara, del otro lado está otro cuarto con la puerta abierta y la luz encendida, un brinco la asusta al escuchar la voz de una mujer decir.

— ¿Vendrás a la cama?

Ariana no sabe qué hacer ni que decir, si salir de esa casa o esperar a ver qué pasa. Ariana se acerca un poco a la puerta que está media abierta y ve a un hombre escribiendo en un pedazo de papel, el ruido la hizo dar un paso hacia atrás y sobresaltar su corazón, el hombre se pone de pie, ve a Ariana y dice.

 — ¡¿Quién es usted?!

            Ariana lo ve y el hombre coge la lámpara que está en la mesa y va hacia ella, Ariana no reacciona y él le pega en la cabeza lanzándola al suelo, ella puede escuchar a la otra mujer decir.

— ¿Qué pasa?— Ariana ve al hombre mirándola y escucha antes de desmayarse.

 —No es na…

 

            Abre los ojos con el dolor en su cabeza, se pone de pie y se dice a sí misma que no hay tiempo para pensar en lo que puede o no hacer; Ariana se esconde debajo de un sillón y ve la luz encendida del cuarto de donde el hombre debe salir, escucha a la mujer decir.

— ¿Vendrás a la cama?—, de repente el agudo sonido aparece, Ariana golpea su cabeza en la parte de abajo del sillón al escucharlo. Ariana sale de debajo del sillón y no ve al hombre, se sorprende, escucha unos gemidos por parte de la mujer, Ariana se acerca a la puerta del cuarto que estaba abierto y ve cómo el hombre ahorca a la mujer con sus manos.

— ¡Suéltela!— es lo único que dice Ariana, el hombre la ve y dice.

— ¿Qué diablos?— suelta a la esposa y corre hacia Ariana, Ariana no reacciona de nuevo y el hombre se le lanza encima golpeándola. Se desmaya.

 

            Sintiendo los golpes calientes en su rostro, Ariana lleva su mano a su mejilla, se sienta en la alfombra y se pone de pie, se sienta en un sillón y escucha a la mujer decir.

— ¿Vendrás a la cama?— Ariana mira la alfombra y el sonido en sus oídos la asusta. ¡Maldito sonido! Se pone de pie y se tambalea botando la lámpara, el hombre sale del cuarto y la ve diciendo.

— ¿Quién es usted?— Ariana cae al suelo y se desmaya.

 

            Se pone de pie y va hacia el cuarto de la mujer, ve el interior, la mujer está de espalda, Ariana se acerca lentamente y le tapa la boca diciendo.

—Señora por favor, tranquilícese, no le haré daño, sólo la protegeré— la mujer trata de zafarse, el sonido ensordecedor hace que Ariana suelte a la mujer y la mujer grita — ¡Auxilio!

            El hombre entra por la puerta y golpea a Ariana lanzándola al suelo, el hombre ve a Ariana y la mujer dice asustada.

 —Llama a la policía— Ariana cierra los ojos. Abre los ojos y mira rápidamente a su alrededor y ve otra habitación. Va hacia esa habitación y abre la puerta, ve a una niña de pie, cierra la puerta asustada, coge la lámpara, va hacia el cuarto donde el hombre está y le pega en la cabeza haciendo que se desmaye en la mesa. Las manos de Ariana tiemblan, escucha a la mujer decir.

 — ¿Amor?

            Ariana sale del cuarto del hombre y ve a la mujer de pie en la puerta y cuando la ve grita.

 — ¡Auxilio!

—Tranquila, no le haré nada.

— ¡Un ladrón!— la mujer se mete al cuarto y Ariana se esconde detrás de un sillón. Escucha a la mujer marcar al teléfono, Ariana oye unos pasos que salen por una de las puertas de atrás de la casa. Escucha una cuerda deslizarse, Ariana se asoma por el sillón y ve la puerta de atrás abierta, se pone de pie y va. El ruido aparece, escucha a la mujer llorando al teléfono, va a la puerta de atrás y ve el patio, un árbol y al hombre colgando de él. Ariana corre hacia el hombre que se retuerce despacio, llega a él y lo sube para que evite la cuerda en su cuello pero ya está muerto. Ariana lo suelta y ella cae al suelo.

Se pone de pie, coge la lámpara y le pega en la cabeza, se desmaya, coge la carta que estaba escribiendo y oye a la mujer decir.

 — ¿Amor?— Ariana no le da importancia a la mujer y lee lo que ha escrito: ‘Maté a mi esposa y le doy a mi hijo de 17 años los $4000 que están en el garaje debajo del colchón viejo’ Ariana sale del cuarto del hombre y cierra su puerta, va a la puerta del cuarto de la mujer y la ve todavía sentada. Ariana coge un teléfono, se aleja del cuarto de la mujer y marca al 9-1-1.

 —9-1-1, ¿Cuál es su emergencia?

—Llamo desde una casa para decirle que hay un hombre herido que quiso asesinar a su esposa.

—Tranquilícese señorita, dígame ¿cómo se llama?

— ¡Esa mierda no es de su importancia!

—Entonces dígame en qué casa está.

—Maldita sea, no sé en donde estoy.

—Señorita, tranquilícese por favor, ¿no hay nadie cerca suyo que le pueda dar la dirección?— Ariana recuerda a la niña en el cuarto y va hacia allá, abre la puerta y la niña está de pie, viéndola.

—Ven— dice Ariana, la niña se acerca y dice.

 — ¿Quién eres?

—Sólo dile a la muchacha del teléfono tu dirección, por favor.

—Sí— la niña  le da la dirección, Ariana cuelga, sale del cuarto y ve que todo está normal, pero oye una voz detrás de ella que dice.

 — ¿Quién es usted?— Ariana se da la vuelta y era el hijo de 17 años con un arma en sus manos temblorosas.

—No soy una ladrona.

— ¿Qué quiere? ¿Dónde están mis padres?

—Llamé una ambulancia.

— ¿Los mataste?

—No, no, no, lo golpeé— el joven se acerca más y Ariana sube las manos.

—Salga de aquí.

—No, hasta que venga la ambulancia y la policía.

— ¿La policía?— Ariana baja la mano y saca del bolsillo del pantalón la carta que escribió el hombre.

 —No dispares, mira esto— Ariana le da el pedazo de papel haciéndose hacia atrás. El joven lee lo que el padre escribió y ve a Ariana.

 — ¿Qué es esto?

—Tú padre quiso matar a tu madre, tu padre está en ese cuarto y tu madre en el de ella— el joven va hacia la puerta del cuarto de su madre y lo abre, la mujer está en la cama, sin saber que pasa, dice.

— ¿Qué haces despierto? ¿Por qué tienes el arma de tu padre?

—Nos salvaron— el joven le da la carta a la madre.

—Oh Dios, es la letra de tu padre— Ariana escucha la ambulancia y el ruido en sus oídos,  de repente cae al suelo en la sala y desaparece.

 

 

 

 

 

4

Aparece en su cama siendo las cuatro de la madrugada. Se despierta con dolor de cabeza. Se levanta y mira a su alrededor y ve que está en su casa, va a la cocina y se sirve un vaso de agua. Hoy no dormirá, se sienta en su sillón viendo el televisor apagado y su reflejo en él. A las cinco de la mañana la puerta se escucha, abre la puerta y ve a dos policías del FBI al frente suyo.

— ¿Qué?— dice en mal humor.

—Somos el FBI.

— ¿Otra vez?— los dos policías la toman  de las manos y la lanzan al suelo esposándola, — ¡¿Qué demonios están haciendo?!

—Está bajo arresto.

— ¿Qué? ¿Por qué?

—Por intentar asesinar a cuatros personas y tramar sus rescates.

— ¡Están equivocados!

—Tiene derecho a permanecer en silencio, todo lo que use o diga en su contra será utilizado en un juzgado, si no tiene un abogado, el gobierno le otorgará uno.

— ¡Son unos imbéciles, todos los policías lo son, malditos estúpidos yo no hice nada de eso!— la levantan y se la llevan.

            La sientan en una de las sillas de un cuarto alumbrado con una enorme ventana de vidrio. Ariana ve a los policías irse y mira hacia la puerta donde ve venir a Samuel. Él le sonríe.

—Otra vez— Ariana no contesta.

—Bueno… ¿Cómo sigues?— Ariana no responde.

—Te preguntaras porqué estás aquí, porqué estás esposada…sólo quiero saber qué pasó— Ariana sigue callada.

—Sé que es difícil, pero de verdad necesito de su cooperación.

—Yo no hice nada malo.

— ¿Cómo puedo estar seguro de ello? — se tocó la nariz.

—No tramo nada. Todo sucedió solo, todo fue como un sueño.

— ¿Cómo un sueño?

—Sí.

—Usted estuvo en esa casa, usted sabe dónde viven, usted sabe quiénes son.

—No, no conozco a ninguno de ellos, y tampoco las direcciones, no sé qué fue.

— ¿Cómo sabias del dinero?

—Lo leí en la carta del señor, él era el que quería matar a la esposa, no yo. Todo fue extraño, como un simple sueño.

