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13 min
Capítulo 27: Y sobre esta piedra edificaré
Ciencia Ficción |
25.07.18
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Sinopsis

Continuación de esta bizarra historia

Un mar de fuego rodeaba una enorme piedra donde Carla yacía semiconsciente, sus muñecas, tobillos y cuello estaban sujetos por grilletes encadenados a la parte inferior del piso.

Frente a ella había una figura alada de cabello plateado largo y brillante, en su mano derecha sostenía un arma similar a la espada de Dios, pero agrietada y rota en algunas partes.

-¡No!... Por favor… - Suplicaba la chica, mientras trataba inútilmente de liberarse de los grilletes – ¡Dame otra oportunidad!... ¡Dame otra oportunidad! esta vez no fallaré… ¡Te lo juro!

Ante el horror de la joven la figura levantó su espada sobre su cabeza y luego la clavó con violencia en su estómago, creando una herida de la que brotaron gusanos blancos.

Carla emitió un grito de dolor y de horror, mientras que el ser frente de ella abría sus alas y comenzaba a volar, alejándose de ella. En ese momento las flamas que parecían contenidas por su presencia empezaron a propagarse por la piedra donde estaba encadenada la joven.

-¡Por favor regresa! – Gritó con desesperación la chica - ¡Regrésame! Esta vez no fallare… ¡No es justo! ¡Todos tuvieron una segunda oportunidad!

Mientras que suplicaba clemencia el fuego comenzaba a quemarle el cuerpo.

Carla Moon Haya, abrió los ojos estaba en la parte trasera de una ambulancia, lo primero que sintió fue la máscara de oxígeno en su rostro, luego pudo ver su ropa dañada, la cual dejaba ver heridas de quemaduras en varias partes de su cuerpo: sus brazos, piernas y vientre.

Aun le latía el corazón a toda velocidad, por el sueño que había tenido… había sido tan real, tan doloroso que se forzó a si misma a pensar que sólo había sido un sueño y nada más que eso.

Luego comenzó a repasar lo que había sucedido: había estado en el despacho oval viendo por la ventana y pensando cuál sería su siguiente movimiento, cuando un misil a una velocidad hipersónica se acercaba, al percatarse de ello trató de escapar pero tenía menos de dos segundos para evacuar el lugar por lo que se dio cuenta que le sería imposible eludir el impacto, así que dio un salto lo más lejos que pudo del punto de colisión y al caer hizo que la tierra salga del suelo cómo en Arabia Saudita formado una bóveda a su alrededor.

Pero esta estructura no fue lo suficientemente fuerte para soportar el impacto, pero si redujo el daño lo suficiente para no matarla. La chica había sido lanzada por los aires a través de uno de los cristales de la ventana por la explosión, lo último que recordaba era ver la casa blanca volar en pedazos por los aires, junto con ella.

-¡Está despierta! – Gritó un médico a su costado con visible entusiasmo. – Señorita Carla es bueno saber que sobrevivió.

La voz de la persona a su costado hizo que se detenga en su razonamiento. No sabía quién era pero dada la situación actual podía inferir por su uniforme celeste que era un médico de emergencia americano.

Trato de mover el brazo para sacarse la máscara pero el dolor que sentía por las quemaduras era muy agudo por lo que se detuvo emitiendo un leve gemido.

-¡Por favor no se mueva! –Indicó el médico – Su estado es muy delicado, no sé cómo pudo sobrevivir a esa explosión… solo puedo pensar que fue un milagro de Dios.

Esa deducción casi hace que Carla emita una pequeña risa, ¿Milagro de Dios?... No… que ella esté viva era un error de cálculo, ¿pero de quién? ¿De Salvador? ¿Del inútil de James? ¿De ese Norcoreano loco? ¿De los tres juntos? Tenía muchas dudas y pocas respuestas.

-¡Carmen! ¿Cómo van los signos vitales de la señorita? – Gritó el médico a una enfermera de piel cobriza, pelo negro y con un uniforme similar en el otro lado de la ambulancia.

-Pulso en 110 pero bajando, respiración 20 por minuto, presión arterial y temperatura en rangos normales, la paciente se está estabilizando.

-Es bueno oír eso –Dijo sonriendo el médico.

Al oír esos parámetros Carla se tranquilizó, no estaba tan mal, no había perdido ninguna de sus extremidades y las quemaduras que podía ver sólo eran de segundo grado, con su habilidad de regeneración podría estar de pie en sólo un par de días.

La ambulancia se detuvo frente al hospital conmemorativo de Sibley, en sólo un minuto un grupo de cuatro enfermeros entre ellos la señora Carmen, bajaron a Carla en la camilla y comenzaron a correr hacía su interior.

