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2 min
Bon appétit
Terror |
01.11.21
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Sinopsis

Los numerosos bancos de peces se desplazaban en forma circular de una manera serena e inigualable. Yo, mientras flotaba, me ideaba suspendido en una pecera azulada hallándome sin mayor consternación. Esa sensación de compartir espacio con los diferentes tamaños, formas y colores que producía la fauna acuática, me recordaban a una postal impresionista de marinos holandeses.

El agua, se impregnaba en mi piel curtida por el sol del mediodía. Nunca supe cuánto llevaba seducido por el bamboleo sereno. Solo sé que de repente dispersé la mirada y me percaté que una gran variedad de tiburones aleteaban en forma centrifuga. Dejé la calma de lado. Alcancé a divisar a una de las criaturas sentada sobre su cola, como si supiera que mi indefensión no iba a ir a ninguna parte.

Temeroso, otro escualo se lanzó y golpeó la palma de mi mano derecha. Grité atemorizado y pensé en su enorme tamaño mientras me sumergía. Sin embargo, me pregunté sí me verían como un juguete de plástico Chino que podría ser zamarreado de aquí para allá.

Sentí un roce nuevamente, era el cuerpo de Samir. Desesperé. El joven marroquí que conocí en el bar del hotel de Playa del Carmen, flotaba a mi lado.

Un tercer pez cartilaginoso me rodeó. Vino a mi memoria el restaurante de Fabio, un comedor de fruto di mare en el Mercado Norte. La idea de ser yo ahora un tentempié mojado sobre el plato oceánico, me aterrorizó.

Inhalé aire, sentí que los enormes ojos del tiburón sentada sobre su cola, se clavaban en mí como un gran arpón de metal, el oleaje que impulsó el avance me elevó hasta la cresta, pude distinguir como la aleta dorsal cobraba altura sobre la sal acuosa, mis parpados aprisionaron las retinas como una ostra aprisiona las perlas, y el resto... El resto, cuando vayan a lo de Fabio y le sirvan sin mayor demora, una buena rodaja de Cazón bien sazonado.

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Actualmente un dandy sin vermú, que en el despertar de su adolescencia y luego de oír las incisivas opiniones de George C...! mientras se ojeaba la 13/20, nippur, el eternauta, el diario o madhouse lo tentó el 4 poder. En la juventud luego de hacer mucho head bange! la melena se fue, la panza apareció y la militancia llegó, militar por el asado, la cerveza, la lectura e Internet. El viejo se harto y lo mando a laburar! y aunque los años pasan nunca perdió el espirito púber punkero.

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