—Por el momento la dejaremos ir, pero si la vemos en otra cosa como estos dos casos, la traeremos de vuelta, ¿está bien?

 Ariana sale sin decir nada.

 

 

 

 

5

Sabe que pasará de nuevo, no es algo que se controle fácilmente. Es de noche, mete su celular en la bolsa del pantalón y se va a dormir.

            Un bullicio la hace despertar en un callejón, se levanta rápido por el frío que corre por sus brazos, no se había puesto el abrigo para dormir. Mira alrededor y ve enfrente, colgados adornos chinos, es de día. Camina hasta afuera y sale a una calle de peatones, repleta de chinos; esta vez está en China.

            De repente se acuerda del celular y pone su mano en el pantalón, está allí. Lo toma y marca a Samuel.

— ¿Samuel?

— ¿Qué?

—Estoy en uno de esos sueños.

— ¿De qué hablas?

—Estoy en China.

—Duérmete.

— ¡Estoy en China!

—Estás loca— el agudo sonido en su oído hace que deje caer el celular. Mira a los alrededores y ve un montón de personas, no ve nada anormal.

            Rápidamente junta el celular pero estaba cortado.

—Mierda— mientras ve el celular, se escucha un disparo y Ariana mira a su alrededor sin ver nada, escucha más disparos, como de metralleta, trata de ver entre las personas que corren y al fin ve a un chino de ropa negra, camisa manga larga y pantalón largo con una Uzi en la mano. Ariana se asusta y vuelve al callejón, puede ver como las personas caen al suelo. Ariana ve atónica a las personas caer al suelo. Quince personas mueren. Cierra los ojos golpeándose la cabeza al caer.

            Abre los ojos y va hacia la calle de peatones, trata de buscar al asiático totalmente de negro; no ve nada. Camina un poco hasta el centro y lo logra ver. Camina hacia él y cuando está al frente le dice

 —Hola— levanta la mano saludando; su corazón se acelera, sus manos le sudan, el chino la mira y luego mira hacia los lados.

— ¿Me entiendes?— el hombre le dice algo en  chino y mete las manos en las bolsas de la camisa abultada, el chino camina para alejarse de Ariana pero ella lo detiene diciendo.

 —No lo hagas— el asiático saca la metralleta y la coloca en el estómago de Ariana y dice cosas en chino, Ariana se asusta más. El oriental la lleva hacia donde él va a empezar a disparar. Ariana escucha el sonido en sus oídos y golpea a el chino por el estómago y corre diciendo.

—¡¡Corran!!— el oriental dispara a la espalda de Ariana, ella cae, siente como un helado escalofrió corre por sus venas, su espalda, el dolor del disparo, puede escuchar como la lluvia de balas recorre toda la calle de peatones, los gritos, llantos, cierra los ojos.

            Abre los ojos, un suspiro y el dolor hace inclinar su espalda hacia atrás, llora del dolor de la bala, puede sentirla pero no la mata. Se pone de pie derramando lágrimas, camina hacia la salida del callejón y ve al chino totalmente de negro. No se acerca a él. Empieza a buscar algo con qué golpearlo, entonces ve a los policías chinos y se acerca a ellos, mira hacia los lados y corre de inmediato a ellos y les quita los garrotes del pantalón, dicen algo en chino y Ariana corre entre la multitud hasta el oriental de negro. Se le lanza golpeándolo con el garrote, los policías toman a Ariana por la cintura y la lanzan al suelo. El hombre del arma se pone de pie y mira a Ariana.

— ¡Tiene un arma, deténganlo a él no a mí!— ponen de pie a Ariana y un hombre se acerca a ellos y dice algo en chino a los policías, Ariana sólo ve, el hombre del arma da un paso hacia atrás y saca la metralleta y le dispara al hombre que vino a traducir, el sonido llega a Ariana, los policías le disparan al chino y Ariana ve cómo el hombre que vino cae al suelo, muerto. Ariana cae al suelo de un disparo. Sangre cae sobre sus ojos y boca, los disparos siguen y siguen. Cierra los ojos.

            Abre los ojos con un leve grito de desesperación y dolor, lleva su mano al abdomen.

 — ¡Maldición, esto duele!— se levanta la camisa y no ve nada, nada de sangre, ni un morete, nada. Se levanta y con una lágrima brotando de sus ojos; recuerda al hombre que vino a traducir lo que dijo. Cuando lo ve venir, corre hacia él y le dice corriendo la lágrima.

 — ¿Hablas Español, verdad?

—Sí, ¿cómo la sabe?

—Necesito que me ayude.

 — ¿Quién es usted?— dice él.

—Soy Ariana.

—Sean.

—Necesito que vayas a esos policías y les digas que…— Ariana busca al asiático y cuando lo ve continua, —…aquel chino totalmente de negro, ¿lo ves?

—Sí.

—Tiene un arma, una metralleta, específicamente y  matará a quince personas.

— ¿Qué? ¿Crees que les voy a decir esa locura? Acabas de escapar del manicomio—se ríe.

—Dios, ¿qué pierdes con decirles?

—Qué tontería.

—Por favor.

—Está bien, pero luego te llevo al manicomio de dónde escapaste.

—Sí, sí— Sean se acerca a los policías y luego señala al hombre. Los policías ven a Sean y luego al hombre de negro, se miran y se acercan a el chino de negro.

            Lo revisan y encuentran la metralleta, Ariana sonríe, sorprendido Sean ve a Ariana. Él se acerca a Ariana, pero ella sabe que es hora de irse así que se aleja de Sean corriendo.

— ¡Oye, espera!— y entre la multitud, Ariana se desvanece.

           

 

6

Ariana despierta en su cama. Mira hacia arriba y todavía es de noche, suspira  y cierra los ojos para tratar de dormir. En la tarde suena el teléfono de Ariana

 —Aló.

—Encienda el televisor.

— ¿Samuel?

—Enciéndalo— Ariana enciende el televisor, y ve las noticias de China.

—Un video aficionado te grabó, ¿quieres explicarme?

—Yo te lo dije, te llamé.

— ¿Me llamaste?, ¿por qué no me explicas qué diablos estás haciendo en China? ¿Cuándo te fuiste?— Ariana no contesta y cuelga. Una hora después, la puerta suena. Y Samuel entra por la puerta sin pedir permiso, da un salto al verla.

— ¿Pero qué demonios…?

— ¿Qué hace? ¿Por qué entra así?

— ¿Cómo…?

—No sé cómo explicárselo.

—Estabas en China, ¿Qué hacías allá?

—Ya se lo dije, es como un sueño.

— ¿Un sueño? ¡Por favor!

— ¿Cómo cree entonces que llegué a China casi en un día y regresé en otro? ¿Con qué dinero? ¿Sin maletas?

—Dime que es lo que te sucede.

—Algo hace que vaya donde va a ocurrir algún asesinato. No sé por qué yo. Sólo pasa y ya.

— ¿Cada noche?— dice creyendo, Ariana sonríe un poco y dice.

 —En estos días, sí; pero no me explico cómo no me acuerdo de toda mi vida.

— ¿Ariana O’ violle?...hice algo que no debí haber hecho sin su consentimiento.

— ¿Qué?

—Hubo algo más en el pasado.

— ¿Qué?— dice Ariana frunciendo el ceño.

—Usted asesinó a su esposo en su casa hace como diez años atrás, los jueces la enviaron a la cárcel por cinco años, regresó al hospital aunque un poco cambiada, algo la hizo cambiar en la cárcel, no era la misma como lo era cuando trabajaba en el hospital, todos la odian…— suspira y continúa, —Luego despierta en un río y al día siguiente no se acuerda de nada, ¿Qué raro, no?

— ¿Yo asesiné a mi…esposo?

—No sé qué pasó, tal vez usted lo mató por alguna razón o sólo lo que usted les contó a los jueces, nadie lo sabe, sólo usted.

—No…no sé qué…

—No le diga a nadie de esto, por favor— Ariana asiente.

—Hoy voy a venir en la noche y me quedaré con usted hasta el otro día— sale de la puerta, Ariana se queda perpleja.

En la noche Samuel llega.

— ¿Quiere algo?

—Sí, saber qué es lo que sucede con usted.

—Llevaré mi celular y cuando suceda, yo lo llamaré  y usted va de inmediato.

— ¿Y sí sucede en otro país?

—Tendré que hacerlo yo.

            Más tarde Ariana se acuesta en la cama.

— ¿Tienes que dormir?

—Sí— luego de dos horas, Ariana sigue durmiendo.

— ¿Ariana, estás despierta?— Ariana no contesta

—Qué pérdida de tiempo— Samuel se sienta en la cama, dándole la espalda a Ariana.

 

7

            Ariana despierta en el suelo de un barrio, cerca de los basureros, en un suburbio cerca de su casa. Ariana saca el celular y marca a Samuel.

            Samuel está sentado en la cama, viendo al suelo, de repente un salto lo asusta al sonar el celular de su bolsillo. Rápidamente contesta, —Agente Samuel—

—Soy Ariana— Samuel velozmente se da la vuelta y no ve a Ariana en la cama. Se sorprende y se asusta al mismo tiempo.

