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4 min
Amigos
Drama |
14.02.20
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Sinopsis

La amistad es aprueba de todo y sin que falte nada.

                                 Amigos

Alfonso y Víctor se conocían desde que eran niños. Sus casas  estaban situadas una al lado de otra, en lo que es hoy el Municipio de Proaza, Asturias. Ambos eran abuelos, pero llevaban inculcados en sus almas el espíritu aventurero. Por tal motivo, no era extraño que, según la situación bélica lo permitiera, salieran a cazar en los territorios aledaños.

Adentrarse en los montes asturianos era un peligro en esa época. En algunos lugares, los Makis (Rebeldes alzados) y en otros, los animales salvajes, influían en la poca participación de los que se aventuraban a realizar incursiones por lugares apartados. Sin embargo, Alfonso y Víctor llevaban en la sangre la valentía de sus antecesores los cuales habían defendido heroicamente el Principiado contra las invasiones foráneas.

Portaban sendas escopetas, cuchillos, en fin, todo lo que pudiera ser útil en una prolongada estadía en campo. Llevaban tres burros, uno de ellos, cargado con las provisiones.

Iban conversando animadamente cuando de pronto sintieron varios disparos. Salieron a todo galope para alejarse del lugar. Al parecer habían entrado en una zona controlada por los Makis. En la carrera, el burro de Alfonso introdujo una de sus patas delanteras en un hoyo y cayó, mientras su jinete rodaba cuesta abajo. Cuando abrió los ojos, tenía delante, a unos cincuenta metros, un enorme oso. Para defenderse, contaba únicamente con su cuchillo. Una rama partida le había perforado la pierna y el pie lo tenía dislocado, por lo que era difícil salir corriendo y poder alejarse del oso que podía correr un promedio de cincuenta kilómetros por hora. Se quedó quieto observando como el animal se le acercaba lentamente. Tenía el cuchillo en su mano y estaba preparado para su inminente pelea. Sabía que tenía toda la de perder, pero no renunciaría  a la lucha. El oso se acercaba más y la distancia que lo separaba de él, era apenas unos diez metros. Apretó con fuerza la empuñadura de su única arma. ¡Cinco metros! Sentía la respiración y el olor característico del mamífero. Inexplicablemente, aquel cuadrúpedo peludo, con su andar lento, pasó a unos dos metros de él sin siquiera mirarlo. Lo siguió con la vista hasta que se perdió entre los árboles. Su situación no era fácil. No podía andar y el burro tampoco. Cortó un pequeño y delgado tronco, lo rajó de arriba abajo y le puso a cada mitad a ambos lados de la pata y deshiló una parte de la cuerda  de la rienda, para enrollarlo en la pata del animal.

Dos días después, al atardecer, Alfonso llegaba a su vivienda. La alegría de la familia fue inmensa, pues todos habían pensado en lo peor.

Esa misma noche, llegó Víctor a visitarlo. ¿Qué te sucedió, amigo? ¿Dónde estabas? Fueron sus preguntas mientras abrazaba a Alfonso.

A partir de ese momento, la amistad se enfrió. Poco a poco se fueron distanciando y cuando Víctor murió, Alfonso no fue al velatorio. Muchos lo criticaron y hasta dijeron que su actitud no era la de un amigo de toda la vida.

  • ¿Por qué ustedes no eran tan amigos como antes? –le preguntó su nieto.
  • Cuando vas a sembrar papas, preparas el terreno y luego cuando comienzan a salir los brotes, los cuidas con esmero. Lo proteges de las malas hierbas y las enfermedades. Llega un momento en que ves la plantación hermosa y vigorosa y eso llena de orgullo al campesino. Sin embargo, puede ocurrir que un mal tiempo destruya parte de las plantas y la cosecha se pierda. Con la amistad sucede lo mismo. Hay que cuidarla hasta  la cosecha y entonces verás que no fue en vano tu sacrificio.
  • Te entiendo abuelo.

 

 

Autor: Pedro Celestino Fernandez Arregui.

 

 

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Obrero del transporte vinculado a la literatura a través de obras escritas de teatro para colectivos obreros. Ha escrito tres libros: "Amor entre Azahares", Cuentos y Poesías de Celestino y La Sangre que Regresa (titulo anterior: El Leon Rojo Memorias de un Combatiente) .Actualmente está jubilado.

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