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9 min
A través de la mirilla.
Varios |
29.05.16
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Sinopsis

Alcanzó la mirilla y no vio a nadie desde ningún ángulo.

Frente al espejo en ropa interior, su figura esbelta no había cambiado, a pesar de los dulces apetitosos y el chocolate que degustaba con placer. Se acercó al tocador, su belleza resaltaba como la aurora cegadora del astro.

El giro de su cuerpo atlético, en puntillas con la ligereza de una pluma, adopta un movimiento danzarín, sus brazos acompasan la alegría del mismo. El cabello desenfadado, y sus rizos alborotados por el  ritmo de la música amenizada por Niña Pastori con sus” Joyas Prestadas”, álbum versionado con canciones de grandes artistas.

Se puso la túnica caftán de seda y bordados, deslizándola con mimo, recordando las atractivas vestimentas de la India, elaboradas con delicadas y hermosas telas. Le fascinaba su cultura, sus tradiciones con grandes misterios, los mismos con origen de años milenarios. Y cómo confeccionaban esos trajes, condicionados por factores sociológicos en función de la casta a la que se perteneciese, eligiendo  materiales y ornamentos.

Los destellos del sol avivaron las flores del jarrón desprendiendo su esencia con delicadas fragancias. A modo Zent relajada en su butacón preferido, sus pensamientos se vieron asaltados por la escandalera que venía del patio de vecinos. Con pereza se asoma por la ventana de la cocina.

El olor a cebolla y condimentos se mezclan con el del suavizante de la colada. La ropa blanca tendida con esmero de la vecina brillaba contrastando con la hediondez del guiso que amenaza  manchar tanta pureza. Las camisas y sus sábanas se agitaban con las corrientes del suave aire primaveral.

Desde el sexto piso subían las voces alterando el silencio de Flor.

-Te digo que no me grites, me entero igual, no hace falta. Ya lo dijiste varias veces. Es una opción más, no tiene importancia-. Comenta la mujer irritada.

-Siempre te sales con la tuya, no te enteras, tienes la mente de un mosquito, no vales para nada inútil, ¿Qué es lo que no entiendes?-. Insultante el hombre subía cada vez la bravura de su voz.

-No quiero que salgas por la noche de cena con tus amigas, no pienso buscarte y menos estar pendiente de las horas si llegas tarde o no-.

-Es una cena de compañeras, no va a pasar nada, sólo que…-Asustada calla para no despertar la rutina de su ira.

-¿Qué? No se habla más, no quiero que te aficiones a esas salidas, hay mucho degenerado a esas horas-. Dominó con prepotencia el hombre.

Ella acata con un susurro de voz.

Desde la ventana Flor no daba crédito al diálogo. Indignada quiso gritarle a ese individuo lo equivocado que estaba, sintiendo el impulso de  lanzar desde su posición una a una las pinzas que colgaban de la cuerda. 

-¿Pero cómo era posible que achicase de esa manera?- Resopla. Sus nervios estaban a flor cómo su propio nombre.-

-Al menos ella no tenía que aguantar a ningún energúmeno. Detrás de esa conversación, que por suerte no escuchó entera, cuántas barbaridades se sumarían en la soledad de esa mujer-. Hiere su sensibilidad.  

En el patio la música tecno a todo volumen disuelve las ondas negativas del barullo. El joven a pecho descubierto con su consola, siendo amateur, mezclaba música electrónica experimentando los ritmos afines a su desarrollo hipnotizado por sus efectos. El ojo tatuado en su hombro desafía con pasotismo cualquier interrupción, ante la mirada de Flor desde su lugar aventajado.

Cierra la ventana de la cocina con energía.

En posición de loto, acomodada, se deja llevar con ráfagas mentales que atraviesan las nubes de sus pensamientos, alzándola hacia el cielo sin dejar rastro de malestar. Descubre su propia naturaleza, y la sencillez del espacio que ocupa en ese momento, las tonalidades beige, melocotón, verde hoja, consiguen un clima relajado en consonancia con los muebles color caoba suavizados por la luz tenue de la vela. Un recipiente almizcla vainilla, canela y coco  desprendiéndola de la tensión del día.

El teléfono vibra alterando su tranquilidad.

-¿Dígame? Hola Alberto ¿Qué tal estás?-.

 Las señales acústicas a distancia y el sonido de su voz generan en ella una corriente eléctrica que evoca al verde cristalino de sus ojos y a su intensa mirada. Su feminidad aflora como la fuerza espiritual de la música, en su manifestación más pura. Cierra los párpados e imagina su halo varonil y retrata uno a uno los rasgos de su cara. -De acuerdo, sí. Unos entrantes, cena ligera y tomamos después un cóctel-. Ella facilitó la invitación, no tuvo reparos en tomar la iniciativa. Es lo que anhelaba.

