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7 min
¡AL RICO MAMBO! 2
Reales |
11.10.19
  • 5
  • 7
  • 219
Sinopsis

Continuación del relato.

Era una noche estival del mes de julio, y José García se hallaba cómodamente sentado en un sillón en el balcón de su casa leyendo el libro SIMBAD EL MARINO de la obra literaria oriental LAS MIL Y UNA NOCHE, con la ayuda de una lámpara de pie, bajo un cielo poblado de rutilantes estrellas cuya brillantez era ilusoria porque éstas habían fenecido hacía miles de años, pero que a causa de la Teoría de la Relatividad de Einstein nosotros recibíamos su luz con un considerable retraso en el tiempo. Mas este conocimiento a José le pareció que era algo mágico.

En otro orden el libro que el niño leía describía unas hermosas playas con unas aguas de un color verde turquesa que estaban rodeadas por una exuberante vegetación, donde el héroe tenía que luchar contra unos pájaros gigantes, y tenía que ir a salvar a una bella princesa de las garras de algún villano.

José estaba enfrascado en la lectura cuando se le acercó su madre que era una mujer joven, alegre y con un encanto similar a las actrices de Hollywood de aquella época, y le dijo:

- José. Tienes que ir a dormir pronto, porque mañana tenemos que ir de excursión con unos amigos de papá.

-¿Si? ¿Y a dónde vamos?

- A Tamariu. Es un pueblo de pescadores muy bonito de la Costa Brava. Te gustará.

De manera que José hizo caso a su madre, y al día siguiente la familia se puso en marcha con su coche a aquel paradisiaco lugar.

Pero lo extraordinario de aquella excursión fue que cuando José vio aquel maravilloso paisaje con un mar de un color azul o verde turquesa, rodeado de montañas sembradas de pinos, él enseguida lo asoció con las exóticas playas que aparecían en el libro de SIMBAD EL MARINO. La ficción se había convertido en realidad.

Al llegar a su destino, la familia en compañía de sus amigos no tardaron en ir a la cala de Tamariu donde se bañaron a placer en aquellas cristalinas y frescas aguas. Poco después todos se acercaron a un rústico chiringuito construido a base de cañas y de madera en el que también se hacían comidas, y José tomó un refesco de limón mientras se extasiaba contemplando a las bellas turistas que venían de otros paises de Europa.

Fue en aquel feliz momento lleno de plenitud, cuando por un altavoz del chiringuito empezaron a sonar los mambos de Pérez Prado. Y José al escuchar las notas de ¡AL RICO MAMBO! su ánimo de colmó de un gozo indescriptible, por las expectativas de futuro que la música le sugería.

Pero lo importante no era aquella mágica jornada animada por aquella festiva música, sino que todo junto estaba asimismo muy directamente relacionado con el cariño, el afecto con el que a José sus padres siempre le habían prodigado.. Sobre todo el de la espontanea y contagiosa alegría de su glamurosa  madre.

Luego todo dio un giro de ciento ochenta grados. José se hizo mayor. Se casó, tuvo una hija, y sus padres envejecieron. Y como en la vida parece que el duende de la desdicha no deja de estar al acecho, y se ceba en nosotros, los padres de José murieron estúpidamente en un accidente de coche. El fatídico suceso coincidió también con la tensa crisis matrimonial que éste vivió en su hogar; pues a José el tan subliminado amor del que tanto se hablaba en las películas, o en la Literatura le dio la sensación de que era más un espejismo que una realidad. Y esto se sumó al declive del negocio familiar, a causa de una salvaje recesión económica.

En aquellos momentos José al escuchar los mambos en el tocadiscos de su primo Gabriel sintió una fuerte nostalgia del pasado. ¡Nunca nadie le había querido de una manera tan sincera como su madre! ¡ Este presente era una mierda! Ahora lo comprendía con claridad. El hecho de que mucha gente andara por la calle con el ceño fruncido, no se debía a su falta de salud, o de recursos económicos, sino que a su fracaso sentimental que les condenaba a la más sórdida soledad. ¿Qué se hacía consigo mismo?

Pero esto no era correcto decirlo. El sistema mercantilista que nos rige nos induce a sonreir siempre, a ser positivos; en aprender a ver el lado amable de las cosas, y sobre todo en aparentar que todo nos va viento en popa ante los demás, aunque no sea verdad.Lo contrario, la sinceridad desnuda no era estética. Aquella bonita y brillante imágen era la que había exhibido José a su primo Gabriel, para que éste que era un fanfarrón no se burlara de él; de sus fallos personales; aunque le salió el tiro por la culata.

Aquellos mambos derribaron a tierra como en un castillo de naipes aquel falso optimismo de José García. En realidad aquella vitalista música fue un revulsivo para su alma, porque le ponía en evidencia su vacío existencial, que lo comparaba con la felicidad que le embargó en la playa de la Costa Brava.

