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13 min
ARACNÉ.
Ciencia Ficción |
20.02.14
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Sinopsis

¿Dónde estaban los hombres de Aracné?

       La pareja de amigos se encontraba sentada en un restaurante, sobre la periferia de un moderno pueblito del desierto rojo.

       --¿Vos estuviste alguna vez en Aracné, de 82 Eridane? --preguntó Tania Brikine al hombre sentado enfrente.

       --Aracné... casi a veintiún años luz de nosotros;  pues no --contestó Ruy Herrera--, en mis pilotajes de transporte, atracamos los cohetes en alguno de sus satélites; está prohibido en rigor bajar al planeta --dijo, mirando pensativo los erosionados montes marcianos de Mare Cimerium.

        --¿Por qué la prohibición? --volvió a preguntar la muchacha, probando el celeste licor de Marte.

        --Nadie sabe por qué. No hay contacto social... ni cultural. Apenas lo mínimo requerido por el intercambio comercial. Cuando ellas vienen al sistema solar, planetizan aquí, en Marte, pero no más allá.

        --¿Ellas? --preguntó Tania, extrañada.

        El tranquilo y atezado Ruy Herrera la miró y esbozó una sonrisa. --Yo siempre vi mujeres. Parece que en Aracné su número supera abrumadoramente a los hombres. Pero, ¿por qué tanto interés?

        --En la penitenciaria de Solis Lacus, donde estoy como moderadora social, ingresó un aracnetano varón como interno.

        El piloto pareció animarse por fin, y la miró incrédulo.

        --¿Un hombre de Aracné?  ¡ Pero si les faltan varones ! Las mujeres hacen casi todos los trabajos. Es una sociedad completamente matriarcal. No sé los porcentajes, pero creo que durante la infancia y la adolescencia, las poblaciones de varones y hembras son parejas. Más o menos, todos contraen matrimonio entre los veinte y veinticinco años. Más allá de éso ya no hay hombres, y las aracnetanas viven un promedio de cien años de los nuestros. No hay hombres de más de veinticinco años en absoluto.

        --¿Y qué les pasa a los hombres? ¿Se mueren?  ¿Emigran del planeta? --insistió Tania, muy intrigada.

        --Tal vez el gobierno de la Tierra lo sepa. Tal vez tenga que ver con la prohibición de todo contacto. Hasta las relaciones diplomáticas se efectúan por holovisores--. El hombre se encogió de hombros.

        --Me enteré que tienen una población de seis mil millones y va en aumento. ¿Cómo ocurre éso, casi sin hombres? --siguió ella.

        --Sí, esa es la información general. Pero se han filtrado otros datos. Parece que cuando se casan a los veinte años y el hombre no está más, las mujeres tienen su primer hijo; después siguen dando a luz cada dos años hasta cumplir los sesenta. Allí termina su período de fertilidad. Todas las mujeres tienen un promedio de veinte hijos.

         --¡Éso es imposible!  ¿De dónde salen esos hijos? --exclamó la muchacha desorbitada.

         --Desconocemos su biología --explicó el piloto--, se conjetura que en el organismo de las mujeres queda un reservorio de simiente, que va liberándose cada dos años. Pero sólo es una suposición.

         --¿Por qué su mundo se llama Aracné?

         --Ellas llaman a su mundo "Gghhrroush...", algo impronunciable. La traducción es algo así como "Hogar", o "Nido". El topónimo de "Aracné" viene del explorador de la Tierra, que descubrió el planeta. Parece que en ese mundo sobreabundan los arácnidos. Según la mitología griega, Aracné, fue una muchacha que aprendió de la diosa Palas Atenea el arte de tejer, tan bien que desafió a su maestra. Cuando compitieron, Aracné hizo un tejido maravilloso, que describía los amores de los dioses. Ésto ofendió a Palas Atenea, que rompió el tejido. Aracné se suicidó, ahorcándose. Pero la diosa la devolvió a la vida, bajo la forma de una araña.                                                                                                       Pero todavía no me dijiste cómo llegó ese aracnetano varón a Solis Lacus --quiso saber Herrera, mentras se ponían de pie.