-Si tienes otros planes, lo dejamos para otro día-. Él consciente del interés, exalta su ego varonil.

-No, al contrario. Te invito yo, te debo una cena. Perdí la apuesta ¿Recuerdas?-.

-Claro, aun queda elegir el premio, podría ser una apuesta de futuro. Me siento tan a gusto contigo. Ya sabes que nosotros no necesitamos del romanticismo-.

En silencio ella asentía.-Yo también disfruto mucho Alberto. No soy de ataduras, pero la relación espontánea y sincera que llevamos me hace bien. Me gusta, yo creo en la verdad, en el sentimiento sin más-.

-Mis emociones son cada vez mayores, no sólo por el deseo sexual, sino por establecernos como pareja sin las prisas de estar juntos, proyectando un camino sin pensar en su duración-. Determinó él.

-Reconozco que al principio era cauta a la hora de emprender de nuevo otra relación, sabes que lo pasé muy mal con mi anterior pareja. Me quiero dar otra oportunidad y la he encontrado.Aunque haya tardado en decírtelo, te quiero-.

-Yo también Flor, si esto no es romanticismo será la antesala del amor-.

Llamaron al timbre de la puerta insistentemente, tuvo que cortar la llamada.-¿Pero quién será con esas prisas?- Se dijo.

Alcanzó la mirilla y no vio a nadie desde ningún ángulo. Quieta y sin hacer ruido   instintivamente echa el cerrojo fax. Tensionado el cuello justo en el encuadre, de repente alguien tapa el orificio de la abertura ensombreciendo la imagen desde el exterior. Su grito enmudece, por temor a alguna absurda represalia. Recula silenciosamente.

Fue a la cocina, el vaso con agua cae de sus manos crujiendo sus cristales por efecto del sonido que amenaza de nuevo.

El teléfono móvil del conserje, no responde, se pregunta si le ha sucedido algo. Tampoco se atreve a salir. Para su sorpresa entra una llamada con número oculto que ignora dada la situación y nerviosismo, la posibilidad que fuesen operadores con campañas de marketing eran mínimas.

Abrió la ventana que comunicaba al patio, intentando buscar ayuda sin que se instalase la histeria de lo absurdo y sin un suceso. Todos los ventanales permanecían cerrados. Quería vociferar su inquietud, tuvo la sensación de que algo raro estaba pasando.

Las manos le sudaban, la perplejidad se apodera de ella hiperventilando su respiración agitada.

Marcó el número de Alberto sin tener respuesta. Decide no angustiarse. Con esta pequeña reflexión se fue calmando: -Una broma de algún chiquillo.- Alguien que se hubiese equivocado de puerta.- Que las notas de sonoridad en altura y duración viniesen de otra vivienda de ahí el eco de sus ondas-.

Suena el teléfono. Aliviada por comprobar que era su amiga Marta. Atropelladamente expone lo sucedido. Esta Intenta calmarla. Le sugiere que llame a la policía. 

 Burocráticamente el operador toma nota de todos sus datos personales ante la impaciencia de Luz.

-¿Han intentado abrir la puerta? ¿La cerradura está forzada? ¿Ha notado algo extraño en su vivienda? ¿ Le faltan objetos de valor?-. Con la mecánica de quien acostumbra a tramitar un expediente, ella se desespera.

-No señor, no. No ha sucedido nada de lo que menciona. Pero es que llaman al timbre con mucha intensidad, me acerco y no hay nadie, y alguien desde fuera se ha acercado a la mirilla. Tengo miedo-.

-Tiene que tranquilizarse, no ha habido daño alguno y tampoco hurto-.

-¿Tengo que esperar, salir al descansillo y que algún loco me mate?-.

-El protocolo funciona así señora, no hay testigos, lamento decirle que no podemos intervenir, si la situación empeorase nos llama de nuevo-.

Con una gran decepción y desprotegida escucha de nuevo el timbre de la puerta.

-No podía aguantar tanta presión, algo tenía que hacer-. Se dijo así misma.

Armada de valor con un bote de laca en la mano, el palo de la fregona y un cuchillo de cortar jamón se acerca a la puerta.

 Jadeando sitúa su vista en la mirilla, el pasillo estaba vacío, ladea la  cabeza y en ese instante otro ojo se aproxima al suyo, chilla con todas sus fuerzas sin alertar a nadie. Cree desfallecer.

