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3 min
ATREVETE
Reales |
18.10.11
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Sinopsis

Hay que atreverse. A lo que sea, pero valientes... Mi protagonista no lo hizo una vez...veremos ahora.

Dibujaba círculos con el índice de su mano derecha. Sobre el papel, la pluma que se había regalado, y el encargo de escribir algo. Aquél editor había convocado un concurso de relatos, y quería presentarse. Nunca había expuesto sus historias. Le parecía arriesgado e innecesario. Pero el día anterior, leyendo la convocatoria se había decidido. Quería atreverse.   La historia debía nacer de una imagen que les habían entregado en un sobre cerrado; lo abrió con cuidado y se quedó contemplando aquellos trazos. Una mujer morena se llevaba las manos a la cabeza con un gesto indescifrable en el rostro. Vestía un vestido rojo y el pelo recogido en un moño espléndido. Más abajo, casi escapando del papel, la misma mujer, pero vestida de blanco.   Miró despacio aquel duelo de imágenes, y le pareció oler el desamparo. Cerró los ojos.   Se vio de nuevo ante aquel espejo antiguo. Alguien le ayudaba a vestirse y a ultimar detalles. La emoción contenida que había en aquel vestidor, fluía ajena a la tristeza mortal que ella sentía. Ni siquiera el vestido le gustaba; el blanco hacía juego con su apatía, le oprimía el pecho, y le menguaba el alma. Nada de lo que había sucedido en el último mes le gustaba, pero no se había atrevido a decírselo a Carlos. El no escuchaba, y tanta proposición aceptada, y tantos planes, la habían llevado a aquel vestidor, y a enterrarse dentro de aquel vestido insípido.   Se montó en el Rolls Royce completamente mareada. Miraba pasar los campos a través de las ventanillas, mientras improvisaba excusas que la alejaran de aquello. Pero el coche paró, y alguien le abrió la portezuela. Una mano le ofreció el apoyo, y ella-otra vez-no supo negarse. La pequeña puerta de la Iglesia le invitó a pasar, levantó la vista del suelo, y en el mismo instante en el que vio a Carlos al final del pasillo, esperándola, pudo distinguir otra silueta en los primeros bancos. No esperaba verlo allí, tenía una buena excusa para no acudir aquella mañana. El estómago le dio una vuelta, y caminó más despacio, muerta de miedo.   Entonces se atrevió, avanzó unos pasos y, acercándose, le tomo la mano, y le susurró algo al oído. Por detrás, lejos, le pareció escuchar a Carlos decir algo, coreado por los susurros de los invitados. Sintió que respiraba mejor. El la abrazó, y sosteniéndola firme por la cintura, salieron corriendo. Arrancaron el coche, y desaparecieron.   Al cabo de unos minutos, cuando perdieron de vista la Iglesia. El la miró, y le dijo risueño “ te sienta muy bien ese color”.   Ella cogió airé, y rió como una niña. El vestido lucía rojo.   Cuando abrió los ojos, vio como Carlos le dejaba un café encima de la mesa, y salía de la habitación silencioso.   Suspiró cansada y se puso a escribir, esta vez tenía que atreverse.   Ver la imagen origen del relato en mi blog  http://recortablesyquimeras.blogspot.com/
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  • Está muy bien escrito. Las imágenes son hermosas y se visualizan con facilidad. Breve pero bello.
    Escribes muy bien- gracias por publicar relatos para que podamos disfrutarlos. Además me gustan tus temas y como eres capaz de condensar tanto en un relato relativamente breve.
  • Este relato es real, es un regalo para ti, mi Condorita, mi pequeño genio…porque me haces feliz cada día cuando ríes, cuando te cuelas en mi cama, y cuando inventas palabras para hacer de tu capa un sayo. Ni un millón de relatos compensarán nunca todo lo que tú, en tan solo tres años, me has dado a mí.

    Cuestion de sentimientos...

    Hoy es domingo de publicacion en el www.recortablesyquimeras.blogspot.com y me apetecia decir "gracias".

    ¿Cómo te sientes tu cuando no te encuentras con tu compañer@ de vida? Pues así me siento yo...

    Que difícil entender...

    Merece la pena cumplir las promesas...

    Este cuento lo escribí por encargo. Una gran amiga, mama de 4 varones, emocionada al verlos tan pequeños y tan juntos mirar las estrellas en las noches de verano. Eso, y su desahogo, su miedo de que cuando crezcan se alejen de ella, por ser varones...y su pena de no tener una niña alrededor. Todo eso que me contó, dió lugar a este cuento...

    A nadie le gusta cuando se ve tan oscuro...

    Incierta la línea entre este mundo y el otro...

    Hay que atreverse. A lo que sea, pero valientes... Mi protagonista no lo hizo una vez...veremos ahora.

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