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8 min
Bukong
Fantasía |
11.09.20
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Sinopsis

Toda civilización tiene su horizonte de sucesos, aquel lugar donde cualquier cuerpo, incluso la luz, se siente atraído hacia un destino desconocido y del cual no existe retorno. En nuestra tierra ese lugar recóndito y desconocido más allá de los confines se llama Bukong.

Lisandra esperaba en su habitación la confirmación del ascenso al nivel Delta, con el nerviosismo característico que hacía gala y que su joven existencia potenciaba. Entretanto, sus amigos Kanel y Milian intentaban tranquilizarla, sin éxito, contando historias absurdas de héroes desconocidos y que no venían al caso.

  • Dejad de hablar del mito de Ronalong, sabéis que es una mentira inventada para asustar a los niños. Hemos pasado de era y seguís insistiendo con esas tonterías – recriminó Lisandra con un enfado mayúsculo.
  • Bueno, es cierto que la historia tiene fallos, pero es bonita, ¿no crees? – Intentó arreglar Kanel que conocía el carácter explosivo de su amiga.
  • ¿Bonita? Mueren todos abrasados por un sol oscuro que los desintegra sin piedad alguna, mientras luchan por la posesión de un cetro estúpido – respondió airada Lisandra.
  • El cetro de los Nobúnculos no es estúpido – se defendió Kanel a duras penas.
  • ¿No? Un cetro cuyo único poder es destilar licores dime qué utilidad tiene.

Kanel sabía que el debate estaba perdido si seguía por esos derroteros. Sin embargo, con habilidad, buscó el apoyo de Milian, cuyos silencios eran tan valorados como sus palabras.

  • Milian, ¿qué piensas del mito?

Milian calló durante un minuto eterno antes de responder a la pregunta de su amigo. Se levantó del cojín donde reposaba y, tras echar hacia atrás su largo cabello azulado, tomó la palabra.

  • Tengo que confesar que los dos tenéis razón, pero ninguno de vosotros conocéis el significado oculto del mito de Ronalong.

Lisandra y Kanel abrieron los ojos y la boca como platos. Kanel quiso intervenir, pero Lisandra con una mirada petrificante abortó la idea de su amigo. Era el momento de escuchar.

  • Lisandra tiene razón en lo relativo al envoltorio de la historia. Tanto el cetro de los Nobúnculos como la muerte y la destrucción del pueblo de los Serifaes son inconsistentes, si bien, he de confesar que la historia que se vivió en la era pasada está llena de acontecimientos absurdos y guerras devastadoras.

Lisandra y Kanel asintieron, a la vez que prestaban atención al relato.

  • Pero Kanel, aunque no conociera la razón, también acierta en dar pábulo a la historia. A primera vista, es difícil establecer el verdadero vínculo con nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro, pero si leéis con detenimiento los textos, hallaréis el significado oculto de la leyenda.

Millian terminó su parlamento, cerró los ojos y se dejó caer encima del cojín que había abandonado para transmitir su opinión. Lisandra y Kanel se miraron estupefactos. No sabían de qué estaba hablando su amigo.

Milian, no puedes dejarnos así, ¿de qué significado oculto nos hablas? – interrogó Lisandra a la vez que se acercaba bruscamente hacia él.

Milian, ante la intimidadora presencia de Lisandra, abrió uno de sus ojos estableciendo contacto visual con ella. Acto seguido lo cerró y se sumió en uno de sus habituales trances.

  • Déjale. Ya está otra vez con sus misticismos. Seguro que se encuentra sobrevolando astralmente los mares de Kineria. Es mejor que nos vayamos hasta que vuelva en sí – aseveró Kanel contrariado.

Lisandra y Kanel se incorporaron y abandonaron la habitación con lentitud, a la vez que dejaban a Milian sumido en su mundo interior. No querían despertarlo del sueño onírico en el que se encontraba por las consecuencias nefastas que pudiera provocar una salida repentina de la ensoñación. Bajaron las escaleras en busca de la biblioteca del padre de Lisandra, uno de los pocos reductos de legajos, libros y manuscritos que existía en Polgar después de que la Ley de Inoh obligara a la digitalización y posterior destrucción de todo texto que existiera en el Universo. Desde entonces los treinta y tres sabios de Oliseh eran los únicos que podían acceder al conocimiento supremo, mientras que el resto de habitantes de Polgar debía pedir autorización a las autoridades competentes para consultar cualquier clase de documento del que tuviera interés, incluso si era propio. Por suerte para ellos, el padre de Lisandra era uno de los sabios y, como tal, tenía ciertos privilegios.