          --Al parecer en un pequeño carguero de Aracné llegó como único tripulante --explicó Tania Brikine. --Este tipo se mezcló en una gresca, en un centro de diversión de la ciudad, donde hubo un muerto. El acusado del hecho fue él y las pruebas lo confirman. Como el occiso fue un terrestre, deberá purgar su condena aquí, en Marte. Las autoridades legales de los dos mundos llegaron a ese acuerdo. En el presidio pude ver que son iguales a nosotros, de color cetrino.

           --Por las holografías que yo ví, me enteré que el dimorfismo sexual en ellas, es a la inversa del nuestro, aclaró el piloto--, las hembras son mucho más grandes, veinticinco o treinta centímetros más que los hombres. Andan por los dos metros, mientras que los varones apenas si alcanzan del metro setenta al metro setenta y cinco.

            --En unos minutos tenemos transporte a Solis Lacus --dijo ella, y dejaron el restaurante, atravesaron la cúpula, se colocaron las "peceras" en la cabeza y salieron al desierto, hacia el elevado.

            Una vez dentro del tren monorriel, continuaron hablando de los aracnetanos.

            --Hace poco --explicó Tania--, nos enteramos en la penitenciaria que viene una mujer de Aracné. Llega como la prometida del convicto y, obtuvo permiso para tomar contacto con él. Quizá en los próximos días, habremos sabido qué ocurre con los varones de Aracné después de aparearse.

            --Ocurrirá que cumplido el acto, el aracnetano permanecerá recluso y la esposa deberá regresar a su planeta. Además ya sabés que según la ley, no se puede espiar la privacidad en las habitaciones de los internos.

             --Ya veremos... ya veremos... --musitó Tania, con la mirada perdida en los montes marcianos--; y vos, ¿qué vas a hacer?

             --Yo deberé apurarme para cumplir mi próximo turno; mañana tengo que estar en el espacio con un carguero --repuso el piloto en forma monocorde, como si fuera un robot.

             --¿Cuando te vas a mudar, para que podamos vivir juntos?--, Tania apoyó el mentón sobre el hombro de Ruy.

             El hombre acunó con ternura su rostro como de bronce y con pecas. Con la otra mano le acomodó y le alisó la cabellera lacia, negra y estrellada como el espacio.

             --No sé si será lo mejor. A veces pienso en apropiarme de un cohete y lanzarme hacia el centro del sistema, más allá de Mercurio y... meterme en el Sol...

             --¡ Estás loco ! --restalló ella.

             --Estaría en paz... sería un buen lugar... descansaría... en el centro del todo... --habló el hombre, apaciblemente.

             --¡ Sería un suicidio !  ¡ Estarías muerto antes de llegar... achicharrado !

             --También es un suicidio este ir y venir cotidiano, siguiendo como un autómata el laberinto de rutas espaciales; pronto no va a quedar de mi alma ni un retazo para ofrecércelo al propio Diablo --musitó sereno el piloto.

             --¡ Basta ! --Tania se levantó con brusquedad y fue a sentarse en otro lugar, lejos del hombre.

        .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

             La humanoide de Aracné llegó a Marte en un navío carguero. Fue recibida en el presidio de Solis Lacus y se efectuó el trámite legal de matrimonio.

             Los dos aracnetanos quedaron en condiciones de estar juntos por una noche. También podrían encontrarse en forma periódica, más adelante.

             Tania Brikine, haciendo grandes malabarismos, se las ingenió para colocar un holocristal clandestino en el recinto donde se reuniría la pareja, para registrar lo que pudiera.

             Más tarde, la hembra xenoide fue conducida al departamento de su compatriota. En el trayecto todos pudieron ver una mujer muy grande, cetrina, de melena espesa color parda oscura, con caracteres sexuales en extremo marcados y un rostro inexpresivo, vulgarmente hermoso.

