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10 min
Carta de Papá
Drama |
08.03.06
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Sinopsis

Querida hija;
Ésta será probablemente la última carta que pueda enviarte, ya que me dirijo hacia un lugar donde todo es categórico y una luz blanquecina y dulce, como jamás la había presentido, conjeturado y vislumbrado a lo lejos, me llevará hacia algo de lo que no me está permitido hablarte por pertenecer a los secretos del cielo.
Tuve que dirigirme al mismísimo San Miguel para pedirle permiso y escribirte desde aquí. Te diré que el arcángel Miguel tiene más o menos el aspecto de ese dibujo que hiciste – y me regalaste - de él. Y sí, también habla latín, como tu suponías; ese idioma que tanto te gusta. ¿Te acuerdas? Guardé ese dibujo tuyo en el archivador azul detrás de mi escritorio, no te olvides de recogerlo antes de que lo hagan otros negados de vislumbre.

También están allí todas tus cartas. Las fui guardando una tras otra desde que te fuiste de casa. Aunque no pude evitar marcar tus faltas de ortografía durante su lectura con mi fatídico rotulador rojo. Perdóname por eso, porque ahora veo que aun con faltas, lo habías escrito con el corazón de alguien que comprende y ama.

Tú supusiste que me desbordaba con mis exigencias; pero solamente era una táctica de las mías. ¿Te acuerdas, hija? Te prohibí tocar los libros de Hemingway. Tenías siete años. Nunca supiste por qué lo hice y hoy por fin te voy a dar una respuesta. A cinco pasos de tu habitación, se hallaban seis de sus obras en la penúltima estantería. Eras aún tan bajita que no alcanzabas a cogerlas con tus manos. Era sencillamente miedo, por si te caías de espaldas de esa silla que empleaba yo mismo para llegar a los libros de las últimas estanterías. A ti te había llamado la atención el dibujo del toro ensangrentado sobre el lomo de “fiesta” y te obsesionaste con querer bajar ese libro de las alturas limítrofes de los estantes. Eras tan cabezota… Más tarde me di cuenta que, contra mi voluntad, no sólo lo habías atañido sino hojeado y ahora sé que lo habías comenzado a leer. Cuando cumpliste nueve años, te prohibí su lectura. Y ahora sé que hice bien. Con diez años te habías engullido las seis obras de Hemingway de la penúltima estantería. Hija, tú pensaste durante años que mis restricciones y prohibiciones te limitaban, pero conseguí lo que intuí guiado por tu propia naturaleza: una desmesurada e ilimitada devoción por los libros, desencadenada por tu propia rebeldía hacia las instrucciones de tu progenitor; servidor. ¿Ahora comprendes a tu necio padre, hija?

Mi corazón y mi orgullo ahora ya no existen y puedo verte entre tus pensamientos, cuando los martilleas sobre el teclado. Ya no haces faltas de ortografía ni en alemán, ni en castellano. Recuerdo que empezaste a hablarme y escribirme en latín para que dejara de corregirte. Qué mala sombra tenías y cómo puedo ver en estos momentos lo mucho que nos parecemos, al menos en lo que yo representaba cuando aún vivía. Pero tú, hija mía, puedes ver las cosas que yo no veía y ahora, dada mi situación actual, puedo saber y comprender.

A ti no te ha hecho falta morir para comprender que el amor lo es todo, que es más fuerte que la muerte. Sí, eso es. Yo en vida pensaba que el amor no era más que una excusa para dejar de pensar en el destino, en lo inevitable. Que solamente era un sentimiento creado por los hombres que no tenía más finalidad que la de distraer. Como también pensé que el amor estaba sobre valorado por el mero hecho de su escasez a la hora de encontrarlo. Ahora sé lo que tú ya intuías. Y por eso desde aquí, no tengo que hacerte grandes revelaciones porque sé que no las necesitas, Claudia.

