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11 min
Ámsterdam
Drama |
14.07.13
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Sinopsis

Entró por el sendero de piedras hacia su casa y vio la puerta abierta. Movió sus ojos hacia un lado y pateó algunas piedras diciendo, “¡Demonios!”, entró y la puerta del cuarto de Nicole estaba cerrada y la del baño abierta. John le dijo, “Dejas abierta la puerta del baño, abierta la principal, pero cierras la tuya”

“No te quejes”

“Un día van a entrar ladrones y te van a matar”, John tocó su nariz y fue al baño y se miró al espejo diciendo, “Mira como me dejó la nariz ese maldito gay”, mientras se miraba al espejo, un silencio invadió la casa. Luego de ese silencio, Nicole dijo, “¿Quién te golpeó?”

“Ahora si preguntas”

“Sólo lo hacía”

“Y yo lo hacía cuando preguntaba también”

“Ah ya, pareces un niño”, hubo silencio. John preguntó, “¿Y qué haces allí?”

“¿Qué te importa?”

“¡¿Ves lo que digo?! Trato de hablar contigo y tú me contestas de ese modo. Tu eres la niña”, John lanzó la puerta de su cuarto. Nicole estaba sentada en su cama con las manos en su cuello y desde allí escuchó la gaveta abrirse, ella cerró los ojos y frunció el ceño. Miró hacia la izquierda y en ese momento deseó tener una enorme ventana para ver hacia afuera aunque estuviera lloviendo o nevando. Toda la casa estaba vacía, parecía como si no hubiera nadie. Siempre en las tardes era así. Nadie hablaba y en la hora de la comida no se veían y comían viendo hacia abajo o hacia los lados.

Eran las siete de la noche y nadie salía de sus cuartos; hasta que John rompió aquel largo silencio diciendo, “¿Qué harás hoy?”

“¿Qué te crees que soy? Cocina tú, ya estoy harta de ser la que cocina”

“¿Entonces quién cocinará?”

“Hazlo tú”

“No sé cocinar”, dijo él mirando alrededor.

“No me interesa”

“Me caes tan mal. Yo tampoco te aguanto y pensar que lo hacía. Dios, ¿qué ha pasado con nosotros?”

“Déjate de cursilerías, estás drogado”, John salió del cuarto y golpeó la puerta del cuarto de Nicole y le dijo, “Cocina, tengo hambre”

“Pues entonces muérete de hambre”, John se enfureció aún más y pateó la puerta. Nicole  se enderezó y dijo, “¡Idiota!”

“¡Ojalá te mueras maldita perra!”

“¡Pues tú serás el primero en morir!”, Nicole sintió miedo y lo escuchó coger de la gaveta algo y lanzar la puerta de la casa al salir. Nicole vio a su alrededor y unos segundos después empezó a llorar.

 

John metió sus manos en las bolsas y caminó algo enojado hasta llegar al bar más cercano. Entró al bar y se sentó en las sillas de mostrador.

“¿Qué quiere?”, dijo el cantinero limpiando un vaso de vidrio. John frunció el ceño preguntándose lo maleducado del cantinero y le dijo, “Algo fuerte para emborracharme”,  el cantinero se rió y le dijo, “¿Y cuál es tu problema?”

“No soy como esos borrachos que se sientan aquí y se ponen a llorar y a contar todas las estupideces que pasan en sus vidas, sólo sírvame algo fuerte”, el cantinero dejó de sonreír y se irritó; le dio un trago de un Johnny Walker Azul.

“Gracias”, empezó a tomárselo muy rápido. Se tomó más de dos copas y ya  se sentía ebrio. “Deme otra”, dijo viendo hacia afuera.

“No señor, creo que no le alcanza”

“Tengo $ 20”

“Son $ 27, señor”

“Oh, demonios”, John se puso de pie y cayó al suelo. Una mujer se le acercó y lo levantó del suelo. El cantinero la vio y le dijo, “Llévatelo de aquí, tiene $ 20, aprovéchalos”, ella llevó a John a un cuarto que estaba atrás. Lo lanzó a la cama y le quitó los zapatos y del pantalón le sacó la billetera. Vio el dinero y lo sacó diciendo, “Tienes muy poco, pero de cualquier manera me acostaré contigo, eres muy guapo”, la mujer se quitó los tacones y John cerró los ojos y se durmió. No supo qué pasó.

