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16 min
AMBAR Y SANGRE - Capítulo dos
Fantasía |
08.06.18
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Sinopsis

La búsqueda continúa y su destino les es revelado.

AMBAR Y SANGRE

Capítulo dos

El amanecer es el momento adecuado, la guardia cambia, por unos instantes la vigilancia tendrá una pausa. El plan de Niall es visitar su tía, arriesgándose a ser descubierto. Debe evitar ser visto por los soldados, hablar con ella antes de que salga de la casa y regresar con Randall antes que salga el sol.

-Loco, loco, vas a entregarte voluntariamente a la autoridad del reino -se burla Randall- sabes que están alerta. Los están buscando y saben que no han podido salir de la ciudad. Si te atrapan no tengo dinero para sacarte de la cárcel -se rio y salió de la habitación.

-Todavía estás débil, la herida no ha cerrado -le recrimina Erin- Debemos esperar que se calme la situación y no seamos el centro de atención.

-No voy a ser capturado -refunfuña Niall- no conoces mis habilidades, mañana en la madrugada iré a interrogar mi tía, debo aclarar lo que pasó y saber dónde están las cosas de mi padre. Además, he tenido la mejor enfermera de la región, de otro modo no me hubiera recuperado tan rápido, pocos días para una herida de esta índole.

Randall hablaba todo el tiempo, contaba historias y chistes; sin embargo, la cena de esa noche estaba siendo particularmente silenciosa. No cruzaban miradas, los sonidos de los cubiertos parecían tener mayor intensidad, evitaban pensar los peligroso que sería el día siguiente. Antes de acostarse Randall apretó con sus dos manos el brazo derecho de Niall, dando a entender que lo apoyaba y que esperaba que no fuera la última vez que lo viera, no le dijo nada y se dirigió a su cuarto. Niall tampoco le habló. Ninguno de los tres pudo dormir.

El cielo todavía se torna negro y Niall sale en busca de sus respuestas, al verlo partir intentan no sentir temor, demostrarle que confían en su pronto regreso. -¿Sabes? el mismo Ultán se encarga de la búsqueda -dice Randall con voz suave- hay gran revuelo por esta situación -Erin siente un escalofrió recorrer su cuerpo al escuchar ese nombre. Ultán era conocido como el general aciago, en el pasado sus destinos se cruzaron y él la buscaba desesperadamente. Ahora vuelven a estar en la misma ciudad y Erin quiere evitar verlo.

 

Niall camina sigilosamente entre los callejones, el frio es penetrante, siente el cuerpo maltratado no se ha recuperado. Por momentos siente que la herida va a estallar, gime y continua su ruta, se esfuerza por caminar sin dificultad. Cruza las calles de los comerciantes, ya hay bastantes preparando el mercado del viernes, se mezcla con los caminantes y transportistas, algunos soldados vigilan, otros los acompañan mientras cruzan puentegrande. Logró llegar a la mitad del recorrido, la parte que sigue será menos poblada.

Cada vez el ruido de los mercaderes se siente más lejano, el vecindario es más tranquilo, llega a las casas de los hombres más adinerados. Busca la casa del vendedor de cueros, golpea la puerta dos veces, debe esperar es temprano, tal vez no están despiertos aún. Pero un hombre llamando a esa hora una puerta es sospechoso, golpea otras dos veces. -Dentro de la casa el vendedor gruñe -¿Quién me necesita a esta hora? Cada vez llegan más temprano a molestar, ¿Estás esperando algún encargo o vienen a hacer un pedido?

-Yo no sé, deja de acosarme, no siempre es algo que yo organicé. Deberías estar más pendiente de las ventas, para que no te sorprendan en la casa -dice la tía de Niall- voy a ver quién llama. Alístate el mercado requiere muchos de nuestros productos -abre la puerta y el asombro la deja paralizada unos segundos- Mira nada más, jamás hubiera esperado esta visita, mi querido sobrino, ¿Qué te trae a mi morada?

-Querida tía -sonríe Niall con ironía- ¿Puedo pasar o es molestia que venga a reunión familiar?

-Sigue, te deben estar buscando, debes haber hecho algo malo.

-No, no, no, algo malo no, esta vez soy yo quien quiere saber que está pasando -entra y siente alivio con el calor de la casa- fui a casa, la casa donde te vi la última vez, pero no había nadie, creo que está abandonada. Porque no hay nadie y está prácticamente vacía.

