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27 min
Augusto Cesar Caskariyo
Fantasía |
12.02.18
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Sinopsis

En la vida de todo joven hay una persona especial, que súbitamente se le aparece en la primavera de la vida, que transforma su soledad en momentos felices, y que llena el silencio de sus noches........ con música, Capaz de producir esa extraña sensación, cuyo recuerdo transforma sus más profundos sentimientos y le da tanta felicidad al alma, a pesar de toda la amargura de su intenso misterio. Por aquella época estaba él......... envuelto en profundos pensamientos y contemplaciones, trataba de entender el significado de la naturaleza, la revelación de los libros y de las escrituras, cuando oyó al amor susurrando en sus oídos a través de sus labios. Involuntariamente, lo hizo entrar en el Paraíso del amor puro, de la virtud y de la dulzura; pero lo que le ocurrió al primer hombre también le sucedió a él, y la espada de fuego que expulsó a Adán fue la misma que lo atemorizó con su filo resplandeciente y lo obligó a apartarse del paraíso, sin haber desobedecido ningún mandato y sin haber probado el fruto prohibido. Una parte de su vida era vacía, y trato de llenar ese frío vacío muchas veces, pero en el momento que volvió la cara y estaba ahí de pie, ante él, como una columna, se dio cuenta que no tenía que llenar ningún vacío porque en realidad siempre estaba ahí cuando necesitaban no estar solos, ese vacío se lleno de hermosos recuerdos, secretos y maravillas que le hizo comprender de otra forma el significado de la vida.- Por eso agradecido por haber tenido ese toque, por haber convertido su vida en algo más, por darle esperanzas y por sobre todo dejarle este sentimiento que fue nuevo para él.- Hoy, después de haber transcurrido muchos años, no le queda mucho de aquel hermoso sueño sino un cúmulo de recuerdos que aletean con alas invisibles, que llenan de historias, alegrías y tristezas y que al mismo tiempo llenan de felicidad las profundidades de su corazón, y que llevan lágrimas a sus ojos; Acá les presento una historia, un cuento imaginario que nació de muy pocas palabras y un simple dibujo, hoy ha cambiado un poco de aquella versión original. Tengo que darle las gracias a un excelente artista que aún no sale de su capullo de tremendo talento quien incorporo sus dibujos a la historia y que de apoco fue tomando forma y se convirtió en esto.

 

AUGUSTO CESAR CASkARIYO

Capítulo I

LA MALDICION DE AUGUSTO

 

Esta es la historia de Augusto, un adolescente normal de un pequeño y hermoso pueblo, curioso, vivas, liberal y  rebelde,  donde la gente no lo entendía y lo señalaban con el dedo apuntándole a su cuello como si fuera un 32,  quien cometió el error de pensar con el corazón.

 

 

Su itinerario… siempre el mismo, la rutina era su vida. Todos los días, despertaba muy temprano, preparaba su mate con yerba hasta el borde y dos hoja de menta para que le de sabor, y salía a recorrer los caminos de tierra, con veredas rotas y cordones altos, compromisos con la vida tenía pocos, vivía con muy poco, le alcanzaba con lo que vendía, alguna artesanía que con sus manos elaboraba. Solo el destino era su guía y así era feliz.

 

Pero había alguien especial para él,  a quien buscaba solo con la ilusión de verla.

Se conformaba solo con eso porque siempre, siempre que la tuvo a la alcance de la mano, su cuerpo se paralizaba. Sus manos sudorosas temblaban, su mirada se perdía fija hacia ningún lugar y su boca sellada, inmóvil; callaba.

 

 

 

Callaba lo que el pensamiento hablaba, callaba lo que en papeles blancos inmortalizaba con tintas de lágrimas y jamás le dijo una sola palabra y ella solamente  continuaba con su camino.

  

 

Uno de esos tantos días ella toma la iniciativa y lo invita a acompañarla, lado a lado hasta donde el destino los guíe, y sumiso a ella  forjaron una amistad, con  de silencios, secretos y dudas, pero amistad en fin.