Cometí errores y me odié en vida por ellos, del mismo modo con el que condenaba a los demás por errar. Tú, sin embargo, piensas que es natural cometer errores, pero que irse del mundo sin haberlos comprendido - como fue mi caso - puede empobrecer el sentido de toda una existencia. Ahora y desde aquí - donde me hallo ingrávido -, te miro por dentro y tomo nota de tus conceptos que en vida ignoré por completo. Sí, te escribo pidiéndote perdón también por eso. Sé que lo digo por cortesía, porque más allá de frases que suenen bien, doctrinas o complejas estructuras verbales, al decir “lo siento”, me llega la pureza de tu sonrisa, ese encoger de hombros, tu gesto del “qué más da”, para entender como siempre que me perdonas de todas formas como ya lo hacías cuando vivía. Saboreo desde aquí tu forma de ver la vida, desde tu sombra, como sueles decir. Pero deja que te diga que en vez de firmar tus reflexiones y escritos con “sub umbra floreo” te sugiera lo hagas con “ex umbra in solem”. Por una vez, deja las sombras, hija, que tanta palidez no te favorece. Sé que es culpa mía que te sigas escondiendo de todo, pero también sé que de esa manera la soberbia jamás te ganará al escondite. Porque tus escondites son las balanzas, la empatía, el amor y la posposición de los demás.

Ese sosiego en tu alma, que pocos ni siquiera en ti intuyen, ahora yo descifro asombrado, mirando la luz blanquecina, maravillosa y cálida que me envuelve desde aquí arriba. Y veo a mi hija Claudia tal y como es y como nunca se da a conocer y menos aún a su propio su padre. Andar por la vida te parece un divertido aunque exigente juego. Se trata para ti de un panorama ilusorio donde desarrollarte, actuar e interactuar.

Cuando aprieta ese viento frío, eliges con rapidez aquel lado del camino con más sol. Así te tomas tú la vida. Esa capacidad tuya, precisa nacer o renacer. Se desarrolla más allá del sentido del bien o del mal y es ajena a la lógica del producto perecedero. Por ello ni me juzgabas a mí, ni se te pasa por la cabeza hacerlo con nadie.

Dices que el hombre libre de verdad, es aquel que acepta su destino. ¿O alguien lo dijo antes que tú, hija? A tus treinta y cuatro años te sigues asombrando de las cosas como cuando solamente tenías seis. Es una gran capacidad que, afortunadamente, volví a encontrar durante los últimos meses de mi vida.

Supones que la vida es una partida de ajedrez. Dos personas. Sólo una puede ganar. Supones que los dos quieren ganar. Supones que uno siente frustración si no gana.
Pero de repente, en medio de una partida, tú ya supones que el destino de ésta está prefijado. No sabes cuál será el resultado, pero sientes con claridad que hay un ganador preestablecido desde siempre. Tan invariablemente como inevitablemente.
Esa seguridad de destino de la partida te permite inmediatamente relajarte. Serás siempre tú misma, ganes o pierdas, hagas lo que hagas. Esa relajación y comprensión te permite disfrutar al instante de cada momento de la partida. No influye en ti el resultado.
En la vida, el andar por la sombra en verano y buscar ese calorcito de los rayos de sol de invierno son decisiones que a menudo a otros se les asemejarían como muy complicados y difíciles de tomar. Bien veo ahora desde aquí arriba como te habías encontrado con quienes, tan pronto se habían dado cuenta de que su vida o formato de vida estaba preestablecido, se dedicaron a destruir, a boicotear, a humillar y acabar con las identidades ajenas.
Sí. Claro que sí.
Y yo era uno de esos, aunque tú nunca me lo hubieras dicho, porque el amor que llevas en ti es más fuerte que tú misma.
Es que si hay una prueba entre tantas, es esa precisamente la que más asombro causa en mi, Claudia. Pero no ignores que ese tipo de personas existe, son muchos y ahora mismo están acabando con el planeta, para no entrar en detalles y redondear la jugada.
Aceptan sin duda de que su vida tiene un destino prefijado. En su caso lo identifican y ése es su particular grave error de cálculo.
Pero para ti que no lo identificas, se te está volviendo tremendamente fácil caminar por la vida.
Espero haber encontrado palabras que me permitan participar en tus pensamientos expuestos y logre despedirme de ti como te mereces.

