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7 min
Amnesia
Reales |
19.04.09
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Sinopsis

Abro los ojos. De momento no sé lo que soy. De lo primero que me percato es de mi “consciencia”. Estoy vivo. No sé el tiempo que he pasado inconsciente. Estoy en una sala cuadrangular, formando parte de un conjunto de “elementos” que rodean una superficie ovalada de “madera” ( resto vegetal inerte) que parece que flota sobre la planta del suelo. Dichos elementos se hallan colocados sobre unas estructuras mixtas de un material brillante y otro opaco. Observo que el material brillante resiste las tensiones producidas como consecuencia del peso de los “elementos”. Genéricamente este material brillante es conocido con el nombre de “metal” y más concretamente (según pude saber después), “acero cromado” era el metal específico de aquellas estructuras, a las que comúnmente se les conoce con el nombre de “sillas de despacho de reuniones”. El material opaco es de color “negro”, y debido a su procedencia, se llama “piel” o a veces “cuero”. Posteriormente sabría que el acto en el que me hallaba inmerso se llamaba “reunión de trabajo”.

Los elementos sobre las sillas constan de “manos” y “cabezas” que sobresalen de superficies abultadas, que dan aspecto de no pertenecer a su misma naturaleza, con distinto tacto, distinta apariencia. Sabría posteriormente que aquellas texturas que embutían cierta masa en su interior se llamaban “trajes”.

En las “cabezas” (aún no he llegado a la fase de poder oír), una fisura central de aspecto carnoso (posteriormente recordaría que se llaman “labios”) se abren y cierran repetidamente (la mayoría de las veces por turno), en cada una de ellas. A veces sus “ojos” situados arriba y a ambos lados de la “nariz” y entre las “orejas” (que era por donde supuestamente el sonido u ondas sonoras (más propia y físicamente hablando) habrían de introducirse, siendo además, ( y este punto es importante para comprender el desenlace final), una de las “puertas de la percepción” , más concretamente de la percepción sonora. Esto implica que yo pueda conocer a través del sentido del “oído”. Mediante esa percepción puedo estar en relación con las cosas que me rodean, y, prescindiendo de los caracteres concretos o diferenciales y captar la “esencia”, conocer el “concepto”, conocer el “universal”, referido siempre a “objetos”. Esta necesidad de conocer el concepto era básica en aquella “reunión”, ya que mediante el “lenguaje” sonoro, los conceptos iban a poder filtrarse por mis “oídos” y mediante comprensión y extensión de la concatenación lógica de conceptos representados por “palabras” sonoras, primero me podría llegar la significación de todo aquello y posteriormente (inconsciente a veces, conscientemente en otras ocasiones, según el grado de consciencia que se requiriera para tal operación) yo podría elaborar, interiormente, una “idea lógica” y coherente que pudiera traducirse en el mismo código en el que los “elementos” estaban comunicándose entre sí e intentando comunicarse conmigo ) se dirigían a mí.

Posteriormente descubro que mi Yo también se encuentra embutido dentro de un traje similar al que embutía a todos los demás “elementos”. Es entonces cuando por inducción pienso que los “elementos” que me rodean tal vez sean de mi misma naturaleza.

Yo siento que debajo de mi cabeza hay cierta continuidad. Bajo el “cuello”, la materia homogénea o heterogénea (en ese punto aún no podría distinguir) de la que estoy hecho se extiende dentro de el “traje”, hasta sobre salir de él en cuatro puntos llamados “extremidades”, en el extremo de las cuales se encontraban las “manos” desnudas, tal y como aparecía la “cabeza”, y los “pies”, de distinta naturaleza morfológica y funcional, y que por razones que deduciría posteriormente, andaban recubiertos de una capa elástica y prieta primero, y una carcasa rígida después, lo que más tarde recordaría por sus respectivos nombres comunes: “ calcetines” o “medias” y “zapatos” o “mocasines” . Todo este conjunto descrito se conoce con el nombre de “cuerpo”, y consta de “vísceras” u “órganos”, “carne”, “sangre” y otros fluidos, “piel”, y una estructura interna similar a la de la “silla de despacho de reuniones” pero conformada por un material diferente (cuyo nombre científico es “carbonato cálcico” y es conocida vulgarmente como “estructura ósea” o más simplemente “huesos”).

