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10 min
Chabihau
Varios |
15.04.19
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Sinopsis

La paseadora decidió dar un viaje lo más puro y simple. Y aprender y contar qué ocurría en cada vez, en cada viaje que pudiera emprender. Aquí el primero, viaje post cumpleañero, Chabihau. Un viaje en solitario a un lugar desconocido.

Día uno

               Y aquí estoy, en el día uno del inicio de mi cuarentena, para ser exacta y no sonar a enferma, del inicio de mi década de los 40. Ya tengo 41 y me suena tan extraño decirlo, porque me parecía antaño a una persona mayor, grande. No precisamente anciano pero sí grande,  a la que ya la alegría de la juventud se le había quizá ido y todo era madurez como sinónimo de aburrimiento.

Pero no es así, y por lo que veo en varios de mis contemporáneos tampoco es así. Lo que sí ocurre es que muchos están, o estamos inmersos en responsabilidades de la vida adulta y al manejar eso le damos un toque de seriedad y sobriedad a nuestras vidas. Y algunos más son bastante “alegres”, refiriéndose a que aún andan casi de fiesta en fiesta, trasnochados y demás. Y otros como yo, sin responsabilidades de familia propia con hijos-marido, pero sí con responsabilidades de pesar en el futuro, la casa, etc. Temas propicios que uno como adulto resuelve por sí mismo y no con ayuda de otros o a cargo de otros como pasa en etapas más jóvenes de nuestra existencia. Quizá ahí radica la diferencia, en esa mezcla.

Pero como decía de inicio, aquí estoy. En Chabihau. Traté de no hacerme ideas, expectativas como alguna vez alguien me dijo, pero es inevitable comparar, viene a la mente por sí mismo. Lo que sí se puede es conocer y reconocer lo que se vive y dejarlo ser, tratar de dejar pasar la comparativa para tomarla como elemento de reconocimiento de cómo es cada cosa.

Si pienso volver, dejarla como mi lugar de descanso, mi refugio, hoy digo que con los recursos que tengo no, a futuro todo siempre es una puerta abierta.

Lo que tengo del día uno es haberme dado la oportunidad de decir, qué hago con tantas horas libres, con ese aburrimiento que llega cuando no tienes la vida ocupada o más bien saturada de tantas actividades que crees relevantes pero que el humano mismo le da una relevancia de la que carece y arma un jaleo por todo. Humanos, así somos, y la parte fina es  cuando logramos que alguien nos compre esa relevancia. Jajajajajajaja

 

En fin, que aquí la vida, el todo por lo que parece a simple vista es más sencillo, o al menos más calmado, la gente hace sus actividades básicas de supervivencia y se la pasa el resto en contemplación, casi como animalitos, y uno diría es ofensivo, pero para quién, por qué tendría que ser así, bueno uno y malo el otro.

Ese punto donde coloreamos la vida en dos tonos, en opuestos

No lo sé, es mi primer día y vine a relajarme, a estar sola conmigo para mi autoconocimiento y encuentro una charla amena de ideas que siembran una inquietud de ver otra tonalidad más en la vida.

Hasta aquí por hoy, día uno de mis 41.

Matemáticamente hablando en el conteo uno se inicia, así que sí, apenas inicio mi década de los 40.

 

Bye.

 

Día dos

                Despierto y desayuno el contenido de una lata de atún con granos de elote y mayonesa y de pecado una concha de pan dulce. Será sencillo pero de hambre no he de morir pese a mi pereza y pocas opciones de compra de alimento. Nota mental, debí ir al súper en Mérida como dijo mi anfitrión.

Desayuno despacio para mi costumbre de comer en menos de quince minutos, lectura y algo de escritura y visita a la playa; lo usual, sol, arena, mar. Y peces, pequeños peces nadando cerca de la orilla y yo pudiendo estar en el mar junto a ellos.

Y aves, bellas aves de las que no recuerdo el nombre y algunas nuevas hacen compañía a mi tranquilo espacio de mar. Bastante tranquilo, apenas interrumpido por ruido de vehículos en la carretera o algunas personas, niños, a unos metros de donde tuve la fortuna de encontrar un espacio de sombre y de mar tranquilo para mi refugio.

Buen lugar, en definitiva encontré un buen lugar para refugiarme y poder estar tranquila para disfrutar de lo natural.

Incluso pude atreverme un pequeño pecado, cambiarme el tanpón menstrual apenas cobijada por una barca deteriorada y abandonada junto a la casa de playa a cuya sombra me cobijé.

Já.

De esos pecados y atrevimientos locos que luego me permito tener.

Día tranquilo, eso es todo lo que hay que decir.

 

 

Día tres

                Voy cerrando el día mientras ceno y escribo éstas memorias, acompañada de Scarf, esa hermosa, tierna y cariñosa perrita malix que me ha tomado cariño y me hace compañía. En la tarde mientras comía la saludé con la cabeza y me devolvió el saludo, chica lista.

Y me hace compañía con sólo algunas palabras y caricias que le he prodigado, nada más.

Hermosos animales, si uno es amable con ellos te dan su compañía y cariño; sólo notas a aquellos temerosos del contacto humano porque han sido lastimados previamente, pero sin ello los perros son en verdad nobles. Desde cachorros. Está esa camada de cuatro pequeños que les he dado comida y cariño y hasta me lamen los pies. Amor perruno, gracias, extrañaré su presencia y no poder llevarlos conmigo.

