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4 min
AMAZONAS 9
Fantasía |
08.06.16
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Sinopsis

Continua...

Me quede observándola y me recordó a Aylin, pero no era ella.

Avanzo hacía mi observándome también y al verme exclamó.

—¡No estás preparado! Retírate.

¡Retirarme! —exclamé yo también. Lo estuve pero la pasión desapareció.

—¡Cómo! —exclamó atónita. Eso no puede ser esclavo. Tú tienes que estar listo y no lo estas ¡Fuera!

—No me iré sin haberte poseído, sabrás que es el amor y la pérdida de la persona amada.

—No me sirves ¡A mí la guardia! —gritó.

Me abalance sobre ella besándola y iban a aparte de ella, cuando les soltó.

—Retiraros, no os he mandado llamar.

—Mi reina, el... 

Estábamos en el suelo, yo encima de ella y esa guerrera a mis espaldas esperando una orden y ella comenzó a impaciertarse, su cuerpo no dejaba de moverse y sin darse cuenta fue desatando esa pasión y la observo furiosa gritándole.

—No ves que esta cumpliendo con su trabajo.

—Y los otros mi reina.

—Son todos vuestros y ahora retirate y que no me molesten.

—Mi...

—Aun estas ahí.

Salio hacia atras, murmurando palabras que no llegué a entender y yo quise saber.

—¡¿Otros?!

Su respiración se aceleraba al igual que la mía y me suspiro.

—Haz ese trabajo esclavo.

—No es un trabajo mi señora —le conteste cogiendo sus manos y estirándole los brazos. —¿Quiero que grites de placer?

—Sus ojos no dejaban de observarme y su cuerpo de moverse y yo presione sobre ella, la bese ligeramente y su cuerpo se sacudió bruscamente contra el mío. Besándola otra vez.

Quiso soltarse pero no la deje, mi lengua fue lamiendole lentamente el cuello y sus movimientos eran más bruscos y me di cuenta de ella quería poseerme también.

Mi presión sobre ella fue disminuyendo y nuestro deseo fue en aumento. Lo que comenzaron como caricias se convirtió en una brutal pasión hasta que...

Que su jadeo se transformó en gritó, y ese gritó hizo entrar a su guardia y yo...

—¿Qué ocurre? —preguntó aquella estúpida.

—Nada —contesto mi señora. —Esta haciendo su trabajo, retirate —le ordeno.

—Pero.. usted gritó ¿No es cierto?

—¡¡¡Fuera!!! Y tú continua con tu trabajo. Me gusta.

No proteste, pero esa imbécil me había hecho bajar del climax y tuvimos que comenzar de nuevo y mi señora volvió a gritar y esa idiota entro de nuevo y nosotros.

—¡¡¡Fuera!!! Y no molestes mas le "vocifere" Y mi señora no grite tanto que...

—Tu sigue —me ordeno estirando de mi cuello.

Esperaba que esta vez no hubieran mas complicaciones pero...

Ella volvió a gritar y esa estúpida entro de nuevo y yo...

No pude evitar lo que sucedió. Aysha que así se llamaba la reina de esas guerreras se abalanzo sobre ella y la beso estaba demasiado excitada para yo poder apartarlas y esa tonta demasiado aterrada para saber que estaba ocurriendo.

Las miré durante un instante y ese deseó se apodero de mi también.

Y decidí entrar en su juego también.

Aysha me llamaba con su mano y yo sumisamente le obedecí. Ella debía quedar en estado pero en esta situación no prevista podía suceder cualquier cosa y un miedo me invadió, un miedo que me hizo dudar ya de mi mismo. Porque Aylin de quien era hija.

La puerta estaba abierta y en ella nos observaba alguien. Al verlo le invite a nuestros juegos.

Unos juegos que se prolongaron hasta el amanecer.

Ese amanecer me despertaron a patadas, me levantaron bruscamente del suelo y me vi rodeado por esas fieras.

Aysha se interpuso delante de esas espadas preguntándoles que ocurría y ellas les decían que los esclavos les atacaban y su reina comenzó a reírse y me beso delante de su guardia que la miro extrañada y le preguntó.

—Pero ellos son esclavos y no pueden comportarse así Aysha, nosotras somos sus dueñas y ellos nos sirven y una vez hecho el consejo decide que hay que hacer con ellos. En cuanto a ella —dijo señalando a la guerrera que yacía en el suelo junto aquel joven esclavo debe ser ejecutada junto a él.

Aysha la miró y miro a esos jóvenes diciéndoles.

—Sois libres, abaldonad este lugar y no regreséis nunca más a él.

—Mi señora... —protesto viéndolos marchar.

Saco su arco y apunto contra aquellos jóvenes. Su flecha salió disparada en esa dirección y mi cuerpo les sirvió de escudo cayendo violentamente sobre el suelo y esa joven apoyo mi cabeza en sus rodillas mirando a su reina y esta miro a quien había disparado advirtiéndole.

—Si muere lo pagaras con tu vida.

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