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4 min
Abducido por marcianos
Reales |
29.09.21
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Sinopsis

Relato mi experiencia con una abducción

Sí, ya sé que es difícil de creer, que han corrido ríos de tinta sobre abducciones y avistamientos, y que hasta yo mismo he sido un declarado escéptico, incluso he llegado a mofarme de quien ha dicho verlos, pero esta historia verídica que voy a relatar a continuación, aunque he mantenido en secreto hasta hoy, es auténticamente cierta

De esto hace un par de meses, vagaba yo al oscurecer por la playa desierta de El Trabucador, para quien no lo conozca, El Trabucador es una lengua de arena de más de seis kilómetros que se adentra en el mar en la provincia de Tarragona, es un lugar poco visitado porque es difícil llegar y no hay nada, ni construcciones, ni chiringuitos, nada, sólo arena y agua a ambos lados de la misma, el acceso en coche es por un camino que acaba cerca de tierra firme, a partir de ahí es sólo kilómetros de arena con una anchura de unas decenas de metros

Como decía, caminaba sobre la arena, el sol se perdía en el horizonte como una bola inmensa de fuego que se apaga en contacto con el agua, durante un instante el cielo se tiñe de color ocre y poco después lo invade todo una penumbra solamente diluida por la luz de las estrellas y el resplandor de la luna, sin embargo continué caminando guidado por sonido de las olas y el reflejo de la espuma, no sin un temor fundamentado en que cuando el mar se encabrita, las olas corrren por encima de la arena traspasándola, no me parecía que fuera ese el día en el que eso iba a ocurrir, así que seguí caminando con la intención de llegar hasta el final, pasar la noche allí y volver al amanecer

Cuando llegué me tumbé en la arena, las olas se abalanzaban sobre la misma casi rodeándome, aguanté el miedo, cerré los ojos y respiré hondo para que no se apoderara de mí el pánico, cuando me tranquilicé los abrí, permanecí tumbado contemplando las estrellas, llamó mi atención especialmente una que me pareció que se movía, permanecí quieto observándola, para comprobarlo me fijé en la distancia que la separaba de otras estrellas también brillantes, efectivamente, la estrella se movía respecto a las otras, pensé que quizás sería un planeta, Venus tal vez, pero la estrella empezó a zigzaguear, aumentando paulatinamente su brillo

Entonces pensé que sería un avión que hacía las maniobras de aproximación para aterrizar en el aeropuerto de Reus, pero lo descarté, los aviones no zigzaguean, vuelan en una trayectoria recta, pensé que sería un ovni y me burlé de mí mismo, un ovni, “los ovnis no existen” me dije en voz alta, sin embargo la luz pareció que escuchó mis palabras y dejó de zigzaguear para dirigirse hacia mí en línea recta, se hacía cada vez más grande, venía, venía, se me venía encima, pensé que se precipitaría sobre mí, cerré los ojos y crucé los brazos sobre mi cara, entonces noté que una luz intensa atravesaba mis párpados, el sonido de las olas quedó empequeñecido por un potente zumbido, fun fun fun fun… , de repente todo quedó en silencio, abrí los ojos y me encontré rodeado de un grupo de pequeños seres con una extraña vestimenta que me observaban, uno de ellos se acercó con un instrumento que desprendía un rayo de luz azul que me recordó a los barrido láser de las discotecas, me lo pasó por todo el cuerpo, desde la cabeza a los pies, el resto permanecían impasibles sin apartar la vista de mí

Una vez acabado lo que pensé que sería un reconocimiento, se dieron la vuelta, entraron en fila por una portezuela y la nave despegó con su zumbido, fun fun fun… cada vez más tenue a medida que se alejaba hasta que despareció, permanecí tumbado mirando las estrellas hasta que me dormí, desperté con la primera claridad del día, helado por la humedad y el relente de la noche, me puse en pié, me froté los brazos con las manos para entrar en calor y recorrí el camino inverso hasta el coche

Me prometí no contárselo a nadie, hasta hoy, porque sabía que nadie me creería, pero puedo asegurar que es totalmente cierto

Chema (29/09/21)

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