Por imitación y empatía innata muevo los labios (sin emitir sonido alguno) y sus “ojos” se dirigen a mi figura con un “gesto” diferente. (Por ahí me observan, como los observo yo a ellos, mero silogismo, es otra puerta de percepción, en este caso “percepción visual” y aplicando los universales, extendiendo mi esencia a ellos, ya me incluyo dentro del conjunto de “elementos”, que solo muy tarde ya, supe que podría llamar “compañeros de trabajo” o bien "colegas de trabajo"). Agitan “folios” (dichos “folios” son láminas rectangulares de color blanco con “signos” impresos) con sus “manos”, sin apartar sus ojos de mí. Alguno de aquellos “elementos” o “compañeros de trabajo” comienza a desprenderse de segmentos de su “traje”. Siento un sopor progresivo, en la estancia cuadrangular, la temperatura va subiendo por momentos. Puedo observar cómo en ciertas zonas de algunas “cabezas” (sobre todo las que no tienen “pelo”, que es un conjunto denso de filamentos de diferentes tonalidades y texturas que nace por todo el “cuerpo”, pero que es mucho más denso en ciertas zonas de la “cabeza”) comienza a nacer un brillo debido a un fluido segregado por la “piel”, dicho fluido recibe el nombre de “sudor”, y el brillo se debe a que la luz artificial recibida de las “luminarias fluorescentes” se reflejaba en la superficie lisa y semi-esférica de las gotas de “sudor” diseminadas por toda la “cabeza” y que , al llegar a una cierta concentración, caen formando unos pequeños regueros en la “piel” e incluso pueden llegar a empapar visiblemente las partes interiores del “traje”, comúnmente conocidas como “camisas de trabajar” , sobretodo en ciertas zonas del “cuerpo” conocidas con el nombre de “axilas” o “sobacos”.

Algo no parece ir conforme a como se supone que debería ir. Un “compañero de trabajo” se me acerca y me pone un “folio con signos”, demasiado cerca de mis ojos como para poder distinguir nítidamente aquellos “signos” de tres diferentes naturalezas: había “signos-números” , “signos-letras” y “signos de puntuación”, y lo agita repetidamente. Su “cabeza” tiene color “rojo” y antes solo tenía color “naranja”.
Mi estado interior, había permanecido inalterable desde el comienzo de la “reunión de trabajo”, ahora sé que el “compañero de trabajo” (supe además que no todos los “compañeros de trabajo” son iguales, éste se hacía llamar “Director general”) que me estaba zarandeando se encontraba en un estado de ánimo diferente al mío. Dicho estado de ánimo (él mismo me lo confesaría después del choque que debido al rápido movimiento de su extremidad superior hacia mi “cabeza” se produjo entre su “mano” y mi “cabeza”, concretamente la parte de la misma llamada “cara”), se llama “Estar con un cabreo de cojones”.

Posteriormente a la “hostia” (que así se llamaba el choque), recuperé el oído y por fin pude saber muchas más cosas.

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Llevaba cuatro noches sin dormir por que tenía que preparar unos informes urgentes, que no podrían haberse terminado si diez como yo hubieran estado trabajando un mes entero a jornada completa. Tuve un shock, cuatro días sin salir de allí, apenas sin comer.

Una “compañera de trabajo” me dijo que había sufrido una amnesia temporal por hiperestrés, y sobreesfuerzo.

Estoy muy contento. Por fín sé lo que soy.

Soy un “Yuppie mileurista despedido de una Multinacional”
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Otros relatos del autor
  • A mi me trajo a la memoria ese relato de Cortazar en el que ve partes del cuerpo que su mente aisla. Contemplaba esos labios que describes y recordaba los "estomagos" que él observaba desplazándose.
    Qué experiencia más cárnica. Me ha gustado ^___^. El final es dramático... pero los yuppies no me dan pena. Suelen ser el cáncer de una sociedad... y seguro que los causantes de esta crisis (perdón por el sermón xD).
    a mí me parece ingenioso y bien contado, he de reconocer que a mí tampoco me resulta entretenido, pero como trabajo descriptivo está bien. Desde cuando tenemos una niñita maleducada entre nosotros? a ve rsi cae por uno de los míos, estoy deseando
    a mí me gusta mucho como escribes...puede que este no sea de los mejores que tengas,pero aún así a mí me ha gustado...pero bueno,cada uno tiene una forma de pensar y un gusto distinto...faltaría más que a todos nos gustase lo mismo!!! lo que si pienso es que hay formas y formas.... un beso efímero!
    A veces un mal comentario puede hacer mucho daño... pero tú no hagas ni caso, escribe lo que sientas, aquí no somos profesionales ninguno... y si no atacamos con groserías a las personas, creo que cada uno escribe con su estado de ánimo... a mi me ha parecido una forma muy original de narrar un suceso... que espero que no te haya sucedido... A mí sí me ha gustado tu relato, sigue escribiendo no te desanimes, ok? Un besito.
    Mira, esto es sencillo. Me aburre. ME ABURRE ¿vale? tu forma de narrar no me engancha. Tendrias q mirar quien es el dolido en verdad en todo esto. besitos.
    Pues a mi me parece que si tiene valor literario, esta bien escrito, es entretenido, original y con cierto toque de humor. Realmente no entiendo el concepto de literatura que tienen algunas,que pena
  • Bueno. Hace años que no publico aquí. No escribo poesía ya. Pero hoy escribí esta y quería compartirla con vosotros.

    Una carta llena de trolas y de poyadas justificando tu falta de coraje y mintiendo acerca que lo que realmente querías esa noche. Esa noche querías sexo. Y no lo tuviste.

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