-Doctor Connor, ¿ella es la única sobreviviente de la explosión? – Pregunto un fornido enfermero moreno al hombre que había estado con Carla en la ambulancia.

-Es la única que encontramos – respondió el médico mientras corría atrás de la camilla – Pero dejamos dos ambulancias más junto al equipo de rescate, si hay alguien más con vida allí lo encontraran.

Entraron al área de emergencia, mientras que atravesaban todos los pasadizos Carla pudo notar que las habitaciones estaban en su mayoría desocupadas, pudo ver médicos y enfermeros conversando entre ellos con calma, algo completamente atípico dado que ese hospital siempre tenía mucho movimiento, pero luego pensó “Entre más cerca estamos de nuestra muerte, más cerca estamos de Dios, no importa que tan ateo una persona crea ser, el propio instinto de supervivencia humano te hace que creas que siempre debe haber una esperanza más allá” con lo que pudo intuir que seguramente este escenario se replica en todos los hospitales del mundo.

El grupo entró en un ambiente en el cual comenzaron a tratar las heridas de Carla, luego de que vieran que se normalizó sus signos vitales, le quitaron la máscara de oxígeno, transcurrida una hora de trabajo y con las heridas vendadas procedieron a retirarse los enfermeros quedando solos Carla y el Doctor Connor.

-Tienes algunas contusiones, y quemaduras en varias partes del cuerpo. – Comenzó a describir el médico mientras que apuntaba en unas hojas sobre un tablero de madera– Ya hemos desinfectado las heridas por lo que no hay riesgo de que se presente alguna infección, pero requerirás unos días de reposo antes que puedas volver a tus actividades normales, ¿Puedes decirnos que fue lo que pasó?

Carla estaba tranquila, había podido pensar, en ese tiempo como debía actuar, primero necesitaba ser prudente no estaba segura quien había lanzado ese misil y por la pregunta del doctor es posible que haya sido de un tipo que no era rastreable por los sistemas de seguridad normales, además aún no sabía exactamente qué tipo de personas había quedado sobre la tierra, por lo que debía manejar cierta prudencia, pero debía mantener una imagen específica ante esta crisis.

-No lo sé… -Comenzó mientras brindaba una sonrisa pero manteniendo un tono de desconcierto- Todo sucedió tan rápido… el arrebatamiento... la explosión… creo que necesito descansar un poco antes de poder entender cómo debo encarar esta situación.

El doctor Connor asintió, y colgó el tablero en la parte delantera de la cama.

-Comprendo, estoy de acuerdo. Puede estar tranquila, señorita Carla. Sus heridas se curaran, no es algo muy grave.

-Todo se lo debo a usted y su pronto ayuda… Gracias… de no haberme encontrado a tiempo quizás estaría en este momento sobre una piedra en llamas totalmente inmóvil.

-Por favor no diga eso…-Respondió el doctor Connor- Ahora más que nunca vamos a necesitar de usted, por favor descanse y recupérese lo más pronto posible.

Eran las palabras que la joven quería oír, le ofreció una amable sonrisa al doctor y luego asintió. Comenzó a cerrar los ojos para dar la impresión que estaban comenzando a dormirse. Al ver esto el doctor Connor salió de la habitación haciendo el menor ruido posible.

Pasaron algunas horas, en las que Carla aprovechó para descansar y tratar de recuperarse, pero también pudo ver noticias de cómo estaba la situación mundial. Los noticieros no cesaban de transmitir imágenes de personas sufriendo por la desaparición de sus seres queridos y la búsqueda de respuestas racionales de lo que había sucedido, los países más pobres fueron donde hubo mayor porcentaje de personas desparecidas, era natural debido a que esas sociedades solían ser más religiosas que las de países ricos.

Luego de la media noche una figura entró en el ambiente, vestía el uniforme de enfermero pero era más corpulento que los demás.

-Por lo visto te es fácil entrar y salir de lugares sin ser detectado. –Dijo con arrogancia la joven.

-Esa es sólo una de mis habilidades, -Respondió Damian mientras caminaba hacía la cama de la joven – pero en este caso fue particularmente fácil ya que el personal está muy distraído viendo la televisión, la única área que está con trabajo es la de psiquiatría.

-Puedo comprender que muchas personas se nieguen a entender lo que ha pasado…. Bueno eso nos puede ser útil.

El hombre acerco una silla a la cama y se sentó en ella con el respaldar hacia adelante para apoyar los brazos.

-Bueno, por lo visto casi te hacen polvo y se termina esto de la peor forma posible para nosotros.

Carla sintió un ligero tono de reproche en las palabras de Damian, era consciente que para él era muy fácil criticar, no había estado en el frente, no había tenido que lidiar con todos los problemas que ella ha enfrentado y no esperaba que su cerebro tenga una postura empática, así que prefirió ignorarlo.

