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31 min
Amazonas (editada)
Fantasía |
04.04.18
  • 3
  • 1
  • 817
Sinopsis

Continuacion

Capitulo dos

SACRIFICIOS Y UNA NUEVA ERA

Narra Alan

Desperté en un extraño lugar, y miré a mi alrededor y todo estaba oscuro. Escuchaba gritos, unos terribles gritos a mi alrrededor ¿Qué ocurría? Asustado me acurre en mi mismo, no sabía que me iba a ocurrir, lo desconocia y tampoco sabía dónde me encontraba.

Cuando esa puerta se abrió y arrastrron mi cuerpo por el suelo gritándome: Tú eres el siguiente.

—El siguiente —balbucee ¿Qué me vais hacer conmigo? —les pregunté.

—Muy pronto lo sabrás —me dijo aquella voz

Al alzar la vista ante mis ojos había una mujer, una hermosa mujer que empuñaba una espada ¿Quién era? y al verla quise arrebatársela, poseerla yo. Pero... acudieron decenas de esas mujeres en su ayuda y yo no pude defenderme. Arrodillado como estaba en suelo; vi como nos iban matando uno a uno sin poder hacer nada por salvar nuestras vidas, los más ancianos los apartaban a un ricon y los más jóvenes eran examinados como animales y si les gustaba lo que veían en ellos los apartaban del resto llevándoselos a otro lugar.

Pronto llegaría mi turno -pensaba. Y así fue y una de esas manos levanto mi cara y yo la baje de nuevo y ella la levanto otravez y yo la baje de nuevo otra vez. Ese juego lo repetimos durante minutos hasta que ella vocifero.

—Sujetadlo.

Unas manos sujetaron mi cuerpo e intente librarme de ellas de un empujón, casi lo logro sino es por otra mano que me sujetaba mi cabeza pero esas manos resbalan de ella haciéndole perder el equilibrio y caer al suelo. Y su voz resuena como un trueno en mis oídos.

—Vosotras sujetadlo bien e de examinarlo.

Unas manos sujetaron mi cara mientras otra intentaba abrir mi boca y al ver sus dedos dentro de ella los mordí con fuerza y los aparto golpeándome en cara y gritando a sus compañeras o lo que fueran.

—Queréis domarlo de una vez; no he visto jamás a nadie tan rebelde como él y eso me gusta.

Te gusta pensé, pues a mí no me gusta ¡Sabes!, ¡Lo odio! no me gusta que me manejen como a un juguete y vosotras lo estais haciendo pensaba mientras golpeaba a una de ellas poniéndome en pie y consiguiendo su arma.

—¿Quiero salir de aquí? ¿Qué sois? —les pregunté.

—Domad a esa cosa ¡Queréis!

Me estaban rodeando una a una y veía asustadas a esas personas que estaban conmigo y una de ellas me dijo.

—¿Nos mataran a todos por tu culpa?, ¿Es lo que quieres?

Al verlo lo reconocí y afloje mi presa dejándola escapar y me deje caer al suelo soltando la espada que llevaba en mis manos, y esas bestias comenzaron a darme patadas sin piedad, latigazos por todo mi cuerpo como reprimenda a mi pequeña rebelión cuando una voz les dijo.

—Curadlo y lo traéis a mis aposentos.

—Mi señora intento matar a la generala.

La observó y repitió de nuevo.

—Lo quiero en mis aposentos de inmediato.

Mi cuerpo fue sacado de ese lugar y arrastrado por un estrecho sendero. A mi alrededor solo habían arboles y mas arboles. Y mi cuerpo rebotaba sobre las piedras que se encontraban a mi paso y se detuvieron delante de una cabaña. La abrieron y soltaron mi cuerpo en su interior y una de esas voces les dijo.

—La reina quiere que lo preparéis.

Otras manos comenzaron a manosearme y quitarme la ropa y cuchicheaban entre ellas: «Qué guapo es» Y otra: «¿Habéis visto su pelo? parece paja» —les decía tocándomelo. Y la siguiente: «¿Es muy alto, no creéis? ¿Dónde lo habrán capturado?»

Se hacían miles de preguntas sobre mí. Pero ellas seguían toqueado mi cuerpo cuando una de esas manos... ¿Qué hace? —me pregunté apartándola de mi.

Me di la vuelta y solo vi niñas, esas niñas no tendrían más de 15 años y les reñí por lo que estaban haciendo.

—Eso no se hace.

—Pero... es nuestro trabajo y si no lo hacemos...

Las observe y les pedí algo para taparme y salir de allí.

