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11 min
BARBARITA, MANOLO Y CLITANDRITA -I-
Humor |
27.04.14
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Sinopsis

Saludos con humor, "compis", ahora que hemos vuelto a sufrir el anatema del "laburo" (quien lo tenga, claro está).

Aclaración: Clitandrita es una "quilombera" argentina, nieta de una bruja conocida por doña Alburriana de los Difuntos Allende, chilena magra y sensual, de rebullires súbitos (algún día os contaré su historia que no tiene desperdicio) y de Stefano Sandrino, un porteño rijoso, que acabó harto de los quilombos diabólicos que le organizaba Alburriana con sus conjuros a Etaniel, Iskiros, Anacín, Atánatos, Adonái, Sadái, Eloy, Mesiasos, gritándole (al tiempo que se tocaba las partes pudendas): “Me tenés hasta los... Si al menos le hubieras sacado el partido que le sacó tu prima Isabel a tu familia de espíritus, pero, vos, ni eso, loca... ¡tus demonios no te sirvieron para una puta mierda!... El caso es que Stefano se lió después con una raposa del sexo, siniestra y marimandona, una leona andaluza de Ayamonte, Paca la Chumino, que regentaba un burdel argentino conocido por "El Altramuz Profundo" (o sea "Chocho" que era como llamaban los andaluces al altramuz)... etc. etc. etc. Así que Clitandrita no supo nunca si descendia de Alburriana o de Paca la Chumino, aunque por sus ahincos lujuriosos era fácil adivinarlo, jeje.

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"Aviso a navegantes... de Internet y otros no amantes de literarios acentos venéreos"

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"A esto de la escritura lo más probable es que le falten recursos. Lo malo es que los escritores, que no suelen saber ni escribir, ignoran las aljamías de la música, los nerviosos ringorrangos de los tonos, los compases y los befabemíes. Debemos ser clementes, sin embargo, con los escritores; la verdad es que hacen lo que pueden y,  a veces, hasta trabajan con cierto esmero y aplicación. Si son zafios y cabezotas, no es culpa suya. ¡Qué más quisieran ellos que no ser zafios y cabezotas, sino, al revés, distinguidos, áticos! (entiéndase barrocos o rococós). A la literatura tiene que dedicarse alguien y es disculpable que los escritores se recluten entre quienes no sirven para otra cosa. La sociedad moderna es muy compleja, según se lee en los periódicos, y en estos momentos cruciales de crisis profunda, alguien tendrá que dedicarse a la literatura, vamos ¡digo yo!  Hace años, cuando los enanos eran más abundantes y aún se podían encontrar bufones en buen estado y a precios razonables (como hoy los "negros", entiéndase por negros los que le dan a la tecla para que otros aficionados a la literatura no agoten su neuronas), los escritores hasta tenían tiempo para aprender solfeo y armonía, y podían permitirse el lujo de ser, ¡a ver!, todo lo rococós que les saliera de los mismísimos". -CAMILO JOSÉ CELA "ipse dixit"

 

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BARBARITA, MANOLO Y CLITANDRITA

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Barbarita y Manolo viven en los Madriles, y aunque parezca mentira, no ven la tele. No es que sean “cajisalidos” como llaman a los que no ven la dichosa expendedora de imágenes, lo mismo que llaman “cajitontos” a los que se la tragan a troche y moche, aunque eso no significa tampoco que vivan engolfados en la literatura, o que conmuevan sus espíritus en esos mundos de las “Revistas Reality”, que a tantos emociona, ¡y con todo su derecho!, reluciendo más que el estrellado firmamento en hojas informativas, avaladas por tiradas multimillonarias, con sus máculas satinadas y luminosas aquí y allá -a algunos también les parecen churretes, y son opiniones que desde luego merecen su respeto-; “Revistas”, en fin, del encantamiento, que siempre logran dejar, en eso que llaman el fondo del alma, algo así como muchas sorpresas por medio de los policromos penachos de sus fotografías, entre comentarios elegantes, cotilleos que recorren todos los estratos sociales, un su poquito de lubricidad, politiqueos nacionales e internacionales, porque sin política ¿adónde iría a parar la dimensión histórica que ennoblece y sustenta la inclinación patria?; y, por supuesto, las noticias más relevantes para gourmets del sensacionalismo. Sí, hombre, ésas, las que más conmueven la curiosidad del planeta: desde volcanes en erupción que le dejan a uno la garganta hecha cisco también al tratar de pronunciarlo: aquél, el Eyjafjalla, ¡uff, que parecía un conjuro!, y acabó convirtiendo los aeropuertos en carbonerías de posguerra, hasta ligas, no de las antiguas de caucho pernicachondas, sino de las de “penta o sexta-campeonas de Europa”, que hoy transfiguran a sus hinchas en aminoácidos vivientes, ya sean veinteañeros, prostáticos o jubilados, chi lo sa?
 