Claudia, sé valiente, sé fuerte tal y como hasta ahora lo has sabido ser . No llores ya más por mí, que aunque me tenga que ir junto a esa luz divina que me espera desde hace ya un rato y con impaciencia, una parte de mí siempre permanecerá a tu lado y lo sabes, porque fuiste tú quien eligió las palabras de Hemingway en el diario en el cual se hizo pública mi muerte:

“Sólo algunos siguen verdaderamente vivos. Y aquellos que lo están, lo están a través del amor que sienten por él los que lo recuerdan”.

Hemingway… ¡Siempre Hemingway!, querida hija.

Y te dejo mencionándote otra de sus frases en la que decía que sólo es el tiempo el que os separa a vosotros, los vivos, de la muerte. Aprovecha ese tiempo, hija; aunque sé que lo harás de la mejor de las maneras porque no lo pierdes buscando paisajes más bellos de los que ya existen.

Claudia, hija, el tiempo se me acaba y Miguel me está indicando con sus gestos severos que vaya concluyendo.

Cuida de tu madre; quiérela aun en momentos difíciles, sé que lo harás; y cuida también de tu hermano y de todos los tuyos. Sabes hija, hubiera podido escribirte esta carta con una sola frase; “dass ich Dich aus ganzer Seele liebe”… que siempre te quise con toda mi alma, aunque sé que nunca te lo dije en vida; y que te querré con todo ese alma que ahora es lo que queda de mí.

Porque solamente el amor vence a la muerte.
Te quiere eternamente
Tu padre
Franz

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  • Preciosa carta, me ha llegado en un momento que estaba leyendo relatos " al azar ", tendrá algún significado? espero que no, aún asi, iré a ver a mi padre este fin de semana, y le diré lo mucho lo que lo quiero. Gracias por este regalo.
    Realmente entrañable
    partiendo del hecho de la muerte haces un un hermoso canto a la vida. Me ha encantado, me gusta la gente que sabe tener las emociones a flor de piel y no se escabulle de ellas, estoy seguro de que tu padre, aparte de amarte, tendrá una dulce sonrisa de orgullo por su hija que habrá dejado colgada en el tiempo. Precioso canto a la vida.
    Me llegó muy hondo, habiendo visto el rostro de tu padre y eso de fijarme en las palabras o corregirlas, me siento identificado con él. Por supuesto me gusta mucho que me corrijan. Con mucho cariño de Vigo.
    Una triste historia de despedida, pero en el fondo real como la vida.Las personas que nos llegan cuando se van no nos dejan nunca, están ahí mirando y cuidandonos, porque queda lo mejor de un ser: el alma, y eso si cierras los ojos puedes sentirlo.Respecto a lo que comentas del destino, creo que es muy complicado plantaerse el destino de uno porque pensando en ello dejas de cuidar tu presente, tu dia a dia.Vive la vida sin pensar en en futuro.Seguro que ves muchas mas alla con una bonita sonrisa que un una lagrima en tu mejilla, ¿no crees?
    La obra recomendada. Si me ha llegado si. Cómo sale aquí tu alma a relucir.
    no puedo explicar con palabras lo que e sentido al leerlo. solo puedo decirte que me ha emocionado muchisimo, que he llorado y me ha recordado muchas cosas. gracias. un beso
    Un poco rebelde eres, no?
    Ya leí este relato cuando me lo enviaste por mail. Sabes qué me hizo sentir... sabes qué me haces sentir siempre que escribes. Pero tengo que dejar constancia en la web de lo buena que me pareces.
  • Puédase decir que en éstas epístolas que escribí; son más de cuatocientas todas juntas, sí que desaparece la escritora para volver a su verdadero ser íntimo, lo que ella es en lo más privado. Aquí sí soy Claudia, la de verdad, no la que se esconde habitualmente en sus escritos. Aquí me doy permiso para ser yo. Sólo y únicamente en éstas cartas, cuyo destinatario no existe. Pues a "X" lo inventé un día siendo niña.