-La casa vieja, ah sí, para que iba a seguir viviendo allá, esta arruinada, ustedes siempre fueron tan sentimentales, eso no les ha servido de nada. Te fuiste y quedé sola atendiéndola, pensé en alquilar cuartos pero fue peor, más problemas. Pero el destino me sonrió y me casé, decidí vender todo, ya pocas cosas me ataban a mi antigua vida. Así que, si quieres recuperar tu casa, debes arreglarla tú mismo.

-¿Y las cosas de mi padre, qué las hiciste? -Niall alzó la voz.

-No vengas a mi casa a gritarme. Te responderé porque eres el hijo de mi hermano, pero no quiero que vuelvas. Todas obtuvieron un buen comprador, alégrate no se perdieron, alguien les está dando un buen uso.

Niall enfurecido decide no decir nada y quiere irse, le da la espalda a la tía. Desde el segundo piso grita el esposo -¿De qué es esa conversación, está todo listo? -la tía se dirige a las escaleras y le responde- No es algo importante, ya subo.

-No puedo creer que hayas vendido sus trofeos, ni siquiera los pude ver, nunca supe donde los guardaba -dice Niall decepcionado.

-Te diré una última cosa, como despedida -le advierte la tía- ¿Crees que tu padre iba a guardar sus trofeos de cacería en una casa, en medio de la ciudad? No, esas no estaban en la casa. Tal vez tú puedas imaginar un lugar que a él le haya podido parecer más adecuado. Ahora vete, hoy es el día de la semana con más trabajo.

El rostro de Niall adquiere otro semblante, ya sabe donde encontrar lo que busca. Sale de la casa presuroso. No puede dejar de pensar en su infancia, siempre iba a con su padre adentro del bosque, allí le enseñaba todo lo que sabía, cerca de un árbol hueco.

 

Caminaba rápido, ansioso, quería llegar rápido, tanto que se olvidó de su herida y del dolor. El cielo había perdido su color oscuro y se tornaba en azul poco a poco más claro. Por la emoción perdió la concentración y no notó que dos guardias reales lo seguían, les parecía raro un hombre caminando afanosamente con paso cansino. Le siguieron dos calles y antes de llegar al puente lo detuvieron -Identifícate, es posible que hoy pases la noche en una celda -le dijeron posando sus manos sobre el mango de las espadas.

-Soy alguien sin importancia -les contentó sin levantar la cabeza.

-Has escogido un mal día para un paseo matutino, que forma de llamar la atención. ¿Quién hace eso queriendo parecer sospechoso?

-Un don nadie como yo -dice Nial metiendo una mano en su chaqueta- disculpen si los alerté.

-¡Quieto! -Advierte uno de los soldados, desenfundando su espada- No te muevas o perderás uno de tus brazos.

-Tranquilos, solo quiero mostrarles algo que tengo -saca una cajita musical, que había tomado de un estante mientras su tía le hablaba al esposo, la abre y empieza a sonar- vean, tengo esto para vender, hoy es día de mercado, si me apresuro puedo obtener un buen precio. Después del amanecer habrá muchos vendedores. O, ¿No les interesaría comprarla por un buen precio?

-Cierra esa caja, detesto ese sonido. Las baratijas no son de mi interés, vete a vendérsela a otro. Esta guardia cada día es más desesperante.

Niall cruzó puentegrande y al pasar por los callejones le entregó la cajita a un anciano, si la vende le puede ser más útil a él. Pronto llegó a casa de su amigo, golpeo dos veces y cuando le abrieron, entro agitado -Erin, ya se donde está la sangre de Dragón, al fin la vamos a tener en nuestras manos.

 

Pasa la mañana mientras se alistan para ir al bosque del norte -El camino es largo, en los más profundo del bosque -dice Niall- siempre salíamos de madrugada, 4 horas de camino, el tronco seco está donde la vegetación está más tupida. Con mi padre salíamos recién salido el sol, el camino no era tan fácil, colinas, quebradas y animales salvajes. Espero que no le tengas miedo a los animales Erin.

-¿Se te olvida que vivo en el bosque? -responde ella- solo espero que no salga corriendo al ver arañas.

-No lo creo, son mis amigas -sonríe Niall.

Se disponen a partir -Mis amigos, buen rumbo y que la suerte los guie -dice Randall.

-No necesitamos suerte -le dice Niall- nos tenemos a nosotros mismos, ¿Qué más podemos pedir? Gracias por todo amigo, nos veremos cuando el destino lo quiera así.