 

Bueno, a veces esas higiénicas Revistas de Moda, todo hay que decirlo, parecen también fantasmagorías que no han pasado, como decía mi abuela, por la Dirección Nacional de Seguridad (R.I.P.) porque espinas, lo que se dice espinas, otros dicen vergüenzas, son muchas las que relumbran en sus espesuras no menos multicolores. “Hay una de una tal duquesa que se las trae”, oyó un día Barbarita, pero sin interesarse lo más mínimo. Bueno, pues por ahí tampoco anda el “Jubileo” cultural ni curiosón de Barbarita, y mucho menos de Manolo. Uno que escriba bien diría que lo que pasa es que entre ellos, manteniéndonos al margen de la opinión que cada cual, séase Barbarita y Manolo, tengan de sí mismos, la una y el otro conviven, más o menos felices, “pero poniendo silencios entre sus palabras”. Así queda muy fino y así lo dejamos. Bueno, pero a Barbarita, anticipándonos a su afición más secreta, porque también las tiene, sí que le va mucho otro tipo de Reality: un “on line radiofónico” del que luego os hablaré.
 

 

 

La tragedia -bueno si se le puede llamar tragedia, porque para otros sería gustirrinín- empezó, iba yo, por culpa de la chica de servicio, Clitandra, la “urugayya”, que luego resultó ser argentina, porque a Barbarita le faltaban, digamos, “los medios técnicos geográficos” para reconocer Uruguay de Argentina o Argentina de Uruguay: Clitandrita -ya apodada así cariñosamente- subrayaba su nacionalidad con el bonito hipo del “vos”, pero sin dejar de berrear que “uruguayyas” (con doble yy) eran las del Uruguay:
 

 

-¿Vos me entendés o no?, doña, y yo "nasí" en La Plata, Buenos Aires, Argentina. “¡Qué burras son estas gayegas!” (se decía luego para su coleto Clitandrita)
 

 

-¡Ay, chica!, pero ¿qué puedo yo saber de las “indriosincrasias” esas del Uruguay o del Perú...?
 

 

-“¡Ay la atorranta!,... ahora me sale con el Perú”
 

 

Se le iba el caletre, en efecto, a Barbarita:
 

 

-Si ni mi Manolo ni yo vemos nunca la tele.
 

 

-“Y ahora me viene con la cagada de la tele”.
 

 

Eso de no tener mucho caletre es una pejiguera, pero no hay nada que hacer. O se tiene o no se tiene. De lo que se trata es de ir tirando: Manolo gana bien en el Banco, y en cuanto llega a casa y llena el buche se duerme; y a Barbarita, que no dice ni mu ni lee “Revistas floridas de mucho copete” para enterarse de las actos provocadores (vagamente etéreos y felices) que ejerce el paisanaje apolíneo que chupa de la famositis, viendo a su Manolo dormir a pierna suelta sobre el sofá, la desazonan las inquietudes de la carne. Y por eso toda esa morcillería pletórica que se deja fotografiar le importa menos, como dice Clitandrita, –y aunque Barbarita no sepa qué demonios significa-, que “una cogida por el orto”. Y si Barbarita se nos muestra así de misteriosa y reservona es porque padece de un bulle bulle de entrepiernas que ni os cuento. Y a Manolo hace tiempo ya que la carnosidad penetrante se le volvió mansa, y no conoce más labores que las de la micción. En especial desde la última analítica con problemas, porque el PSA se le ha disparado y la próstata ha olvidado el reglamento (a veces, para hacerse el grande, dice que se le pone “tensa” por las preocupaciones que le proporcionan las cuentas bancarias). Y Barbarita, que ya quisiera para sí la dichosa tiesura, sabe lo poco que la habitante braguetaria trasiega últimamente. Luego va y la muy burra se lo cuenta a Clitandrita, que como ya está en el meollo de la tragedia, le esputa:
 