—No tardaran en venir a buscarlo —decía una de ellas. No esta preparado para la reina —dijo otra de ellas queriendo tocar mi miembro.

—He dicho que no se toca, solo eres una niña y yo no follo crías ¡Entendido!

—Pero...

Y a mis espaldas resonó de nuevo aquella voz.

—Aun no está listo. Yo lo haré ¡Sujetadlo!

Se acercaban a mí cuando...

—Si tu reina a de follarme será a mi modo y no al vuestro. Lo habéis entendido -les solté apartándome de ellas.

—Nadie pone condiciones a la reina y menos un esclavo —me grito.

—Vuestra reina se pierde mis servicios -les dije.

—No eres quién para tomar decisiones esclavo y vosotras prepararlo. Me habéis oído.

Esas crías se acercaban a mí y yo me apartaba de ellas. Cuando...

«Alan tienes que someterte es tu destino. Lo has olvidado» —me dijo aquella voz.

No había olvidado mi destino sabia cual era: pero no deseaba someterme a esas niñas, no lo deseaba y fui sumiso a sus placeres y a sus deseos y me llego a gustar lo reconozco. Pero yo no quería eso, no lo deseaba y...

—¿Por qué lloras? —me preguntó una de ellas acariciando mi mejilla.

—Haz tú trabajo y no preguntes.

En minutos embadurnaron mi cuerpo con extraños aceites y avisaron que estaba listo para el encuentro con la reina.

Salí de esa cabaña escoltado por esas extrañas mujeres que me condujeron hasta una casa de piedra. Me hicieron caminar por extraños laberintos hasta que llegamos a una puerta y la abrieron empujándome hacia su interior y la cerraron tras mí y una voz.

—Eres tu el que me ha de servir.

Me quede observándola y me recordó a Aylin, pero no era ella, era muy diferente a mi Aylin.

Avanzo hacía mi observándome también y al verme exclamó.

—¡No estás preparado! Retírate. No me sirves. Traedme otro esclavo.

¡Retirarme! —exclamé yo también, Eso ni lo sueñes. Lo estuve pero la pasión desapareció ¡Sabes!

—¡Cómo! —exclamó atónita ¡Desaparece de mi vista! No entiendo lo que dices esclavo. Eso no puede ser esclavo. Tú tienes que estar listo y no lo estas ¡Fuera!

—No me iré sin haberte poseído, y sabrás que es el amor, el placer, el deseo y la pérdida de la persona amada.

—No me sirves ¡A mí la guardia! —gritó.

Me abalance sobre ella besándola e iban a aparte de ella, cuando les soltó.

—Retiraros, no os he mandado llamar ¡¿Qué haceis aquí?!

—Mi reina, él...

-Él que....

Estábamos en el suelo, yo encima de ella y esa guerrera a mis espaldas apuntándome con su lanza esperando una orden para atacar y ella comenzó a impacientarse, y su cuerpo no dejaba de moverse sobre el mío y sin darse cuenta fue desatando esa pasión tan deseada por mí y la observo furiosa gritándole.

—No ves que esta cumpliendo con su trabajo ¡¡¡¡LARGO!!!

—Y los otros mi reina.

—Son todos vuestros ya no los quiero y ahora retírate y que no me molesten.

—Mi... señora...

—Aun estas ahí. He dicho que te retires o estas sorda.

Salió hacia atrás, murmurando palabras que no llegué a entender y que yo quise saber.

—¡¿Otros?! ¡¿Que otros?!

Su respiración se aceleraba al igual que la mía y me suspiro repetidamente.

—Haz ese trabajo esclavo y rápido.

—No es un trabajo mi señora es... —le conteste cogiendo sus manos y estirándole los brazos. hacia mi —¿Quiero que grites de placer?

Sus ojos no dejaban de observarme y su cuerpo de moverse sobre el mío y yo presione el mío sobre ella, la bese ligeramente y su cuerpo se sacudió bruscamente contra el mío. Besándola otra vez.

Quiso soltarse pero yo no la deje, mi lengua fue lamiéndole lentamente el cuello hasta sus.... y sus movimientos eran más bruscos que los mios y me di cuenta de ella quería poseerme también.

Mi presión sobre ella fue disminuyendo y nuestro deseo fue en aumentando por segundos. Lo que comenzaron como caricias se convirtió en una brutal pasión hasta que...

Que su jadeo se transformó en gritó, y ese gritó hizo entrar a su guardia y yo...

—¿Qué ocurre ahora? —preguntó aquella estúpida.