    Hállese aquí el relato más terrible, más soez, más macabro, sexual explícito, profundamente psicológico que he escrito jamás. Un esrito que una vez más, se aleja completamente de mí misma. ¿Cómo una mujer que estuvo en un convento puede tener algo que ver con ésto? No. Pero lo escribí. Como otras tantas cosas que nada tienen que ver entre sí. Es lo que tiene la escritura automática, que dejas de ser tú, mientras otros y otras te ocupan para poder contar sus historias. Tras la lectura de éste relato, amigos, sacerdotes amigos, gente de la iglesia católica y fuera de ella me borraron del "Feisbú" y de sus vidas. Triste, para la escritora no ser respetada como tal. Con lo fácil que es saber que los que escribimos, reflejamos a los otros y pocas veces lo propio. Y que si lo hacemos parecer así, es con una intención.

    ¿Qué hay detrás de las Lolitas, cuyo comportamiento sexualizado deja entrever algo mucho más grave y oculto? ¿Volverán a ser cuerpo y alma en conjunto? Me temo que no. Sólo quién conoce de cerca lo que se siente. Lo comprende.

    Un irónico relato sobre el engaño de las apariencias. Una vez más, alejándome de mi misma al escribir. Son los otros los que quedan entre los relatos, nunca yo. Una se cuida de relevarse...

    Un relato escrito durante la tarde de hoy, día 18 de septiembre de 2013. Surgió del tirón y ante una idea previa. Espero arrancaros una sonrisa. Con ese fin fue escrito.

    Casi siempre descuidamos lo más importante: esforzarnos en ser felices. Cuanta gente hay que cree que felicidad es igual a suerte. ¡Craso error! Para ser feliz hay que querer serlo y es como el deporte: un ejercicio de voluntad y constancia. No pretendo aleccionar a nadie. Pues a mí también me queda pendiente ésta lección.

    Elogio a la Madre más amorosa que podamos tener: la Naturaleza. ¡Qué sencillo es todo tomándola como referente!

    Toda apariencia es engañosa. Una alegoría a los prejuicios; una vez más (suelen serlo casi todos mis escritos).

    Un divertido poema, con un toque de humor negro. Porque canallas, haberlos "haylos"...Otra cosa es ser el hijo de uno, entonces la canallería puede ser herocidad.

    La escritura automática es un método que se me presentó por sorpresa. Ahora, cada vez que tecleo, lo hago "guiada". Es así como escribí "Maldita Matilda" , novela que se publicará este año en el Reino Unido. Por tanto, no es meramente mérito mío. Sino de esos que vienen a ayudar.

