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6 min
Cartas desde la la Gran Guerra
Históricos |
09.10.17
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Sinopsis

En la Primera Guerra Mundial, millones de jóvenes dieron sus vidas en los campos de batalla de gran parte del planeta, especialmente en Europa, y muy significativamente en Francia. Muchos, dejaron atrás la correspondencia que mandaban a sus seres queridos. Solo los afortunados, pudieron volver a abrazarlos.

Francia, 12 de Octubre de 1916.

"Queridos Padres:

Después de más de tres meses combatiendo contra las tropas alemanas en Francia, el frente del rio Somme se ha convertido en la tumba de miles de compañeros. Mi regimiento ha sufrido numerosas bajas, aunque no tantas como otros. Estamos estancados en las trincheras, cerca de Ovillers-la-Boiselle, y en todo este tiempo no hemos avanzado nada. Los bombardeos son continuos, y a penas tenemos tiempo para descansar. Si vierais en lo que se ha convertido este bonito lugar no daríais crédito. La sangre se ha mezclado con el barro, y algunos cadáveres continúan tirados en el campo de batalla días después de  haber caído. De momento la suerte parece sonreírme, y doy gracias a Dios por continuar con vida. Me han ascendido a Sargento y ahora dirijo mi propio batallón. ¡Os echo tanto de menos! Darle un abrazo muy fuerte a Julia y a Robert. Decidle a Marta que pronto le escribiré y que deseo con toda mi alma regresar a su lado. Espero que todo esto acabe pronto y poder regresar a mi querida Chester junto a todos vosotros. Os adjunto este par de anillos de latón hechos en mis ratos libres; llevan vuestras iniciales. Os quiero con toda mi alma. Atentamente:

Sargento John Pearl Lauper.”    

 

Mientras tanto, la guerra continuaba asolando Europa y las vidas de miles de jóvenes dispuestos a combatir por una idea que creían justa. Los dos bandos reemplazaban sus muertos con jóvenes inexpertos, aunque excesivamente entusiasmados en defender su país, su cultura, y sus ideales. Todo este ardor guerrero se vería oscurecido en las primeras horas de combate, luego, los ruegos y el miedo recorrerían los corazones de los soldados. A pesar de todo, era su deber, y a él se debían por juramento. Solo les quedaba sobrevivir o morir en esta maldita e inútil guerra. Por otra parte, en el bando alemán, las sensaciones de los soldados no se diferenciaban mucho a la de británicos y franceses. Al fin y al cabo, no eran tan diferentes.    

 

Francia; 30 de Octubre de 1916.

"Queridísima Anna:

Llevamos meses combatiendo en unas trincheras empantanadas de barro. La sangre ya no me impresiona, y la muerte ya no me es extraña. Como capitán mi responsabilidad está en devolver sanos y salvo a mis hombres junto a sus familias, pero muchos de ellos no volverán a verlas. La mayoría eran unos críos, y ese dolor lo llevaré dentro para el resto de mis días. Ahora mi único consuelo es volver a abrazarte, sentir de nuevo tu corazón latir junto al mío, y ver crecer en un mundo en paz a nuestro pequeño Reinhard. Nuestras tropas no consiguen avanzar, así como tampoco las de nuestros enemigos. El deseo de que esta guerra acabe pronto se hace cada vez más lejano. Espérame amor mío, porqué prometo que no habrá nada ni nadie que pueda hacer que no nos volvamos a ver. Saluda a los Steimberg de mi parte y diles que Harold está bien, que lo tengo bajo mis órdenes y que hago todo lo posible por mantenerlo fuera de peligro. Dales también un abrazo a mis padres y a los tuyos, y un beso a mi hermanita Marie. Pronto volveremos a vernos. En cuanto pueda os volveré a escribir; mientras tanto espero con impaciencia noticias vuestras. Con todo mi amor:

Capitán Reinhard Konrad Zumpt.”    

 

Francia, 15 de Marzo de 1918.

