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5 min
Blancas Paredes
Terror |
20.03.14
  • 4
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Sinopsis

Ruben observó cada centímetro de esa habitación, no había nada sucio o imperfecto en esas paredes, y un sentimiento empezó a inundar su cabeza, tan sucio como la sangre dentro de él...

Inútil...

Esa sensación había estado con el desde el momento que salió de ese maldito hospital.

Rubén observaba esas cuatro paredes perfectamente blancas, vacías, muertas.

Sus ojos buscaban algún punto negro, algún rastro de imprefección, algo que contrastara con la blancura de esas cuatro paredes. Nada.

El único sonido era el de las oxidadas ruedas de su silla al moverse en aquel piso de mármol igual de limpio. El lo odiaba.

En un pequeño escritorio de madera se encontraba una fotografía perfectamente enmarcada. Su rostro se lleno de oscuridad. La mayoría sentiría tristeza, pero no él. Su cuerpo decrepito y rostro pálido se transformaba en el rostro de un ser horrible lleno de rabia y envidia. Envidia por su hermano.

"El siempre fue especial"

"Para mis padres el siempre fue el milagro que logro superar sus defectos y se convirtió en artista"

"El era perfecto"

"No como yo" pensaba mientras observaba sus piernas inutiles, atadas por siempre a aquella vieja silla.

El siempre había sido el hijo que no tendría futuro, el no debería haber nacido.

Nunca nadie se lo dijo, pero el lo sabía. Por Dios que lo sabía.

Y ahora al verse postrado en esa silla lo supo. Supo que era cierto.

Lanzó la fotografía al suelo, y el cristal del marco se hizo pedazos.

"Esta iba a ser tu mejor obra, cierto?"

"Si, apuesto que cuando terminaras mamá y papá estarían orgullosos.

-Mira lo que hizo Sammi, mira el hermoso mural que pintó en nuestra habitación-

Ha, ahora éstas blancas paredes serán solo un mal recuerdo para todos"

Sus ojos rodeados por negras y pesadas ojeras volvieron a observar cada rincón de la habitación. Buscando algún punto de suciedad, algo que arruinara ese perfecto color blanco. Nada.

"Como carajos pueden estar tan limpias..."

Sus ojos rojos se iluminaron.

Justo en la pared donde el mural sería pintado pudo observar un punto negro, justo en medio de la pared.

Unca cínica sonrisa se dibujo en su rostro amargado. Pero aquel punto negro que manchaba la obra inconclusa de su hermano salió volando. Solo era un maldito insecto.

Su mente que ya estaba muy desgastada había empezado a hacerse pedazos en ese momento.

Algo tan simple se había convertido en el gatillo que disparó un arranque de rabia enfermiza. Una rabia que siempre había estado ahí, alimentandose y pudriendo su interior.

Empezó a golpear sus piernas hasta sacudirlas violentamente, no hubo ni un solo reflejo.

"Tan inútiles como yo, tal vez más"

En un movimiento de su silla escuchó uno de los cristales quebrase en el piso.

Y entonces vío un pedazo perfectamente cortado en el suelo. Sus ojos se oscurecieron casi como hundiendose en su cráneo, se habían convertido en un par de agujeron vacíos en su rostro y una horrible sonrisa apareció. La poca cordura que había intentado mantener había muerto finalmente. Su rostro había perdido toda forma humana, se había vuelto en un cráneo deformado por la rabia y locura. Tomó el pedazo de cristal, la punta era perfecta.

Las venas en sus decrepitas manos se llenaron de sangre casi hasta reventar.

Y sin pensar en nada más clavó el pedazo de cristal en su pierna una y otra vez. La sangre salía salpicando hasta su rostro deformado.

Sus manos sostenían el cristal fuertemente hasta cortarse también.

En su rostro escurria la sangre mientras seguía clavando el cristal en un arranque eufórico, cortaba cada pedazo de carne en sus piernas, el sonido era horrible pero el ya no escuchaba nada. No sentía nada.

La sangre brotaba por todos lados, trozos de carne y piel empezaban a esparcirse por todo el piso. Su rostro se tornaba cada vez mas horrible mientras cortaba cada uno de los nervios.

Se detuvo por un momento para tomar algo de sangre y carne de su regazo y con sus dedos empezó a pintar la paredes con un opaco y horrible color rojo.

Y entonces escuchó un horrible grito desde la puerta.

"Hijo!, que...que has hecho!, QUE PASÓ!"

Él giró su ensangrentada silla y le mostró su obra a su madre.

El horrorizado rostro de su madre observó esa enfemiza imagen.

Observó como una de sus piernas había sido mutilada tan horriblemente que el hueso podía verse claramente. Trozos de carne por todo el piso.

No pudo moverse o decir nada.

"Te amo madre, espero que te guste..."

Ella levantó la mirada hasta observar el macabro rostro de su hijo, el se había tornado en un horrible animal cubierto de sangre, y antes de que ella pudiera hacer algo, él tomo el trozo quebrado de cristal nuevamente y lo clavó profundamente en su garganta.

"¡NOOO!", gritó mientras la sangra de su hijo salía a chorros de su garganta hasta regarse por toda la pared. Todo había acabado.

La policía llego minutos despues.

Ella yacía recostada en la unica pared que aún era blanca, sus ojos vacíos y perdidos para siempre en aquel horrible momento.

Los pocos policías que entraron pudieron ver aquella escena. Un joven horriblemente mutilado tendido en una silla cubierta de sangre, piel y carne por todo el piso y una enorme mancha de sangre en la pared...

 

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