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No recuerdo exactamente el momento en el que me planteé ser escritora. Quizás nunca fue así. Las cosas surgen según las planea el destino para nosotros. Poco podemos hacer para cambiar eso. Es difícil relatar mi vida literaria. Podríamos decir que como pez en el agua, necesité desde siempre de las letras, ligadas, eso sí, a las pequeñas cosas grandes, y detestando vanidades. La causa; un profundo anhelo por expresar lo que siempre escapa de los diálogos. Escribo casi siempre fuera de la norma, derrochándome porque sí, sin miramiento, ni metas, ni ambiciones. Es una especie de trance sin más. Las biografías de muchos autores, muchas veces se ven ahogadas por la enormidad de sus labores, homenajes y menciones obtenidas. A mí me resulta difícil hablar de esa manera de mí, precisamente porque es mucho más interesante hablar de los otros y del mundo que de una misma, difícil por la cercanía que tengo con los otros y la lejanía conmigo misma, que aun dando todo de sí, contándolo todo con pelos y señales, cubre mejor que nadie sus secretos. Soy, tengo que serlo y tenía que serlo a la fuerza, una escritora irregular. Comparada con el resto de escritores, regularmente irregular. También vivo, no siempre escribo. Y a veces, eso se invierte. Soy alguien que sobrevive mejor a su tiempo elogiando el pasado -porque lo abrazo, lo beso y lo amo de un modo muy particular-. Escribo cosas pasadas de moda en un mundo moderno que a eso lo llama “retro” o “vintage” con también definiciones modernas. Una intenta entender la realidad que está más alejada o que quedó atrás en el tiempo, o no descubierta en las almas, descifrarla, ponerle un lenguaje, y si es posible transmitirlo entonces. De ese modo, me gusta aportar un poco de comprensión o dar algunas respuestas a posibles lectores interesados por conocer cómo se vive en circunstancias adversas a uno mismo. Fue inevitable que yo abriese el cofre de ciertas vidas ajenas a mí, para sacar de él todo lo que me resultara provechoso y construir historias. Letras que en un contexto determinado, siempre incluyen el talante nostálgico, combinan la narración con elementos costumbristas o expresiones personales, que de otro modo no serían permisivas. De ahí a que todos mis trabajos sean meramente circunstanciales, nacen porque deben. El convencimiento acerca de una obra, la ilusión por el propio talento, es enemiga de la escritura. Escribir la vida íntima del mundo y de los otros, es también buscar ese lenguaje de la intimidad de los otros –mucho mejor alejado de uno mismo- esa trascendencia escondida en diálogos oídos en la tienda de la esquina, o en conversaciones con la gente corriente de cualquier lugar. El exceso de talento no existe, nunca se acumula. Todo fluye como el tiempo, como lo hacen también nuestras existencias semideshechas, nunca del todo terminadas. Siempre buscadoras de un sentido más profundo de lo evidente… Una es una presente de la picaresca en el mundo. Asisto como simple espectadora de los aspectos más desagradables de la realidad, de la hipocresía, de lo noble o de lo más prosaico. Con la naturalidad cotidiana a la que hacemos el vacío, trato de describir algunos de los aspectos más corrientes del mundo, cosas a las que nunca idealizaríamos… Desde bien pequeña tenía el convencimiento de que debía servir al mundo, y no ese a mí. De ahí a que a los diecisiete años, dejando mi Alemania natal y sin saber a penas cuatro frases en el idioma castellano -en el que ahora escribo todas mis obras- me vine a Castilla con el fin de ordenarme religiosa. Como mencioné anteriormente, la vida acaba encargándose de llevarte de la mano y mis planes dieron un nuevo giro, acabando en Barcelona y dedicándome al marketing y a las traducciones. Hasta ahí seguía escribiendo mis relatos en alemán. Fue alrededor de 2005 y tras la pronta muerte de mi padre, y afectándome esta en lo más hondo, que mi escritura viró a la expresión castellana. Y ya no pude parar. Nacieron un sinfín de relatos y poemas, ensayos y artículos que me atreví a publicar por internet, usando diversos portales literarios, como lo fueron yoescribo o tusrelatos. Ahí obtuve, para mi propia sorpresa, muchos comentarios positivos y algunos relatos fueron premiados o elegidos relatos del mes o de la semana. Una buena amiga, Begoña Bolaños, se encargaría además -sin yo saberlo- de enviar mis obras a certámenes literarios. Qué grande fue mi sorpresa cuando mi amiga me comentó su hazaña y que hubo ya varios premios positivos obtenidos, finalistas y ganadores. De ahí a que, así lo veo, es ella la responsable de éstas cosechas. Yo poco más hice que escribir para mí. Soy perezosa para según qué cosas y odio competir. Si, lo que más detesto es competir o tener que demostrar valías. Pues todos somos iguales. Cada uno a su manera. Todo ocurrió alrededor de la misma fecha. Así que, sin esa amiga, ahora no podría