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2 min
Caminando sola bajo la lluvia
Poesía |
11.06.19
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Sinopsis

Ciento ochenta días de lluvia hecha tormenta y un caminar hecho tropel. Pero llegó la calma y la lluvia como hoja seca se arrastra en los caminos del olvido. Me dices: ya no me escribas por favor que no quiero morir como papel, porque las nubes están cargadas de cenizas y el camino se ha vuelto un desandar ¿Y después de tantas lluvias de amor, el camino se olvida?

Llueve afuera el llanto del cielo, bañado de nubes grises por carencias de sol 
Llueve adentro el llanto de tus ojos, bañados de lágrimas por carencias de amor 
Siempre llueve a deshora. Mientras, yo desespero por la palabra no decible

Caminas afuera la pasión, allanando el crujir de las hojas al paso de la infidelidad 
Caminas adentro la pasión que relincha furia, sedienta de caricias de mano ajena 
Siempre se camina a deshora. Mientras, yo verteré mis sueños agónicos junto a ti.

Recibí tu escrito buscando señales de mi vida llena de páginas arrancadas y me despierto con tu ausencia, cultivando rosas para el hambre de goce en las tinieblas de la noche. En tanto, tus sollozos parten en dos la luz por la impaciencia en brindarme los silencios de tu desnudez, para romper así el naufragio de tus besos y gemidos perdidos hace mucho tiempo.

Es la hora de nuestro primer canto nocturno. Entras con rubores en tu rostro y mientras se activa el sonar de las trenzas de un campanario imaginario, tu cuerpo tiembla cual reflejo de luna llena en aguas de cristal. Siento que con tu aliento y caricias castigas las arenas que rastrean otras lluvias y caminos que ya han quedado en el recuerdo.

 

Ciento ochenta días de lluvia hecha tormenta y un caminar hecho tropel. Pero llegó la calma y la lluvia como hoja seca se arrastra en los caminos del olvido. Me dices: ya no me escribas por favor que no quiero morir como papel, porque las nubes están cargadas de cenizas y el camino se ha vuelto un desandar ¿Y después de tantas lluvias de amor, el camino se olvida?

De aquellos amores cultivamos ramos de rosas en vidriado. Aún persiste el cristal y los aromas, pero ya no quedan rosas. No baña la lluvia ese jardín y sus “caminerías” se bañan de polvo y besos de luna. Sólo quedan sueños de embriaguez y huellas de pensamientos en la cama. Ya no llueve, pero ella sigue viendo llover y ahora la veo caminando sola bajo la lluvia.

 

Código Safe Creative: #1702172……

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  • Aplaudo desde mi habitación a tu bello y significativo escrito, me ha encantado, gracias por seguir escribiendo ; )
  • Una vez en la cama, dentro de la inconsciencia por el licor, aún quedaba un hilo para soñarla y la soñé para llenarla de besos, caricias y pasión. Estando en ese desastroso poder de inconsciencia y borrachera, alzaron la sabana y una silueta se acunó a mi lado, percibí la entrega de la misma y la sometí. Más tarde desperté con la alarma del corazón y al levantarme me estimé asqueado y muy avergonzado por la canallada. Había traicionado a Graziella envileciéndome al mismo tiempo. Una voz afeminada decía —Adiós. Me vestí para salir del cuarto y abandonar el piso. Al pasar, empujé la puerta entreabierta de la recámara matrimonial y vi a una Graziella en su cama, aún rendida por la embriaguez alcohólica de esa noche. Las sábanas apenas cubrían su desnudez. Hice un beodo saludo para despedirla con un hasta nunca.

    Del bisabuelo Alessio ................................................................................................................................. A la siguiente noche de su estadía como enfermo sin proceso de evolución efectiva y mantenido a base de calmantes, Niki, pasada la media noche y en tanto que los demás dormían, se encerró con Alessio y mientras él agonizaba sin ninguna lucidez, le suministro un brebaje indígena para el vómito y la purificación. A las tres de la mañana y después de un vómito negro y baja de la fiebre, Alessio mostró signos de comunicación cuando ella le lavaba la cara y el resto del cuerpo. Él le tomó los dos brazos atrayéndola para acoplársela encima. Ella entendió el mensaje y sin ningún pudor y con mucha paciencia, ambos colmaron sus deseos de incontinencia. ... Del abuelo Carlo ........................................................................................................................................ La sombra de ella le salió al encuentro y le tomó de la mano y con la otra llevó un dedo a sus labios en señal de hacer silencio. El abuelo Carlo trataba de acallar su respiración y contener los latidos de su corazón, mientras un frío cadavérico le recorría la espalda. Pero ese riesgo de acceder a una joven casi que prohibida, le devolvió el calor al cuerpo y sintió un fuego abrazador de locura, cuando ella le tomó una mano para que le rodeara su cintura y juntaran sus cuerpos. En la oscuridad buscó sus labios y se dejó conducir para volcarse ambos en la cama de un cuarto cercano. Ya encima y en posesión de sus carnes se detuvo sorprendido, cuando una espiga de luna se asomó a la habitación y le vio su cara. —Soy yo, Alexia, no hables y sigue —dijo ella— mientras gemía y lo adhería a su humanidad con una intensidad salvaje. Pero el abuelo por un momento se había quedado congelado y su espíritu decaía —No tengas miedo, eres todo un hombre. Sigue Sus anhelos y deseos solapados por la mujer de su amigo Hanz, se reanimaron y la debilidad cedió. Ella tenía treinta y un años y el abuelo apenas quince. Una hora después de dejar satisfecha y dormida a Alexia en el lecho, al desandar el camino, le pareció oír el llanto contenido de una mujer en la oscuridad de aquel pasillo, que conducía a la habitación de Teresa. ... Del nieto Luigi : ............................................................................................................................................. —Ay niño Luigi, ¿Usted cómo que quiere dejar de ser niñito? Luego siguió acostada sin mirarlo y algo pensativa. Y sucedió que de repente tenían los cuerpos atados con sus brazos. Las manos de Luis se aferraban al fragor de las carnes de Nancy que hervían, en tanto se aceleraba el ritmo de los cuerpos. Dentro de ese paroxismo de querer morir de gusto y placer, al rato, un bramido reptiliano del joven irrumpe en la habitación. Minutos después, al regresar del letargo agónico, Luis notó que Nancy aún gemía con los ojos cerrados. El corazón que Luis le amarraba con la mano apretada sobre su seno izquierdo, latía apresurado y en sus dedos yacía la perdiz asfixiada. Luego, ella abrió sus ojos, lo miró y se sonrió. ...