 

Vivian muchas aventuras juntos pero él jamás le dijo lo que realmente sentía, de repente sus miradas se soldaron y ninguno de los dos pudo romper esa línea invisible que unían sus ojos, lentamente se le acerco y un beso calla aún más el silencio que en su cabeza gritaba, una suave caricia y su mirada fija, demostraba que ella al fin sintió algo mas por él, algo más que una hermosa amistad que aún perdura.

 

La vida los llevo por el mundo, forjando nuevas amistades pero solo 6 días a la semana.

Los domingos eran especiales, mas para ella que para él, así es que paso lo que paso.

Era domingo y  sabe que no puede estar con ella, que ese día es especial  pero no sabe porqué, nunca habían estado juntos un domingo y su curiosidad aumentaba domingo tras domingo. Pero éste era distinto.

 

Se encontraron por casualidad en un estrecho sendero  que juntos recorren  hasta llegar a  un  monte donde ella le pide que no la siga, que vuelva por otro camino, y el accede sin dudar.

 

No fue así, la curiosidad pudo más y entre árboles y arbustos la sigue hasta lo que parecía ser un aquelarre, donde había otras 6 chicas más.

 

El sol se escondía en el horizonte y una luna llena comenzaba a asomar entre nubes oscuras.

Los preparativos comienzan, se juntan las ramas y se acomodan en forma de pirámide en un claro dentro del monte. Pasaron un par de horas y era casi medianoche, el silencio del lugar era inquietante, solo unos pocos grillos se escuchaban, algún quejido de un eucaliptus viejo movido por la brisa  de la noche, y se veía en lo alto un grupo de luciérnagas gigantes que destellaban en sus copas.

 

 

Él escuchaba todo detrás de los matorrales donde se pudo esconder, hasta su respiración era casi imperceptible. El silencio se rompió y el fuego se hizo más fuerte y junto a la luna iluminaban el lugar.

El canto de los grillos desapareció, los destellos de las luciérnagas y la brisa de la noche ya no estaban.

 

Desde los arbustos él podía escuchar que decían…..

 

-lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado……… lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado

 

y así continuaban y el muy atento escuchaba.

 

El ritual seguía lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado hasta que un momento Augusto, sin querer llamar la atención, pronuncia la palabra domingo.

 

Las chicas se miraron y miraron a su alrededor y ahí estaba Augusto quien había delatado su escondite y desenmascarado su secreto.

Inmediatamente se lanzaron sobre él, para que no escape, pero estaba inmóvil, su cabeza no era capaz de ordenarle que escape y el temor que sentía era muy fuerte, más fuerte que él.

Fue capturado y sin oponer resistencia alguna se entrego a ellas, lentamente lo llevaron al lugar donde estaban reunidas,   aterrado, no podría dejar de mirar a los ojos  de su amada, y en su rostro se notaba el miedo que sentía y en el de ella también.

Augusto comenzó a sentirse muy mal, le costaba respirar y enfocar y cada segundo que pasaba sentía desvanecerse, y sí fue como perdió el conocimiento y cayó lentamente sobre un lecho de hojas muertas y ramas secas..  

 

-Debemos hacer algo!!!!

-Si pero que hacemos

 

Con voz débil y temerosa su pequeña amada dijo

-Dejémoslo ir

 

-No podemos y porque debemos dejarlo ir, no es nadie respondieron las demás

 

-Debemos sacrificarlo por nuestro bien

 

-No, no lo sacrifiquemos. Usemos nuestro poder y transfórmenlo en algo mas, algo que no pueda hablar, algo que no pueda ser visto y así seguirá viviendo solo como una leyenda, como algo que algunas vez alguien vio y no supo describir o nadie le creyó, entonces  nosotras no tendremos esa pesada carga en nuestras vidas

 

Las demás compañeras de aquelarre no sabían lo que había pasado entre ellos y acceden a dejarlo vivir y darle otro destino lejano a ellas

 

-transformémoslo en gato

 

-no, mejor en gallo

 

-no, en un cóndor para que vuelve lejos de nosotras

 

-SI, dijo la bruja que mayor poder tenía en el grupo, será convertido en eso.