enumerar aquello. Y para hacerlo, que sé que debo, mejor dejo aquí lo que ella misma escribió sobre mí en mi blog: “Hablar de Claudia es hablar de una persona auténticamente apasionada. Es amante del simbolismo, de lo sincrónico y su búsqueda principal es el profundo misterio vital. Miradora de lo oblicuo, siempre le busca nuevos enfoques a la realidad. Claudia no tiene término medio, pues siente con una intensidad abrumadora, y esa manera de ver la vida la transmite a sus trabajos literarios. Autora de numerosos relatos cortos, siendo algunos distinguidos en diversos certámenes literarios(15 Concurso "Cartas de Amor", Premio Ganador, Ayuntamiento de Valdepeñas 2008, Tanatología Concurso Poesía 2007, Premio Ganador, Concurso de Poesía "Cartas de Amor" Ayuntamiento Calafell/Tarragona 2008, Premio Finalista,Certamen Literario Internacional 2007 (Argentina) "Ficción en el Éter ” de Obras para Radioteatro, Concurso PABLO NERUDA de CARTAS DE AMOR‏, Premio Ganador 2008,Premio Finalista NH relatos 2007,II certamen Poético Prometeo‏ 2007, Premio Finalista, Página Narrador.es: Tres relatos seleccionados como relatos del mes durante 2008 y 2009, Página web tusrelatos.com, Escritora más prolífica año 2006 hasta la actualidad: puesto tercero, etc. ). Claudia así mismo ha colaborado como comentarista en diversas revistas digitales y publicaciones en papel. Entre ellas se destacan, "Extrañología", "Clave7", "El cuele (sector minero" etc. Es colaboradora en muchos programas de radio, como lo es "Camino de Misterio" en Radio Intereconomía, Radio Nacional de España, Radio Clave Siete (Santa Cruz de Tenerife), Les set LLunes (La Garriga, Barcelona)"El cercle enigmátic" (El Vendrell, Tarragona)etc. Ha sido ponente recientemente en un congreso: "Ciencia i Espíritu". “ A lo citado por ella, añado que escribí la novela “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”, publicada por la editorial “Grup Lobher” en 2008. Esa novela es un mero ajuste de cuentas con mi infancia. Una intrusión a los recuerdos. Y en el ejercicio de ese recuerdo, nació la protagonista, Jeanne Bardèot. Desde ahí, me he comprometido a no escribir nunca más sobre mí misma. Es importante alejarse de uno mismo, para ser otros para los otros. Es un consejo que me dio un poeta mejicano y que nunca olvidé. En esa primera novela se le permite al lector que construya su propia novela a partir de los elementos previos que se le dan. Esto lleva a una paradoja porque la figura de ficción que narra una gran parte de la novela postula en la verdad, la ficción de la que me jacté en esa novela, en realidad es lo auténtico. A la vez de esto, y pensando en un regalo estrictamente para la familia, escribí el libro de relatos y poemas “Desde el penúltimo rincón de mí espejo”. Menciono aquí que sin mi anterior agente literario, (al que no busqué sino me encontró él a mí) posiblemente nunca habría tomado la decisión de ser novelista. Fue este que quiso tal asunto de mí. Las cosas nunca han sido porque yo las buscara o encauzara. Insisto, que quizás sí dirigidas por algún invisible plan (como en todas las vidas) las cosas llegan a mí sin buscarlas. Así fue como escribí este mismo año, de un modo rápido y fluido a “Maldita Matilda” y nuevamente, por causas del destino (ahora las mencionaré), acabé en la agencia “Página Tres” tras jubilarse mi anterior agente. El azar quiso que otro escritor viera un comentario mío acerca de una valoración que se me hizo para “Maldita Matilda”. Este, muy ofendido, me contestó al comentario con un “¿Cómo te atreves a hablar de tu novela en las páginas de las editoriales sin que eso lo haga un agente por ti? ¿Es que no tienes agente?”. Pensé que tenía razón. Así que esa misma tarde envié mi novela a dos agencias, de las cuales ambas contestaron, la primera fue Piluca Vega, de mi actual agencia. Haciendo caso a la intuición, me decidí por ella, a la vez que ella lo hizo por mí. El factor principal fue el talante humano que denoté entre sus líneas, su empatía y su comprensión; algo difícil de describir en palabras. Las cosas, como digo, se sienten. En “Página Tres” me siento plenamente acogida y el trato por parte de Piluca y Fernando es exquisito. Luego de estar con ellos, todo se fue desencadenando. A penas me lo explico. Todo lo ocurrido me ha enseñado que no importa que decisiones tome, que las cosas se sucedan como deben. En todo caso, lo más importante de mi viaje por este mundo no aparece en las biografías o en las novelas que puedo escribir o escribiré, sucede en forma casi imperceptible en las cámaras secretas del alma. Espero que esta larga parrafada responda a las curiosidades. De haberlas. Porque soy y querré seguir siendo alguien que es desconocida. Por motivos obvios de naturaleza propia. Cuando una se propone servir, todo lo que es reconocimiento no hace más que pesar sobre la espalda. Entiéndase…

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