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4 min
Aniversario
Amor |
30.08.13
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Sinopsis

Festejo ideal.

Las velas estaban ya a medias consumidas y la conversación aún provocaba risas. En una carcajada, él movió la silla de lugar y la colocó al lado de la de ella. Con el índice dibujó el contorno de su mano sobre el mantel. Subió por las falanges del dedo anular izquierdo y rodeó la alianza suavemente camino a la parte interior del codo. Cuando su dedo rozó la manga de la blusa ella rió por las cosquillas. Se hizo el silencio. Sólo la banda de jazz susurraba sus acordes desde el reproductor en un rincón.

Él recorrió el contorno de esa cara, de esa sonrisa, de esa ilusión hecha realidad. Al llegar a la mejilla izquierda ella inclinó la cabeza atrapando amorosamente la caricia. Cogió luego esa mano entre las suyas y la besó sin tiempo.

Ella fue la primera en levantarse de la silla. Llegó a la puerta del pasillo y se giró mirándolo. Él aceptó la invitación de esa mirada y la siguió. Ella se sentó sin ruido en la cama que olía a lavanda. Él se arrodilló a su lado y le quitó los zapatos mientras besaba esos pies pequeños y blancos. Ella se agachó para aflojar el nudo de la corbata y desabrochar pacientemente los botones interminables de su camisa y él respondió haciendo lo mismo con su blusa. Se miraban a los ojos como si allí residiese el secreto del placer.

Él escaló hasta la cima su cuello, parapetándose a base de besos en los cálidos recodos de las arterias que golpeaban aceleradas debajo de la piel. Sus manos reconocían la geografía de esa espalda mientras los pequeños gemidos de ella comenzaban una sinfonía visceral. Con gesto experto movió un brazo para depositarla boca arriba sobre las sábanas blancas. Al acabar de desnudarla se detuvo un instante, maravillado.

Toda ella era vida. Toda ella era calor. Toda ella era belleza. Toda ella era permiso y libertad.

Recuperó el tino y cogió una pluma que formaba parte del arreglo floral que le había regalado. Ella volvió a reír al descubrir la practicidad del obsequio.

Con sonrisa pícara y ojos encendidos, él hizo que se estremeciese y erizase hasta el último pelo de su cuerpo. Primero iba la pluma abriendo camino y sensaciones, y por detrás su lengua probando texturas y sabores. Ella se cubrió el rostro con la almohada para ahogar los gritos que salían sin control de su garganta. Él cambió la pluma por las manos y comenzó a nombrarla, como un mantra, como una plegaria a una diosa pagana. Ella se abrazó a su cuello y cogió con fuerza su nuca, antes de deshacerse en sudor y fluidos.

El siguió acariciándola, más despacio, como si el único propósito de esa noche fuese adorarla.

Cuando ella volvió a ocupar su piel, consiguió que él tuviese las manos quietas y la dejase hacer. Buscó con la mirada la copa de vino que él había dejado sobre la mesa de noche. La cogió y derramó unas gotas sobre el pecho de él. Las bebió sin prisas, dibujando con su lengua arabescos. Iba dejando caer el vino y lo bebía allí donde el líquido marchaba. Y al notar los movimientos que el sexo de él hacía con voluntad propia, se deleitó recorriendo cada milímetro de ese monte. Era él el que gemía ahora, aferrándose a las sábanas como temiendo desaparecer.

Ella sabía lo que quería y no paró hasta que su esencia le llenó la boca y las manos. Se limpió con las sábanas apenas antes de que él la cogiese en brazos y le diera las gracias con los ojos nublados.

Se quedaron en la cama hablando y riendo hasta que él se durmió. Entonces ella se levantó despacio y fue hacia el comedor.

Miró con dulzura la foto que estaba sobre el mueble y le habló

-No te rías de mí. Es verdad,  lo admito. Tenías razón. Si prescindimos de algunas cosas es como morirse por anticipado. Voy a cumplir lo que te prometí antes de que te fueses. Intentar ser feliz.

Se quitó la alianza y besándola, la guardó para siempre en un cajón.

Volvió a la cama y acarició ese cabello blanco, esas arrugas que hacían tan bello a ese amor recién estrenado.

Eso de cumplir sesenta y cinco no había estado tan mal después de todo

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  • Muchas gracias, Selene, por avisarme del "Concurso de relatos Ecológicos". Acabo de enviarlo ahora mismo. Si por ventura ganase, cuenta con parte de los 3000 $. A ver cuando publicas otro de los tuyos. Ya se echan de menos. Un fuerte abrazo.
    Magnífico Selene que capacidad para crear sensaciones. Me encanta. Saludos.
    Una prosa bella y poderosa conjura imágenes de portentoso lirismo, rebosantes de fuerza sensorial, al principio contenida y finalmente desbordándose en erótica apoteosis. Sin duda, un aniversario inolvidable e incluso el muerto a lo mejor contempla la escena y sonríe satisfecho desde el Más Allá viendo que la viuda sigue al pie de la letra sus sabios consejos. Enhorabuena, Selene.
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    Pero que bien escribes, y que bonito final.
    Magnífico relato compañera. Maravillosamente escrito. Una historia enternecedora y cargada de lo que yo considero el verdadero amor, el que dura hasta después de la muerte. Enhorabuena y gracias por leerme y regalarme esos preciosos comentarios. Saludos
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    Muy tierno relato. No me esperaba ese final revelador de la tercera edad de los protagonistas. Me gusta que se traten estos temas, que parece que solo somos la juventud los que disfrutamos del sexo! Un saludo!
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    Tiempos cambiantes.

    Argentina, hace 31 años.

    Dedicado con muchísimo cariño y respeto a los compañeros de TR. Gracias por el recibimiento cálido y cercano.

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Pluriempleada, trimadre y mujer inaburrible. Me interesan tus comentarios para aprender, acompáñalos de las estrellas que te apetezcan. Si quieres continuar el paseo lalunaticadetuvida.blogspot.com.es

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