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10 min
Christian y Cristian
Terror |
17.08.20
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Sinopsis

Conocí a Christian en primero de primaria. Algunos años nos tocó juntos en el mismo grupo pero no recuerdo haber intercambiado una sola palabra con él. En la secundaria igual, fue en la preparatoria cuando comenzó a hablarme. Fue muy lindo conmigo, me escribía cartas y me daba regalitos, así que cuando me pidió que fuera su novia no pude negarme (además de que era mi único pretendiente). Nuestra relación en la preparatoria fue como una película romántica, fue perfecta. Estuvimos los tres años juntos. Fue al meternos a universidades distintas que los problemas comenzaron.
En la preparatoria teníamos los mismos amigos y estábamos todo el tiempo juntos. En la universidad no podíamos vernos diario y todo le daba celos. Amigas y amigos por igual, le daba celos que le hablara de alguien. Por primera vez me exigió que le diera las contraseñas de mis redes sociales, correo electrónico, revisaba mis mensajes de celular... Yo no entendía por qué lo hacía y no tenía nada que esconderle así que accedí a todo lo que me exigía. 
Nuestra primera gran pelea fue por eso, borró a uno de mis compañeros de la universidad y eso nos trajo problemas al no poder entregar un trabajo en equipo. Christian decía que aquel compañero me coqueteaba indirectamente en los mensajes. Yo exploté, le dije que me valía madres, que nos escribimos para una tarea y que por su culpa me reprobaron. El problema creció a tal grado que aquella nota reprobatoria me hizo perder mi beca escolar. Tenía el 30% de beca y lo perdí. Mis padres estaban furiosos conmigo, me dijeron que tenía que salirme de la universidad. Yo lloré muchísimo pero no se apiadaron de mí. Me explicaron que la universidad era muy cara y que apenas si podían pagar el 70%, que no había forma alguna de conseguir el resto. Lo hablamos y acordamos que yo podía trabajar después de estudiar y pagarlo por mi cuenta.
Así lo hice. Me metí a otra universidad más barata, conseguí un trabajo de 4 a 10, logré que me dieran tres días libres entre semana pero tuve que trabajar doble turno Sábados y Domingos. Fue una verdadera pesadilla, no tenía tiempo libre; ni siquiera podía dormir mucho por las tareas y el trabajo. Christian estaba furioso porque apenas si nos veíamos, y yo no le contestaba los mensajes de texto ni las llamadas. Se me aparecía en la universidad y en el trabajo para hacerme escenas de celos. A la universidad le prohibieron el paso después de un altercado con los de seguridad. Se iba a agarrar a golpes con un maestro porque me estaba hablando.
Después de ese incidente, la universidad aumentó las medidas de seguridad. En el trabajo igual, tocaba el portón pero no le abrían. La última vez que se me apareció sin avisarme terminó en la delegación porque le hablaron a la policía diciendo que había un ladrón tratando de entrar. Y luego con mi papá, por dios. Mi papá cambió su número de celular y me escribió “Hola hermosa, ¿dónde estás? Te espero afuera” y Christian pensó que lo estaba engañando con alguien más. Primero le escribió varios mensajes amenazantes, llenos de groserías, mi papá le contestó un simple “¿Quién eres?”, Christian le marcó, le gritó y le dijo que lo iba a matar a golpes. Cuando mi papá se dio cuenta que era Christian me pidió que terminara con él porque era demasiado agresivo y celoso.
¿Terminar con Christian? Ya lo había pensado, no estaba contenta desde hacía mucho tiempo, pero eran demasiados años juntos y estaba acostumbrada a él. Además me daba un poco de miedo lo que fuera a hacer o decir, pero fue una idea que poco a poco fue cobrando fuerza. Era imposible llevarlo a reuniones de amigos o familiares. Siempre se enojaba por celos, decía que todos querían seducirme y que yo era una estúpida por no darme cuenta. Aseguraba que incluso mis tíos y mis primos me veían y me hablaban con lujuria. Las últimas veces que lo llevé a reuniones fue horrible, nadie me hablaba por miedo a Christian, nosotros discutiendo, amigos y familiares preocupados… decidí no volver a invitarlo. Mientras más trataba de meterse en mi vida más lo sacaba yo. Al final ya nadie lo quería, ni siquiera yo.
Tal como lo temía, no me dejó terminar nuestra relación. La primera vez que se lo dije hablamos por tres horas, lloró y me juró que iba a cambiar pero fue peor, se volvió más celoso; decía que yo tenía otro novio y por eso quería deshacerme de él. La segunda vez le insistí una hora que ya no quería ser su novia pero se negó. Me dijo que yo era suya, que nos íbamos a casar y que este solo era un malentendido, que necesitábamos solucionarlo juntos y no sé qué más. Tuve que aceptar debido a que estaba cansada de discutir, ya era tarde y yo tenía que estudiar y trabajar al siguiente día. La tercera vez que terminamos me pegó, me dio una bofetada frente a mi casa. Me dio mucho miedo y traté de meterme rápido pero me arrebató las llaves. Le grité a mis papás y me ahorcó para callarme. Una vecina que iba llegando trató de defenderme pero Christian era más fuerte que nosotras dos juntas. Mi hermano nos vio desde la esquina y perdió la cabeza. Desde hacía años no se dirigían la palabra, ni siquiera se saludaban, pero ese día mi hermano le confesó cuanto lo odiaba y lo demolió a golpes y patadas. Tuvimos que detener a mi hermano entre la vecina y yo. Christian quedó inconsciente en el suelo en un charco de sangre. Vino una ambulancia y la policía. Se llevaron detenido a mi hermano, mi papá y mi tío el abogado estuvieron varias horas en la delegación, fue una pesadilla.