-Esta situación puede ser más beneficiosa de lo que crees… si jugamos bien nuestras cartas podremos darle una vuelta.

-Soy todo oídos…Dime que es lo que piensas hacer.

La chica había aprovechado su tiempo en el hospital para definir su plan de contrataque con sus enemigos y como cumplir la misión que se le había encomendado.

-Veras Damian… Ahora que ha sucedido el rapto y todas las personas que tenían lo necesario para estar en el cielo están fuera del tablero, podemos deducir que sólo han quedado aquellos que tienen la cabeza llena de dudas y los que eligieron libremente tener a Lucifer como su señor y salvador ¿No es así?

- Pues si eso parece –Respondió Damian- Pero ahora si no has visto las noticias, la gente se está volviendo más religiosa, ya que están comenzando a atar cabos de lo sucedido con lo escrito en la biblia.

-Las he visto, y si efectivamente este es el momento en que las personas que le dieron su espalda a Dios, lo buscan con desesperación, ya sea por volver a ver a sus seres queridos, por salvarse a sí mismos o por que ante este fenómeno que no puede ser explicado por la ciencia humana han aceptado la realidad de que existe una entidad superior que no está sujeta a los principios de la física… Independiente del motivo todos ellos necesitan algo… ¿Sabes a que me refiero?

El razonamiento de Carla iba algo rápido para Damian por lo que le costaba un poco asimilar todo lo que decía, pero de todas formas trató de responder algo.

-¿Una biblia?

Decepcionada, pero consiente de las limitaciones del sujeto la chica respondió.

-No exactamente… Necesitan una guía sí, pero si a ellos en su momento no les sirvió las escrituras sagradas de la Tora, la biblia o El Corán, ahora quizás no haya cambiado tanto su perspectiva como para ser su única salida… Yo me refiero a algo con lo que les sea más fácil identificarse… Algo así como un Pastor… Creo que ya sabes a donde quiero llegar ¿verdad?

Con mucho entusiasmo Damian respondió.

-Ya veo quieres que yo sea su Pastor y así los pueda guiar lo más cerca posible a nuestro señor… Me parece un excelente plan.

Casi al límite de su paciencia ante una respuesta tan soberbia Carla aclaró la situación.

-No creo que tengas ni la capacidad social ni la apariencia adecuada para ser quién guie a millones de personas confundidas… Esa posición déjamela a mi… Después de todo yo soy quien puede transmutar la materia a su antojo.

-De acuerdo… -Aceptó el hombre, que en el fondo sabía que la posición de maestro y guía no era algo que iba con el - ¿Y cuál es mi parte en todo este plan?

La joven ya estaba lista para esa pregunta y como responderla de forma clara y sencilla para que Damian lo pueda comprender perfectamente.

-Tú tienes una parte sumamente importante en esto… Debes contactar con todos los seguidores de nuestro señor en todo el mundo, no solo los 10 mil que hay acá… Si no con cuanto aliado nuestro que podamos encontrar y darle el siguiente mensaje.

-¿Qué mensaje? – Preguntó con mucha curiosidad.

-El regreso de nuestro señor está cerca, quemen las iglesias, mezquitas, sinagogas y demás templos que serán catalogados paganos. Destruyan toda imagen que se haya hecho de algo del cielo, tal y como dice el libro del éxodo. Nadie podrá ser enviado al cielo si no es adorándome y a través de mi bendición.

-Entiendo… Al hacer eso todas las personas que quedan adoraran a nuestro señor.

-Así es, el plan seguro tendrá cambios conforme se vaya desarrollando, pero en esencia es lo que te he dicho.

La joven sabía que si todo se desarrollaba de acuerdo a sus expectativas, tendría al mundo a sus pies pero aun había un cabo suelto, uno muy importante que no podía subestimar.

-Bueno entonces procederé a comunicarme con todos los luciferistas alrededor del mundo para darles a conocer lo que debemos hacer para preparar la llegada de nuestro señor.

-Espera…-Lo detuvo Carla antes que se levantara de la silla.-Necesito algo más…

Damian se quedó callado, esperando nuevas instrucciones que complementen las anteriores.

-Necesito que ubiques a James Burt… Estoy segura que está detrás del incidente en la casa blanca-Decía mientras apretaba los dientes con ira. – Una vez que lo hayas encontrado no hagas nada. Ni se te ocurra acercarte… déjamelo a mí.

-Bueno…- Respondió el hombre - ¿Y una vez que lo encuentre… que harás con él?

-Lo incineraré…. Junto a todos los que estén cerca de él. –Respondió Carla mientras cerraba su puño con furia.

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