Pasaron el vecindario donde Niall pasó su infancia y la nostalgia lo invadió, llegaron a la zona de ruinas, pronto dejarán la ciudad y se enfrentará a una vía directa al pasado. Dejan atrás su lugar de estadía y se acercan a una zona de árboles medianos, a medida que caminen se harán más grandes. Pasan las horas, caminan sin detenerse, no hay tiempo para el descanso, solo toman agua para no deshidratarse.

-Detengámonos a comer -sugiere Niall- queda una hora de camino y tengo hambre, no tendremos fuerzas para seguir.

-Tenemos energía suficiente -replicó Erin- comeremos cuando lleguemos.

-Me niego a continuar con el estómago vacío, el lugar al que vamos no se va a mover, unos minutos más, unos minutos menos, no se va esconder de nosotros.

-Hum está bien, comamos rápido -acepta Erin resignada- entre más pronto lleguemos, más rápido acabará este viaje no planeado.

-Parece que no lo disfrutaras -afirma Niall mientras come.

Mientras estaban tomando el almuerzo, oyeron que las ramas de unos árboles se agitaron, no prestaron mucha atención hasta que se escuchó un gruñido, se acercó un oso y miró fijamente a Niall, quien se levantó -No te preocupes yo se lidiar con estos animales, soy experto -rodeó al oso manteniendo una distancia prudente- hay que mantener la calma, mostrarle que no está en peligro, darle paso libre y se irá -el oso lo empujó y este cayó la suelo, adolorido, se toma el costado.

Erin hace un silbido suave, el oso se calma, se dirige hacia le bosque y se va -Menos mal eres experto -ahora es ella quien se burla.

-Ya se iba air sin necesidad de manipularlo de maneras extrañas, tenía la situación controlada- dice Niall levantándose quejumbroso por el dolor en la herida.

Pasó un poco más de una hora, llegaron cerca del final del camino -al bajar esta colina, al lado de unas rocas se haya un árbol antiguo, seco, ahí guardábamos cosas, no imaginaba que mi padre ahí guardaba sus trofeos de cacería -dijo Niall mientras descendían.

Al llegar Erin levanto la vista y vio un tronco gigante que parecía haberse enrollado a sí mismo, sus ramas se extendían como queriendo crear un techo que protegiera del sol y la lluvia. Símbolo del paso del tiempo, ahora es una bóveda de un cazador. Se acercaron, Niall no podía dejar de pensar en los recuerdos de lo que vivió allí -Para entrar debemos subir a las primeras ramas y encontraremos un hoyo suficientemente grande -al estar en el interior, vieron garras, cuernos, pieles entre otras cosas; buscaron, sin encontrar el recipiente con el líquido rojo.

-Debe estar por algún lado -aseveró Niall- no creo que haya dejado eso a la vista.

Erin tocaba las paredes formadas por el tronco del árbol, impresionada por una estructura tan rígida -No está a la vista, tienes razón, debe estar bajo tierra, no percibo cavidades o zonas huecas.

La inspección se alargó y pasaron varias horas, hasta que Niall encontró unas raíces secas -Podría estar acá debajo, pero no tenemos herramientas para remover estas cosas tan gruesas bajo tierra,

Erin se agachó, tocó las raíces secas y cerró los ojos. Las raíces empezaron a moverse y desde adentro de la tierra sacaron un cofre, el corazón de ambos se aceleró, Niall se apresuró a abrirlo y ante sus ojos se presentaron, una lanza pequeña de hueso, uñas de dragón, escamas y un envase de vidrio con un líquido rojo Vinotinto particularmente espeso -querida Erin, ante ti está la recompensa de tu búsqueda.

Erin se lleno de una mezcla de emociones, se sentía, agitada, enfurecida, ansiosa y satisfecha, al fin había encontrado lo que necesitaba para vengarse de Ultán, el general aciago.

 

La noche calma, sin brisa, las ramas de los árboles están quietas, sin ruidos de animales cercanos, sonidos suaves de algunos insectos -Es hora que me digas, ¿Para qué una mujer hermosa necesita tan desesperadamente un caso lleno de sangre?, es extraño, parece un poco tétrico -dijo Niall creyéndose con derecho a inmiscuirse- este viaje fue largo y peligroso.

-Te contraté y aquí está tu paga -Erin sacó la bolsa de monedas de plata, se la entregó y replicó- es suficiente.

-No, no, no, he pasado por mucho; no me vas a callar con dinero -dijo después de tomar la bolsa- era el trato, pero no es normal tanto peligro, merezco saber para qué arriesgué mi vida.