 

 

-En que?  dijeron las demás

 

-En todo lo que dijeron, tendrá patas de gato, cuerpo de gallo, cuello de cóndor y a la cabeza de quien sabe que.

 

 

- Poderes de viento, agua, tierra y  fuego conviertan este hombre en todo esto.

 

El cielo oscureció, un rayo ilumino el lugar, y a la lluvia no se hizo esperar…………………..

 

Augusto despierta con los primero rayos del sol y nota que está solo, que lo dejaron tirado y empapado, en aquel monte de árboles y arbustos, pero ya no era el mismo, sus movimientos eran lentos y se sentía torpe, sentía que algo no andaba bien, con su mirada perdida y su vista borrosa busco sus manos y ya no estaban, toco su cuerpo y no era el mismo, quiso gritar por ayuda y no pudo.

 

Sobre un charco de agua que quedo de la lluvia de la noche anterior ve su reflejo y el miedo invadió su cuerpo, aterrado y  si saber que hacer decide detenerse y pensar.

 

 

Ya no era el mismo, ya no tenía el futuro con el que soñó, y todo su mundo se derrumbo.

 

 

Lo único que quedo intacto era el recuerdo de su vida anterior, de su música y sus viajes,  el recuerdo de esa persona tan especial que lo había incorporado en su vida y en la de los demás, pero por dentro sabía que gracias a ella estaba vivo,  entonces comenzó esta eterna búsqueda de aquella  chica a quien amó.

 

Augusto Cesar Caskariyo ahora es un viajero eterno, viajero del tiempo, quien recorre el mundo entre árboles y arbustos buscándola, para que deshaga su maldición,   porque sabe que en el fondo ella también lo quiso.

 

En algunas noches de luna llena después de la tormenta, en aquel lugar dónde alguna vez se reunieron, dónde alguna vez el recorrió sus estrechos senderos, se puede escuchar un sonido, un murmullo que pronuncia su nombre, que pide a gritos que vuelva para poder ser un nuevamente aquel adolescente, normal, curioso e introvertido de aquel pueblo, donde alguna vez recorrió sus caminos de polvo, veredas rotas y cordones altos en busca de su destino.

 

 

Capítulo II

 

EL REENCUENTRO

 

Se termino la búsqueda para Augusto y decide volver a su lugar natal y vivir como pueda en el monte donde todo empezó.

 

Hay nuevos amigos, que lo ayudan a salir adelante, que lo escuchan con atención y hacen que su vida sea un poco mejor.

 

Entre risas y carcajadas, amigos de por medio Augusto pude llevar sobre sus hombros su insólito destino

 

 

Pero no todo dura para siempre y el destino volverá a unir a estas dos rarezas……………

 

 

Cuatro años más tarde, con mínimas esperanzas de encontrar a las malditas y a su amada,   decide volver  al pueblo donde todo comenzó, aquel  de calles de polvo, veredas rotas y cordones altos.

 

La noche era su aliada, guiado por las estrellas, caminando siempre con dirección al sur,   después de varios meses de caminatas interminables bajo las estrellas, así fue como un día regresó.

 

Muy poco había cambiado y se siente  cómodo viviendo en el monte que fue parte de su historia, de su pecado y su maldición.

 

De inmediato hizo nuevos amigos, como el conejo Félix y la tortuga María, ellos habían preparado un lugar en común dentro de ese monte, donde se reunían y  disfrutaban de las noches entre amigos, en la tranquilidad y la quietud de la naturaleza.

 

 

 

Una de esas noches, Augusto decide contarles su historia quienes atentos escucharon cada una de sus palabras, con detalles fue describiendo todo lo que le había pasado y porqué era así, y que hacía mucho tiempo recorría el mundo buscando y buscando a esas chicas y en especial a ella.