—Nada —contesto mi señora. —Esta haciendo su trabajo, retírate —le ordeno.

—Pero.. usted gritó ¿No es cierto? y yo...

—¡¡¡Fuera!!! Y tú continua con tu trabajo. Me gusta.

No proteste, pero esa imbécil me había hecho bajar del clímax y tuvimos que comenzar de nuevo y mi señora volvió a gritar y esa idiota entro de nuevo otra vez y nosotros.

—¡¡¡Fuera!!! Y no molestes mas le "vocifere" Y mi señora no grite tanto que...

—Tu sigue, me gusta —me ordeno estirando de mi cuello hacia ella.

Esperaba que esta vez no hubieran mas complicaciones pero...

Ella volvió a gritar y esa estúpida entro de nuevo y yo...

No pude evitar lo que sucedió. Aysha que así se llamaba la reina de esas guerreras se abalanzo sobre ella y la beso estaba demasiado excitada para yo poder apartarlas y esa tonta demasiado aterrada para saber que estaba ocurriendo.

Las miré durante un instante y ese deseó se apodero de mi también.

Y decidí entrar en su juego.

Aysha me llamaba con su mano por señas y yo sumisamente le obedecí. Ella debía quedar en estado pero en esta situación no prevista podía suceder cualquier cosa y un miedo me invadió, un miedo que me hizo dudar ya de mi mismo. Porque Aylin de quien era hija.

La puerta estaba abierta y en ella nos observaba alguien. Al verlo le invite a nuestro juego.

Unos juegos que se prolongaron hasta el amanecer.

Ese amanecer me despertaron a patadas, y me levantaron bruscamente del suelo y me vi rodeado por esas fieras.

Aysha se interpuso delante de esas espadas preguntándoles ¿Qué ocurría? y ellas les decían que los esclavos les atacaban y las mataban. Su reina comenzó a reírse a carcajadasy me beso delante de su guardia que la miro extrañada y le preguntó.

—Pero ellos son esclavos y no pueden comportarse así Aysha, nosotras somos sus dueñas y ellos nos sirven y una vez hecho el consejo decide que hay que hacer con ellos. En cuanto a ella —dijo señalando a la guerrera que yacía en el suelo junto aquel joven esclavo debe ser ejecutada junto a él.

Aysha la miró y miro a esos jóvenes diciéndoles.

—Sois libres, abandonad este lugar y no regreséis nunca más a el.

—Mi señora... —protesto viéndolos marchar.

Saco su arco y apunto contra aquellos jóvenes. Su flecha salió disparada en esa dirección y mi cuerpo les sirvió de escudo cayendo violentamente sobre el suelo y esa joven apoyo mi cabeza en sus rodillas mirando a su reina y esta miro a quien me había disparado advirtiéndole.

—Si muere lo pagaras con tu vida.

Esa guerrera me observo y observo a su reina, le suplico por su vida que era su deber y que esos esclavos no podían someterlas a su voluntad.

Aysha se dirigió a su trono y se sentó en el sin mediar palabra. Yo seguía apoyado en las rodillas de aquella chica que no dejaba de acariciar mi rostro, mientras aquel joven colocó sus manos en la flecha para estirar de ella y así poder curarme. Casi con un esfuerzo levante mi mano para decirle que no lo hicieran, pero no me entendieron y ese joven tiro de la flecha y al hacerlo esta se partió quedando su punta en el interior de mi cuerpo, y arañe el muslo de aquella chica que grito de dolor apartándose de mi.

Aysha seguía en silencio sin decir nada, solo contemplaba la ventana y su amanecer. Minutos más tarde se levanto y se acerco a mí diciéndome.

—¿Por qué tienes que morir? ¡Por qué!

No podía decirle que ese era mi destino y que la vida me devolvería a ella unos años más adelante. Se abrazo a mi cuerpo del cual intentaron separarla sin conseguirlo, algunas de esas guerreras murmuraron que estaba loca y quizá en ese momento lo estuvo quien sabe. Mando decapitar a mi asesina y que su cuerpo estuviera a la vista de todos, les ordeno que desterraran aquellos jóvenes.

Al hacerlo no se dio cuenta que creaba otra tribu muy diferente y que yo soy descendiente de ella y que esa tribu precisa de su reina y esa reina esta en las entrañas de Aysha.

Soy el padre de esa reina y a la vez su marido, solo lo sé yo y nadie más.

En mis recuerdos no sé si ame a Aysha o no. Ella si me amo y ese amor la volvió una loca y una déspota. Nueve meses más tarde nació una niña de la que no quiso saber nada, mando educada  por la tribu y que nunca se acercara a palacio o la mataria.