El invitado sufría porque en su casa al estar solo no tenía con quien hablar, Había noches en las que no podía conciliar el sueño al bailotear insistentemente en su mente los fantasmas de su vida pasada. "¿Por qué me ha ido todo tan mal?" - se preguntaba a menudo sin saber qué responderse. Los buenos momentos siempre eran efímeros, sin continuidad. Y la cantidad de personas que decía conocer, y con las que se lo pasaba tan bien, no dejaban de ser encuentros fortuitos, circunstanciales en los que no se intimaba en absoluto. Seguidamente  cada cual iba a la suya sin interesarse por nadie. Por lo que respectaba a su hija Blanca, efectivamente lo venía a ver de vez en cuando; pero apenas José le podía hablar de nada porque ella en realidad lo consideraba un "carroza"; un tipo anticuado que estaba fuera de la realidad actual.

- Todo lo que te he dicho de que estoy tan bien, es mentira. lo cierto es que siento más solo que la una - le confesó José a su primo.

- Lo imaginaba. Dime de que presumes y te diré de lo que careces. Pues no tienes más remedio que acordarte de la vitalidad de estos mambos, que son el incentivo para que hagas alguna actividad que te haga vibrar de verdad - le respondió su primo Gabriel-. Tiene que ser algo que te reconcilie con la vida. Puede ser pintar cuadros, escribir, estudiar una materia que te interese de veras... Haz algo que sea creativo. Siempre has sido demasiado individualista; un poco estrecho de miras, y eso te ha perjudicado a nivel personal. Debes de preguntarte: ¿Qué clase de persona soy yo? Y a partir de ahí. ¿Qué es lo que más me gusta? ¿Qué puedo hacer por mi?

- Bueno. Lo pensaré.

Y como ya había anochecido José se despidió de su primo y de su familia y regresó a su casa con el ánimo revuelto, porque como no había sido educado para contemplar a su interior, no sabía cómo abordar aquella espinosa situación.

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  • Que bonito mensaje, amigo. Saludos.
    Con ayuda de la familia todo tiene una solución más llevadera, un saludo
    Siempre tan ingenioso!!!!
    ... Y las veces que me han meado encima por posicionarme junto a Edurne Uriarte como socióloga en la UPV, amenazada por ETA. Hasta última hora, 6 colgados no sabíamos dónde recibiríamos la clase. MH, pero meau de arriba a abajo...
    Yo también espero con ansia una tercera parte del relato. El mambo es de intensidad perenne e intemporal. Ya sé que no es un mambo, pero una de mis interpretaciones preferidas al piano y, si puede ser acompañado de percusión, es "La vida es un Carnaval" de Celia Cruz, "...y las penas se van cantando..." Para dormir, una vez conté más de 600 ovejas, me fue fatal y, meditar, bien que medito, sobre todo, tras las enseñanzas budistas en Tailandia e Indonesia y, tan mal, tan mal, no me va... A Franco lo ponía yo como Jesucristo en cruz pero en momia poca abajo; aún hay falangistas que no empatizan con los sufrimientos fascistas que me han contado...
    Fantástico, pero me he quedado con ganas de leer una tercera parte. ¿Qué hará José? ¿seguirá el consejo de su primo? Muy buena reflexión sobre la necesidad de ser sinceros con los demás y sobre todo con nosotros mismos.
    Una historia imagino corriente, ya que tendemos a envolvernos en capas protectoras... que no sirven realmente para sobrevivir. Hay que afrontar la realidad y adaptarse. Nos haces pensar, Francesc. Eso es bueno. Un abrazo.
  • Sigue la historia del abogado Rubén.

    Un hombre contacta con una mujer a través de las Redes Sociales y se lleva una sorpresa. El protagonista no soy yo; aunque esta historia está basada en una situación real.

    Este es un tema espinoso que me lo he pensado mucho antes de abordarlo porque no deseo que se me malinterprete. Y como pienso que no hay efecto sin causa, trato de encontrar unas causas subyacentes para esta lacra social.

    José García, el amante de los mambos tiene que reflexionar sobre sí mismo para huir de su soledad, pero no sabe muy bien cómo afrontar la situación.

    Continuación del relato.

    Un hombre al escuchar una música determinada, le hace pensar en su vida. Este personaje no soy yo, sino que está inspirado en un hombre con el que hablé hace escasos días.

    Un ser viviente se halla en un sitio desconocido y habla de su vida.

    Un día fui a un teatro, y me planteó un tremendo problema.

    Continuación del anterior relato. El escritor Terenci Moix también se refirió en su biografía a este tipo de enseñanza, y no se equivocó.

He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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