— ¿Mi cuerpo está allí?— dice Ariana

—Esto es brujería…no.

—Venga, es en el suburbio de ese barrio, apúrese— Samuel cuelga y sale de la casa. Ariana ve una casa encendida y ve a unos tipos en una esquina. La puerta de la casa está abierta.

            El sonido salió a flote, ve a los hombres de la esquina acercarse. Ariana ve, no puede intervenir sin ver lo que pasará primero. Los tipos llaman a la puerta con el nombre de Marcos, un hombre sale de la puerta y uno de los tipos le apunta a Marcos, Marcos intenta correr hacia adentro pero él le dispara tres veces en la espalda y luego los tipos salen corriendo. Ariana ensaya el suceso y lleva sus manos a la cabeza para protegerse del golpe. Cierra los ojos. Despierta de nuevo, llama a Samuel.

—Agente Samuel—

— ¿En dónde diablos está?— Samuel mira hacia atrás y no ve a Ariana y se pone de pie diciendo, — ¡¿Qué demonios…?! ¿A dónde diablos se fue?—

— ¿De qué habla? Lo acaba de llamar—

—Qué yo sepa no— dice alterado al no verla en la cama.

—Es en un suburbio, cerca de mi casa, corra— Samuel sale de la casa. Ariana coge un tubo del suelo y camina hacia ellos escondiéndolo. Los tipos la ven.

—Oooh…mira a esa mujer—

—Hola— dice sonriendo Ariana.

—Hola mi amor, ¿De dónde saliste dulzura?—

—Estaba por allá—

—Ven, acércate— los otros tipos sólo ven. Entonces Ariana se pregunta cuál de todos era el que dispararía, o si todos tienen arma. En ese momento Ariana golpea al que se acercó, en la cabeza, haciéndolo caer. Ariana se agacha a juntar el arma que tenía al que golpeó.

—Quédense ahí— los tipos levantan las manos, Marcos sale de la puerta y ve a todos, Ariana dice, —Marcos, métete—  Samuel llega y ve a Ariana con el arma.

— ¿Qué iban a hacer?— dice Samuel

—Iban a matar a Marcos— Marcos frunce el ceño. Ariana siente el temblor en sus pies, así sabe que se desaparecerá. Suelta el arma y sale corriendo.

— ¡Ariana!— dice Samuel, Ariana corre a los basureros y se lanza a ellos y desaparece. Samuel tiene que seguir apuntando, coge su radio y llama a apoyo.

            Samuel llega a la casa de Ariana y toca. Ella abre.

— ¿Ahora me crees?—

—Hueles a basura—

— ¿Lo salvé?—

—Están asustados y yo también— Ariana sonríe y dice, — ¿Me crees?— Samuel mira a un lado y luego la ve y dice, —Creo que sí, pero me da miedo cuando desapareces de ese modo—

—Gracias por decir que crees en mí—

—Ahora tenemos que vigilarte y estar atentos a cualquier situación—

— ¿Le dirá algo a alguien?—

—No, nunca me creerían—

—Mejor voy a dormir— dice sonriendo Ariana.

—Cualquier entorno me llamas y no lo dudes— dice preocupado

—Está bien— dice sonriendo, cierra la puerta y siente cosquillas en el estómago.

La noche no hizo nada extraño en ella. Despierta al día siguiente en su cama, suspira al ver que no ha ido a ningún lado. Sale de la casa al hospital.

 

 

 

 

 

 

 

8

Llega al hospital y empieza a buscar la habitación de la niña, Nicole. La ve acercarse al baño y va hacia ella. Entra y dice sonriendo, —Hola, Nicole, ¿Cómo estas hoy?—  Ella se da la vuelta y le dice, —Mareada…pero bien— se mete a un baño.

— ¿Quieres que te cuente un cuento?

—No, gracias.

— ¿Por qué estás tan enojada?

—No quiero que me vuelvas a hablar.

— ¿Cómo?— dice extrañada Ariana.

—Eres una mujer muy mala.

—Sé que hice cosas en el pasado que nunca me perdonarás, pero quiero hacerte saber que he cambiado, pasó algo por mi mente que me hizo olvidar todo lo que pasé.

—Las personas nunca cambian— sale del baño y sale por la puerta. Ariana la sigue, —Olvida esa frase.

—Aléjate de mí.

— ¿Por qué?

—Sólo hazlo—  Ariana se detiene y dice.

— ¿Qué pasó con lo que me dijiste?

— ¡Me voy a morir y no tengo familia, no quiero hablar contigo porque no quiero que seas parte de mi vida, no quiero que nadie se preocupe por mí, no quiero que nadie siga llorando por mí!— se va corriendo a su cuarto. Ariana la ve irse.

Sale del hospital. Se queda en su cuarto, sentada en la cama ve el televisor apagado, ya no quiere seguir salvando vidas, ¿cómo hacía cuando trabajaba en el hospital?,  tal vez era diferente, antes era descortés y ruda.

 

 

Es de  noche, Samuel la llama a las ocho con cuarenta.

— ¿Estas despierta?

—No quiero seguir salvando vidas, es tan horrible ver cómo se van a morir, y saber que yo lo puedo detener, no quiero seguir viendo cómo los matan, estoy harta de eso, ¿Por qué me pasa a mí?— Ariana empieza a llorar.

—Yo…no lo sé.

— ¿Por qué mataría a alguien? ¿Qué me hizo hacerlo?

—No lo sé Ariana, pero quiero decirte que estoy agradecido de que hayas salvado vidas, te lo agradezco.

—Los policías no me agradecen que haya salvado una vida, o dos, es usted quien lo hace.

—Bueno…te lo agradecemos… ¿Estás bien? ¿No quieres que vaya?

—Estoy bien, gracias.

— ¿Segura?

— ¿Por qué se preocupa por mí?

—Eres la que salva personas, te quiero con vi…te queremos con vida— Ariana sonríe, y ve a un lado y dice, —Gracias, pero estoy bien, tendré el teléfono en mi bolsa, lo llamaré si algo pasa.

—Está bien…Buenas noches Ariana—.

—Buenas noches agente Samuel— Ariana cuelga.

 

            Va a su cama y cierra los ojos con temor de lo que pueda venir.

 

 

9

Abre los ojos cuando un helado viento rosa sus brazos, de nuevo olvida ponerse el abrigo. Mira alrededor y puede ver el zacate moverse de un lado a otro, ramas pequeñas balancearse en el aire, por un momento siente que está a salvo, se pone de pie, el zacate es tan alto como ella. No ve nada, saca del bolsillo su celular y marca a Samuel.

—Está sucediendo de nuevo.

— ¿En dónde estás?

—No lo sé, lo único que veo es zacate por todo lado, uno muy alto, pero no veo nada, ningún sonido, nada, empieza a asustarme tanto silencio.

—Oh Dios, ¿cómo haré para llegar a ti?— Ariana siente en ese momento cómo Samuel se está interesando en ella y no contesta, de lejos Ariana puede escuchar un grito de una mujer agitada, corriendo.

 —Puedo escuchar a alguien venir.

— ¿Quién? ¿Puedes ver?

—El zacate es muy alto— Ariana brinca y no ve nada, sólo los gritos, niega su cabeza y dice.

 —Mejor voy, dejaré el celular encendido.

—Ten cuidado— Ariana corre hacia donde se puede escuchar los gemidos desesperados de una mujer correr, el zacate rosa su cara y algunos cortan el rostro, cada vez más, los gritos de la  mujer se escuchan cerca, Ariana escucha decir a la mujer.

 —No, no, por favor, no lo haga, tome todo el dinero pero por favor déjeme sola— La mujer llora, Ariana se detiene, se pone el auricular en el oído y dice.

 —Estoy demasiado cerca— dice susurrando.

 —Da algunos pasos hacia atrás—, Ariana lo hace, Ariana se sobresalta al escuchar la voz de un hombre decir.

 —Te quiero a ti— Ariana deja de dar pasos hacia atrás y la mujer llora desesperadamente, Ariana no ve pero si puede escuchar, no se atreve a ver, no se atreve a nada, espera a que suceda con temor, sigue con el auricular en el oído, Samuel la asusta al decir

 — ¿Qué pasa Ariana?

—No sé, pero no sigas hablándome, no puedo hablarte mucho.

—Está bien— el hombre golpea el rostro de la mujer muy fuerte, ella cae al suelo, Ariana pudo sentir el dolor. Parpadea al escuchar al hombre desabrocharse la hebilla, sus ojos se sobresaltan, sus manos que sostienen el celular tiemblan, sus piernas lo hacen también.

 —No puedo Samuel, no puedo.

—Tranquila, tranquila— el hombre se baja el pantalón, Ariana lo puede escuchar, la mujer llora en el suelo, Ariana siente en el suelo como si la mujer se estuviera arrastrando hacia ella, Ariana queda inmóvil, ella definitivamente se arrastra hacia donde ella está.