Pero la tribu no sabía que Ayhsa educo a su hija también e independientemente de lo que había ordenado.

Y mi cuerpo mando quemarlo y que mis cenizas fueran esparcidas en sus aposentos para toda la eternidad. Y así se hizo. He visto lo que ha hecho durante este tiempo y su hora está a punto de llegar y la mía también.

Estoy a punto de volver a este mundo y espero que Aylin no me recuerde y su madre tampoco.

CAPTURADO Y UNA MUERTE ABSURDA

Narra Alan

Esto es el comienzo de todo y la búsqueda de mi señora y dueña.

Estaba cerca del poblado y la vi pasear por los campos de esclavos como otras mañanas y yo hacia lo mismo que ella observar y callar.

Pero ese día fue diferente no fue como los demás dias. Aylin estaba cerca de un esclavo y yo recordaba a ese esclavo de mi vida anterior, me acordaba perfectamente de él. Él había envejecido y yo no, pero esto no viene al caso, Aylin jamas debió acercarse a él pero lo hizo y yo no hice nada por evitarlo. Aylin durante su crecimiento siempre quiso saber quién era su padre y siempre le decían que era muy guapo. Ella no parecía estar muy conforme con todo aquello e incluso pidió auncienda a su madre la reina y esta se la denegos. Algo que no llegare nunca.

Pero olvidemos eso y centremonos en Aylin y lo que va ocurrir.

Yo observaba a Aylin como un esclavo mas entre aquellos campos de cereales. No era muy alta, mas bien menudita, su pelo era largo y de color castaño con unos hermosos reflejos color caoba y que decir de sus ojos eran verdes como las esmeraldas. Me recordaba a su madre en muchos de sus movimientos. Pero en ella habían tantos rasgos míos que me podían delatar. Su nariz, su boca, sus manos que eramos un calco sin serlo.

Aquel esclavo la llamó por señas y ella se acercó para ver que quería ese esclavo, en su cara se dibujo una sonrisa que segundos después fueron gritos y mas gritos ¿Qué había hecho? —me pregunté buscándola con la mirada. No sé porque me hice esa pregunta cuando ya la sabia la respuesta. Aylin comenzó a gritar y yo tuve que taparle la boca para que dejara de gritar y le pregunté.

—¿Por qué lo has hecho? Contesta.

Me balbuceo intentándose librar de mí.

—No lo sé, suéltame, por favor ¡Quieres morir!

Yo no la soltaba, no tenia intención de hacerlo ¿Por qué tenia que hacerlo? y apretaba más su cuerpo junto al mío y mi mano sin darse cuenta presionaba con fuerza su boca dejándola sin respiración y esos esclavos me observan atentamente en la lejania. Esperaban que yo matara Aylin y estuve a punto de hacerlo os lo juro, lo hubiera hecho y esos esclavos me fueron rodeando poco a poco, y con sus instrumentos de labranza crearon una extraña música que aumento mi adrenalina y mi deseo matarla y de acabar con su vida.

A lo lejos vi una gran polvareda de humo esas fieras se acercaban a nosotros a gran velocidad y me sonreí a mí mismo. Era el momento de soltarla y yo ser capturado por esas fieras.

Ella no podía verme, no debía verme y la deje inconsciente en el suelo mientras yo era golpeado por esas fieras hasta casi la muerte. Y ser arrastrado hasta el calabozo.

Mientras yo era arrastrado y torturado por aquellas energúmenas, ella era llevada a presencia de su madre.

Su madre la observo detenidamente. se levanto de su asiento y sin apenas mirarla mando sacarla de allí y ordeno que la azotaran por su comportamiento y mando buscarme y así lo hicieron. Llevarme a su presencia.

Al verme... evito un grito, una exclamación y pregunto quién me había hecho aquellas heridas y ellas contestaron a coro: Son tus ordenes majestad, vos lo ordenasteis. No lo recordais. Tal como abrieron sus bocas; sus cabezas rodaron por el suelo. Y dio una orden al resto de las que se encontraban alli. Les mando curar mis heridas y que si perecía lo pagarían con sus vidas también.

Mientras mi vida pendía de un hilo me acorde de la extraña historia que me contaron siendo un niño y os la voy a contar.

Sarka

Según cuenta la leyenda Sarka era una de las amazonas mas bellas que existía en este planeta.

En esa leyenda dicen que se hizo pasar por cautiva y que un príncipe la libero de su cautiverio.

