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6 min
Amor y dolor bajo los olivos
Amor |
08.06.19
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Sinopsis

A veces es mejor no saber un secreto que te puede destrozar la vida para siempre.

En un pueblo de la sierra de Córdoba. Año 1853

Sara recibió a su prometido Felipe después de dos meses largos sin verlo. El era un mensajero que llevaba cartas y otros documentos por toda Andalucía y otras regiones. Era un buen jinete y su caballo era un fiel compañero. Ahora que empezaba la canícula y el calor era sofocante, la pareja podrían disfrutar de algunos días para estar juntos aunque debían moderar su pasión ante el resto del pueblo, ya que todavía no estaban casados y sobretodo a ella le pedían decencia y que cuidara las formas. Felipe era deseado por muchas mujeres pero ya había entregado su corazón a Sara y pronto la llevaría al altar. Eran tiempos convulsos en la zona, los bandoleros robaban a sus anchas y también habían asesinado a los que se resistían y no entregaban su dinero o los objetos de valor como joyas. A pesar de todo, Felipe sólo tuvo que guiñar un ojo para que su adorada Sara lo entendiera. La subió a lomos de su caballo y se alejaron del pueblo ante algunas miradas femeninas envidiosas. Tras casi una hora de viaje, llegaron a un campo de olivos donde se respiraba paz. Allí Felipe despojó a su amada del constreñido corpiño, las enaguas y el vestido de color azul hasta dejarla completamente desnuda. La gente poco imaginaba que se amaban con pasión, creían que era una pareja que aguantaría hasta la noche de bodas pero no…ambos eran demasiado fogosos para esperar. Su primera vez fue en aquel olivar y ahora era su refugio. Las cigarras cantaban sin parar, las palomas arrullaban y soplaba un aire caliente y seco que parecía un infierno de fuego. Los dos se amaron de manera intensa, mirándose con dulzura mientras se recuperaban de la cúspide del placer.

Una semana más tarde Felipe tuvo que volver a marcharse pero le prometió a Sara que esta vez volvería antes. Al día siguiente de su marcha, Sara estaba cosiendo y se detuvo un instante para sonreír y ponerse la mano en el corazón, suspirar y pensar lo feliz que era. De pronto aporrearon la puerta con impaciencia y ella fue a abrir. Era una vecina que lloraba y tenía el rostro desencajado. Solo balbució: “Ha ocurrido una desgracia”.

Cuando Sara supo lo ocurrido, se quedó pálida y cayó fulminada al suelo. Al recobrar el conocimiento pensó que era una pesadilla, pero no…Felipe había sido cruelmente asesinado con un tiro de escopeta. Habían sido los bandoleros para robarle. Y el caballo también estaba muerto. El dolor invadió su cuerpo, su mente, era un espectro que temblaba, estaba conmocionada. Quiso despedirse del amor de su vida pero no la dejaron. Aludieron que su rostro estaba destrozado, y que era mejor recordarlo en vida. Lo enterraron y Sara estaba desgarrada de dolor, era un calvario. No dejaba de vomitar por los nervios, no comía, no dormía, y encima no podía dejar de soñar con él y se despertaba llorando con angustia. Su madre intentó esconderle el vestido de novia que hubiera tenido que ponerse el 20 de septiembre pero se negó.

Pasaron los días y Sara no levantaba cabeza. Un hombre que siempre la había rondado, tiró el anzuelo para ver si ahora podía hacerla suya. Sara le pidió que la llevara a un lugar y él con su carruaje, accedió. Sara quiso ir al campo de olivos, su santuario, su paraíso, su rincón de amor. Ya no le pareció igual. Ahora se fijó en los troncos retorcidos de los olivos y así se sintió ella, hueca por dentro, arrugada.

Pasaron varios años y Sara seguía sin poder olvidar a Felipe y era de las pocas solteras del pueblo que se acercaban a los 30 años y te consideraban una vieja si no tenías hijos. A pesar de las reticencias, accedió a casarse con su pretendiente, un hombre que le daría seguridad y compañía. A pesar de que intentó quedarse embarazada, era como si su cuerpo se negara y es que el recuerdo de Felipe era demasiado fuerte.

