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3 min
Adriana
Amor |
16.06.18
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Sinopsis

Adriana tiene doce años...

​-Buenos días, Adriana. ¡Qué guapa estás! Acabas de darte una super ducha con agua caliente, ¿a qué sí? Eso es lo mejor para coger energía. ¡Hoy va a ser tu gran día! Tienes los mismos hermosos ojos que ella... ¡Estás preciosa! ¿Te preparo el desayuno? ¿Te unto una tostada con mermelada o dos? 

Adriana lo miró sonriendo con ojillos traviesos. Sintió que su mirada atravesaba la toalla que envolvía su cuerpo desnudo. Un repentino rubor le pintó las mejillas, pero se sobrepuso y esbozó una sonrisita picarona. Sus ojos destellaron con vivacidad. Se recolocó la punta de la toalla que le cubría los hombros. Al pasar por la estrecha cocina, él hizo un gesto repentino, como el de un tigre que saltara sobre ella. Adriana retrocedió al instante y, rugiendo, colocó las uñas como si fueran garras. Luego, en vista de que él se reía con la boca llena, movió las caderas exageradamente, y, coquetona, se alejó unos pasos para detenerse a mitad del pasillo. Lo miró con una sonrisa ensayada, imitando a una actriz de cine. Separó un lado de la gran toalla rosada y enseñó una pierna con estilo cabaretera, dejando el muslo completamente al descubierto. Lo miró de reojo y le hizo un guiño moviendo un dedo como si lo invitara a entrar en su cuarto.  Él no perdía detalle. La boca abierta, los ojos brillantes. Adriana dio tres pasos hacia él, provocativa como una modelo de pasarela. Giró dándole la espalda y se agachó como si se le hubiera caído algo. Sus muslos quedaron casi al descubierto, pero fue sólo un instante. Se recompuso con un meneo de caderas y echó a andar de nuevo con paso lento y largo. Se detuvo antes de entrar en su cuarto, invitándole de nuevo con el mismo gesto exagerado que le hacía levantar la ceja de una manera graciosa. Entró y dejó la puerta entreabierta. Luego se asomó, tocada con un sombrero de plumas, y esbozando una gran sonrisa cómica le preguntó: 

-¿Qué te ha parecido mi interpretación, abuelo? 

-¡Fantástico! ¡Maravilloso! --aplaudía él entusiasmado--. ¡Si tu abuela te viera...!  Vamos, dáte prisa y ven a desayunar. La prueba es a las doce menos cuarto y debemos estar una hora antes para el papeleo. Haz interpretado a la perfección el papel de ligona. Seguro que vas a pasar el casting...

 

 

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