Ese príncipe se prendo de su belleza. Pero Sarka tenía otros planes ¡Sabeis! emborracho a los hombres del príncipe con hidromiel y mas tarde cautivo con sus encantos al enamorado príncipe lque se llamaba.

Una vez llevado el plan; Sarka aviso a sus compañeras con el cuerno como era acordado; pero Sarka fue de nuevo capturada junto con sus compañeras.

Y eh ahí que no se sabe nada mas sobre esta extraña leyenda y yo me pregunto ¿Seré yo ese príncipe y Aylin será Sarka? Me gustaría saberlo ¡Sabeis!

Entreabro los ojos, y todo esta oscuro a mi alrededor, apenas hay ventilación en el lugar que me encuentro, palpo mi cuerpo con cuidado y noto que esta cubierto de unas extrañas vendas que intento quitarme de un zarpazo; cuando una mano se posa sobre la mía y detiene mi accion, esa mano tiembla sobre la mía, no es una mano suave, es rugosa y aspera y esta llena de arrugas y me susurra al oido: ¿Quién es Sarka?

La observo alarmado ¿Quién se lo había dicho o como lo sabía? ¿Quién se lo habia contado? Quise levantarme de ese catre mal oliente pero  esa anciana no me dejo, alargo su mano para coger un cuenco humeante que comenzó a darme, estaba bueno os lo aseguro y reconfortó mi débil cuerpo y extrañado de aquellos cuidados le pregunté.

—¿Por qué no me matáis como al resto de los esclavos? ¡A que esperas!

—Ordenes de la reina —me contestó la anciana tranquilamente. Por qué no me cuentas ese sueño muchacho ¿Quiero saber quien es Sarka? En tus sueños nombrabas a Sarka y deseo saber quién es, delirabas que era una guerrera como nosotras y yo conozco a tal guerrera y quiero copnocerla, hablabas de una rebelión ¿Qué rebelión es esa? Cuentamente.

Mi cuerpo se estremeció de miedo y un sudor frio recorrio mi espalda y comencé a entender la leyenda de Sarka y su significado, tenía que mentir a esa anciana.. Tenia que hacerlo ¿Pero cómo? Sus ojos negros no dejaban de escudriñar en mi mente y sumisamente obedecí sus ordenes y le hablé de Sarka.

Una vez le conté la historia, me sonrió y me dijo.

—Esa niña es la llave para una nueva era ¡Verdad!, un nuevo reino, no es cierto joven príncipe, ve y sálvala.

Le sonrei.

No tuve prisa por marcharme de aquella choza, me acomode en el suelo junto al fuego y me quede observando su movimiento y debí quedarme dormido. Mientras dormía soñé algo de lo mas extraño y os lo voy a contar para que lo sepáis vosotros también.

Sueño

Hace muchos años en Europa central existió una princesa llamada Libuse. Era hija de un rey llamado Kronc y tenia dos hermanas mas; una de ellas maga, y su padre decidió que quien gobernaría la aldea sería su hija Libuse, muchos de esos aldeanos no estuvieron de acuerdo con esa elección de Kronc y se la reprocharon a su rey. Los hombres de aquella aldea no vieron bien que les gobernara una mujer y le pidieron a Libuse que buscara un príncipe para que les gobernara.

Libuse accedió a sus suplicas y mando a su soldados a buscar Premysl a una aldea llamada Stadice.

En esa aldea me encontraba yo. Yo era un humilde campesino hasta que me llevaron a presencia de Libuse y en se momento me convertí en su príncipe y señor.

Meses mas tarde me case con Libuse. Tuvimos tres hijos y creamos nuestro reino.

Nuestro reino era conocido como los Premysildas

Libuse era sabia, tan sabia que profetizo que en ese lugar habría una prospera ciudad y así fue.

Nuestro castillo se encontraba a orillas de un rio llamado Valtva.

Durante la estancia en ese lugar mi amada Libuse tuvo muchos amantes yo diría que demasiados. Pero esos amantes eran de un solo uso: y una vez utilizados les obligaba a lanzarse al rio para ver como se ahogaban en sus profundidades.

Con el paso de los años Libuse murió y la sucedió nuestro hijo pero las mujeres ya no estuvieron contentas y comenzaron su rebelión.

Nuestro hijo mayor intento sofocar aquellas rebeliones sin demasiado éxito.

Las mujeres de la aldea se cansaban de las ordenes dictadas por los hombres y se lanzaron sobre ellos. Estas mujeres estaban dirigidas por una joven llamada Vlasta ávida de poder y sangre y comenzó a exterminar a los hombres de la aldea junto con otras aldeanas.