Erin guardó silencio un rato, miro hacia arriba recordando el por qué, suspiró. No quería hablar de eso, se sentó en el piso y dijo con voz de resignación -En un tiempo pasado yo vivía en el castillo, eso ya lo sabes, hubo unos años felices, sin guerras, el rey gobernaba por el bien común, un lugar perfecto. Irónico, nada los es, a pesar de ser indispensable, yo no era la mano derecha del rey, por más argumentos que le diera, la última palabra, la que importaba, la que tomaba en cuenta era la del general del ejército. Tal vez sentía un poco de envidia por el alcance de su influencia, tal vez sabía que sus consejos muchas veces eran nefastos, la verdad, es que era impotencia de no poder solucionarlo.

-Vaya, ¿cómo obtuvo tanto poder? -dijo Niall con asombro- siempre se toman en cuenta las opiniones sabias por encima de las bélicas. Eso es lo realmente irónico, como dices.

-No es de ahora, han pasado varias generaciones para llegar a esta situación. Autoridad ascendente, triunfos militares, confianza en un linaje de generales que pasan el poder a sus descendientes. No se puede pelear contra eso.

-Vaya parece que el reino ha crecido de la mano de sus generales.

-¿Hay alguno que no funcione así? -dijo ella, su tono cada vez se sentía más decepcionado- es imposible hacer que un rey, deje de confiar en sus general de batallas, sino para qué lo tiene ahí.

-Entiendo, pero, ¿qué tiene que ver eso con la sangre?

-Este linaje de generales victoriosos, además de su inteligencia estratégica. Tienen un secreto, de un oscuro pasado, herencia maldita le digo yo. ¿Quién puede derrotar un enemigo inquebrantable?

-Haces muchas preguntas para estar contando una historia. Si no estoy entendiendo mal, este general es inmortal gracias una maldición familiar. Más extraño de lo que esperaba.

-No es una maldición, es un hechizo, necro-magia que pocos son capaces de utilizar. Cuyo ingrediente principal está relacionado con un animal muerto, ya lo adivinas, sangre de dragón. En tiempos antiguos, unos de los enanos más poderosos, creaba objetos mágicos, encargos especiales para pocos privilegiados. El general de aquella época estaba desbordado de ambición y lo obligó a que le creara algo que lo convirtiera en indestructible.  Este decidió forjar una armadura, la más hermosa jamás vista, plateada con adornos de tinte negro, también aplicado a los amarres de cuero. Finalmente decidió convertirla en indestructible, ningún arma podría perforarla. La bañó en sangre de dragón y el hechizo se materializó sobre las piezas de metal. Desde ese día el general nunca volvió a ser derrotado, nadie entendía como lo lograba.

-¿Quieres destruir la armadura?

-Nadie debe tener acceso a tal poder. Por eso el linaje de los generales ha es así, están, poseídos por una ambición de poder desbordada.

-¿Con otro hechizo de sangre de dragón se puede revertir?

-Todo sortilegio tiene su contra-hechizo, después que el enano cumpliera su encargo, anotó en un pergamino la forma de revertirlo, al enterarse el general lo ejecutó con su propia espada, sus descendientes la guardan como trofeo y recuerdo de que nada puede interponerse en su camino. Por muchos años el pergamino estuvo perdido, hasta que un día buscando información en la biblioteca del castillo, abrí uno de los libros más antiguos, con sorpresa lo tomé pensaba que era una leyenda sin fundamento. Desde el día que tuve que huir del castillo me he dedicado a llevar a cabo el contra-hechizo y parece que ha llegado el momento de hacerlo.

-Supongo que ya tienes pensado cómo lograr tu misión, no parece tarea fácil -dice Niall sentándose a su lado- vas a enfrentar todo un ejército, todo un reino. Tal vez no sea imposible, pero suicida, seguro que lo es.

-Pensar en sobrevivir es lo que menos me interesa, debo terminarlo, llevo años planeandlo, no me voy a retractar ahora porque un ladrón me lo dice.

-Oye no soy un vulgar ladrón, te he ayudado con buena voluntad.

-Lo sé, ¿Por qué no me entregaste? 100 monedas de oro por mi cabeza, es una oferta superior a lo que yo podía ofrecerte.

-Nadie podría hacerme una oferta superior- Dice Niall devolviéndole la bolsa de monedas de plata- hace mucho tiempo esto dejó de ser una misión comercial. Se acercó a ella le tomo la cara y la besó -ahora debemos pensar como lo haremos.

-No puedes venir conmigo -dice Erin ofuscada- estás herido y esta misión es personal.

-Error, ahora los dos estamos involucrados, ya no estarás más sola.

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