 

 

-Pero, ¡vos que sos tan sana, doña, como lo aguantás! Si su gayego quedó retirado para coger, pues a coger por ahí, en plan regio y libre, que vos estás aún de muy buen ver, y son muchos los atorrantes que esperan laburo.
 

 

 

-¿Coger? ¡Ay, Clitandrita, chica, pero ¿qué tengo yo que coger por ahí?, como no sea un susto, ... con lo que anda suelto por esas calles de Dios... ¿No estarás pensando en que salga yo por Madrid a hacerme la descocada? ¡Faltaría más! ¡Qué ocurrencia! ¿Y la decencia? ¿Y mi Manolo?...
 

 

 

-“Esta gayega me anda todavía en la pajarera”- se dice Clitandrita- No me sea guacha, doña. Vos vivís en la luna. En mi tierra, coger es... – hace un gesto obsceno la muchacha, que horroriza a Barbarita.- Su Manolo se hace el machito, pero el gorompo no le sirve ya ni para hacerse la María Muñeca. No me sea boluda, doña, y avivá, que cuando a una le escasea la carne gaucha, se vuelve psicótica. Si vos querés, por 50 euros, le presento yo a tres porteños...
 

 

 

-¿Qué andas tú cavilando, muchacha?- se escandaliza Barbarita, que no es tan tonta como parece- Para que me propongas... ¡ay, qué se yo!... ¡y no!, es que no lo quiero ni pensar, para eso, dime, ¿para eso he puesto yo mi confianza en ti? Eso me pasa por ser demasiado abierta. ¡Quita, quita!, y sigue con tus labores, que yo, a partir de ahora, me guardaré muy mucho de abrir la boca a una “osesa” (Barbarita que es disimulona y hace como que vivaquea calladita como la yerba de los tejados, y así anda de consumida, y antes que nombrar según qué cosas preferiría soltar el pío pío de los pardillos, sí busca algún lucimiento, el único, cuando echa mano al envoltorio fino de palabrejas que ni entiende ni sabe pronunciar, aunque a ella le suenen a calibre de clase) ¡Menuda eres, hija! ¡A ver si te enteras de que yo atiendo con honra a mi Manolo y no “perpretaría” nunca marranadas que pudieran poner en entredicho nuestro santo matrimonio.
 

 

 

-Oiga, doña, no se me voltée ni se me ponga regia, que no le estoy proponiendo que labure en un cabarute de Ladies, que yo andaba con buenas intenciones, y no me proponía afanarle guita con la cogienda.
 

 

-¡Ay!, chica, a mí cuando me hablas así, es cuando de verdad no te entiendo...En cuanto a lo otro, de eso sí que me he enterado muy requetebién... y, ¡vamos!,- se le tuerce el gesto a Barbarita- es como para pedirte que me alcances el rosario.
 

 

 

No es porque sea Madrid, porque hasta en Arcos de la Polvorosa o en Budapest, pongamos por caso, podría pasar lo mismo, pero hay señoronas que en cuanto les hablas de ciencias naturales, se ponen muy temperamentales y religiosas a un tiempo, y aunque no se coman un rosco, ni aun con el pelaje marital, se toman muy a pecho eso de que en la honra no tiene cabida el estudio de la “ceratophrys ornata” o rana, -también sapo- cornuda, que marquen con el naipe traicionero al cónyuge sin flato eyaculador.
 

