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3 min
ALGO FLOTA EN LAS AGUAS
Fantasía |
24.03.11
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Sinopsis

Cuéntame, ¿hacia donde vas?, que me pierda yo a tu lado.....

 

 

 

Recorro la calle con la despreocupación de un turista; contemplo el alboroto estival desde la mesa de ese café, o parado en aquella esquina ruidosa. El cielo es de un gris enrarecido, que insiste en ser tenue, que no es real. La lluvia empieza a caer sin convicción y acaricio la plenitud. Estoy solo, en un lugar desconocido. Me atribuyo el poder de imaginar que me encuentro en cualquier sitio, siempre a salvo de la atracción hipnótica que ejerce el blanco sempiterno de las fachadas blancas de mi ciudad natal, en otra ciudad, aun más distante que esta urbe ajena, de la que al fin y al cabo solo me separan dos horas de autobús. En la fantasía, los escenarios cobran vida en el momento de escribirlos sobre esta ajada libreta: la esencia de la materia brota de la tinta azul de mi bolígrafo.

 

Consciente del poder de la invención, se me ocurre que esta calle debe parecerse a otras en las que alguna vez he de estar, o a las de ciudades en que he vivido en otro siglo, junto a un mar infestado de navíos antiguos, el mar que desconozco, el que  nunca he respirado. Quiero verlo. Entonces, al cruzar los arbustos que sirven de fondo verde a la pareja que bebe café en la última mesa, a mi derecha, me encontraré ante la película fastuosa e inquieta de las aguas.

 

Dejo fluir estas líneas para que la lluvia cese lentamente. Supongo que el aire estará cargado de frescor o de tibio vapor. No puedo saberlo. Estoy planeando violentar de nuevo del tiempo, cuando de repente, al final del párrafo, surge un elemento ajeno a la invención. Es una muchacha de belleza anacrónica. Lleva una cabellera negra y empapada, y una determinación fatal en la mirada. Se acerca por la acera, y sigue de largo, junto a una línea de palmeras enanas. El agua menguante acaricia su piel helada. No soporto la desesperación de caminar a su lado, de beber su misma lluvia. Pero no puedo, mi  naturaleza insubstancial de creador es un lastre insuperable: no existo a la realidad de sus ojos. Le invento nombres, nombres clásicos que convengan a sus ropas excesivas, más adecuadas para otros climas, para otras épocas, pero no logro modificar su condición de desconocida. Temo seguirla porque sospecho el final. Se aleja, la miro impotente mientras cruza los setos para dirigirse al mar.  La miro por última vez, tiembla de frio, está muy sola. Me amordaza la culpa y huyo dejando atrás los gritos y el remolino de agitación de los viandantes. No quiero pensar en ella nunca más

 

Pero no supero los etéreos contornos de la esquina; vuelvo sobre mis pasos, su ausencia ya es hiriente. Voy  tras él tropel, o mejor, me escudo en él, porque no se me ocurriría jamás ir solo, me estremecería su semblante de ahogada. 

 

 

 

FIN

 

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  • A veces, como ocurre con el arte de crear bonsáis, se puede prestar demasiada atención al recipiente cuanto lo relevante es el árbol. Me dejó usted la sensación de cuidar tanto las palabras que se olvidó de otras cosas.
    es precioso. gracias por comentar me y puntuarme mi relato : )
    Me encantó la idea. Creo que tiene múltiples aplicaciones y tu la encertaste plenamente. Felicidades
    La recreación mental que este pequeño relato induce es muy intensa. Un pueblo marinero repleto de luces y brillos con evocación del aire húmedo que uno respira. Un paseo vivido bajo la lluvia.
    El principio me ha encantado y me ha llevado a seguir leyendo, como dice gerardwalt, describes las situaciones y los lugares como si los dibujaras y sitúas al lector en el ambiente, la historia es buena y engancha. A mitad del escrito me han cargado un poco los adjetivos antónimos de los que en un principio parecen rebuscados y da la sensación de que abusas un poco de ellos. Al final del escrito he llegado a la conclusión de que no son rebuscados, si no propios de tu escritura y supongo que de tu estilo. Es lo primero que leo de tus escritos y he tenido varios momentos, pero el resultado ha sido lo suficientemente satisfactorio como para seguir leyéndote. Un saludo.
    Me abruma como acaricias las palabras y como atribuyes adjetivos antónimos a lo que quieres expresar, como... SEMBLANTE DE AHOGADA, dedicado a un rostro hermoso. Me apasiona que escribáis relamiendo con dulzura as palabras.
    Muy buena utilización de las imagenes. Posee una visualidad inusual en un relato tan corto. No te doy las cinco porque en algun parrafo creo que te engolosinas con la adjetivación. (Caramelo que yo saboreo tantas veces) Un abrazo Alex...W.G.G
    Este me ha gustado menos que los otros pero tu estio si y no poco. Borré el cmentario sobre todo porque me parecio terrible ponerte tres estrellonas. Buen dia y buen tiempo!
    La relación del creador con sus personajes, con ese mundo creado, es trágica, ciertamente. Lo expresas con verdadero acierto en este estupendo relato. Quizá, Dios mismo esté en ese caso y no pueda entrometerse en la vida de sus criaturas desventuradas, erradas.. Eso, si existe, claro. Me recuerdas ese esfuerzo de Unamuno de imaginarse hablando con sus personajes. Ciclópeo. ha sido un placer leerte. Un saludo.
    Me haces pensar mucho en los relatos poéticos de Julien Gracq. Un abrazo.
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