    En La Montaña Mágica de Thomas Mann, Hans Castorp dice a Madame Chauchat “Para vivir hay dos formas, dos caminos: uno es el común, el directo y correcto. El otro es tremendo, conduce a través de la muerte y es el camino genial”. Fue una forma para Luis de curar su sarampión marxista, actuando como guerrillero alzado contra el gobierno, en las montañas del cerro El Bachiller… La misma montaña que ahora gime, la montaña que ruge y grita su ausencia… … La marcha se reanuda y siente su cuerpo invadido por una abismada ineptitud, que se sufre cuando a cada paso se hace duro el andar porque las piernas tienen una tirantez leñosa, los hombros y la espalda se entumecen, se encorvan con el peso. El cuerpo tiende a rendirse ante un agotamiento transido y progresivo. El viento espeso que acompaña la pertinaz lluvia dispersa cualquier signo de palabra alentadora. El comandante se coloca delante de la cuadrilla junto con el guía, seguidos de los nuevos que van a incorporarse al Frente guerrillero y los tres sub-comandantes, que se colocan a la retaguardia de la columna guerrillera. Cobijados por una pertinaz llovizna, la columna emprende la travesía hacia arriba, hacia la montaña, hacia la Fila de Chaguaramal. En la medida que avanzan, la arboleda acalla la lluvia, pero ahora una fría neblina acompaña la entrada nocturnal. El jadeo de la brisa mueve las ramas de árboles, arbustos y cortinas de matorrales que llenan las vacías tinieblas, rasgando con crueldad los cuerpos. El aire húmedo, espeso y frío obstruye la respiración de Luis que le ronronea como un silbido asmático. La silente peregrinación se acompaña con el crujir de las botas sobre el fango y el ruido impreciso de las aves y otros animales que buscan cama. Para no dejar rastros, ascienden en fila por el borde de una quebrada de río, guardando corta distancia unos de otros y tratando de ajustarnos a la luz de la linterna del guía. A la distancia y en soledad, por el color blanco se distinguían figuras de algunas aisladas casas, mientras se oye el ladrido de perros. Código Safe Creative: #1702172……

    Al norte del Mar de Galilea, cerca de Cafarnaúm, María Magdalena camina en cumplimiento de sus apostolados. La acompaña su esposo Jesús embarazado, que ha consumado su pasión y con siete meses de gestación, hace esfuerzo para lidiar con el peso del vientre y los dolores en los pectorales, donde empieza a acentuarse el desarrollo de las glándulas mamarias. A lo lejos los mira Judas, quien aún en esta otra vida, esta celoso de María Magdalena por el amor que le profesa Jesús y por el hijo que tendrán. Los santos apóstoles han sido sustituidos. La predicación en púlpitos la ejercen las mujeres. ¡Bienaventuradas las hijas de la Señora, reina de todos los cielos! María Magdalena y Jesús ya se acercan a la ladera de la montaña donde ella hará una alocución. A la espera del sermón de la montaña, se oyen los cantares de feligreses: «…Madre nuestra que estás en los cielos, santificado sea tu nombre de Diosa y Virgen, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo…»

    El comentario lejos de provocar otra reacción, lo asimiló con la mejor intención y le sirvió de inspiración para crear porque sabía apreciar solidaridades.

    —Otra vez con tus sueños orínicos. —Orinicos no mujer, oníricos

El seudónimo es por un anuncio en internet de Viillanueva del Segura en Murcia. Nací en Caracas-Venezuela de profesión ingeniero proyectista y mi nombre es Gilbert Bounichelli. Lector compulsivo de novelas porque desde niño el abuelo y mi madre fueron mentores de las primeras lecturas. Con apenas 9 años el abuelo me impuso el castigo de leer La Montaña Mágica y casi que no podía con el peso del libro. Sólo utilizo la palabra escrita para comunicar realidades e imaginarios que deambulan por mi mente, sin pretender algo más. El intento de escribir es reciente desde abril del 2.015 que entré en Tusrelatos.com. Espero la colaboración de todos para no quedar en el intento

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