Todos escucharon con asombro, pero la historia llegaba a su fin al igual que la noche y los rayos del sol ya se abrían paso entre las ramas anunciando un nuevo día y cada uno decide ir a sus hogares. Pero Augusto no tenia donde quedarse, solo vagaba por el monte y descansaba donde podía, para que así pase otro día.

 

A la noche siguiente, cuando todos estaban reunidos y disfrutando  junto a un fogón hecho con ramas de eucaliptus, desde el pueblo (que estaba muy cerca de ese monte) se escuchaba música,  y decidieron ir a investigar junto con otros amigos,  como  el búho ramón y Carlitos el castor.

 Llegaron al lugar y se acomodaron sobre un verde y cómodo pasto, detrás de unas lonas donde no podían verlos y disfrutaron como locos la música que se escuchaba………...

………resultó ser el festival de las petacas rock y quedaron todos encantados con lo que vivieron en ese momento, pero debían retirarse antes que amanezca para no ser vistos, fue así que iniciaron la caminata de regreso al monte.

El conejo Félix lo invita a dormir a su casa y Augusto acepta.

Félix tenía razón,  pasó por el monte una fuerte tormenta,  las ramas se agitaron y las hojas volaron libres con el viento, y ellos descansaron resguardados y bajo techo.

 

Después de la tormenta llego la calma, Félix despierta después de dormir unas cuantas horas y la luz del día estaba llegando a su fin, y lentamente el sol se va  acomodando en el horizonte para finalmente ocultarse. Sin esperar mucho tiempo mas, decide  apresurarse para sorprender a Augusto con una deliciosa cena, pero nota que no hay nada para comer y recuerda que allí cerca se encontraba un viejo manzano y tenía unos frutos deliciosos.

Camino al manzano se da cuenta  que por ahí vive la tortuga María, así que fue a  buscarla para que le ayude a traer más manzanas para la cena sorpresa que le iba a preparar a Augusto.

Frente a la puerta de la casa de María.

 

Toc… toc… toc …..

- ey Maria, levantate,. Ayúdame, vamos a buscar unas manzanas para cenar.

 

Dale levántate.

- oooooooaaaaaaaaaaaaaaaggggggggg, ¿he? ¿que pasa? ¿Quien grita?  Dice María luego de un gran bostezo.

- vamos María ayudame dale.

- ¿que pasa Félix? ¿Que querés a esta hora?

 

- vení acompañame vamos hasta viejo el manzano que esta acá a la vuelta.

 

- huuuuuuuyyyy hasta allá tengo que irrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!!!!      Bueno vamos

 

Después de caminar unos minutos (no más que dos o tres minutos) llegan al viejo manzano…………………..

 

 

……y se dan cuenta que ninguno de los dos podían tomarlos porque estaban demasiado altos, al ver que no podía hacer nada Félix decide ir rápido a buscar al búho Ramón antes que anochezca.

y María emocionadísima responde

- bueno

 

En ese instante llega Ramón y comienza a descolgar las manzanas

 

Cae lentamente el sol y deciden volver con la cena.

 

De regreso a casa de Félix ve un grupo de mujeres que caminaban en el monte pero no le dieron mucha importancia y siguieron caminando

 

 

María detiene la marcha, respira hondo, y con  cara de haber resuelto el crucigrama mas difícil, mira a Félix  y dice

 

  • Si Maria tenés razón !!!!  tenemos que decirle lo que vimos.

Vamossssss. Corramos, corramos, dale Maria, dale Maria, que lenteja por diossssssss.

 

Llegaron a la casa y el sol ya había bajado completamente, la noche era muy oscura y la luna  apenas traspasaba el tupido lugar.

 

-Vení, dale, en el monte hay mujeres como las que nos contaste, como las  de tu historia, están allá.

Seguí este sendero hasta el eucaliptus hueco, después tenés que……………

 

Félix le dice y trata de orientar a Augusto para que logre llegar al lugar donde las vieron.

