15 min
Colonia
Varios |
03.08.14
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Sinopsis

colonia

***

 

-salimos de la ciudad? le pregunté

-podríamos ir a Uruguay, dijo ella... y eso hicimos, fuimos a la ciudad Colonia en Uruguay...  Yo todavía tenía mis espasmos y mis miedos a morir sin aviso... pero Uruguay no estaba mal para cosas así... justo en el país donde nació isidoro, el mismo mes... Así que fuimos, ella, yo y mis miedos todos en mi mochila, acomodados entre platos plásticos y tenedores desechables que nunca íbamos a usar por todo lo que pasó…

El barco fue rápido... iba en silencio en las aguas de rio y no notabas que te llevaba... Nos sentamos junto a una ventana donde podíamos ver el agua... yo saqué un libro pero no pude leer...  Me paré, di una vuelta, fui al baño, después al bar, después miré las caras de las personas que salían de paseo... turistas... como yo... El barco tardó una hora y ya casi había olvidado a isidoro... Cuando llegamos no sabíamos donde íbamos a dormir y empezamos a buscar hoteles... Nos sorprendió que no había semáforo... cruzábamos las calles como si estuviéramos en un jardín, mirando el cielo azul... El primer hotel donde preguntamos era cerca del puerto. Una niña jugaba un videojuego en la computadora y me miró... yo le guiñe el ojo y sonrió... después siguió jugando y no prestó atención... la señorita que nos atendió tardó 10 minutos en decirnos que no tenía nada para esa noche... pensé que íbamos a terminar durmiendo en la calle... yo nunca había dormido en la calle... empecé a considerar la posibilidad... meter mi dinero en la ropa interior, atar mis zapatos alrededor a mis pies para que no me los robaran... meter la cabeza dentro de la mochila... hacer guardia nocturna... Claramente no tenía idea sobre la indigencia, era un completo idiota en el tema...

Luego de caminar unas cuadras nos sentamos en un parque... ella sacó pan con queso y jamón que había preparado con sus propias manos... yo una chocolatada de supermercado... el viento estaba tranquilo, no habían personas en la calle y nos relajamos, estiramos los pies y comimos...   me sentía como jim en una balsa a la deriva en el rio Mississippi, acompañando a huckfin a esconderse de todos los que lo buscaban... Yo miraba lugares para dormir en el parque, lugares donde no te piquen las hormigas... estaba casi desesperado, pero no dije nada y me comí otro pan con queso... En el parque había un laberinto para niños, “no tiene salida” dijo ella, yo le dije que sí tenía, solo para joder...  ella empezó a buscar otra vez, con intriga... “que no tiene” dijo al rato... “si tiene, sigue buscando”... y siguió buscando... hasta que se cansó y me golpeó el hombro diciéndome: “no tiene, idiota”.

Seguimos buscando hotel y en el siguiente que encontramos una señora nos abrió la puerta muy amablemente como si nos conociera desde hace mucho... entramos siguiéndola por un corredor hasta el fondo, después nos pidió nuestros nombre y nos dijo que no tenía habitación, que solo nos abrió la puerta porque pensaba que ya estábamos registrados... y con la misma amabilidad seguimos a la señora hasta la salida... nos cerró la puerta tan rápido como un truco de magia... nunca había sentido un rechazo tan automático...  Decidí sacar el mapa y tomar el control, si nos íbamos a perder lo haríamos metódicamente... empezamos a caminar en una carretera, yo daba las direcciones, norte... sur... izquierda... derecha... Tenía el control, así que dije: “agarramos esta calle, 3 cuadras más nos cruzamos con otro parque y ahí doblamos a la izquierda hasta llegar a la zona del shopping y seguro encontramos...” 10min después de caminar bajo mis instrucciones  estábamos perdidos... Tuvimos que regresar porque caminamos en sentido contrario... ella se enojó y me quitó el mapa... por alguna razón yo ya no estaba preocupado...  empecé a saludar a viejitas sentadas en la vereda... me miraban con una sonrisa... me sentía un espécimen exótico, deseado por viejitas de 80 años que me sonreían sin dientes...

Caminamos media ciudad sin encontrar un maldito hotel, pero hacia lindo clima, y yo no había visto indigentes... así que debía haber lugares disponibles para dormir... siempre pensé que lo peor de dormir en la calle era pelear por un sitio, por un rincón cálido que te proteja del viento frio... así que todo estaba bien...