 —¡¡Auxilio, por favor!!— Dice terriblemente la mujer que se arrastra hacia Ariana

 — ¡¿Qué demonios está sucediendo Ariana?!— Ariana no contesta, está totalmente asustada, la mujer se arrastra, el hombre no se oye decir nada, parece ser que los tres están alejados de la muchedumbre, de cualquier existencia humana. El sonido espantoso de Ariana en su oído llega, da un pequeño salto junto con un pequeño grito. La mujer grita más

 —¡¡¡Por favor, ayúdeme, ayúdeme!!!— Ariana sale corriendo, el hombre dice.

 — ¿Quién anda allí?

 Ariana sigue corriendo, se asusta demasiado, deja caer el celular porque sus manos no pueden seguir sosteniéndolo, se resbala en el zacate y se arrastra hasta coger el celular y seguir corriendo, las lágrimas corren por su mejilla, se pone el auricular en el oído y dice llorando

 — ¿Samuel?— la línea está cortada, mira el celular y no tiene cobertura

 — ¡Mierda!

—¿Quién está allí?— dice el hombre un poco más enojado, la mujer sigue gritando, el sonido sigue sonando, el hombre se detiene y un disparo hace detener a Ariana, la mujer dejó de gemir, Ariana mira hacia nada, sólo zacate y viento, el eco deja de oírse, ha matado a la mujer con un tiro de gracia. Ariana se asusta y un rápido corte de memoria pasa por su cabeza al recordar la pared de su casa, y detrás de ella un hombre que le pega por la cara con fuerza lanzándola al suelo, Ariana se desmaya cayendo al suelo.

            Abre los ojos con aquella helada brisa, se pone de pie y lo primero que pasa por su mente fue haber recordado ese pequeño pedazo de memoria, ve su celular y piensa en porqué llamar a Samuel si no hay ninguna pista de donde está. Se mete el celular en la bolsa del pantalón y mira alrededor, camina hacia el frente y de lejos el grito de la mujer se escucha, Ariana corre hacia los gritos y cuando los escucha muy cerca, se detiene, la mujer dice.

 —No, no, por favor, no lo haga, tome todo el dinero pero por favor déjeme sola—, Ariana escucha al hombre.

 —Te quiero a ti— Ariana se asusta de nuevo, algo en ese hombre hace que lo haga. Lentamente se acerca más a ellos, la mujer llora y llora, el hombre la golpea en la cara; ella cae al suelo, el corazón de Ariana se sobresalta, él la asusta mucho, se acerca arriesgándose más. Una diminutiva risa se oye del hombre, Ariana está muy cerca. Se detiene al sentir a la mujer arrastrándose hacia ella. El hombre se abre la hebilla y el sonido se escucha en sus oídos, está vez sólo pestañeo, no sabe qué hacer o cómo actuar, no tiene con que defenderla, sólo su celular. Ariana cierra los ojos y la mujer toca sus pies descalzos, ella dice.

 — ¡Ayúdeme!— Ariana no se mueve, el hombre jala a la mujer y ella grita, Ariana sigue con los ojos cerrados, la mujer gime y llora, Ariana puede sentir como la mujer está siendo violada por el extraño hombre, las lágrimas bajan por sus mejillas, tanto para la mujer como para Ariana, ella cierra los puños y la mujer grita y grita. Un disparo hace a Ariana abrir los ojos y no ver nada, la mujer deja de llorar, el hombre suspira y Ariana sólo escucha como se va, lentamente se acerca a la mujer y ve el disparo en la cabeza, medio desnuda y golpeada. Ariana lleva su mano a su boca y un corte rápido de memoria la hace retroceder: Una caricia en su cuello, un arma rosar sus senos, una cara de un hombre guapo, elegante pero desagradable para Ariana. Cae al suelo.

            Abre los ojos y se pone de pie, el hombre en su corta memoria la hace sentir escalofríos, algo sucedió en el pasado que le hace recordar está escena de la mujer. Ariana corre hacia los gritos de la mujer y se detiene muy cerca de ellos, la mujer no ha parado de correr, y está muy cerca, da unos pasos hacia atrás y entre el zacate ve a la mujer detenerse, ahora lo puede ver todo. El hombre se acerca y el arma está sujeta en su mano izquierda, está brilla bajo la luz de la luna, la mujer dice.

 —No, no, por favor, no lo haga, tome todo el dinero pero por favor déjeme sola— Ariana no puede ver el rostro del hombre que sólo se queda de pie frente a la mujer que llora.

 —Te quiero a ti— el hombre golpea a la mujer no con su mano, sino con el arma. La mujer cae al suelo llevando su mano a su cara, se mueve un poco hacia adelante, empezando a arrastrarse. Ariana mira al hombre que no se ve por lo oscuro que es la noche y la luna que está siendo tapada por una inmensa nube negra, Ariana decide actuar antes de que el hombre de un cuerpo bien atlético se abra la hebilla. La voz de Ariana se abre paso y corta el viento y el llanto de la mujer al decir temblorosamente.

 — ¿Qué quiere?— el hombre mira hacia la oscuridad y frunce el ceño diciendo, — ¿Quién está allí?— la mujer en el suelo mira a Ariana y sonríe miedosamente, ella dice.

 —Ayúdeme, por favor— el hombre se acerca a la chica del suelo y la pone de pie y Ariana dice.

 —Por favor, déjela— el hombre toma a la chica del cuello y pone su arma en la sien de la mujer diciendo.

 —Aparece o le disparo— la mujer llora sin control, Ariana derrama una lágrima y da un paso al frente, sus pies no resisten el miedo y cae al suelo, el hombre le apunta y sonríe diciendo.

 —Ponte de pie— Ariana se seca una lágrima y se pone de pie, y lo ve, es ese hombre de su memoria, sus pies tiemblan más, el asco en su boca la hace tragar, su garganta se retuerce y el hombre frunce el ceño diciendo.

 — ¿Qué haces aquí?

Ariana llora sin control pero sin gemidos, y ve al hombre fruncir el ceño y a la mujer llorando con los ojos cerrados.

 — ¿Cómo te llamas?— dice Ariana

— ¿Ariana?— dice él, la mujer abre los ojos y ve a Ariana, Ariana se sorprende al escuchar al hombre decir su nombre.

 — ¿Quién es usted?— dice Ariana

—Soy Michael, ¿ya no te acuerdas de mí?— dice sonriendo, sus ojos celestes sobresalen en la noche y más bajo la luz de la luna, una asquerosa sonrisa que hiela la sangre de Ariana, la memoria de Ariana dispara otro corte rápido: Un beso, el arma que brilla frente a sus ojos llenos de lágrimas, su cabello despeinado, un fuerte dolor en su mejilla, las manos de ese hombre en todo su cuerpo. Ariana muy asustada ve al hombre con la misma arma en la cabeza de la mujer.

 — ¿Me violaste?— dice Ariana derramando una lágrima, Michael se ríe y dice.

 — ¿No te acuerdas de esa noche? Nos conocimos en un bar, estabas tan hermosa, igual que esta perra maldita que conseguí — la mujer llora más, Michael continua, —Me llevaste a tu casa, te empecé a besar, tú te dejaste, me llamaste Michael, te enamoré, pero luego…te apartaste y dijiste que no querías hacerlo, no quería hacerte daño, lo hice por las malas, Ariana.— Ariana siente asco y lleva su mano al estómago, Michael sigue, —Por una maldita vez en mi asquerosa vida sentí que lo nuestro sería algo nuevo y que me detendría, pero tú no quisiste seguir, te violé tres veces esa noche, maldita perra, pero no te maté porque sentía que no debía hacerlo, te dejé en la sala, desnuda y preciosa, pero te dije que volvería y…— Michael se ríe y la mente de Ariana dispara otro recuerdo de esa noche: Michael sale de su casa riendo, luego su esposo que venía del trabajo entró, pero ella, al temor de que Michael volviera le clavó un cuchillo en la garganta asesinándolo. Ariana vomita, Michael se ríe y la mujer llora y llora. Ariana llora también, se endereza y dice.

 — ¡Eres un asqueroso! ¿Cuál es tu apellido?— dice Ariana mirando a la mujer sostener las manos de Michael, Michael se ríe y mira a su alrededor y dice.

 —Dos…en una hermosa noche violaré y mataré a dos mujeres, es fantástico— la mujer lanza un grito de desesperación, Ariana siente la respiración de Michael cuando la violaba, Ariana frunce el ceño y la nariz.

— ¿Cómo llegaste aquí?— dice Michael.

— ¿Cómo te apellidas?— dice Ariana llorando.

— ¿Por qué quieres saberlo?

— ¡¿Cómo te apellidas?!

—Heatherington…pero no te servirá de nada, porque después de violarte como lo hice aquella vez, te mataré— la mujer grita de nuevo tratando de escapar, pero los brazos de Michael son fuertes, el sonido se escucha en los oídos de Ariana, ella empieza a correr pero un disparo la hace caer, grita de dolor, le acaba de disparar en la rodilla, el sonido de los huesos romperse no son opacados por el sonido de su oído. Grita y grita, la otra mujer grita aún más duro, Ariana no puede ver debido a sus enormes lágrimas pero si nota el montón de sangre que brota de su rodilla, lanza otro grito de dolor, trata de arrastrarse pero su dolor no la deja, escucha muy levemente como Michael golpea con una piedra a la mujer en la cabeza, ella deja de gritar, se seca sus lágrimas y ve cómo la viola, Ariana muere de miedo, y muere de dolor.