 

 

Augusto se inquieta porque podría ser que esta vez la encuentre,

 

Muy silenciosamente Augusto se dirige hacia donde le indico Félix, al llegar al lugar ve un grupo de mujeres reunidas en torno a un fogón, y si, ahí estaban, eran ellas

 

Otra vez esa sensación, sentía que su búsqueda había terminado, sentía que era el fin de su sentencia y que ya había pagado su condena.

La adrenalina lleno sus venas  y un escalofrío invadió su cuerpo, pero sin dudarlo y desesperado después de tantos años de búsqueda se lanza sobre ellas y se coloca junto a esa chica que fue tan especial para él esperando ser reconocido.

 

Asiente con la cabeza como diciendo SI, soy yo.

 

Inmediatamente la jefa del grupo se interpone ante ellos y grita desaforada.

 

Entonces ella le cuenta la historia a la bruja jefa  quien tras escucharla recuerda perfectamente a Augusto.

- Espera, déjalo, quiero que esto termine, quiero pasar el resto de mi vida con él, me canse de todo esto. Tomare mi castigo si es necesario pero no puedo seguir así.

 Deshace el hechizo y déjame vivir eternamente a su lado y este secreto se irá a la tumba conmigo.

La bruja que dominaba el clan, que era la más poderosa, piensa unos minutos y dice

 

Y así fue que retiro el hechizo que lo había trasformado en eso y rehízo uno nuevo.

Poderes del agua, fuego, tierra y viento deshagan lo hecho e inicien lo nuevo.

En ese instante termino la maldición, su deuda parecía estar paga y  Augusto lentamente volvió a ser el mismo adolescente, curioso y vivas que alguna vez fue, su rostro se lleno de luz y alegría, sabe que su castigo llego a su fin.

 

Sus miradas nuevamente se sueldan,  toma de la mano a su destino, y sin perder tiempo se pierden en el monte para disfrutar de toda la noche juntos.

Cuando los primero rayos de sol atravesaron las tupidas ramas de ese monte, en ese momento ocurrió algo inesperado para ellos,  comenzó el nuevo hechizo, una nueva maldición,  que les había lanzado la bruja sin que ellos pudieran darse cuenta.

Augusto ahora se trasforma lentamente en otra cosa,  su cuerpo comienza a deformarse para ser algo nuevo, algo distinto,dolorosamente cambia. Sus orejas, su rostro, su piel, sus huesos, todo cambia.

 

Finalmente se transforma en lo que parece ser un lobo, salvaje, indomable,  invisible,  pero para ella también se lanzo un hechizo,  también fue maldita por aquella bruja,  quien era la jefa y más poderosa de su grupo y también tendrá que pagar por su pecado.

 

 

Lentamente comienza a elevarse y elevarse cada vez más,  hasta el último punto visible del oscuro cielo donde se perdió de la vista de Augusto y con un mágico chispazo ella se trasforma en la luna, brillante, bella, hipnótica, esa luna que vemos crecer muy cerca para luego alejarse cada vez más,   que en algunas noches logramos ver nacer de color naranja para convertirse en la mas blanca y brillante de todas, que  parece tocarte con sus cálidos rayos de luz e ilumina cada paso que das en las sombras de una noche.

 

 

La  bruja jefa los había castigado a ambos para que jamás puedan disfrutar lo que ellas no podían, jamás podrían estar con otras personas y por eso debían moverse constantemente de un lugar a otro para que no se den cuenta que no envejecían.

 

 

Así fue que les permitió poder verse las noches  que quisieran como había dicho, pero no escucharon el conjuro completo que decía.

 

Por eso  en las noches silenciosas, cuando la luna nace con un tono naranja, cuando la luna se convierte en la luz de la noche y  parece estar más cerca,  se puede escuchar a lo lejos como Augusto aun llora por ella.-

 

 

Capitulo III

 

EL DESTINO

Pasaron los días, las noches, los meses los años y cada noche de luna llena es especial.

