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2 min
Amor Gourmet.
Terror |
28.06.18
  • 4
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Sinopsis

Los rasgos de la locura, en ocasiones, comienzan con el amor...

                                                           AMOR GOURMET.

 

 

Este parece ser un buen comienzo...el comienzo de un cuento.

Aunque no todos lo comprendan. Y  les agrade. Habla sobre el amor. Y la muerte.

 Deja entrever otras cosas,  obsesión,  miedos, soledad, locura... La quería, eso era indiscutible. Por eso elegí sus pies. Con poca pintura en sus uñitas pequeñas y frágiles. Parecidas a pompones o cascabeles. Tobillos finos. Muslos apetecibles. Seguían sus manos. Parecidas a las alas de mariposas. Etéreas. Y sus brazos, donde luego de amarnos salvajemente y al mismo tiempo con toda la lentitud del mundo, descansaba mi cabeza. Llena de miedos e intrigas...y sospechas. Su cuello fué otra parte especial. Allí se desgranaban mis besos. Allí nacía su risa y su voz cantarina. La extraño, claro. Pero era necesario tomar una decisión y creo que, aunque muchos  no estén de acuerdo, fué la mejor.

No es por vanagloriarme, pero también la más inteligente. Sus senos, su ombligo, la curvatura de su espalda, quedaron para lo último. Ella lo intentó todo, es cierto. No de la forma más correcta, pero lo que sucedió era inevitable. Cuando me preguntaron, dije:

 “...el lunes arranqué con una buena parrillada, el Martes hice descansar a mi mucama y ayuné. El Miércoles, siempre al mediodía, ya que no suelo cenar, dispuse un menú con preparados al horno. El Jueves, frituras y  frutas. Viernes, ensalada y el Sábado  y Domingo terminé con cazuelas... Justo ese Domingo me puse a recordar sus ojos, saben que en ellos se guarda, cuando uno muere, por ejemplo, durante unos segundos, la última imagen. Debía ser la mía. No fue una buena experiencia, pero todo estaba muy sabroso, soy buen cocinero...recuerden. La policía estuvo unos días buscando sus restos...qué gracioso. A nadie se le ocurrió ni siquiera imaginar mi estrategia. Ni lo sospecharon. Era casi una obviedad... La oscuridad de mi espíritu, seguramente, junto con mis celos enfermizos...me llevaron a esto. Ahora lo confieso y por las dudas, les aconsejo, no se pasen con los condimentos, elíjanlos con cuidado, no todos acompañan bien la carne humana...”

                                                                       FIN

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