 —¡¡Termina, ya termina por favor!!— dice refiriéndose a toda la escena que está sucediendo, quiere despertar sintiendo el dolor en su rodilla, abrir los ojos y dejar que la mujer muera y que ella sólo corra para salvarse, está viviendo un infierno si no termina ya. Un disparo. Ariana se da vuelta y ve a la mujer en el suelo, y a Michael sonriéndole, Ariana saca el celular y empieza a marcar, sus dedos tiemblan tanto que marca mal el número de Samuel.

 — ¡No, no, no, no!— mete su celular al bolsillo y se da vuelta, ve a Michael en frente de ella, Ariana ve su pantalón abierto y cómo él saca de su pantalón su falo erecto, Ariana cierra los ojos y dice susurrando.

 —Por favor, termina ya, por favor.

—Claro que sí mi amor, terminaré por ti— Ariana abre los ojos y Michael se arrodilla a ella, le toma el pie que le disparó y la jala, Ariana grita de dolor; él le baja el pantalón y la ropa interior, Ariana rasguña el pasto para poder escapar, pero no puede, él la jala hacia él.

 —¡¡¡No!!!— grita Ariana.

 —Siéntelo de nuevo—, él le da vuelta a Ariana para que quede de frente a él y le abre las piernas, parte de su rodilla se desprende y sus gritos son aún más altos.

 — ¡Grita que nadie te escuchará!— Michael introduce su falo en Ariana, Ariana sólo grita y grita, Michael gime.

 — ¡Gime, gime!— dice Michael mientras Ariana siente dolor y asco, sus ojos se llenan de lágrimas más y más, ve de la mano de Michael el arma levantarse, él sigue violándola, el arma apunta a Ariana y ella dice.

 —Heatherington— el arma se dispara y le impacta a Ariana en la frente.

 

            Se levanta del suelo con el olor de Michael, grita de dolor, no importa que tan alto haya sido, pero lo hace, lleva su mano a su rodilla como si sintiera un calambre aterrador, lleva su mano a su cabeza, en su frente, un helado punto que quema, coge temblorosamente el celular, las lágrimas salen,  siente el asqueroso falo de Michael en su vagina, se escucha la línea de Samuel, él contesta rápidamente.

 — ¿Estás en una imaginación?— Ariana se tranquiliza al escuchar su voz, ella llora.

 — ¿Ariana, qué sucede?

—Parece como si no hubieras visto nada.

— ¿Qué sucede?

— ¡Michael Heatherington es ese maldito, búscalo!

— ¿Michael Heatherington? Lo buscamos desde años.

—¡¡Sólo hazlo!!— Ariana escucha a la mujer gritar y dice.

 —Me largo de aquí, no la salvaré.

— ¿Cómo dices? ¿Por qué no lo harás?

— ¡Ya lo he intentado dos malditas veces y no puedo, él me da miedo, no puedo hacerlo!

—Qué no te de miedo, no te hará daño.

— ¡No sabes lo que ya me hizo, me disparó en la rodilla y me violó!

— ¿Cómo?— Ariana llora incontroladamente, Ariana escucha a la mujer decir.

 —No, no, por favor, no lo haga, tome todo el dinero pero por favor déjeme sola— Ariana camina renqueando y alejándose de esa escena.

 —Te quiero a ti— dice Michael, Ariana grita.

 —¡¡Te atraparé maldito!!— Michael mira hacia el zacate y la mujer grita.

 —¡¡Ayúdame!!

—¡¡Lo siento!! Lo siento— sigue llorando y renqueando, el sonido la asusta y continua caminando, el disparo se escucha, el sonido se detiene, sus pies tiemblan, su corazón late más fuerte, cae al suelo cerrando los ojos.

           

Abre los ojos y mira la luna y dice llorando.

 —¡¡No!!— Se pone de pie y marca a Samuel.

 — ¿Estás bien, en dónde estás?

—No lo sé…sólo veo zacate alto, no lo sé…no puedo hacer esto, es muy difícil, no tengo con que golpearlo, me rindo— cae de rodillas, una le duele, y su cabeza también duele.

—No digas eso, tú puedes hacerlo Ariana.

—No, no, no, no más, me quedaré aquí hasta que vengas.

— ¿Cómo iré si no sé en dónde estás?

—Zacate alto, en algún lugar de aquí, no estoy en otro país, tal vez encuentres el lugar si te digo un nombre: Michael Heatherington, es un violador, ustedes lo buscan, tal vez él viola en un pueblo, no sé, sólo sácame de aquí.

—No llores, tranquila, él viola y mata en Texas, tal vez sea allí, pero está lejos, no llegaré hasta mañana.

—No hay tiempo, ella está gritando, allí viene, él la matará y yo me desmayaré.

—Iré a Texas ahora mismo, llamaré a la policía de Texas, quédate allí.

Samuel cuelga. Ariana ve el celular. Los gritos de la mujer se escuchan, Ariana no puede esperar a Samuel, no lo logrará, no llegará hasta mañana, entonces Ariana decide actuar, no quiere seguir pasando por eso más. Se acerca caminando, las manos le tiemblan pero no lo siente, la mujer dice.

 —No, no, por favor, no lo haga, tome todo el dinero pero por favor déjeme sola. Michael dice.

 —Te quiero a ti—, Ariana camina despacio rodeándolos;  él la golpea, ella cae al suelo, nada de sonido todavía, Ariana corre para rodearlos, Michael la escucha.

 — ¿Quién anda allí?— dice con las manos en la hebilla, alza su arma y repite, — ¿Quién está allí?— Ariana sigue corriendo alrededor; la mujer sólo llora mirando alrededor a ver si puede ver algo, nada, sólo la brisa, el viento. Ariana empieza a hablar.

 — ¡Te meteré a la cárcel!

—Salga o disparo.

—Nunca me atraparás bastardo violador

— ¿Quién eres?

—Michael Heatherington— dice Ariana todavía corriendo.

— ¿Qué?

—Eres un idiota, no recuerdas nada de lo que ha pasado ni de lo que pasará, sólo yo lo sé, e iras a la cárcel— Michael empieza a disparar, Ariana se detiene detrás de él y él deja de disparar, Ariana se acerca lentamente y se le lanza encima, Michael ruge y Ariana trata de quitarle el arma, la mujer en el suelo se levanta y llora viéndolos luchar, Ariana toca el arma pero Michael la deja caer, ella no se suelta, sigue encima de él, entonces con su dedos, los pone en los ojos de Michael y los presiona con fuerza, Michael grita y la mujer corre hacia donde el arma había caído y la junta diciendo.

—¡¡Suéltala y levanta las manos!!— Ariana suelta a Michael y Michael lleva sus manos a sus ojos, Ariana ve a la mujer con el arma, apuntando. Ariana dice.

 —Ten cuidado con eso, no dispares.

— ¡Él me quería violar!

—Ya llamé a la policía, sólo pon el arma en el suelo— Michael sigue con las manos en los ojos, y dice.

 —Maldita perra— la mujer ve a Michael y dice.

 —Tengo que dispararle.

—No, no lo hagas.

—Tengo que hacerlo— dice llorando y temblando. Michael empieza a correr, la mujer dispara, pero no le pega ninguna bala, Ariana empieza a seguirlo, pero Michael es muy rápido, lo pierde, se escucha un grito de júbilo  de Michael y dice.

 —¡¡Volveré!!— Ariana suspira aliviada y vuelve a la mujer que está en el suelo, Ariana se agacha y dice.

—Estás a salvo.

—No pude dispararle.

—Vamos a la salida— empezaron a caminar, Ariana interroga a la mujer.

— ¿Cómo te llamas?

—Melisa.

— ¿Sabes en dónde estamos?— Ariana saca el celular y llama a Samuel, él apenas va de camino, Ariana le da la dirección y cuelga. Salen, a la carretera y Melisa se sienta en el suelo y dice.

 —Gracias.

—No es nada, lo hago todo el tiempo.

— ¿Cómo te llamas?

—Ariana O’ violle— la mujer mira hacia la carretera y Ariana la ve más tranquila. Uno de sus pies se mueve hacia atrás, Melisa sigue viendo la calle y Ariana dice.

 —Me tengo que ir—, Melisa la mira y ella dice.

 — ¿Me dejarás sola?

—Estás a salvo, lo juro— Ariana corre hacia dentro del zacate, Melisa ve como lo hace.

 — ¡No me dejes!

—Esto siempre pasa, me tengo que ir Melisa— espontáneamente Ariana desaparece.

 — ¡No me dejes aquí! ¡¿Qué te pasa?!

Un último recuerdo borda su memoria: el cuchillo en la garganta de su esposo, la sangre brotando de su cuello, las huellas de Ariana en el cuchillo.