Pensamos que ese día terminó todo pero no, desde entonces Christian se dedicó a seguirme y a espiarme. A veces se escondía, a veces se comportaba como si nada hubiera pasado; como si siguiéramos siendo novios, a veces se aparecía gritando e insultando. Gritaba que yo era una puta, que era su novia, que yo lo había mandado al hospital. Varias veces llamé a la policía, pero cuando llegaban él ya no estaba. Mi infierno continuó hasta el último día que viví con mis papás.
Conseguí una beca para la maestría en España y por fin me libré de él. Como todavía estaba asustada, le dije a todos mis conocidos y familiares que me iba a vivir a otra ciudad, no a otro país. Aproveché la oportunidad para escapar también del mundo virtual, solo me comunicaba con mis padres por teléfono. Gracias a dios nunca se me apareció en España. Me tarde meses en poder dormir tranquila, sentía que en cualquier momento rompería la puerta a patadas y me golpearía.
La pesadilla terminó y un dulce sueño comenzó. Comencé a salir con un compañero de la maestría, se llamaba Cristian, sin la “h”. Era muy guapo y cariñoso. Yo estaba acostumbrada a los celos, gritos y una eterna discusión por algo que nunca entendí. Eso afectó mi carácter y hasta mi forma de vestir. Yo no era tan callada ni sumisa antes de andar con el primer Christian. Tampoco me vestía con ropa tan conservadora. El segundo Cristian era lo opuesto, me pedía que usara blusas escotadas y mini faldas. Me alentaba a salir sin él, incluso con amigos hombres que él no conociera. En las reuniones me presentaba a muchachos más altos y guapos que él y nunca le pasó por la cabeza la idea de que yo fuera a engañarlo con alguno de ellos. No me llenaba el celular de mensajes ni el correo electrónico. A veces pasaban más de dos días y no nos escribíamos, ambos estábamos ocupados. Por mucho tiempo le oculte mi oscura historia con el otro Christian y me dio pena decirle que se llamaban igual. A él no le importó en absoluto. Me sorprendió que no le dieran celos ni que quisiera saber más al respecto.
Nuestro primer año juntos fue la época más feliz de mi vida pero poco a poco me dio desconfianza que fuera tan seguro. Casi no me escribía ni me llamaba, era yo la que lo buscaba a él y me enojaba cuando no me respondía. Poco a poco me perdí en los celos. Cristian era muy guapo y tenía amigas y compañeras de trabajo muy bonitas. Era muy amable con todos, siempre era el centro de atención porque nos hacía reír a todos. La cultura es muy diferente, aunque españoles y mexicanos hablamos el mismo idioma, pensamos y actuamos muy distinto. Fue increíble para mí escuchar como una amiga suya lo invitaba a bailar y por unos tragos estando yo junto a él. En México la familia es muy importante pero Cristian vivía muy lejos de la suya.
Sí, me daba mi lugar frente a sus amigas pero yo no era su prioridad en las reuniones. En nuestra primera discusión me explicó que si salíamos de fiesta era para estar con los amigos, no conmigo. Me ofendí muchísimo y le hice un gran drama pero él estaba seguro de tener la razón y no me buscó hasta que yo me disculpé y prometí ser más… flexible.
Cristian era muy honesto y sin miedo alguno me dijo un día “no quiero verte este fin de semana, estoy cansado. Me quedo todo el sábado en casa y en la noche salgo con unos amigos”. Yo accedí y le dije que nos veíamos el domingo pero no me aseguró tener la energía para salir y tampoco me quería tener ahí en su casa.
La última vez que lo vi le gritoneé a una hermosa chica con la que estaba. La hermosa mujer fue por él a su casa y se fueron caminando a nuestro restaurante favorito. Esperé a que terminaran de comer y los sorprendí en un bar. Así, sin más, la empujé a la pared, le jalé el cabello, la insulté mientras le azotaba la cabeza en una mesa y Cristian me detuvo. Me sacaron los de seguridad arrastrando y pataleando; perdí el control por completo. Llegó la patrulla y recordé los tiempos con mi anterior pareja, solo que los papeles se invirtieron.
No lo volví a ver ni supe nada de él después de ese día. En la estación de policía, su hermana; la chica que agredí, me dijo que Cristian no quería saber nada de mí.

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Mexicano viviendo en Japón, gozando de mis dulces 16 (por segunda vez), godin deprimido, rapero frustrado, comediante serio, escritor (bastante malo [maligno, no mediocre]{creo}) Antes escribía puro terror, pero estos últimos años me ha entrado un calorcito que me obliga a escribir puras cosas cachondas, aunque de vez en cuando se me sale el demonio. Solía estar muy activo en esta red pero me cambié de trabajo. Ahora gano mucho dinero pero casi no tengo tiempo libre. También me dio por dibujar más que escribir, casi todos los días dibujo. Checa mi instagran: orashiosensei

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