Vlasta quería ser reina y gobernar sobre los hombres.

Pero los hombres no querían ser súbditos de aquellas mujeres y comenzaron su lucha por sobrevivir.

Vlasta ideo un plan y entre las aldeanas buscó a una joven. Esta joven resulto ser Sarka la ató a una encina y le colgó un cuerno para que lo hiciera sonar. Este cuerno era una señal para ellas poder atacar.

Pero Sarka no sabía su fatal destino.

Mientras Sarka se lamentaba de su cautiverio por aquellos lares pasó un joven que al verla atada en aquella encina se apiado de ella y decidió liberarla de su cautiverio y quedo prendado de su belleza.

Pero aquel joven no sabia las intenciones de aquella joven y se la llevó con él.

Sarka hizo bien su papel y emborracho a los soldados de aquel joven con hidromiel. Y mas tarde cautivo aquel joven con sus encantos una vez lo hizo y hizo sonar su cuerno para dar la señal de ataque a sus compañeras.

Vlasta acudió al lugar matando a los soldados de aquel joven; capturo aquel joven que horas mas tarde torturo hasta la muerte.

Sarka al ver aquello huyo del lugar siendo horas mas tarde capturada y derrotada.

Me desperté de ese sueño sudado e inquieto a mi alrededor solo escuchaba gritos. Olía a quemado y eso me alarmó, alguien entro dando gritos.

—Mi señor que hacemos.

No sabía si se dirigían a mi no.

Se acercaron a mi varias de esas personas volviéndome a repetir.

—Mi señor que hacemos.

—No soy señor de nadie ¿Quiénes sois vosotros?

Seguia en el suelo sin hacer nada y cerré los ojos pensando que solo era un sueño pero....

—Mi señor hemos capturado a una de esas rebeldes que hacemos con ella.

Al oír aquello me levante precipitadamente del suelo y salí fuera. Una vez fuera vi a una joven, su cabello era castaño y a la luz de la luna tenia unos extraños reflejos de mi boca salió su nombre: Aylin eres tú.

—¡Aylin! exclamo ¿Quién es esa? —me preguntó.

Me acerque para observarla mejor, aparte su cabello para verla mejor y ella me escupió en la cara. Esa reacción no me molesto demasiado y mande clavar dos postes en el suelo, cogí su espada y le hice un corte en su cuello, ordene que cubrieran su rostro con un trapo y la colocaran bocabajo en aquellos postes y la ataran.

Una vez hecho me acerque a ella de nuevo y le dije.

—Si quieres vivir te aconsejo que respires pausadamente o morirás en menos tiempo del que imaginas querida. Si no eres Aylin quien eres ¡Contesta!

Su cuerpo se sacudió bruscamente haciéndole brotar la sangre de su cuello.

—¿Quieres morir estúpida?

Se sacudió de nuevo mas violentamente y le broto mas de su cuello sangre.

—¿Cómo quieras?

Camine unos pasos y de repente solté.

—Desatadla y quemar su cuerpo. Separad su cabeza del tronco y clavadla en una estaca y la colocáis sobre un caballo eso alertara a sus compañeras.

—Mi señor...

No me preocupe de quién me llamaba, estaba furioso y necesitaba estar solo.

Me encamine a mi fortaleza. Y al hacerlo fui recto a los aposentos de mi madre y cerré la puerta de golpe gritando: que no me moleste nadie. En ese aposento comencé a maldecir a mi madre, a decir que ella tenía la culpa de todo lo que estaba pasando, que jamás debió de ser reina y mi abuelo eligió mal; que su elección debió de ser otra y no esa, que por su culpa había matado aquella joven aldeana y yo no disfrutaba de todo aquello, lo odiaba y le pregunté ¿Tan sabía eras madre? o lo hiciste creer. a tus subitos. Me gustaría saberlo ¡Sabes!

En mis protestas no me di cuenta que habían entrado y a mis espaldas había una anciana que portaba una bandeja en sus manos, sus manos temblaban y apenas podía caminar y me apiade de ella y le cogí la bandeja y la deposite en el suelo. La acompañe hasta una silla y con voz temblorosa me dijo.

—No debería hacerlo mi rey. Yo solo soy una sirviente.

—Eres una anciana y no deberías hacer estas cosas —le dije ofreciéndole una de jarra de vino.

Sus manos apenas podían sujetar la jarra y le ayude a beber, sus ojos observaban los míos y al verlos...