 

            Abre los ojos en su cama, una lágrima brota de su ojo derecho, siente el frío de esa noche, el dolor en su cabeza y el dolor en su rodilla, se endereza y ve su casa, lleva sus manos a sus hombros y se abraza, empieza a llorar. En la tarde Samuel la llama.

 — ¿Cómo estás?

—Bien, mucho mejor…pero asustada de que vuelva a aparecer, no lo detuve.

—No te preocupes.

— ¿Y Melisa?

—Ella está asustada pero bien, gracias a ti.

— ¿Estás en Texas?

—Sí, pero volveré en la noche, ¿Me quieres esperar para estar contigo allí?

—Sería lo mejor, gracias.

—No te duermas— él cuelga. Ariana sonríe.

 

10

Son las nueve de la noche, Samuel no llega aún, Ariana tiene sueño. La puerta suena, Ariana corre hacia ella y la abre, es Samuel.

—Pensé que estabas dormida.

—No, no lo estoy, pero casi.

— ¿Puedo pasar?

—Claro— él pasa, ella cierra la puerta, él dice.

 —Espero hoy no suceda algo como ayer.

—Me siento sucia, después de haberme bañado, sigo sintiendo suciedad.

—Me imagino que fue horrible, lo siento.

—Fue horrible Sam— dice Ariana, Samuel se ríe y dice, —Nadie me llama Sam, sólo mis amigos— Ariana lo mira y dice.

 — ¿Y no soy tu amiga?— Samuel la mira y ella se acerca a él, ella toca el pecho de Samuel y él dice.

 —No, esto no está bien Ariana, sólo vengo a vigilar.

—Usted dice que viene a vigilar pero sé cuanta pasión siente por mí con sólo mirar sus ojos.

—No, Ariana.

—Usted no sabe qué es sentir otro asqueroso olor, de un hombre que suda y luego se acerca a besarte, que te viola con sudor de tres días, ¡no sabes que es!

—Tranquila, sólo duerme.

—Necesito otro cuerpo, uno suave, sin olor a sudor, con elegante perfume, una piel suave— Ariana besa a Samuel, él se hace hacia atrás y dice.

 —No.

—Por favor.

—No— se aparta de ella y dice.

 —Sólo vengo a cuidarla— Ariana sonríe y se desabotona la camisa y luego el sostén. Samuel se sorprende y parpadea.

 

 

 

 

 

 

 

 

11

Abre los ojos en el suelo de un piso muy áspero, un humo muy acalorado pasa por su rostro, se levanta y tiene la camisa desabotonada, se la abotona. Mira alrededor, está en otra imaginación, escucha susurros y carros, no pasa nada. Escucha a un hombre gritar su nombre, se da vuelta y ve a Samuel caminando y mirando hacia los lados, sin camisa. Ariana frunce el ceño y se acerca a él, el sonido la asusta y mira alrededor, ve personas caminar normalmente por las calles, se acerca a Samuel y dice, —¡Samuel!— él la ve y sonríe, corre hacia ella y se escucha una explosión, esta explota cerca de Samuel, humo y piedras brincan por doquier, personas gritan y sangre se esparce por todo lado, un brazo cae en frente de ella, ve hacia el frente y sólo ve humo y fuego: un coche bomba, están en Irak.

— ¡Samuel!— corre hacia los escombros y cada vez que lo hace puede ver personas quemadas y destrozadas. Niega la cabeza y Samuel no contesta a su llamado. Las personas gritan y Ariana ve el carro que había explotado, se acerca más y no ve nada. Se empieza a preocupar, ve a Samuel en el suelo, boca abajo, Ariana corre hacia él, — ¡Samuel!— se agacha y le da vuelta, toda su cara está quemada, está muerto. Ariana cae al suelo al cerrar los ojos.

           

Abre la boca, luego sus ojos, ya está harta de todo eso, harta. Se pone de pie y corre hacia donde vio a Samuel, él mira sin entender, sin saber en dónde estaba, Ariana cae a pocos metros de Samuel, Samuel la mira y sonríe diciendo.

 — ¿Ariana…Qué diablos es todo esto, es esto una visión tuya?

—Sí, y quiero que esto acabe ya.

— ¿Viste lo que pasará?

—Sí.

—Pues, evítalo y larguémonos de aquí—, Ariana se puso de pie y gritó, —Hay un coche bomba en ese carro de…— Se detuvo, se rió y dijo, —No entenderán, no hablan español, no hablan…

 Ariana empieza a llorar, Samuel la abraza y el ya conocido sonido explota en la cabeza de Ariana, ella sólo cierra los ojos, no dice nada. La explosión del coche-bomba hace a Samuel dejar de abrazar a Ariana, los gritos suenan por todo lado.

 —Esto era la explosión— Ariana cae al suelo.

            Ariana abre los ojos y se sienta en el áspero suelo, mira hacia atrás y ve a Samuel un poco asustado, no se levanta, mira alrededor, luego hacia el cielo y derrama una lágrima.

 — ¿Quién hace esta mierda?—, Se pone de pie y escucha el sonido, Samuel la ve y sonríe.

 —No, no Samuel, no te acerques a ese carro—, Su voz no fue escuchada por Samuel, él se acerca, el carro explota y Samuel desaparece con el humo. Ariana suspira y se sienta, mira hacia un lado y ve a un hombre rubio, tal vez un estadounidense o canadiense, Ariana frunce el ceño y se desmalla.

            Se levanta del suelo y corre a donde había visto al hombre rubio, lo ve, corre hacia él y le dice.

 — ¿Habla español?—, El hombre frunce el ceño sosteniendo una cámara, él dice.

 —I’m Sorry, i don’t… (Lo siento, no…)

—There’s a bomb in that car, please, you might speak Iraqi, please do something to stop this, please. ( Hay una bomba en ese carro, por favor, debes hablar Iraqui, haz algo para detener esto, por favor)

—You’re crazy.( Estás loca)

—Please!! (¡¡Por favor!!)— El hombre se da la vuelta y el sonido se escucha en los oídos de Ariana.

 —Sir, Please! ( Señor, por favor)— El carro explota lanzando pedazos de metal, los gritos abundan, el hombre se da vuelta y un trozo de metal lo golpea lanzándolo a metros de Ariana, ella se paraliza viendo sangre. Cae al suelo. Abre los ojos y va hacia el hombre y le dice.

—If you don’t tell these people that there’s a bomb in that fucking car I’m gonna kill you piece of shit, do it or I’ll kill you, now!! ( Si no les dices a estas personas que hay una bomba en ese carro, te voy a matar maldito pedazo de mierda, ahora dilo)—

 El hombre la ve y dice.

 —OK, OK.

 El hombre dice algo en Iraquí y las personas lo ven confundidos, Ariana le grita al hombre.

 —Loud out!! ¡¡Más alto!!)—, El hombre lo repite más alto, la gente empieza a correr, Ariana ve a Samuel y le dice a el hombre.

 —You have saved a lot of people today, thank you Sir, thank you, God bless you (ha salvado a muchas personas hoy, señor, gracias, Dios lo bendiga)— Ariana corre a donde esta Samuel, él la ve y ella dice.

 — Corre hacia mí—, Samuel lo hace, y cuando está con ella, el coche-bomba explota, nadie sale herido, el hombre se sorprende y empieza a tomar fotos. Samuel ve el coche-bomba y dice.

 — ¿Era eso?

—Sí.

 

 

 

 

 

12

 

            Ariana abre los ojos y ve su techo, su casa, su hogar. Suspira y no ve a Samuel. Trata de ponerse de pie pero no puede, sus pies y manos le pesan demasiado. Mira a los lados y no ve rastro del celular o el teléfono.  Parece que está pegada a la cama. Ariana mira con dificultad el reloj: Doce media noche, se sorprende de que no haya despertado en la mañana; sus ojos empiezan a cerrarse, tiene sueño. Sus ojos se cierran.

 

Ariana se levanta asustada frente a una iglesia, mira alrededor: la calle, todo corre normal, hay varias personas caminando por las aceras, ve a una niña pelirroja frente a la calle, y ve a un hombre del otro lado. Debe esperar para ver lo que sucederá. Gira para ver la iglesia y escucha el pito agudo. Vira y ve cómo la niña pelirroja cruza de repente, gira su cabeza moviendo su hermoso cabello largo y escucha un pito, uno de moto, Ariana escucha los neumáticos de la moto y en seco, la moto golpea con gran velocidad a la niña, ella es lanzada a metros del lugar, golpeándose la cabeza y el abdomen, el joven de la moto cae y gira, pero el casco lo protege. Ariana se sorprende y el pito en sus oídos desaparece. Escucha gritos de mujeres, y pitos de carros. Ariana desaparece. Abre los ojos de nuevo frente a la iglesia y gira de inmediato a la niña pelirroja que está a la orilla de la calle. Camina como si nada hacia ella, se pone a su lado y la mira. —Hola—, sonríe Ariana. La niña ni siquiera la mira, está concentrada en cruzar. Ariana frunce el ceño y le dice, — ¿Cómo estás?—, la niña no la mira. El sonido hace que Ariana pestañee, ve la moto que se acerca y Ariana entonces piensa en tomar a la niña de la mano y no dejarla cruzar. Hace el movimiento de tomarla pero su mano no toca la de la niña y ella cruza, el grito de la niña y los chillidos de los neumáticos, el golpe de la moto contra el cuerpo de la niña. Gritos y luego Ariana mira su mano. No pudo tomar a la niña, fue como si ella fuera un fantasma. Desaparece. Abre los ojos y se da vuelta de nuevo, corre a la niña que mira a ambos lados y trata de abrazarla pero sus manos atraviesan todo el cuerpo de la niña. Ariana se sucumbe a lo que sucede. Tiembla, está atónita. Mira de nuevo sus manos y no comprende. El pito suena, y la niña cruza, Ariana cierra los ojos escuchando todo.