Con los amigos de siempre sobrelleva su maldición… sin perder la esperanza y esperando el momento de tomar venganza.

El irónico destino unirá esta vez a la bestia y a su creadora, la jefa y más poderosa de grupo.

 

 

 

Hermosa noche de otoño, hace calor y la brisa sopla ondulante entre las ramas del monte, las hojas van perdiendo vitalidad y caen sobre un manto de hojas viejas del otoño anterior, caen como copos de nieve, una a una, lentamente,  sobre en el fogón de la reunión.

 

 

Otra vez  luna llena ya se acerca la  hora. Solo esas noches de luna llena se transformaba en la bestia, el resto de las noches era el mismo de antes, con sus plumas y sus garras.

 

 

Augusto decide alejarse de la reunión y de sus amigos  para que no vean como sufría en el cambio y sobre todo para que no conozcan a la bestia.

 

 

Muy lentamente sale caminando por los senderos que recorre  a diario, senderos angostos tapados de hojas que pronuncian sus nombres en cada paso y así, lentamente  se aleja lo suficiente para que no lo vean ni lo escuchen.

 

Cómodo, lejos de ellos, recostado en un claro dentro del monte sobre en un verde pasto,  descansa sus ojos y se duerme pensando en ella.

. . .

“Sin poder enfocar muy bien ve su pelo caer sobre sus hombros, su ojos, su mirada profunda y la sonrisa en sus labios. Sueña...... sueña que la toma entre sus brazos, sueña con hacerle el amor, sueña con besarla, sueña que sueña.…

Como en un pestaneo, todo es diferente, ahora ve solamente esos labios que alguna vez besó como se acercaban lentamente a los suyos,  no hay otra imágen en el sueño solo esos labios acercándose…. a medida que se acercaban parecían estar mas y mas lejos,   un segundo parecía un minuto y un minuto una eternidad, pero al fin llegan  y se funden con los con los de él, en un beso tan real que  en su boca quedo la sensación de esos labios, la sensación de ese beso soñado,  la sensación de haber besado otra vez y de estar en la cima del mundo, la sensación tenerlos y perderlos en el próximo segundo”. . .

Augusto despierta y  se da cuenta que solo fue un sueño y  ruega poder seguir soñando despierto, pero  solo quedo el recuerdo  de lo que eran sus labios, esos besos,  y después de tantos años  sin querer lo logra a través de un sueño,

Ya es la hora…. levanta lentamente su cabeza y con su mirada firme hacia las estrellas espera,  espera  verla una vez más.

A lo lejos, un destello le dice que está por llegar el momento, mira fijamente sin perder el segundo que le roba cada pestaneo y ve lentamente asomarse en el horizonte su luna color naranja. Alcanza a ver su largo pelo y sobre  su cara desnuda una lágrima, que cae en su frente como la primer gota de lluvia cuando te sorprende, ahí estaba ella  asomándose lentamente, abriéndose paso entre las nubes para iluminar el suelo, para despejar este cielo de las nubes que lo opacan,  para poder tocar con sus rayos su rostro. 

Augusto comienza  a transformarse en el gigantesco lobo, otra vez el dolor de poder verla, casi sentirla, pero sin poder tocarla, otra vez  el  dolor insoportable, el dolor que nace en su pecho, que recorre su cuerpo y llega hasta la punta de sus pies.

 Ahí están otra vez los tres, Augusto, ella y su maldición…

…hora tras hora pasan la noche mirándose fijamente.

Mientras ella recorre de un lado a otro el cielo, acariciándolo con sus cálidos rayos,  él,  aulla  rompiendo  el silencio de la noche reclamando por ella. En su cabeza  pasa uno por uno los recuerdos, los momentos  que compartió con ella antes de la maldición, recuerda los viajes, las caminatas que se perdían en el tiempo bajo un oscuro cielo colmado de estrellas fugases que danzaban, recuerda sus caricias,    sus  labios robándole mil besos.