Desde la desesperación y el miedo su adrenalina  impulsa  abriendo la puerta.  Cegada por el spray de la laca, la nube blanca resta visibilidad a los aspavientos generados por el palo. Con el cuchillo en mano con poca destreza en el uso se corta, su propia sangre le da un aspecto terrorífico.

La puerta del ascensor se abre, dos uniformes se acercan, en el rellano hay vecinos…

-Es ella, deténganla-.

Con el rictus de su cara y el corazón desatado, siente el acoso del vecindario, las voces suceden repetitivamente. El frio del metal en las muñecas le hace reaccionar.

-Están locos ¿Dónde me llevan?-.

-¡Socorro¡…-

 

Empapada en sudor, sintiendo presión en las manos, alguien la zarandea.

-Vamos despierta que ha salido el sol, ¿Cómo te acuestas con tantas pulseras en las muñecas?-.

 

Y.M.G.

 

   

 

 

 

 

 

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  • Horacio gracias por tu iniciativa. Un abrazo.
    Este relato forma parte de la ANTOLOGÍA de tusrelatos.com este es el link: http://www.tusrelatos.com/relatos/antologia-de-tusrelatos-dot-com-tienes-un-buen-relato-que-mas-gente-deberia-leer
    Gracias Bella por sentir mi relato y disfrutarlo tanto como yo escribiéndolo. Un saludo afectuoso.
    Muchas gracias Liliana, estas valoraciones son las que te animan a no desistir. Un saludo.
    Me gusto muchísimo la capacidad descriptiva y cómo has logrado traducir las emociones. Y logre sufrir hasta el último instante. Qué bien escribes!
    Gracias por valorar Lucio. Es cierto no he cerrado los diálogos. Y puede crear confusión. Un saludo.
    Buenas las descripciones, retratas muy bien los lugares donde sitúas la escena. Muy bien también la tensión que has conseguido crear en el relato, abriendo espectativas en el lector sobre lo que pudiera pasar. Me han despistado sin embargo un poco los diálogos, a parte de que el guión para abrirlos no es el correcto, acostumbras a no cerrarlos y no se sabe muy bien qué cae dentro del diálogo y qué es acotación del narrador. En general buen cuento. Saludos Yolanda.
    Me alegro que hayas pasado un mal rato. Jaja. gracias por tu comentario. Un saludo Amezcua.
    ¡Qué mal rato he pasado! Tal cual..., has trasladado la pesadilla a mi cabeza y, yo también, me he sorprendido al final del relato viendo que todo era una pesadilla. ¡Qué alivio! Estupendo relato. Me ha gustado mucho. Un abrazo
    Cometa (fiel desde mis inicios) Heracles (agradecida por tu sinceridad) Isa-bel (jajá, qué nervios hasta yo me asusté, cuando en la recta final me sonó el móvil) Ariel (mil gracias subes el ego a cualquiera) Marimoñas (bienvenida, nunca te fuiste. Dichosa mirilla. Hasta yo me río imaginándome como una loca en el descansillo de mi casa). Gracias a todos y también a los que discretamente pasáis por mi perfil. Un saludo.
  • Historia narrada por dos desconocidos. Abro mi correo y prejuzgo la propuesta de relato conjunto, sólo la idea central, me aventuré y finalizado el trabajo, tras el anonimato, José Antonio Madrid Inglés, escribió hace años en esta web, esperemos vuelva para disfrutar de sus letras. Ha sido muy gratificante. Aprender a reconocer nuestras emociones y la de los demás, para poder gestionarlas adecuadamente y aportar sensatez.

    Cuerpo a cuerpo. ¿Juramentos de honor o de lealtad? ¿Fuerza o valor? Importancia simbólica.

    Identificación con el personaje, entretenimiento y ficción.

    Día Internacional Del Síndrome De Asperger, dentro del Autismo. Cuento para niñ@s, una pequeña aportación de apoyo y respeto.

    Expresar, crear y transmitir, después de una larga ausencia.

    Relato que presenté en torneo escritores " Refranes". Mi deseo es compartirlo después de una larga ausencia.

    Cuando la euforia y bienestar son incontrolables.

    Ciclos diarios de luz y oscuridad.

    Relato que presenté para el segundo duelo del Torneo de Escritores con el título:"El pecado". Acogido a sus bases.

    Un testigo, declaraciones y unos hechos. Cuando los errores son colectivos se convierten en verdad.

Soy extrovertida. Me gusta la naturaleza, leer, escribir. A través de los relatos expreso mis emociones.

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