Un extraño escalofrió recorrió mi espalda otra vez; yo conocía a esa anciana, en que lugar la había visto ya no lo recordaba. Mientras ambos nos mirábamos unos gritos hicieron apartar nuestras miradas.

—¡¡¡NOS ATACAN!!!

Ella tomó mis manos y...

—Tienes que salvarla mi señor es tú destino, tú misión rey Nezamils.

Esos ojos negros donde los había visto. Yo un rey era rey; ya no era un esclavo, no me llamaba Alan sino Nezamils. Yo era hijo de Libuse y Premisilt. Yo tenia que dominar a esas aldeanas y por fin a su rebeldía y eso iba hacer, les guste o no. Seguían gritando y salí a defender mi fortaleza.

Allí estaba Vlasta. No me dio miedo y fui en su busca.

Mientras avanzaba hacia Vlasta algo me resultó familiar en ella, ella era... ¡¡¡IMPOSIBLE!!! —grite

Me retire cobardemente volviendo a mi fortaleza y otra vez me dirigí a los aposentos de mi madre y de nuevo comencé a maldecirla.

Tenía miedo porque Vlasta era Aysha la madre de Aylin y yo... no podía matarla y una voz...

—Debes hacerlo Nezamils es tu destino, ve y lucha.

No podía luchar contra Vlasta, no era un cobarde pero no podía hacerlo, ya había matado a aquella chica y no quería mas muertes, tenía que sofocar aquella rebelión pero no con la muerte de Vlasta.

Me deje caer al suelo y cerré los ojos, mi espada reposaba en mis rodillas, esa puerta se abrió de golpe y la voz de Vlasta resonó en ese aposentó.

—Matadlo.... Lo quiero muerto.

Al oír aquello me arrodille soltando mi espada y haciendo retroceder a Vlasta que empujo a una compañera ordenándole.

—Mátalo.

Esa compañera corrió hacia mi y segundos después su cabeza estaba a mis pies y mi espada en el suelo cubierta de sangre y obligo a la siguiente a lo mismo y su cabeza rodó por los suelos también.

Y obligo a una tercera hacer a lo mismo, pero esta vez no hice nada.

—¿Por qué estas muertes, que ganamos con ellas Vlasta? contesta.

—Mátalo y yo seré tu reina.

—¿Quieres morir? —le pregunté a aquella joven.

Esa joven aldeana soltó su espada dejándola caer en el suelo y salió corriendo y grito a sus compañeras: ¡¡¡ES UN BRUJO!!! Sus ojos... no los miréis ¿Qué le pasaban a mis ojos? -me pregunte.

Vlasta intento retenerlas, pero esas aldeanas estaban demasiado asustadas para hacerle casó. Me levante del suelo dándole un puntapié a la cabeza que tenía delante de mi y cogí la otra con mi mano y le grite.

—¡¡¡QUIERES SER LA SIGUIENTE!!!

Mientras yo me acercaba Vlasta. ella retrocedía. Ese juego duró unos instantes hasta que tropezó cayendo al suelo y soltando su espada. Aparté su espada con el pie y solté esa cabeza sobre sus muslos. Su cara se cubrió de miedo e intento huir.

—¿Dónde crees que vas? Esto no ha acabado.

Intentaba hablarme sin articular palabra.

—¿Y tú quieres ser reina? —le pregunté

—Si —me balbuceo. —Vendrán a rescatarme y morirás.

—Piensas que voy a morir; yo lo dudó mucho, te veo muerta o quizá seas reina en futuro lejano ¿Quién sabe? «Risas»

Me aparté de ella soltando mi espada y...

Me arrodille ante Vlasta y le dije.

—No querías matarme ¡¡¡Hazlo!!! No es tu deseo.

Mis palabras la asustaron y me soltó.

—Estas loco, lo sabías.

—Por ti mi señora.

—¿Cómo? —me preguntó

—No sabes quién soy Vlasta. No deseas saber quien soy.

Me observo y me contestó.

—Solo sé que estas loco ¿Cómo pudieron darte el trono? —me preguntó.

—Me correspondía de por ley -le conteste.

—¿Quién eres? Tú no eres Nezamils.

—Soy tú rey no lo olvides, estúpida y ahora mátame te lo ordeno.

—Un rey no pediría eso.

—Soy un rey diferente y te exijo mi muerte.

Vlasta dio un par de vueltas a mi alrededor y mientras lo hacia observe su cuerpo, no vestía como una amazona, vestía como todas las aldeanas del pueblo solo que ella empuñaba una espada y daba ordenes.