Abrió los ojos y miró a su alrededor; todavía estaba un poco ebrio. El licor era fuerte. Se levantó  y vio que su pantalón estaba desabotonado y la faja estaba en el suelo. Sus zapatos estaban debajo de la cama. No dijo nada, sólo cogió su calzado y se puso la faja. Miró su billetera vacía y no supo porqué. Salió del cuarto y vio al cantinero limpiando el mostrador. John lo vio y el cantinero le preguntó, “¿Cómo te fue con Louise?”

“¿Quién?”, el cantinero negó la cabeza y siguió limpiando. John salió del bar y en la puerta preguntó, “¿Qué hora es?”, el cantinero miró el reloj y contestó, “Ocho”, John caminó despacio hasta llegar a la casa. La puerta principal estaba abierta. John llevó su cabello hacia atrás y pateó la puerta. “Maldita sea”, cerró la puerta. Estiró los brazos y fue a su cuarto. Cerró la puerta tirándose a la cama.

En la tarde Nicole llegó, abrió la puerta y entró cerrándola. Fue al cuarto de John y lo vio boca abajo. Nicole puso su bulto en el suelo y se acercó a él, miró la gaveta cerrada y lo movió viendo hacia el techo. “¿John?” ¿Dónde estabas?”, John difícilmente abrió los ojos y la vio diciendo, “¿Louise?”

“¿Louise? ¿Estás soñando otra vez? Hoy no fuiste a trabajar…no sé qué vas a hacer”, se alejó de él y continuó, “Hubiera deseado sacar mis estudios y no trabajar en un chiquero. Hubiera deseado viajar a…”Nicole bajó la cabeza y John ponía atención aunque no se notara. Nicole sostuvo sus lágrimas y dijo, “Quiero ir a Ámsterdam”, John cerró los ojos y se rió diciendo, “¿Qué diablos es eso?”

“No te interesa”, Nicole juntó el bulto y se fue a su cuarto. John se levantó y caminó hacia afuera. Abrió la puerta y se sentó en las gradas y miró el cielo: nublado. Miró hacia atrás y vio la casa y pensó: ‘¿Por qué hice esto?’ Volvió su cabeza y miró las piedras. Nicole vio que John estaba afuera así que fue al cuarto de John, arriesgándose abrió la gaveta y vio todas las bolsas de droga; las sacó del cajón y las llevó al baño. Pasaron unos minutos y John entró. Cerró la puerta y escuchó el tubo encendido. Se asomó por la puerta del baño y vio a Nicole haciendo algo y él preguntó, “¿Qué haces?”, Nicole se asustó y lo vio. Corrió para cerrar la puerta pero en eso John vio sus bolsas. Puso el pie en la puerta y la empujó. “¿Qué diablos haces?”, se abrió toda la puerta. Fue hacia el lavadero y Nicole se puso en la puerta. John apagó el tubo pero sus bolsas ya estaban mojadas. El corazón de Nicole se agitaba y sentía miedo. Nicole frunció el ceño y sus labios empezaron a temblar; dijo, “¡Ya no podía soportar verte así, ya no quiero verte sufrir!...”, su voz se quebrantaba y empezó a llorar, sintió un fuerte dolor de estómago y siguió, “¿Por qué haces esto? Trato de que todo se arregle y lo único que haces es empeorarlo más, John, por amor de Dios, esto fue una decisión que tomé para los dos, no quiero perderte, ya no quiero sufrir más, mira como me he superado, tú me metiste en esto,  tú me hiciste caer, mira en lo que me has convertido, ya no resisto verte así, ya no más… ¡John!”, John frunció el ceño y enojado caminó hacia Nicole y la tomó por el cuello y la lanzó contra la pared y la empezó a ahorcar. Nicole trataba de soltarse pero poco a poco John empezaba a soltarla.

“John…John”, decía Nicole con sus manos  en las de él.  John  empezó a llorar en silencio. De repente él la abrazó y los dos lloraron.