Cuando abre los ojos, un frío pasa por su cuello, y delante de ella hay una calle de piedras, y a un lado una finca, rodeada de árboles altos sin ramas con púas, y al frente de ella, una joven, de unos 13 años, caminando en media carretera, sola. Una camisa de rayas y minifalda de mezclilla. Ariana todavía asustada, empieza a pensar en la escena anterior, en la niña que era atropellada. Se pregunta el porqué de no poder salvarla, se pregunta si tal vez esos poderes suyos ya no estaban dando fruto, piensa que tal vez se está terminando. Entonces el pito invadió sus pensamientos. Mira muy atenta a la joven que continua alejándose de ella. Escucha a alguien arrastrar los zapatos y Ariana gira a donde escucha el sonido. Un hombre, de repente, sale de ningún lugar y se acerca a la chica, ella sólo reacciona a moverse a un lado pero nada más; el hombre le lanza un fuerte golpe al rostro de la joven lanzándola al suelo. La chica no grita, sólo gime al golpe, el hombre la toma del cabello y la arrastra varios metros hacia al frente, la chica gime y trata de zafarse. Ariana se estremece. El hombre la lanza a la orilla del camino y la patea en el abdomen. Ariana da un salto de impotencia. La joven sangra de la boca. El hombre se le monta encima y con ambas manos trata de tomar el cuello de la chica, ella trata de defenderse, haciendo que el hombre rasguñe su cuello. Logra tomarlo, y aprieta con fuerza para ahorcarla. La chica abre los ojos enormemente y patalea, las piedras giran y el polvo se levanta. El extraño golpea la cabeza de la joven contra el suelo para dejarla inconsciente. Ella suelta sus manos que trataban de soltar las manos del hombre. Y el extraño sigue golpeando la cabeza de la chica contra el suelo. — ¡Basta, basta!—, grita Ariana, pero el extraño no escucha nada. Cuando la chica deja de forcejear, Ariana desaparece. Ariana abre los ojos viendo a la chica caminar en media calle. Corre hacia ella y se detiene en frente, ella ni siquiera la ve, la atraviesa, como si fuera un fantasma. Ariana se da vuelta muy confundida. — ¿Qué sucede?—, susurra. Mira al hombre aparecer de la nada, el sonido aparece. Ariana ve al hombre que se le lanza encima a la chica y la golpea fuerte en el rostro. — ¡No, no, déjela!—, Ariana trata de quitar al hombre, pero todo lo traspasa. Da varios pasos atrás, y se rinde, ve como el hombre la arrastra. Camina hacia atrás alejándose de la escena, gira y empieza a correr mientras escucha los golpes que le da en la cabeza. Cierra fuerte sus ojos corriendo y tapándose los oídos para no escuchar. Tropieza en una piedra y cae, se raspa la rodilla y las manos. Se levanta de inmediato y mira atrás. Ve una calle, de cemento. Está en otra escena. Se detiene y mira a un joven caminar hacia ella, atractivo, de uniforme colegial, llevando un bulto en la espalda, y ve detrás de él  a varios tipos que se acercan con cautela. Ariana logra ver que uno de ellos posee un arma. Se acercan lo demasiado como para decirle, —Deme lo que tiene ya, ya—, El joven gira bruscamente tratando de defenderse. El sonido aparece. —Error, error—, dice uno de ellos. Otro tipo empuja al colegial a un lado y el que posee el arma, le da un tiro, en el abdomen, otro de inmediato, en el brazo, el colegial cae al suelo. El tipo del arma se acerca al colegial al suelo y le dispara de nuevo, en la pierna, y otro en la frente, terminando con su vida. Ariana derrama una lágrima. Desaparece.

 

 

13

Ariana abre los ojos en la mañana, mira alrededor. Suda. Se levanta y corre al teléfono, marca a Samuel. — ¿Ariana?—

—Sí, soy yo…—

— ¿Sucede algo?—

—Sí, yo… No pude salvarlos, no pude—

— ¿De qué hablas?—

—Estuve en tres escenas y en ninguna logré ayudarlos, parecía que no me veían, era como si yo fuera un fantasma—

— ¿Qué?, Ariana, ¿pero de qué hablas?—, Ariana mira el teléfono y frunce el ceño. Se lo pone al oído y pregunta.

— ¿Cómo me conociste?—

—Ariana, en serio, ¿qué te sucede?—

— ¿No sabes nada de lo que me sucede?—

—No te muevas de allí, iré de inmediato—

—No, no, respóndame, ¿cómo diablos lo conocí?—, La línea queda muda por varios segundos. Ariana mira a los lados y Samuel contesta, —Nos conocimos en la biblioteca municipal… ¿Ariana, de verdad estás bien?—, Ariana cuelga. Algo extraño sucede. Se va del cuarto a la sala y escucha la ducha abierta. Frunce el ceño y va. Al entrar ve una figura de un hombre en la puerta corrediza. Se sorprende; el tipo apaga la ducha y corre la puerta viendo a Ariana. Él sonríe, —Ariana, mi amor, me hubieras dicho que estabas allí para que te bañaras conmigo—, Ariana ve el cuerpo del hombre e inevitablemente su entrepierna, — ¿Quién es usted y qué hace allí?—

— ¿De qué hablas mi amor?—

— ¡¿Quién es o llamo a la policía?!—

—Soy Lucas, amor, tu esposo, ¿quién más?— Ariana se sorprendió.

— ¿Mi… esposo?—

—Mi amor, ¿estás bien?—, Ariana se da vuelta y camina hacia su cuarto, busca desesperada algo en su bolso, no lo encuentra. Corre hacia la sala y empieza a buscar algo entre la correspondencia. Encuentra varios periódicos.  Lucas sale de la ducha y ve a Ariana de pie en la sala. — ¿Estás Bien, Ariana?—, Ariana gira y ve a Lucas, ella derrama una lágrima preguntándole.

— ¿Qué hicimos ayer?—

—Bueno,  fuimos a comer, regresamos a la casa, tuvimos sexo…— Contesta Lucas confundido.

— ¿Notaste algo extraño en mí?—

—No, mi amor, estábamos bien. Sólo que hoy si te noto muy rara. ¿De verdad estás bien?—

— ¿No notaste algo extraño mientras dormía?—

—No… No—, Dice mirando a los lados, prosiguió, —Bueno, hoy despertaste más tarde que nunca, y no sueles hacerlo—

— ¿A qué hora suelo levantarme?—

—Siete—, Ariana mira el reloj: doce y cinco minutos. Entonces empieza a pensar que tal vez todo eso fue un sueño, un largo y extraño sueño. Pero nota algo extraño, sigue sin recordar el apellido de su esposo, no recuerda como lo conoció, no recuerda si tiene amigas, amigos, no recuerda si tiene hermanas, o madre, padre. Entonces le pregunta.

— ¿Qué haremos mañana, querido?—, sonríe fingidamente.

—Oh, bueno, mi amor, luego de que regreses del trabajo, estábamos planeando ir al bar que te gusta— Ariana se sorprende. Un flechazo de una memoria corre por su mente. Michael… Aquel violador… Ariana mira a Lucas y le pregunta.

— ¿Y mañana trabajas?—

—Sí, vamos un rato al bar y te dejo con tu amiga. ¿No te sabes mis horarios, mi vida?—, se va secándose el cabello hacia su cuarto. Ariana mira alrededor.

— ¿Qué es lo que sucede, qué sucede?—, Ariana camina hacia la puerta y la abre, una luz la cubre, la luz del día. Mira el barrio, es el mismo. Cuando nota, de repente, a Samuel cruzar la calle. Ariana frunce el ceño.  Samuel la mira y le dice, — ¿Estás bien?—

—Yo no entiendo lo que sucede—

—Ni yo, eso fue extraño, ¿por qué razón estaba yo en uno de tus sueños?—, Ariana frunce el ceño.

— ¿De… qué hablas?—

—Estábamos en Irak, y… todo fue confuso—

— ¿Irak?—, Ariana entra y va al cuarto donde vio a Lucas. No hay nadie. Mira alrededor, va al baño, pregunta, — ¿Lucas?—, siente una mano en la suya y Samuel le dice, —Sé que lo de tu esposo fue muy difícil, y quiero que cuentes con mi apoyo—, Ariana llora dándose vuelta. Lo mira a los ojos y lo abraza sollozando.