  • Tu padre no se enfadará – preguntó Kanel angustiado.
  • No te preocupes. Ya lo he hecho antes y nunca he tenido problemas. Mi padre es muy comprensivo y más si consigo acceder al nivel Delta – tranquilizó Lisandra con una sonrisa que mostraba una hilera perfecta de pequeños dientes – vamos, la biblioteca está detrás de la puerta del scriptorium.

Sin más dilación, atravesaron la sala llena de cachivaches electrónicos que los separaba de su objetivo con la premura y ansiedad que la juventud posee. Tras la puerta, hallaron un sinfín de libros perfectamente ordenados en estanterías que llenaban las paredes de suelo a techo de toda la estancia. En el centro, una pequeña mesa contenía un libro de enormes dimensiones que Lisandra abordó con impaciencia.

  • Esta es la guía que nos va a decir dónde se encuentra el libro de Leyendas de la Segunda Era. Ahí podremos analizar el mito de Ronalong. Sí, aquí está – gritó Lisandra emocionada por su descubrimiento – rápido, ayúdame a alcanzarlo, está en la primera balda de la tercera estantería.

Kanel que no medía ni un centímetro más ni un centímetro menos que Lisandra, ayudó a ésta a atrapar el preciado tesoro entrelazando las manos y levantando el pie izquierdo de su amiga que, con el impulso, alcanzó de un salto el pequeño tomo de pastas azules que buscaban con tanto ahínco.

  • Lo conseguimos – exclamó la muchacha – No pongas esa cara. Es un libro modesto, pequeño y enjuto, pero según Milian aquí tenemos todo lo necesario para hallar el gran misterio de Ronalong.

El libro contenía quince historias extraordinarias de acontecimientos que, según los más antiguos, habían cambiado el devenir de Polgar, si bien, coincidían todos en su importancia, había que admitir que algunas eran más fantásticas que otras y, era evidente que las exageraciones habían deformado sobremanera la autenticidad de los mitos. Con todo, desde muy temprana edad, los habitantes de Polgar conocían a través de sus familiares y de sus maestros, las distintas fantasías que englobaban la leyenda de la Segunda Era y, grabadas a fuego, sus enseñanzas y moralejas forjaban el carácter de los polgarianos.

El Mito de Ronalong ocupaba el capítulo cuarto del libro y correspondía con los inicios de la Segunda Era. Se narraba el esplendor del pueblo de los Serifaes durante el reinado de Ronalong y cómo el exceso de ambición y la búsqueda ilimitada de poder conllevó la desaparición del pueblo por un castigo divino. Ningún vestigio quedó a salvo de la destrucción y tan solo quedaba como recuerdo el testimonio de la leyenda, de la cual, los pueblos venideros debían aprender para evitar compartir el destino de un pueblo maldito.

  • No encuentro nada que parezca un misterio – dijo frustrado Kanel.
  • Yo tampoco – confirmó Lisandra – debemos obligar a Milian para que nos diga cuál es el misterio.
  • Sí, cojamos el libro y que nos diga dónde está.

Lisandra, con cara compungida miró a Kanel.

  • No podemos sacar el libro de la biblioteca. Es una regla sagrada de los treinta y tres. Si la rompemos, destruirán todos los libros de mi padre y nosotros seremos castigados con dureza.

Kanel, que de por sí era asustadizo, se apartó del libro como si tuviera la peste.

  • ¿Os referíais a mí? – apareció Milian de la nada, a la vez que Lisandra y Kanel daban un respingo.
  • ¿Cómo nos has encontrado? ¡Vaya susto nos has dado! – exclamó Lisandra mientras apretaba la mano izquierda al pecho.

Milian, con un aire de suficiencia, no respondió a la pregunta de su amiga. Al cabo de unos segundos, abandonó la pose fría y distante enseñando una ligera sonrisa arrebatadora que funcionaba infalible sobre sus amigos.

  • Veo que habéis encontrado el libro, pero no así el misterio, ¿verdad?

 

 

 

 

 

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