Llegamos al final de la calle y decidí preguntar... “señor! señor! nos podría decir donde encontramos hotel para dormir”...él nos miró como si fuéramos chuleta de cordero ahumada que alguien había extraviado en medio de la carretera... se le caía la saliva por el lado izquierdo de su boca... y saboreándose los labios nos dijo... “hotel? buscan hotel?” y empezó frotarse las manos y  a buscar algo entre la ropa... yo no creo en plegarias, pero en estas situaciones todo suma, así que empecé a rezar para que el tipo no sacara una pistola y nos jodiera en efectivo... de repente dijo... “yo soy gerente del hotel ritz, y les puedo ofrecer un buen precio... cuánto traen?” yo no sabía que decir, sentía que nos iban a sacar dinero de una u otra forma, con pistola o con frases de esas de esas bonitas pero que te joden, seguro... “70 dólares, es todo lo que tenemos para 2 días... señor...” casi le entregaba el dinero y le suplicaba perdón... pero al mencionar los 70 dólares al tipo le dejaron de brillarle los ojos y su sonrisa desapareció, nos dijo que fuéramos por la siguiente calle, que quizás encontraríamos algo... quizás... y se fue... como un perro de esos callejeros que dan la espalda cuando descubren que no hay huesos... Nosotros fuimos por esa calle y no encontramos ni mierda de hotel, pero aun hacía lindo clima, el sol brillaba... porque no tenía otra alternativa... y yo olvidé por completo mi corazón...

Dimos algunas vueltas y las cosas empezaron a salir: 3 hoteles seguidos en la misma cuadra... ninguno lo podíamos pagar, pero algo venía bien... me sentía con suerte... empezábamos a encontrar...las cosas salían, como la vida...

“y ese de ahí?” dijo ella, se ve muy caro, le dije, pero igual fuimos a preguntar... Entramos y vimos un cartel con tarifas: 70 dólares. Era justo, yo ya no podía caminar más... reunimos lo que teníamos y ahí nos quedamos...

Entramos en la habitación, las sabanas estaban limpias y la almohada estaba suave como de algodón... era más de lo que podía haber imaginado, estaba todo limpio... Me tiré en la cama... no podía creerlo, era casi feliz.... Ella se acostó, prendió la tele y se puso a ver una película... yo la miré un segundo y me dormí...  Cuando me desperté ella seguía viendo una película, parecía cada vez más un truco de magia que no impresiona...  tenía más deseos de ir al parque y comprar helado, chocolate, algodón de azúcar, jugar a la pelota corriendo con los perros en la playa y seguir hasta alcanzar todo otra vez... pero seguí durmiendo...

Varias horas después decidimos ir de caza en busca de comida, así que empezamos a ver restaurantes... no había mucho que pensar, el más barato era el mejor... No caminamos mucho hasta que vimos uno con buena apariencia: cero clientes, un tipo flaco con cara de enfermo barría debajo de las mesas, las paredes estaban sucias y habían algunas moscas. Ese se ve barato, dijimos casi al mismo tiempo, nos sentamos y ahí pedimos. Yo saqué un ron, se lo echamos a la cocacola y seguimos. La comida era abundante, mucha mayonesa, mucha carne grasienta, pero el precio era justos... cuando terminamos me costaba pararme por todo lo que había comido... igual empezamos a caminar, recorrer, pasear o algo así... había escuchado que la ciudad era muy bonita, para enamorarse y todo eso... pero la primera impresión que tuve es que era una mierda aburrida, y la última impresión no cambió mucho... pero no por eso era un mal viaje, isidoro andaba por ahí... en algún lugar... Al rato ella sacó su cámara y empezó todo... FOTOS... FOTOS... FOTOS... FOTOS... empezó la sacadera de fotos... las mujeres y sus fotos... Yo estaba algo mareado, el ron no me había hecho bien... me senté en una piedra y apreté mis ojos con mis manos... me resigné...

-me tomas una foto en aquella calle? me dijo

-quieres que te acompañe?

-solo quiero que me tomes una foto

-entonces no quieres que te acompañe? ...todavía me quedaba algo de ánimo para joder  

-no se haga el idiota, solo quiero una foto, venga...