"Queridísima Anna:

Después de casi cuatro años de guerra nuestra victoria en el frente oriental se ha confirmado hace unos días por el alto mando. Los rusos han firmado la paz. A pesar de la alegría estamos agotados. Según nuestros generales la victoria final se acerca, ya que nuestros ejércitos del este vendrán a reforzar nuestras posiciones del frente occidental. Según Ludendorff y Hindenburg pronto  estaremos tomando café en París, y nuestros enemigos, con las tropas mermadas, no tendrán otro remedio que capitular. Estoy ansioso porqué todo esto acabe y poder regresar a casa. Háblale a Reinhard de su padre. Dile que está luchando por su país y que pronto volverá para abrazarlo y jugar con él. Tú tampoco me olvides amor. Cuando acabe la guerra nos reuniremos de nuevo los tres. Me gustaría contarte más cosas, pero me es imposible revelarte cierta información por si esta carta cae en manos enemigas. Dale un fuerte abrazo a todos nuestros familiares, y como siempre un beso a Marie. Con todo mi amor:

Capitán Reinhard Konrad Zumpt.”    

 

Francia, 6 de Abril de 1918.

"Estimada Marta:

Los alemanes han lanzado una gran ofensiva al norte de la línea del rio Marne, al este de París. Nuestro regimiento se ha desplazado a ese frente para ayudar a nuestros aliados franceses a defender la línea. También nos hemos encontrado con algunas divisiones norteamericanas. Estos yanquis luchan incansablemente y con un valor extraordinario. Nuestra superioridad numérica no parece haber mermado las esperanzas de los alemanes, que ganan palmo a palmo terreno en este suelo baldío. Solo nos queda resistir en esta laberíntica tierra el ataque enemigo, y contraatacar dando el golpe definitivo. En unos días se esperan más refuerzos norteamericanos; recemos a Dios por que lleguen a tiempo. Espero que esta guerra acabe antes de terminar el año. Solo deseo volver a tenerte entre mis brazos y poder darte un hijo. Resistiré por ti, eres lo único que me permite seguir vivo en esta pesadilla. Siempre tuyo:

Sargento John Pearl Lauper.”          

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  • Gracias. Me alegro que te haya gustado. Tienes razón. Ya lo he corregido. Seguramente el corrector me lo cambió o no me lo marcó como error. No recuerdo, pero gracias por la observación. Saludos Mrs Hyde
    abordaste muy bien el género epistolar que tanto me gusta. nadie gana en una guerra. Lindo(nota es"echar de menos". Quizás el word corrector te lo cambió.A mí me lo hace a menudo)
  • ¿Realmente deseas ser como los humanos?

    « Hombres y mujeres somos iguales ante cualquier situación. Luego, todo depende de las habilidades y cualidades de cada persona (M.A.C.J).»

    Año 206 a.C. Tras la victoria romana contra Cartago en la Península Ibérica, tocaba empezar de nuevo para los rudos y valientes legionarios. Todo lo conseguido ya no importaba, pues la guerra todavía no había acabado. Anibal Barca , lider cartaginés y azote de los romanos, todavía estaba vivo.

    Después de aquel encuentro, el sol iluminó de nuevo el firmamento sobre sus cabezas, y la felicidad inundó las vidas de dos amantes que se conocieron en las sombras, pero que consiguieron regresar al lugar donde existen las caricias.

    ¿Ves allí a lo lejos la libertad? Pues solo tienes que cogerla.

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    Eros, puede hacer blanco en la diana del amor; siempre que tenga un buen día.

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    Cuando el demonio del Alzheimer aparece, solo queda combatirlo con la ayuda de aquellos a los que nunca desearías olvidar. Dedicado a todas las personas que combaten esta terrible enfermedad.

    El trabajo los haría libres, o eso decían sus verdugos.

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Licenciado en historia. A veces, me visitan las musas y escribo lo que mi mente dibuja. Hago mía la máxima de Juvenal: "Mens sana in corpore sano". Solo quiero que me lean.

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