Fue un día tranquilo, de hacer aquello a lo que vine, nada, jejeje. Descansar y casi desconectarme aunque la mente acostumbrada vuele al futuro, a lo que haré después, a lo que ya “quiero” estar haciendo. Y me doy cuenta de ese velo de ansiedad en mí, ansiedad en la forma de rondar el futuro sin disfrutar y estar solo en el presente. Algo que mi anfitrión sabe muy bien hacer, sentarse en las tardes a mirar el atardecer en la ría, sin nada más que un vaso con alguna bebida de cualquier tipo y alguno que otro de sus perros. Ahí, solo, sentado, mirando, disfrutando el presente y la naturaleza que vino buscando.

Vida sencilla la suya, admirable, dedicado a mantener su refugio hospitalario y cómodo, disfrutado de la tranquilidad que buscaba. Si alguien encuentra lo que busca y le llena, he aquí un ejemplo.

Y yo me remito a mis recuerdos del día, a esa ansiedad que quizá sea la que descubro me acompaña, a pensar y repensar y preocuparme por armar sin estar más que acá en el momento de ahora.

Y puedo pensar en el qué me llevo del día de hoy, me llevo a Scarf plácidamente dormida a la entrada de mi apartamento, su cariño y el de los demás perros, la foto que le robé aunque dije que no me llevaría ni una sola de éste viaje, al menos no mía ni de paisajes ahí cumpliré. El libro maravilloso que estoy leyendo, el del neurólogo siendo humano y tratando cada caso de manera individual centrándose en el ser humano único e irrepetible que tenía para atender. En el cómo la mete y el cerebro puede jugarnos malas pasadas y cambiarnos el mundo entero, pero del que todo damos por hecho. Igual ha como lo hacemos con muchas cosas, darlas por escrito y hechas, sin notarlas, sin contarlas, sin agradecerlas, ya no mencionar que también sin darnos cuenta de que existen hasta que se han perdido. Pero somos humanos, así somos. Sólo algunos, como mi anfitrión, se dan cuenta de que existe algo más allá que no tienen y que buscan, y algunos como él tienen la suerte de encontrar y de saber adaptarse a vivir en ello, con lo bueno y lo malo, lo fácil y lo complicado que ello conlleva. Admirable, notable, remarcable.

 

 

Día cuatro

                Apurada para terminar a tiempo para abordar el autobús y curiosamente el momento en el que más deseaba hacer eternos los momentos. Contradicciones humanas. Cuando ya aprendemos quizá ya es muy tarde para aprovecharlo o quizá lo deseamos porque sabemos que ya no lo tenemos. No sé razón, pero así suele sr y hoy no fue la excepción. Disfrutar un largo desayuno, por la comida, por la sobremesa solitaria escuchando música agradable y el tiempo de mar. Contradicciones.

Y después darme cuenta de lo extraño de la gente, el ruido de la gente que interrumpió mi rato solitario, pero por fortuna después de algunos minutos de extrañeza sobrevino la habituación. Y el poder pensar y agradecer eso precisamente, el poder mantener mi tranquilidad y mi momento interno, en éste caso mi paz interna, y que no me afectara mi tranquilidad lo ocurría fuera de mí. Ese es un reto que quiero lograr.

Poco a poco, quizá pueda lograrlo, es un reto personal, fomentar el valor de la amabilidad y mantener mi paz interna pese a lo que ocurra a mi alrededor.

Al final todo fue llevado a cabo con tiempo, a su tiempo, despedida de esos maravillosos perros y del anfitrión amable y vuelta a lo real con deberes y tareas hogareñas. Pero en paz, mi sacrosanta paz.

 

 

 Chabihau y su significado

              Los adorables perros, el amor y cariño que dan con tan sólo percibir que eres amable con ello y a cambio amor. Hermoso.

En definitiva e anfitrión, lo admirable que es su capacidad para vivir según sus ideales, una persona de quién aprender y quien en cierta forma es una inspiración, además de un cierto atractivo como hombre, pese a la amplia diferencia de edad.

Agradable, llevadero en sentido de humor, sencillo y admirable el que manifieste: no estoy para dramas ni inseguridades, si algo ocurre dilo. ¿Qué más sencillo que eso y qué más complicado de llevar a cabo? Impactante, en resumen, admirable y de quien tengo la intriga y deseo de mantener el contacto, si eso fuera posible por ser de su interés y de su hábito de practicidad. Como dijo, él está solo más no sentirse solo es lo que en cierta forma le mueve.

Adicional la oportunidad de convivir con la naturaleza, nadar con peces, pelícanos y aves marinas cerca, hermoso.

Y más hermoso y bello aún el poder disfrutar aunque sea al final un desayuno maravilloso, con sobremesa cantando y yo sin prisas, sólo disfrutando. Y el poder pensar quiero soledad pero pese a que no ocurrió del todo pude readaptarme al cambio y a la presencia de gente y lanchas con tours y aun así mantener mi paz mental. Maravilloso.

Creo que de este viaje eso me llevo, la admiración por mi anfitrión y su decisión de vivir con sus ideales y ser responsable y consecuente de lo que eso conlleva, esa maravillosa madurez mental y emocional y valentía. Y el mantener mi paz porque yo lo quiero sin importar lo que ocurra alrededor mío y amor, amor perruno.

 

 

PD: una buena práctica de inglés conversacional también me llevo.      

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Francamente media loca, diría bipolar, amante de la buena vida, de las experiencias y de las aventuras (y de los gatos). Que intento hallarme a través de mis relatos, o quizá perderme en ellos. Fantasiosa, demasiado fantasiosa quizá. En donde todo puede ser un punto de encuentro y desencuentro pero nunca un punto final. O quizá sea sólo parte de mi obsesividad.

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