 

Otra noche se va y con ella la maldición de la bestia, ahora es tiempo de volver a la rutina y volver con los amigos, continuar con su vida para  poder verla en la próxima luna llena.

 

Día tras día su vida, día tras día su muerte vaga por su cabeza, esperando y esperando que llegue el momento del último aullido.  Día tras día, esperando a la noche……..

 

Era 24 de abril,  mucho calor, nubes de tierra se venían de a ráfagas traídas por el fuerte viento norte, el sol se escondía lentamente en el horizonte y esa noche era luna llena. 

 

Tomas de 12 años y Manuel de 14, cazadores por naturaleza aun se encontraban en el monte armados con gomeras y cargando con sus trofeos de caza, algunas palomas que había logrado capturar, regresaban a su casa para limpiarlas   tirarlas a la olla con algunas verduras y tener algo para poner sobre la mesa.

 

Ya era tarde y la luna comenzaba a asomarse, ellos apuraban el paso para no llegar muy tarde a su casa, de pronto  escuchan unos gritos en el monte, no lograron identificar desde donde provenían esos gritos y muy asustados corren hacia un claro que se veía a unos poco metros de donde estaban. Ahí,  si querer, ven revolcándose entre las ramas a la bestia,   no lograron ver mucho solo alas, picos y garras, pero fue suficiente para que el miedo los haga olvidar sus trofeos de caza y huir sin mirar atrás.

 

Salen del monte y sin detenerse siguen corriendo hasta  a su casa, entran a la misma velocidad con la que huyeron del monte, sus rostros no podían mentir, estaban aterrados, sus padres preocupados dejan que se tranquilicen y vuelvan a tener aliento para que den algún tipo de explicación …segundo más tarde el padre  comienza el interrogatorio.

 

 

  • A ver. Cursientos de mierda. A ver, digan que cagada se mandaron ahora.

 

Tomás un poco mas  recuperado que Manuel,  cuenta a sus padres lo que vieron.

 

 

  • Papá,  vimos algo en el monte, tenia plumas y garras y……y….y…… y comienza a contar todo lo que vieron

 

Manuel  asentía con la cabeza cada palabra que salía de la boca de  su hermano, mientras tanto el padre trataba de imaginar cómo era esa criatura que solo en un sueño podría ser real y que asusto tanto a sus hijos…

El rumor corría rápido, en el monte se encontraba un ser salvaje, extremadamente grande y supuestamente peligroso, la gente se asusto mucho, demasiado, y sin saber, sin tener la menor idea de lo que era, pidieron que  hicieran algo por el bien y la seguridad de su pueblo.

 

En el pueblo un par de cazadores organizaban salidas en busca de su trofeo, pero nunca hallaron pruebas del relato de tomas y Manuel y ya estaban dudando de la idea de una bestia en su monte.

Muchas veces estuvieron muy cerca, pero Augusto era más inteligente que ellos, en su territorio era el rey y por más que lo buscaran jamás lo podrían atrapar, aunque muchas veces pensó en delatarse y terminar con la maldición, siempre escapo, escondido entre los matorrales, invisible, imperceptible para quienes lo buscaban.

 

La mayoría de los cazadores habían desistido de la búsqueda, solo el padre de Tomas y Manuel, quien había visto las caras de sus hijos continuaba con las salidas nocturnas..

 

Una de esas noches de luna llena, cuando estaban los dos juntos en el claro, se escucha muy cerca de ahí entre los árboles, el chasquido de una rama seca que se rompe. Augusto inmediatamente se da cuenta que algo está pasando y decide huir del lugar, sabía que era la presa esa noche.

 

Mira la luna como disculpándose y comienza a huir, inmediatamente corre hacia la parte más tupida del monte, pasa por un sendero donde nunca había estado, había corrido tanto que encontró un nuevo lugar dentro del monte, el sendero era muy estrecho y las espinas de las ramas arrancaban partes de su pelo y desgarraban su piel. Siguió corriendo adentrándose cada vez más en el tupido monte.

           

A lo lejos nota un pequeño fuego dentro del monte, se acerca lentamente para ver que era ese resplandor.