“John, tienes que cambiar”, John dejó de abrazarla y la miró a los ojos. Puso sus manos en el rostro de Nicole y ella lo vio, veía sus ojos. Entonces John la besó. Nicole sintió una necesidad de besarlo y lo siguió. Caminaron besándose hasta el cuarto de John que era el más cercano. Llegaron al borde de la cama y John le quitó la camisa a Nicole. Nicole se soltó el cabello. John se quitó la camisa y luego la camiseta. Nicole dejó de besarlo y dijo agitada, “John… ¿Esto está bien?”

“Sí, sí”, dijo John besándola de nuevo. Mientras John besaba su cuello, ella miraba fijo hacia el techo y se sentía asustada de lo que pudiera pasar pero aún así dejó continuar lo que con ansias deseaba.

 

Empezó a llover y Nicole sólo miraba hacia arriba, no supo que pasaba por su mente cuando se dejó entregar. Sentía algo inmenso pero triste también. Nicole miró a John durmiendo y se puso de pie; caminó al baño. Cerró la puerta y miró la puerta cerrada desde adentro; miró hacia el techo y llevó sus manos a su cabello suelto. Luego se bañó. Salió del baño y se enrolló un paño y con otro se secaba el cabello mojado. Se miró al espejo, uno pequeño. Se acercó y dejó de secarse el pelo, se miró muy fijo. Se volvió y se recostó a la pared empezando a llorar. Se sentó en el suelo mientras seguía llorando. Salió del baño un poco tranquila y entró al cuarto de John y lo vio todavía dormido. Vio su rostro, todo su cabello en la cara; se enamoró como lo hizo la primera vez que lo conoció: con una sonrisa enorme, su cabello, recordaba era todavía corto, pero lacio, sus chistes tan malos que la hacían reír, sus manos y sus besos, su salud y sus propósitos. Ella, miró el suelo y sonrió ligeramente. Luego movió los pies de John y le dijo, “John, vas a llegar tarde”

“Mmm”, dijo John moviéndose para otro lado.

“John, te van a despedir”, él no dijo nada. No se movió. Nicole se fue a vestir. Salió de la casa dejando la puerta abierta. Media hora después, John abrió los ojos. Llevó su cabello hacia atrás y volvió la cabeza hacia donde estaba Nicole y no la vio, así que se levantó. Llegó al mercado fumando y con una mano derecha en la bolsa del abrigo. Llegó a la carnicería y vio a Jason cortar carne.

“Hola”, dijo John.

“Mira la hora que es John, llevas aquí tres días trabajando y un día no trabajas y hoy llegas tarde y vienes fumando”, con su cuchillo lo golpeó en la mano donde tenía el cigarro y lo dejó caer.

“¡Oiga!”, dijo John.

“Estás fumando en horas de trabajo, ensucias mi carne”, John miró la carne llena de asquerosas cosas extrañas encima. John se sorprendió y se metió a los baños y vio que de nuevo había charco y sangre. Subió sus manos sorprendido y salió.

“¿Por qué siempre está lleno de sangre y charco? Siempre está lleno y así, ¿qué diablos hacen ahí adentro? ¿Matan a las vacas ahí?”

“¿Por qué no?”, John enojado no pudo entender, puso sus manos en la cintura y entró. Se acercó a una puerta del baño y la pateó diciendo, “¡Maldita sea!”

 

Faltando poco para  salir, John estaba sentado sobre el lavado de manos, fumando. Nicole entró por la cortina y lo vio fumando y frunció el ceño diciendo, “¿Desde cuándo fumas?”

“Desde hoy”

“¿Por qué?”

“No sé, quería probar”, Nicole se acercó a John y le quitó el cigarro y le dijo, “Intento que salgas de tu adicción y te metes en otra, eres un idiota”, lanzó el cigarro por el lavadero.

“Una y van dos”

“¿Por qué demonios no te detienes ya? Cada día me tienes más harta”

“Me quitaste lo que necesitaba y ahora necesito fumar; es como un sustituto de la droga. Cuando consiga la droga, dejaré el cigarro”

“Aja, te creo” dijo irónicamente y siguió, “Estás muriendo John, ¿quieres morir?”, John miró el suelo y se rascó la cabeza, vio a Nicole y le dijo con una sonrisa, “Todos algún día tenemos que morir de algo”, Nicole le negó la cabeza algo lánguida y se marchó.

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