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3 min
Un tapón en la coronilla
Humor |
12.04.18
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Sinopsis

Una vez desperté en un ovni...

​Cuando desperté, me dolía un poco la cabeza. Mareado, me incorporé en aquella especie de camilla de quirófano en la que estaba tendido. No había nadie. Me vi reflejado, entero y desnudo, en el espejo tridimensional de la blanca pared de enfrente. Me quedé sin aliento cuando me vi con la cabeza rapada. Mis largos cabellos con rastras asomaban de un cubo de deshechos. Me eché manos a la cabeza. Tenía un agujero en la coronilla. Era un hueco de unos cinco centímetros de diámetro. No me dolía, y tampoco encontré la más mínima señal de sangre. Una especie de arandela metálica, cubría el contorno del borde, y de ella colgaba un tapón con su cadena, semejante al de un lavabo. Metí, incrédulo, los dedos en el agujero. Me pareció un desagüe. Desconcertado, cerré el agujero con el tapón. Encajaba perfectamente. Entonces caí en la cuenta de que todo mi cuerpo estaba blando. No tenía huesos. Todo yo era como una gominola. Me palpé los brazos, las piernas, el tórax. Todo fofo. Era como un muñeco de plastilina. Por una puerta pentagonal, apareció mi propio esqueleto. Avanzó por el pasillo con un chulo entrechocar de huesos, casi rítmico. Cuando llegó a mi altura, lo sujeté por los hombros, lo pegué contra la pared, y lo encajé en mi cuerpo. Comprobé que me quedaba a la medida. Mis ropas estaban colgadas de una extraña percha. Rápidamente me vestí. Me puse la gorra de visera bien encajonada para que no se me viera el tapón de la coronilla, y, simulando tranquilidad, con las manos en los bolsillos, descendí de la nave espacial. Aceleré el paso para llegar hasta mi coche, aparcado a un lado de la carretera. Antes de arrancar, ví que tres jóvenes muy guapas, aparecieron en la escalerilla del ovni. Lucían una amplia sonrisa de felicidad. Parecían muy agradecidas por todo.

Caí en la cuenta de que había tenido un ligue con tres extraterrestres, y eso me puso contento. Pensé que cuando se lo contara a la peña, no se lo iban a creer, así que saqué el móvil y me hice un selfi, con el ovni y las tres chicas en la escalerilla, saludando y sonriendo. Silbando satisfecho, me perdí carretera adelante.

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