             Al otro día los guardias la fueron a buscar. La humanoide salió, dejando a su esposo sentado en el recinto, impasible.

             La moderadora social, transpirando ansiedad y desde el módulo contiguo, logró recuperar el holocristal grabado.

             Ese mismo día, el navío carguero partió de Marte, llevando a la corpulenta y voluptuosa aracnetana. En Solis Lacus los guardias de la penitenciaria descubrieron después de todo eso que la imágen del recluso era un truco holográfico. El hombre se había fugado.

             Para ese entonces Tania, en compañía de Ruy Herrera y, en la privacidad de su domicilio, examinaba la grabación holográfica.

            En las imágenes, observaron a la pareja aracnetana desnuda. Presenciaron el acto sexual. Vieron cómo se apretaban estrechamente y se emparejaban sus cuerpos. El macho iba siendo englobado con trabajo y lentitud por el cuerpo de la hembra.

            Contemplaron, como si fuera un holovideo científico, la fusión de los dos organismos, agitándose en contínuos espasmos, semejantes a dos gametos. Comprobaron cómo el hombre desaparecía por completo, fusionado, absorbido por la masa orgánica de su esposa. Al cabo de fagocitar el cuerpo masculino, la hembra aracnetana permanecía en letargo, mientras recuperaba sus facciones y apariencia externa.

            Después de ésto, la alienígena procedía a su aseo, como cualquier ser humano. Una vez vestida permanecía sentada, en apariencia dormitando. Al tiempo de cumplirse el plazo, se ponía en movimiento y con rapidez disponía el truco holográfico, proyectando la imagen de su esposo desaparecido. Allí el registro llegaba a su fin.

            Tania y Ruy se miraron, pálidos y perplejos.

            --¡ En verdad... nunca pensé que fuera así ! --murmuró el piloto, consternado--. Ahora podemos saber adónde van los varones después de los veinte años; podemos deducir cómo se producen los hijos cada dos años. El hombre continúa viviendo enquistado, incorporado, fusionado dentro del cuerpo de su esposa --recitó el piloto, con el rostro demudado--, como si fuera un parásito simbiótico... ¡ y la novia aracnetana !  ¡vaya que supo jugarse !  ¡ rescató a su prometido de adentro mismo del presidio !  ¡ Es fascinante !

             --¡ Es horrendo !  ¡ Es repugnante !  ¡ Oh... mi Dios... mi Dios !  ¡ Es horripilante ! --exclamó Tania con repulsión, y el piloto debió auxiliarla, en medio de su descompostura.

        .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

             Tania debió mantener su descubrimiento en secreto, en razón de haber violado las leyes al grabar las escenas. La desaparición del aracnetano quedó sin resolver.

             El piloto Ruy Herrera prestó nuevo servicio en otro cohete carguero. Dentro de su itinerario, el navío hizo escala en un satélite de Aracné, en 82 Eridane. En ese interregno, desapareció un pequeño cohete chalupa monoplaza de la base aracnetana.

             A partir de allí, el piloto Ruy Herrera no fue visto nunca más, sin que dieran resultado todas las posteriores averiguaciones.

        .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

             Estaba sentada, sola y muy quieta. Siempre regresaba hasta aquel pueblito, al mismo restaurante, a la misma mesa, y contemplaba el desierto rojo y los montes erosionados de Mare Cimerium. Las lágrimas le surcaban el rostro.

             La bella muchacha de cabellera lacia, negra y estrellada como el espacio, sabía dónde buscar a Ruy Herrera. Sabía que ella podía viajar hasta un satélite de Aracné, y también ingeniárselas para bajar al planeta. Pero al mismo tiempo conocía que aún haciendo ésto, ella ya no podría rescatar al piloto, sacarlo de la prisión que él mismo se había buscado.

                                                   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

    

             

            

           

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nacido 1943-estudio de dibujo ar tístico e historietas, retratista y ca ricaturista trashumante 2000/0l-afincado 2002- 1985 estudios de biología- escritura desde 1972.

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