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3 min
Aurelia-El Bar
Fantasía |
22.04.17
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Sinopsis

El día en que transcurrió mi historia era frío, la llovizna de a ratos mojaba la ropa y la cara pero aun así, preferí el medio de locomoción más interesante para mí en ese momento.

 


Corrí el visillo, para cerciorarme que la bicicleta seguía en la puerta. Claro, por muchos años me maneje en auto, u otros medios de locomoción, como taxis o remises. Pero acá en mi nuevo hogar, en la bella Antwerpen la gente prefiere, haga frio o calor trasladarse en bicicleta. O en su defecto, toma tranvías muy coloridos y eficientes o también es muy común  tomar un tren.


El día en que transcurrió mi historia estaba frio, la llovizna de a momentos mojaba la ropa y la cara pero aun así, preferí el medio de locomoción más interesante para mí en ese momento.
Me acomode la bufanda, una azul color cielo, de lana mullida con muchos flecos que me había regalado mi hija, me puse el gorro hasta los ojos, mis guantes de felpa y partí raudamente, hacia el barcito que compramos mi marido y yo, en el centro, de la parte vieja de la ciudad.


Solamente hice un par de cuadras y ya el calor recorríó mi cuerpo, es así que me sentía muy cómoda pedaleando muy rápido, camino a ese lugarcito que decoramos con DF como si fuera el mejor del mundo...y lo era para nosotros.
Estaba ubicado en una empedrada callejuela en una esquina, al costado de la envejecida puerta de madera muy dura y noble, pintada de un rojo intenso, pendía un cartel en hierro y tela pintada en letras góticas, anunciando su nombre “Aurelia”.

Me paro, y miro con los ojos de la  imaginación y veo su imagen... ventanas a ambos lados, con macetas  repletas de flores, parecidas a los geranios salpicados con flores muy pequeñas silvestres,Acomodadas en el alfeizar de forma muy agradable.
No se veía hacia adentro…había que entrar, porque las ventanas de vidrios compartidos, estaban protegidas por cortinas de lienzo, con bordes de puntillas, y adentro la mayor iluminación era la que despedían unas velas ubicadas en múltiples lugares.
Sobre la hermosa barra de madera antigua, iluminada por candelas, a un costado de la máquina de cerveza, habíamos agregado un velador  de hierro en colores desteñidos por el tiempo y con un pantalla de papel apergaminado, para que la luz fuera difusa y cálida.


Para el que quisiera sentarse en la barra, generalmente la gente deseosa de charlar, habia  banquetas  de madera también, pero muy cómodas. Allí a cualquier hora, la gente disfrutaba de una cervecita con papas fritas o tal vez la sopa del día acompañada por unas buenas rodajas de pan de campo con manteca. Destacándose entre ellas, la de tomates, especialidad de DF, humeante en su individual y pequeña sopera de loza blanca con dos cabezas de leones en sus bordes en el lugar de las asas...


De pronto me encuentro abriendo la puerta y entrando como empujada hacia adentro por una mano invisible...entonces el sr que esta detrás de la barra me dice: esto es un sueno...por favor cierra la puerta y sigue con tu vida...yo me quedo petrificada parecía tan real y tan deseado...que me resisto  a salir  al aire frio que golpea mi cara y mucha tristeza de que mi sueño fuera solo eso, entonces comenzé a irme de ese lugar tan magico y me traladé a la realidad, pero no sin antes prometerme, que querer, muchas veces es poder.


 

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Comentarios
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  • Gracias Dideririus por tu comentario
    El tema me llegó, faltaría pulir un poco la edición
  • Los croatas no somos vikingos, pero él sin faltar ningún día a su ritual, me veía aparecer, camino del colegio, y cuando yo pasaba por su vereda escuchaba ¡hola vikinga!

    Le dijo su primer marido cuando ella le pidió el divorcio, “claro, no quieres depender de mi, Pero en un tiempito nomás, vas a depender del abogado, contador, amigos, mecánico etc”

    Bueno, ya hecho el plan, de alivianarme un poco la mochila de mi espalda sigo con esa sensación de algo que va a ocurrir, inminente no muy agradable.

    La zona de la costanera me encanta porque invariablemente sus puentes me hacen acordar al Sena, parece un paisaje Parisino. Mi imaginación, más la suave música que escucho en el auto hace a éste momento sublime.

    y me llevas contigo a la profundidad azul azul de los mares

    El día en que transcurrió mi historia era frío, la llovizna de a ratos mojaba la ropa y la cara pero aun así, preferí el medio de locomoción más interesante para mí en ese momento.

    Quisiera parar el reloj, que el día fuera mucho más largo, que todo quedara paralizado por un rato menos yo y mi computadora...pero no eso no es posible, parece.

    Creo que muchas cosas y situaciones estaban prohibidas, por ejemplo llorar, decir que se tiene miedo, llegar tarde, reírse fuerte, es decir a las carcajadas.Y sobre todo no hablar de las cosas privadas familiares. Hoy quiero y tengo algo para decir...

    La imagen de Dirk, bajando la escalera…con una nena rubia sentada en los hombros, sonriendo a la mañana,escuchando los parloteos de su voz cantarina, sentada en la mesa de la cocina color verde Nilo, la estufa a leña a sus espaldas,..

    El amor en la pareja, un tema que a mí, me atrae, me lleva a investigar, y me gusta escuchar

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Me gusta escribir sobre las relaciones y vínculos humanos.

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