 

A unos pocos metros del fogón se detiene, comienza a caminar muy muy lento, su corazón comienza a latir más rápido de lo normal, tiene la esperanza de encontrarse nuevamente con las brujas. Sigue avanzando lentamente sin producir  ruido,  hasta que su vista puede identificar que hay.

 

Alrededor del fuego había  personas vestidas de capa y sin poder ver sus rostros sentía que era el fin. Ahí estaban, eran ellas, las brujas que maldijeron  su vida, quienes le hicieron pagar por una deuda que no  tenía.

 

Las rodea lentamente, paso a paso sin producir ruido alguno,  y se coloca detrás de la jefa, esperando el momento justo, el momento de tomar venganza.

 

Sin pensarlo demasiado ve el momento para atacar y se lanza sobre ella, clava sus colmillos en su cuello y con un golpe de sus mandíbulas logra acabar con la vida de la maldita, mientras las demás corren desaforadas y desaparecen en el monte para no volver jamás.

 

Algo sucede con el cuerpo sin vida de la jefa,  lentamente se desvanece sobre un charco de sangre sin dejar nada más que una mancha en el suelo, Augusto comienza a sentir cosas extrañas, a sentir que la maldición por fin había terminado y al ser él quien la mato, sus hechizos quedan sin efecto,  sabía que era el fin de su maldición,  otra vez el dolor insoportable del cambio, retorciéndose entre las ramas se transformaba nuevamente,  pero esta vez volvería a ser Augusto Cesar Caskariyo, el adolecente de aquel pueblo de veredas rotas, cordones altos, y caminos de tierra, donde decidió quedarse para superar su maldición.

 

En ese momento en que  dejaba de ser la bestia, dejaba de ser el gigante lobo, en el momento justo de su transformación, entre los arbustos cercanos se escucha un estruendo, luego de eso nada mas,  el silencio gobernó el monte y en el cielo la luna se tiño de rojo……..

           

 

La maldición había llegado a su fin por mano propia, y su vida por el disparo certero de un cazador.

 

 

Tendido en el piso ya no sentía dolor, sentía  paz y con la poca fuerza que le quedaba levanta la cabeza buscándola en el oscuro cielo y solo con su mirada y una leve sonrisa, se despide de ella, y ella también se despide de él para siempre. Deja caer una lágrima, la primer lágrima, cae desde la enrojecida  luna y  golpea su rostro, pero augusto no la pudo sentir, no reacciono ante las lágrimas de su amada porque su vida  se había apagado.

 

El cielo se vistió de luto y las lágrimas comenzaron a caer sobre su Augusto, como caricias caían sobre sus ojos y gota tras gota como besos de despedida golpeaban en sus labios. 

 

Llovía tanto en ese momento que por seguridad el cazador decide volver al pueblo sin poder ver a su presa.

 Llovió tanto que el cuerpo de Augusto lentamente fue hundiéndose en el suelo donde yacía sin vida, hasta desaparecer por completo bajo el barro y las hojas en su tumba de adobe que sería protegida para siempre por nuestra diosa tierra.

 

Al día siguiente regresa quien fue el cazador, padre de Tomas y Manuel, acompañado por ellos y buscan en el lugar,  pero no lograron encontrar nada y regresan al pueblo y dicen a la gente que a lo que ellos temían ya no existe más.

 

Esa fue la última vez que se lo vio, no quedó marcas de su tumba y jamás fue encontrado, solo ella y la diosa tierra saben dónde está, pero solo ella puede visitarlo y  todas esas noches, cuando sus rayos se posan sobra su tumba,  le regala sus lágrimas, gotas de lluvia, gotas de agua salada.

 

 

 

FIN

 

Un segundo, un minuto

Un minuto, una eternidad

Nunca dejemos de soñar

Recuérdalo, escríbelo

Y jamás lo olvidaras.

 

 

 

 

 

AUGUSTO CESAR CASKARIYO

 

 

 

 

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