 

 

-Che, gayega, mirá, perdonáme,- se pone a la defensiva Clitandrita- dejamos aquí el tema de los mangos, y no me sea guanaca... Tráguese la vena y aguantá en la pajarera del guacho con el gorompo en paro, aunque la guita no le cure la pija. “Morocha, gayega, a ver quién te hace a ti el virgo como no te busque yo quien te sostenga en upa” (añade luego para su caletre la gauchita).

 

 

Seguirá...

 

 

 

*******************Stavros (Certificado de registro)

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Otros relatos del autor
  • Un relato escrito con tu maestría habitual, aunque desviado de tu estilo habitual. Su argumento desarrollado en clave de humor escatológico y esperpéntico, aderezado con pinceladas costumbristas, me recordó las maneras de ese Cela que citas en la introducción. Saludos.
    Qué bueno es poder volver a leerte por estos lares. Falta hacías, realmente. El relato está estupendo aunque debo confesar que muchas palabras no me suenan y no recurro al diccionario porque prefiero entenderlas por contexto (aunque es innegable que el cerebro me falla,en ocasiones, y me pierdo sin quererlo). Tu prosa original es siempre un manjar para el paladar literario. Un saludo
    Buenas, Stavros. El cincelado diálogo de estos personajes es un monumento al léxico profundo de los pueblos, desde los madriles a las cuencas de La Plata, entre donde hay tanto qué elegir. Hermoso pasaje lleno de irónicas referencias a nuestro circo en esta burlesca escena. Me alegro que vuelvas por estos espacios, amigo. Un saludo.
    Es desternillante, con golpes redondos en todas las estrofas; una clásica comedia de amores con criados intermediadores, que se ríen de sus amos en la cara, pero les defienden y sirven por pena o cariño. Anda tolerante el narrador, respetuoso con todos los temperamentos, por si las moscas, parece, pero es más listo que la Ciltandrita, que no más gracioso (y digo yo, qué clase de confusión tiene Clitandrita con su abuela, si la primera frase ya nos informa quién es, quedando el lector perfectamente al corriente). Los dos personajes de esta presentación son fabulosos; y el párrafo de Cela, un epígrafe de lujo. Saludos.
  • LOS NIÑOS TIENEN -CENSURADO- LAS NIÑAS TIENEN -CENSURADO- ¡¡OK!!

    Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. ¿Seguro?...

    Casi 5000 refugiados sirios y demás [entre ellos cientos de niños] ahogados en el Mediterráneo en lo que va de año. Asesinatos y bombardeos convirtiendo una parte del planeta en una escabechina. Miles de animales inocentes [galgos, etc, sacrificados en las perreras]... ¡Mi madre, y ahora todos a celebrar las Merry Christmas! ¡Cómo está el mundo, Facundo! ¡Increíble pero cierto!

    Saludos con humor, "compis", ahora que hemos vuelto a sufrir el anatema del "laburo" (quien lo tenga, claro está).

    Es una variante "más condimentada de mi viejo "TR ERRE QUE ERRE" que trataba sobre la obsesión de las estrellitas en esta web. He leído el texto de J.M. Bartolomé y me ha gustado, así como la valoración que le ha dedicado J.M.Boy. Los "blogs" proliferan, en efecto, y como más o menos dice Boy: son los nuevos monstruos que están devorando las cartas de nobleza de otros valores que antes nos enriquecían. El "bloguero", hoy, es el nuevo Erasmo, siempre a la espera de la lisonja comentarista. Y como dijo no sé quien: "el que espera desespera". ¿Blogs? ¡Sí! Comentarios a porrillo, sin ton ni son, ¡"chalaura" al canto! ... También es bueno tomárselo con humor, a fin de cuentas son los gajes del siglo XXI. ¡Saludos!

    ¡El tormento exquisito, jeje!

    Gracias Pielfría (Christian),Umbrio, P.Castelao, Alexdz74, GuillermoGTO, por vuestros comentarios... Y a todos. Un gran abrazo-------- A.D.A. San Francisco de Asís Caja Murcia , nº de cuenta: 2043 0316 33 2001204607 PERRERA HELLIN AYUDA DIFUNDID: SE MUEREN DE FRÍO Y DE ABANDONO EL AYUNTAMIENTO NO AYUDA

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