Yo seguía arrodillado esperando mi muerte, una muerte que nunca iba a llegar o si me iba llegar y yo no lo imaginaba. Se escuchaban gritos y mas gritos mi paciencia se estaba acabando y...

—Vlasta...

Ambos nos mirábamos, ambos manteníamos presionados nuestros cuerpos y... mis labios rozaron los suyos.

—¡¿Qué haces?! —me soltó empujándome.

«Risas» —Una mujer con una mente infantil, lo sabía ¿Tienes miedo al amor? ¿Has sido amada?

Pataleo y cogió la espada y me amenazo con ella.

—No soy una niña tengo 17 años.

—Tu comportamiento no es el de una persona adulta sino el de una niña que juega a ser guerrera.

—¡¡¡CALLA!!! me pones nerviosa y no puedo pensar y no soy una niña sino una mujer.

—Una mujer se dejaría amar y tú solo sabes lloriquear y protestar por lo tanto para mi eres una niña Vlasta.

—No lo soy.

—Si lo eres, te creeré cuando vea la mujer que hay dentro de ti.

Sus ojos chispeaban de rabia y su respiración se acelero sus manos temblaban y le hicieron soltar la espada, en su rostro resbalaban unas gotas de sudor, estaba inmóvil sin saber que hacer. Ella me miraba y yo recogí su espada diciéndole.

—Podría matarte, debo hacerlo Vlasta.

—Yo también lo haré. Y sigo diciendo que no eres el hijo de la reina Libuse, eres diferente, él no se comportaría así. Eres un gigante y tienes un extraño color de piel y no vistes como un príncipe ¿Quién eres?

No era un gigante como ella pensaba. Aunque para Vlasta tal vez lo fuera; Pues yo media casi dos metros y ella me llegaba por la cintura y le solté.

—Ya lo he repetido demasiadas veces. Soy Nezamils y mi madre se llamaba Libuse y mi padre se llamaba Premisil ¿Qué más quieres saber?

—No te creó y voy a llamar a tus soldados para confirmarlo. Ellos me dirán la verdad.

«Risas» —Si lo haces morirás y veo que tienes prisa en hacerlo.

—Yo no quiero morir ¿Sabes? Yo quiero ser Reina y lo seré.

—Si que serás reina Vlasta pero no de este reino sino de otro mas lejano. Gobernarás sobre los hombres, ellos serán tus esclavos como lo fui yo.

—¿Por qué dices eso? En que lugar reinare ¿Eres un brujo?

—No soy un brujo Vlasta, soy un mortal como tú, Que espera cumplir los deseos de su señora.

—¿¡Qué señora!?

Me desnude ante ella. Vlasta cerró los ojos para no verme y dio un paso atrás chocando con la pared. Era el momento de poseerla y una vez hecho mi vida dejaría de existir.

—No voy hacerte daño Vlasta, solo quiero poseerte y mi alma descansara en paz. Y tú serás reina ¿No deseas eso? —le pregunté.

—¿Quién eres? —me preguntó de nuevo.

—Tú solo déjate poseer, deja que sea tú esclavo, olvida que soy rey y mírame como a un aldeano mas ¿No puedes hacerlo? contéstame.

—¿Quiero saber quién eres? —me insistió.

—Me preguntas quién soy, te lo diré: Soy quién te hará reina, pero para ello debes hacerme tuyo, ellos se acercan y si lo hacen te mataran ¿Quieres eso Vlasta?

Sus ojos me miraron, sus manos se posaron en mi cuello y me susurro: Quiero ser tuya.

La besé y ella se dejo seducir.

Al alba entraron en los aposentos, era un grupo de aldeas que nos miraron y yo sonreí a Vlasta y le dije ofreciéndole mi espada.

—Ya sabes que debes hacer.

Miró a sus compañeras y les dijo.

—Esperad fuera.

Esas aldeanas salieron del aposentó, Vlasta cogió mi espada la acerco a mi pecho y la presiono sobré el, En sus ojos habían lágrimas y en los míos paz.

—Veté, no te preocupes por mí. Serás reina como te he dicho, y madre de un niño tu decidirás que hacer con él. Veté o te matarán ¡¡¡CORRE!!!

Mientras ella salía entraron unos soldados que al verme en el suelo gritaron.

—¡¡¡HAN MATADO AL REY!!! Buscadla

Jamás la encontraron, huyo hacía el norte y de allí paso al nuevo continente. De ella nació un niño al que abandonó.

Esa dinastía se extinguió por mi parte pero no por parte de mis hermanas que continuaron con la dinastía.

Este sueño se acabo, y ya sabéis la procedencia de las amazonas.

 

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