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8 min
Amor. Tiempos Modernos.
Amor |
22.03.13
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  • 9
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Sinopsis

Dedicado a ender por lo gran persona que es y por la enorme labor que hace como usuario de TusRelatos.com. Ahí a la derecha se puede comprar su ebook, en Amazon, editado por TusRelatos.com junto con otros ebooks de compañeros de la web.

-¡¿Otra vez con ella?! –gritó Blanca desde la puerta de su estudio.

En apenas un segundo, José Luis se volvió, se guardó el pene erecto en los calzones,  cerró el monitor del portátil y se levantó.

Blanca se quedó mirándolo furiosa, se giró y se fue pegando un portazo.

Estuvo a punto de gritar que no era lo que parecía, pero era exactamente lo que parecía. Por quincuagésima vez. José Luis se llevó la mano a la frente, se apretó los ojos, lanzó un profundo suspiro y se dejó caer sobre la silla del escritorio.

Lentamente abrió el portátil y vio que el video ya había terminado y se había quedado parado. Se podía ver como presentación del video un primer plano de Rebeca con la boca demasiado ocupada.

Cerró pornotube, apagó el ordenador, guardó el papel higiénico en el cajón del escritorio y salió en busca de Blanca. La encontró llorando en el sofá, abrazada a una almohada.

-Nena...

-No –contestó tajante mientras hundía la cara en la almohada.

-Nena... –le dijo mientras le acariciaba la nuca y se sentaba a su lado en el sofá.

Blanca se dejó acariciar sin dejar de llorar. Levantó la cabeza y lo miró fijamente.

-Otra vez, José Luis... Otra vez... –le reprochaba mientras agitaba la cabeza.

-Lo siento, nena, yo no...

-¡Tú sí!

-Lo siento... –musitó mientras le acariciaba la mejilla.

Blanca le apartó la mano de un empujón y se levantó corriendo del sofá.

-¡No me toques! –gritó lanzándole el cojín-. Encima te huele la mano a polla. A mí no me toques. Ve a ver los videos de la puta esa y déjame en paz.

José Luis se quedó sentado en el sofá. Escuchaba a Blanca dar portazos y gritar por toda la casa mientras él miraba fijamente el televisor apagado, sin saber bien qué hacer.

Por curiosidad se olió la mano y se admitió que ella tenía razón. Se levantó y fue al aseo a lavárselas.

Al salir del baño vio que Blanca había vuelto al sofá y lo esperaba con el portátil apoyado sobre las rodillas. José Luis fue y se sentó a su lado sin decir nada.

-Quiero verla –le dijo Blanca con determinación.

José Luis no entendió lo que le quería decir hasta que la vio entrar en la página porno.

-No hagas eso, por favor –le pidió haciéndole gestos con las dos manos como si le pidiera que tirara el arma al suelo y desistiera de robar el banco–. No lo hagas.

Pero Blanca no hizo ni caso. Introdujo el nombre de Rebeca en la búsqueda y no paró hasta dar con videos suyos. Encontró una película, una eterna película porno de 120 minutos y le dio al play.

En la primera escena, Rebeca hacía una sesión de stripper ante un montón de bien dotados babosos. En cuestión de segundos pasaba de ir vestida de colegiala a terminar desnuda. La escena devenía en un brutal bukkake final que casi le provocó una arcada a Blanca.

Por mucho que José Luis se empeñaba en pensar en poesías, en que tenía que continuar su saga sobre la Hermandad y en el frío que hacía esa mañana por Madrid, no pudo evitar tener una erección. Blanca al darse cuenta se puso a llorar en silencio mientras veía cómo Rebeca era abducida por un ovni a la salida del metro.

Los tres actores pintados de verde le decían que habían venido al planeta tierra a estudiar los comportamientos sexuales de los especímenes humanos y que con sus ondas penetrales iban a sondear su cuerpo. Veinte minutos de felaciones y penetraciones a tres bandas.

La película terminaba con una escena lésbica de lo más insatisfactoria entre Rebeca y sus compañeras de piso, también universitarias y strippers, tras huir de la nave espacial.

En silencio, Blanca cerró el portátil y lo dejó sobre la mesa. Lanzó un suspiro y se secó las lágrimas.

-Es guapa –dijo al fin, serena.

-Sí.

-Aunque ese rubio de bote le sienta fatal.

-Sí.

-Y  tiene las tetas algo caídas.

-Sí... –contestó diligente José Luis.

-Es una puta.

-No, es actriz porno –intentó defenderla a la desesperada.

-Ya me dirás la diferencia.

Los dos se quedaron en silencio y de nuevo Blanca se puso a llorar. Poco a poco los jadeos fueron subiendo de intensidad y empezó a chillar y a patear como una niña pequeña. Se acercó a él e intentó pegarle pero José Luis se echo hacia atrás y se apartó.

Blanca empezó a lanzar cosas pero José Luis, con experiencia, las esquivó hasta llegar a la cocina para resguardarse.

-¡Después nunca quieres hacerlo! –gemía Blanca desde el salón-. ¡Nunca quieres hacerlo! ¡Solo quieres verla a ella!

 Estuvieron discutiendo toda la tarde y al final, entre lágrimas de los dos, Blanca le volvió a dar una última oportunidad. Todas las veces que lo había pillado viendo videos porno de Rebeca seguían el mismo patrón: Lo pillaba, lloraba toda la tarde y, al final, tras lanzarle medio piso, lo perdonaba. Esas noches siempre dormían abrazados, como si fuese la primera vez que se acostaban juntos.

A la mañana siguiente se levantó y Blanca ya se había ido al trabajo.

José Luis estaba de vacaciones, así que se encargó de recoger el desastre del día anterior y de poner en orden la casa.

Cuando terminó, se metió en el estudio y se puso a trabajar en el relato que le había pedido la editorial. Trataba sobre el primer amor, sobre la pérdida de la virginidad y de la inocencia. Sintió que la melancolía lo invadía y, dejándose llevar por ésta, se levantó y se puso a rebuscar entre los archivadores.

Al final la encontró. Entre todos los recuerdos y cartas, allí estaba. En la foto aparecía José Luis con catorce años y, a su lado, con una sonrisa inocente y el pelo castaño, estaba Rebeca, aunque por aquel entonces era simplemente Laura.

 Entonces la recordó en aquella primera vez.

Los dos acababan de llegar del cine y en casa de Laura no había nadie. Se pusieron a besarse lentamente y, entre juegos y risas, se desnudaron. El cuerpo de Laura aún tenía rasgos de niña, pero para José Luis era toda una mujer, con aquellos pechos pequeños y sonrosados, con su cadera ancha y aquel vello púbico negro y tierno que crecía entre sus piernas.

Se metió en su cuerpo y notó como su carne perezosa lo iba envolviendo lentamente, mojándolo con su interior. Unas lágrimas se dibujaron en los ojos de Laura pero poco a poco ese primer dolor se tornó en placer.

Cuando estaba a punto de llegar al fin, la puerta se abrió de repente y el padre de Laura le asestó un guantazo que lo lanzó a un metro de la cama. Cogió la ropa del suelo y miró atrás para ver por última vez a Laura, allí, llorando en la cama, tapándose con las sábanas y escuchando cómo su padre le decía que la iba a meter a un internado de monjas.

No la volvió a ver hasta que una noche furtiva, viendo porno a escondidas, la descubrió en un video.

José Luis se acordaba perfectamente de ese video, lo había visto decenas de veces. Volvió a la mesa del escritorio y dejó la fotografía al lado del portátil, lo abrió y entró de nuevo en pornotube. En unos segundos pudo ver, por quincuagésimo primera vez, cómo Rebeca mostraba aquel cuerpo redondeado de mujer con aquel vello púbico aún intacto.

Sintió de nuevo esa llamada latente que sentía cuando pensaba en Laura, esa necesidad de terminar aquello que no pudo ser. Miró el reloj y vio que Blanca aún tardaría en llegar. Se bajó el pantalón, sacó el papel higiénico del cajón del escritorio y empezó a masturbarse lentamente, como si volviese a hacer perder la virginidad a Laura, dejando que sus ritmos y su dolor fuesen los que lo guiasen mientras veía aquella cara sonriente en la fotografía.

Cuando estaba a punto de correrse, de repente, un grito lo lanzó a un metro del portátil:

-¡¿Otra vez con ella?! –gritó Blanca desde la puerta de su estudio.

 

