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2 min
Cabilando.numero Uno
Poesía |
14.08.06
  • 4
  • 3
  • 1071
Sinopsis

El murciélago ciego chocó contra el muro de papel,
perdiendo las alas que le daban vigor y alegría,
el único sustento que le mantenía en el aire.
Cayó confundido en el mar de los dolores,
agua manchada de vergüenza.

No se paró nadie a mirar su intento de esquivar el muro,
nadie cejó en su empeño de enmarcar la traición
de haber querido traspasar el muro de papel.
Entonces el murciélago, ya sin alas, se convirtió en gusano.

De volar a arrastrase, de amar el aire a no poder saborearlo.
De rozar las nubes a no dejar de sentir el barro.
De mirar sabiendo el respeto del sol,
a actuar bajo el manto del señalado como.

En el mundanal desierto vacío de las mentes,
pocas tienen sus oasis.
Lugares bellos que rememorar cuando falta el aliento de la vida.
Cuando todo diverge en grandes contrastes,
cuando te da el hechizero oro y carbón para que saborees ambos,
no sabiendo cual de los dos es tuyo,
ni cual desaparecerá entre la espesa neblina del tiempo.

Eso debió sentir el murciélago ciego al chocarse contra el muro de papel.
Eso debió sentir Ulises cuando desafió a los dioses,
los mismos que le ayudaron a conquistar Troya.
La marea tan solo está tranquila en una cala,
cala rodeada de arboles con savia de bondad,
duros acantilados que no permiten la entrada de otros mares,
en fin, valores inamovibles en tiempo y espacio,
en los que la cala guarda todas sus esperanzas.

No todo es controlable,
pues la vida es movimiento y no permite concesiones,
no permite dudas ni fallos obvios.
Cual partida de ajedrez, o mueves bien las piezas,
o te comen a la Reina, o a los mismos peones que creías que la escoltaban.

El que antes se cobijaba en la caverna del compartir,
no puede ni acercarse por miedo a desmoronarse,
porque duda que sea tan segura,
porque duda que la hubiera cuidado como debiera.
De bueno a ladrón en solo un parpadeo.
¿Merecido?Puede ser, tiene su gracia.

Hipocresía con crema de perdón,
napolitanas de razón sin empatía.
Padre e hijo se miran con desconcierto,
ya no confían. Perdieron el reino.

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