Hacía diez años que Felipe había fallecido y Sara se enteró que había habido un devastador incendio que había calcinado buena parte del olivar, quedando todo lleno de cenizas, con los troncos de los árboles ennegrecidos. Parecía que todo lo relacionado con él, tuviera que desaparecer y así entristecerla más. Poco imaginaba Sara que faltaba la puntilla más dolorosa. El día 18 de septiembre era el cumpleaños de Felipe y aquella mañana se acordó mucho de él. Un mensajero le trajo una carta a su nombre y ella esperó a la tarde para leerla, a pesar de que no llevaba remitente. Cuando la abrió y empezó a leerla, no podía creerse lo que estaba escrito:

Felipe no fue asesinado por los bandoleros. Fue una mujer del pueblo que contrató a un mercenario para que le pegara un tiro con la escopeta. Te tenía celos, envidia y deseaba a Felipe a toda costa. Si no era para ella, no sería para nadie más. Y de paso te mataba en vida a ti también. No quería que tuvieras ningún recuerdo de él, ni siquiera su caballo, y por eso también lo hizo matar. Es doloroso saber la cruda realidad pero no quería irme de este mundo, ahora que me quedan pocos días, para que supieras la verdad. Dios nos perdone a todos.

Y Sara tembló de dolor, sus heridas, sus cicatrices volvieron a despertar y miró por la ventana. El cielo estaba gris, amenazaba lluvia. No dijo nada a nadie, pero cogió un poco de dinero y se fue del pueblo para alejarse del dolor. Subió a un carruaje que iba al norte de la península y pensó que ya era hora de empezar una nueva vida.

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Comentarios
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  • Muchas gracias Serendipity y Francesc por vuestros comentarios y valoraciones. Saludos
    Una hermosa historia, y muy bien contada, y yo ya me veía en este pueblo andaluz. Ciertamente el "diablo" de la envidia,los celos tiene un poder enorme en el ambiente, y hay que tenerlo en cuenta, porque si te descuidas acabará contigo. Se habla del amor generoso, pero por lo general predomina el amor posesivo y egoísta. Ya sé que las mujeres de este territorio soís tremendamente guapas y atractivas.
    Hermoso y triste relato. ¿Cómo es posible que alguien pueda ser tan maligno? Me gustó, Tash! Un abrazo!
    Permíteme un comentario querida Tash, este desgraciado suceso que cuentas es una consecuencia más de la condición humana, los posesivos celos. Ni heteropatriarcado ni puñetas. Los celos, el sentimiento de posesión sobre la persona amada, sea del género que sea. El matrimonio, como afirmación legal de que dos personas deciden vivir en común no es más que eso: un acto administrativo. Si los contrayentes deciden hacerlo ante un altar es accesorio, ya que también pasan por el juzgado. Yo no creo que tengo relación una cosa con la otra. Pero bueno, es mi opinión, y tampoco quiero convencerte. Un beso.
    Muchas gracias Gabrielle por tu comentario y valoración. Ojalá hubiera terminado de otra manera, pero fue lo que sucedió. Lo descubrí recientemente en una constelación familiar y entendí entre otras cosas, la causa por la cual rechazo el matrimonio. Saludos
    me deja Vd. con ganas de más. Porqué finalizar una bella historia de amor de esta manera?
  • Creo que el corazón es el órgano de cuerpo que más sufre en silencio...

    Me parece lamentable que se manipulen o inventen las noticias,sobretodo si perjudicas a alguien o algo.

    Muchas veces encuentras al amor de tu vida pero todo es más complicado de lo que parece.

    A veces necesitamos un empujón del universo para apartar de nuestra vida, aquello que no nos hace feliz

    Un monstruo nos rodea y ya ha atrapado a mucha gente en sus redes (Y nunca mejor dicho)

    Estamos en el siglo XXI pero todavía nos queda mucho por aprender, tolerar, respetar, rectificar, entender...

    A veces lo que empieza con una inocente diversión, desemboca en un abismo, en un alud de destrucción que arrasa todo lo que encuentra.

    A veces es mejor no saber un secreto que te puede destrozar la vida para siempre.

    Todos tenemos una asignatura preferida en la escuela y otra que nos amarga.

    A veces quien menos pensamos, nos puede ayudar sin juzgar.

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Mi verdadera vocación hubiera sido ser periodista en una redacción de periódico. Esta maravillosa web nos permite escribir tanto para satisfacción propia como para compartir con los demás. GRACIAS POR LEERME. Saludos.

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