—Ya no sé en donde estoy, Samuel, ya no sé ni siquiera si esto es real, ya no sé qué sucede conmigo—

—Vas a estar bien, yo estaré contigo en las noches, no quiero que te pase algo—

—Gracias, gracias—, lo abraza más fuerte.

 

Es de noche, Ariana teme dormir, y no quiere dormir.

—No quiero dormir—

—Yo estaré contigo—, Ariana asiente cerrando los ojos.

Abre los ojos en una casa, una casa vieja, olía a café recién hecho. Escucha un televisor encendido, era casi de noche. Ariana está asustada.  Camina lentamente hacia el televisor, y claramente escucha a un hombre que empieza a decir, —Yo, no, mi hija, ¿dónde está mi Rebecca? ¿Mi niña?—

—Cállese maldito anciano—, Ariana se detiene en seco al escuchar la voz de Michael. Tiembla aún más. Da unos pasos atrás para alejarse y el sonido llega inoportuno. Ariana da un leve salto. Michael empieza a golpear al anciano, se escuchan sus rápidos y cortos golpes.

—Ayy, ay, me duele, me duele, ayy—, dice el anciano recibiendo los golpes, cada vez más fuertes y seguidos.  Ariana  se acerca más, mientras el sonido la distrae un poco. La puerta está medio abierta, y Ariana logra ver: es Michael; el anciano parece muerto, cubierto de sangre, mientras sigue siendo golpeado. Ariana empuja la puerta y el sonido se detiene, Michael la mira y frunce el ceño, — ¿Qué demoni…?— Ella desaparece. Abre los ojos oliendo el café. Camina hacia la cocina, Michael y el anciano están en el cuarto. Ariana escucha, —Yo, no, mi hija, ¿dónde está mi Rebecca? ¿Mi niña?—

—Cállese maldito anciano—, Ariana ve el café recién hecho, el humo saliendo de la cafetera. Va hacia los cajones buscando un cuchillo, pero no decide coger uno, toma una botella enorme de vidrio, vacía. Camina sin preocuparse del sonido que salió a flote. Abre la puerta y con fuerza le lanza la botella a Michael. El anciano grita mirando a Ariana. El sonido se detuvo, Michael cae al suelo. Ariana camina hacia el teléfono que se encontraba en un pequeño mostrador del cuarto. Marca al 9-1-1.  

— ¿Se sabe la dirección, señor?—

—Sí, sí—, Ariana le da el teléfono al anciano y le dice, —Dígaselo al caballero de la otra línea—, Ariana le sonríe. El anciano la dice. Ariana empieza a patear a Michael con furia. — ¡Te despertarás con un dolor que nunca olvidarás, maldito, maldito!—, lo patea de nuevo. Ariana desaparece.

Despierta asustada, sintiendo desconsuelo. Pero aparece en una carretera, de noche. Hace frío. Hay varios árboles alrededor. Está muy oscuro, no hay postes de electricidad. Se abraza a sí misma y escucha el motor de un auto acercarse, se hace a la orilla. El sonido la invade. De repente se abre la puerta del auto y un hombre es arrojado de él. Ariana se hace más a la orilla sorprendida. El hombre se golpea el cuerpo y la cabeza, pero parecía ya muerto.  Mira la puerta abierta y adentro del auto viene Michael. Ariana se cubre la boca. — ¡No!—, dice ella viendo como el auto se aleja. Corre al hombre que se haya muerto. Tiene varios golpes en el rostro y manos, pero también tiene una puñalada en la sien.  Ariana desaparece. Aparece de nuevo en la carretera.  Escucha el carro venir y se pone en media calle. El carro no se detiene, la va a arrollar, pero a ella le vale. Sorpresivamente, el conductor vuelve su rostro al frente y sólo ve una mancha negra, frena, pero inevitablemente golpea a Ariana. Se escuchan las latas rebotar por la calle y luego el cuerpo de Ariana caer.

— ¡¿Qué fue eso?!—, pregunta el hombre que maneja. Michael sale del auto y ve de lejos un cuerpo a la orilla de la calle.

—Dejemos el cuerpo de José y larguémonos de aquí—, Tiraron el cuerpo de José y se fueron. Ariana mira las estrellas sintiendo vibraciones en las piernas y manos. El carro pasa por un lado. Tose lanzando sangre.  Se endereza y se arrastra hacia el hombre, que yace muerto. Ariana arruga la cara.

Abre los ojos sintiendo sábanas limpias. Se inclina mirando su cama, su cuarto.

— ¿Samuel?—

—Aquí estoy—, Ariana cierra los ojos relajándose. Samuel entra y le trae un jugo de naranja, — ¿Estás bien?—

—Sí…—

— ¿Qué soñaste?—

—Pude salvar uno pero… Michael… él estuvo en ambos sueños—

—Michael, ¿pero por qué?—

— ¿No lo han capturado? ¡Pensé que lo habían hecho!—

—Y está capturado, Ariana—, ella lo mira fijamente a los ojos.

—No entiendo—

—Y yo menos—, Samuel la abraza diciéndole, —Pero ya todo está bien, yo te protegeré—

—No entiendo nada… ¿Por qué sigue apareciendo?—

 

                                                                               

 

14

 

Todos esos sueños eran su trabajo, todo fue él, Ariana fue una prueba para demostrar que Michael era el asesino de todas esas personas y además para hacerle ver a Ariana que lo que iba a suceder era un accidente, Samuel quiso que estuviera a prueba de ella misma aunque el sufrimiento que él tendría iba a ser en vano. Ella fue la única que mantuvo una relación poco antes de que todo sucediera. Samuel la tomó de puente. Samuel abre los ojos, en una casa, muy linda, amueblada, huele a rosas frescas. Mira alrededor y escucha a dos personas entrar por la puerta principal. Se acerca y se asoma un poco. Es Ariana y Michael, besándose. Ariana viste precioso, su cabello es suelto y lo mueve provocativamente, Michael la toma de la cintura, y la atrae más a él. Samuel se pone celoso. Se entristece y entonces Ariana dice, —Creo que deberíamos dejar esto para luego—

— ¿Por qué?—, Michael le besa el cuello. Ariana gime.

—Porque mi marido está a punto de llegar—, Michael la aparta de él y se enoja.

—No me dijiste que tenías esposo—

— ¿Te lo tenía que decir? Por favor, no seas imbécil—, Michael la golpea en la mejilla. Ariana se impresiona y le grita.

— ¡Lárgate de aquí!— Michael la toma fuerte de la muñeca y empieza a quitarle la ropa, Ariana grita. Entonces Michael saca un revolver de su pantalón y se lo pone en la cara, Ariana se calma.

—Perra, cuando pensaba que todo sería perfecto—

—No me hagas daño, por favor—, Michael la golpea de nuevo. La deja un poco confundida en el suelo. Él aprovecha y empieza a desnudarla. Desnuda, Michael empieza a acariciar con su arma, el cuerpo de Ariana, rosando sus senos y su abdomen. La violó varias veces.

—Volveré—, le dice Michael mientras ella llora desnuda en el suelo. Samuel llora de rabia. No hace nada, esa no es la parte en la que debe intervenir. Ariana se levanta con dolores y camina a la cocina, toma un cuchillo y se pone una prenda suya encima. Tiembla. Escucha unos pasos. Samuel se apresura y toma la mano de Ariana donde sostiene el cuchillo. Ariana grita. Samuel la hace girar y él le dice, —Soy policía, está a salvo—, Ariana se impresiona. Samuel saca su placa y se la muestra. Samuel le dice, —Su esposo va a entrar por la puerta, y no es Michael, deme ese cuchillo, Ariana—

— ¿Cómo entró, cómo sabe todo eso?—, Ariana levanta el cuchillo.

—Ariana, por favor, deme el cuchillo… démelo, ya le enseñé mi placa, tómela de nuevo—, se la extendió, —Soy policía, confíe en mí— Ariana asustada escucha a alguien acercarse a la puerta.

—Es Lucas—, dice Samuel. Ariana deja caer el cuchillo y se da vuelta cuando la puerta se abre. Lucas la ve golpeada y semi desnuda.

— ¿Ariana, pero qué…?—, Ariana cae de rodillas. Samuel se desvanece.

 

Samuel llega al hospital donde Ariana trabaja, y la mira tomada de la mano de Nicole. Sonrientes. Ariana ve a Samuel y se aleja de Nicole dejándola con el libro.

—Hola, ¿cómo estás?—, pregunta Ariana.

— ¿Yo? Estoy bien, y veo que tú estás mejor.

—Sí, lo estoy…Muchas gracias de verdad — Dice mirando a Nicole.

—Espero no haberte interrumpido.

—No, no, para nada.

—Yo debo irme, sólo quería saber cómo estabas.

—Gracias, se lo agradezco de todo corazón, ¿agente Meyer, verdad?

—Sí, pero dime Samuel.

—Samuel…Con su permiso.

 Ariana sonríe dándole la espalda. 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

"…It's like changing a tire…The 1st time you’re careful…By the 30th time, you can’t remember where you left the lug wrench.” TB

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta