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6 min
¿Caminarás conmigo?
Reflexiones |
13.12.16
  • 5
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  • 114
Sinopsis

Un relato dónde la protagonista recorrerá una serie de enigmáticos escenarios, tal vez reales o meramente surrealistas. Un segundo personaje será clave para que la protagonista pueda ir descubriendo estos mundos. Será su acompañante en las sombras. Muchas máscaras para una sola persona, varios escenarios y preguntas sin respuestas envuelven en un halo de misterio este breve pero intenso relato.

Cerré los ojos, y permití a mi mente divagar por los deseos de lo imposible.

Cuando desperté, no fue donde yo esperaba encontrarme. Mi cuerpo permanecía tendido en medio del monte, escondida tras los árboles que ayudaban al viento a soplar con furia.

Abrí los ojos como platos, esperando ver un abismo de claridad en medio de aquel desorden donde mis recuerdos no alcanzaban a reconocer.

Me levanté y puse rumbo hacia lo desconocido.

Era tentador, pero a la vez desconcertante.

El cómo había llegado hasta ese inhóspito lugar era un enigma que jamás sería resuelto.

A medida que me adentraba en el frondoso bosque, la claridad se iba abriendo tras mis pasos.

Llegué hasta un lugar donde un hombre, que escondía su rostro bajo una oscura capa, me agarró del brazo suave pero posesivamente, hasta conducirme  a un escenario.

Un escenario que yo bien reconocía.

Me observé de arriba a bajo, pudiendo comprobar como la ropa con la que comencé el enigmático rumbo, había cambiado por completo. Un vestido, color granate oscuro, se había posado, cual traje en su percha, perfectamente acomodado en mi cuerpo, dejando ver parte del llamativo pero discreto escote.

Haciendo juego con éste, un sombrero del mismo color permanecía sobre mi cabeza, ligeramente doblado.

Un hombre se dirigía a mí a pasos agigantados. Su aspecto también fue reconocible en el primer contacto ocular que mantuve con él.

Con un discreto y fino bigote y una gabardina color veig, me agarró dulcemente de la mano con aquellos gruesos pero posesivos guantes, para despedirse de mí en un perfecto escenario, formado únicamente por un puente.

Aunque jamás antes tuve contacto con él, consiguió que sintiese el dolor y la impotencia de tener que dejar marchar a aquel atractivo hombre.

En un abrir y cerrar de ojos, todo aquel escenario desapareció, sin dejar rastro alguno. Solo su esencia permanecía aún en mi confundida mente.

Continué andando por el mismo frondoso bosque el cual me condujo, de la mano de un desconocido hombre, al mejor de mis sueños.

Casi repentinamente, aquel hombre de rostro siniestro, me volvió a conducir hasta un nuevo escenario.

En esta ocasión, el hombre llevaba el pelo por los hombros, de un color castaño.

Su mirada me embaucó nada más fijó sus ojos en los míos, pare llevarme de nuevo a un puente, en el cual pronunció para sí un nombre que elevó hacia el cielo como si fuera una oración.

El escenario volvió a desaparecer. Mi mente estaba completamente aturdida.

Necesitaba hablar con el hombre de la capa, hacerle todas y cada una de las preguntas que me rondaban sin respuesta alguna.

Pasó un sospechoso rato, hasta que aquel hombre transportador volvió a aparecer.

Esta vez, fui más rápida que él, y cuando estaba a punto de agarrarme del brazo, le pregunté con voz firme y semblante decidido.

- ¿Dónde estoy? ¿Por qué oculta su rostro tras esa capa y no me dice a dónde me está llevando cada vez que viene a por mí?

Una voz ronca pero baja, casi como un suspiro, alcanzó a contestar:

- Usted es la creadora de éste lugar, mi señora.

Cuando le pregunté a qué se refería, no tuve la misma suerte, y volvió a cogerme del brazo para transportarme a un nuevo escenario.

En está ocasión no me sorprendió que un hombre, con aspecto de tener algunos años más que los anteriores, pero con el mismo atractivo embaucador, me cogió de la mano para llevarme, a diferencia de las otras veces, a un tren. Desde su interior, pude observar por una ventanilla como nos dirigíamos a un puente. El hombre se acercó a mí con expresión de temor, a la vez que pronunció unas preocupantes palabras.

- Estamos llegando a nuestro destino final… Siento mucho que esto acabe así.

La gente del tren estaba enloquecida por completo, y en sus rostros pude confirmar que sus palabras eran ciertas.

Cuando el tren comenzó a pasar por el puente del destino final, volví a aparecer en el bosque.

El miedo aun recorría cada parte de mi ser, y poco a poco fui tranquilizándome. El final, ya lo conocía…

Y como era de esperar, el misterioso hombre que decía ser yo la creadora de todo aquello, me transportó a un nuevo mundo, un nuevo escenario.

Un vestido blanco puro, con unas originales mangas que iban de lado a lado de mis hombros, se convirtió en mi nueva vestimenta para este nuevo trayecto.

El hombre que en esta ocasión me cogería de la mano para llevarme hasta el escenario, tenía el pelo blanco, y sus facciones estaban perfectamente diseñadas, haciendo juego con su fuerte temperamento que sabía que poseía.

Y así, volvió a suceder, un nuevo escenario para un nuevo y excitante suceso, el mejor probablemente de toda la verdadera historia de aquel escenario.

Cuando volví al bosque, esperé, esperé y esperé, pero el enigmático hombre no apareció.

Decidí tumbarme a descansar, pues tal vez, el próximo trayecto requiriese más fuerza de la que poseía. Estaba realmente agotada.

Cuando desperté, el lugar donde yacía mi cuerpo era el mismo donde comenzó mi trayecto. Con el cuerpo repleto aún de cada instante, cada sensación que me habían aportado cada uno de los escenarios, me alcé de la cama y me miré al espejo. Mi rostro había vuelto, mi cuerpo y mi vestimenta también lo hicieron.

Por un instante sentí decepción, por haber vuelto a la realidad, pero entonces, me acordé de las palabras del misterioso hombre, y que por fin descifré.

Yo era la única creadora y dueña de aquel mundo.

Mi mente, deseosa de divagar por cada escenario de los mejores momentos, quiso que me convirtiese en la protagonista de cada uno de ellos.

Así como también era la protagonista de la realidad, de mi propia vida, algo que olvidé hacía mucho tiempo tras el paso de los años y el olvido de la esencia de la vida misma.

La sombra de mis recuerdos me condujo al mejor de los escenarios, recordándome a cada instante, que la única protagonista era yo.

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  • Enigmático y hermoso, cargado de un profundo simbolismo.
    Supongo que estos párrafos tan cortos, la mayoría de una única frase, son un recurso para reforzar la sensación onírica del relato ¿no?. Por otra parte las frases están bien construidas y algunas muy bellas, casi como versos.
  • Un relato dónde la protagonista recorrerá una serie de enigmáticos escenarios, tal vez reales o meramente surrealistas. Un segundo personaje será clave para que la protagonista pueda ir descubriendo estos mundos. Será su acompañante en las sombras. Muchas máscaras para una sola persona, varios escenarios y preguntas sin respuestas envuelven en un halo de misterio este breve pero intenso relato.

Soy Cristina, licenciada en Psicología. Desde mi infancia me ha gustado escribir ya sean cuentos, relatos, artículos de prensa y novelas. He escrito en varios blogs, además poseo uno propio. También he escrito una novela y estoy en proceso de una nueva. Espero poder contribuir al desarrollo de esta gran comunidad de escritores. Un saludo.

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