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  • Hola, Vernedi. Primero, ¡gracias por compartir este relato con todos nosotros! Bueno, me pareció que tiene un toque de comedia, drama, pero sobre todo es algo que ocurre día a día con las parejas. Sin embargo, es muy original, porque el desenlace de la historia es único, aunque el pobre siga traumado porque no pudo terminar lo que empezó con Laura. Me he sentido mal por la pobre Blanca, que está en blanco con respecto a qué sucede con su chico, y estoy segura que estará pensando que es porque no basta para complacerlo; pero esto también nos recuerda que no debemos de juzgar sin antes conocer las dos caras de la moneda. ¡Hasta la próxima! Un saludo.
    Nos has traído una historia para reflexionar y de manera diferente. Un secreto guardado con el que no quiere ni compartir con la que es ahora su compañera. Un secreto que le lleva hacia la nostalgia de lo que pudo ser y no fue... Me gustó como mezclas humor y amor y sexo...
    Me ha encantado. Yo también considero una gran persona a Ender
    Dicen que el primer amor nunca se olvida (en este caso no sé si es el primer amor o el primer polvo) pero desde luego es una suerte poder recordarlo de esa manera. Suerte para José Luis y Blanca.... pues qué quieres que te diga, a lo mejor que debería aprender a unirse a los festines de su novio. Así se lo pasarían bien los dos. Un relato muy fácil de leer y con un toque de humor fantástico. Besos
    Hola Venerdi, ta bien la cosa; un escritor que se prende de una falda; efectivamente los tiempos han cambiado y a todas nosotras nos molesta que nuestra pareja se interese por otra chica más guapa, pero con el tiempo y la madurez nos acostumbramos y todos esos vídeos nos parecen una cosa normal, un guión escrito por supuesto por un hombre a los cuales todas esas fantasías os molan mucho; pero llegas a una edad que ya se te escapa la vida por ya os veis viejos aunque no lo seáis y disfrutas de otras cosas diferente y os conformáis con una sola cosa, vivir al límite el día a día y dar el asalto una vez por semana por que es complicado todos los días. Un saludo.
    No me veo reflejado en el protagonista porque mi realidad es otra, pero el protagonimo es un homenaje que agradezco a Venerdi, gustoso de ser devorado por la mirada, como dice Lucia. Y es cierto que estoy de vacaciones, sin un duro, pero de vacaciones. Pdta: Para que eso de "otra realidad" no se malinterprete, diré que mis hábitos sexuales son heterosexuales y variados. ;)
    Pues pienso lo mismo de Venerdi, que os rasqueis un poco el bolsillo y compréis alguno de mis ebooks por menos que un paquete de tabaco. En cuanto al relato me encantó ser el protagonista, excepto por eso de no terminar la faena, que frustra. De reminiscencias y nostalgias algo sé, por supuesto, ayer las rememoraba junto a un grupo de amigos que nos reunimos periodicamente, amistad que dura desde los quince años.
    Un relato hilarante y melancólico a la vez. Me pregunto qué pensará Ender de todo esto...
    Vaya,Ender se debe sentir afortunado de ser el muso de un relato. A veces,escribimos y no estamos acostumbrados a ser el actor que se pone frente a la cámara,para que le devoren con la mirada. Buen relato ágil, la nostalgia que se queda en un eterno presente,los bucles y los humanos con su condición inestable y extraña. Y de nuevo el sexo, que nos mueve y siempre hay algo detrás. Relato perturbador y nada menos que narrado en tercera persona, algo a lo que no nos tienes acostumbrados. Un aplauso a la musa y al escritor.
  • Aquel día Sugar bromeó con que algún día me iba a dar el susto de mi vida. Lo dijo mientras desayunábamos en la terraza de aquel bar, en la plaza que había detrás de su piso...

    Un poema para demostrar que de algún modo sigo vivo. Como siempre, "Sin respiración" en Amazon junto a escritores de TusRelatos.

    Uno de esos poemas en los que me permito más licencias -aún- de las habituales. "Como un fantasma tras la cortina de mis-tus ensoñaciones...

    Otra parte disgregada de la unidad. La vida crece, se ramifica. Si se desea, se puede leer un relato previo llamado "Con Sugar" -en mi perfil-, si bien, como siempre, es un relato independiente. "Me gusta pensar, también, que era algo venenoso para lo que sólo Sugar tenía antídoto."

    LucíaClementine me recomienda la versión de Nancy Sinatra de la canción "Bang bang (my baby shot me down)" que pasa a ser el título de este relato antes titulado "La vida en su teatro".

    "Application Error" es que te pregunten si le quieres y no encontrar respuesta. [¡Rayos!]

    "La Atlántida es el único refugio en el que existen las segundas oportunidades." 480kmdepalabras.blogspot.com

    desarraigar. 1. tr. Arrancar de raíz una planta. // 2. tr. Extinguir, extirpar enteramente una pasión, una costumbre o un vicio.

    A ver si se anima la web con este pequeño homenaje a la fatalidad. Más en 480kmdepalabras.blogspot.com.es

    Dedicado a ender por lo gran persona que es y por la enorme labor que hace como usuario de TusRelatos.com. Ahí a la derecha se puede comprar su ebook, en Amazon, editado por TusRelatos.com junto con otros ebooks de compañeros de la web.

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Estoy por encima del bien, del mal y de las estrellitas.

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