Yo me cansé y la acompañe y le tome una foto, luego otra, y después otras 500 fotos más.

La tarde se iba de a poco y podías notar como se deslizaba el sol detrás del mar, ocultándose como lo hace un niño avergonzado detrás de su madre... Decidimos ir a la playa para ver todo aquel aparataje en primera fila... así que empezamos a caminar otra vez... La playa estaba solitaria, había muchos mosquitos... ella descubrió que cerca del agua había menos mosquitos y nos sentamos muy cerca del mar...  poco después  se acercó un perro y  sin hacer ruido se acostó a nuestro lado...  yo ya había agarrado animo a la mierda de las fotos, así que quería más...

- te saco una foto, le dije

- no

-sí, una con el perro, siéntate a su lado mirando el mar y vemos como queda

- que no

Era como un niña molesta sin ninguna razón, como cuando tus padres te dan todo y no te dejan nada para quejarte...  así que le quite la cámara y le dije que se sentara... el perro me miró, estaba cansado y temblaba de frío...  le hice ver que todo estaba bien, que solo era una foto rápida y nada más. El me hizo una seña de que estaba de acuerdo, pero mirando al piso de forma melancólica y con su voz cansada me dijo que lo hiciera rápido porque a él también le traían malos recuerdos las fotos, recuerdo de una perrita que una vez amó y ya no podía olvidar...

El sol (ese maricón)  se fue ocultando lenta y aburridamente hasta desaparecer detrás del mar... los mosquitos empezaron picar más fuerte y ya era hora de partir...  él se había ido hacía mucho... yo me alejé de ella esperando que él se acercara otra vez, pero no vino...  entonces nos fuimos de la playa...

Caminamos directo y subimos al hotel... al llegar a la habitación me metí en la ducha y descubrí el agua caliente... empecé a bañarme y no quería salir. Ella me preparó un vaso de vodka con naranja y me lo pasó por la puerta del baño... yo seguía bañándome  y tomando vodka con naranja y jabón y agua de la ducha... sabia a zapato, pero me tomé tres o cuatro más... en pocos minutos estaba cantando como loco en la ducha... creo que desperté a todos, pero ella no dijo nada... yo seguía cantando y gritando hasta molestarla, pero no pasó... Dos horas después salí y estaba afónico, me tire en la cama y me dormí mientras pensaba en lo ridículo de todo esto... me desperté un poco antes del amanecer, la miré, roncaba con cierta ternura extraña que no serviría de nada describir... le puse una mano en el hombro para preguntarle la hora... abrió lentamente sus ojos grandes y redondos... me miró como si tuviera un sueño de otro universo... después sus ojos empezaron a cerrarse muy despacio... le bese la frente... y quedó dormida, otra vez... yo di media vuelta y seguí durmiendo porque no tenía sentido...

A la mañana siguiente bajamos al desayuno del hotel, yo esperaba huevos revueltos, quesadilla, jamón, salchichas, panqueque, puré de papa, mermelada, frutas, pasteles, 11 clases de pan y 17 mermeladas... Al bajar encontramos pan dulce, café y algunas otras cosas tiradas en una bandeja asquerosa... Comimos lo que pudimos... al terminar nos paramos y miré hacia afuera, al otro lado de la calle, y lo vi...

voy a subir a bañarme...  dijo ella...  

yo salgo al parque, le dije... me miró con rareza

pero nos reunimos abajo?

no no, voy al parque y luego subo...espérame

La convencí de que todo estaba bien y salí...  cuando crucé la calle él había desaparecido, empecé a caminar en el parque pero no lo vi, entonces me senté debajo de un árbol... y apareció...

tanto tiempo

si, mucho tiempo ha pasado

dónde has estado

eso no importa

es muy raro todo esto

deja de repetir eso

vas a volver algún día?

para qué... mírate... la infancia terminó

pudo haber sido algo

sí, pero no lo fue y ya no importa... y ahora te tienes ir...

 

Se alejó secándose la cara... Subió al hotel donde ella apenas lo esperaba.

dónde has estado

en el parque

te animas a poner guiones a los diálogos? no entiendo un culo de lo que escribes, idiota

-ya

-salimos ahora?

-sí, salgamos por ahí

-donde quieres ir

- caminemos por ahí...

-donde?

-por ahí…

Salieron a caminar, el día estaba tibio y el cielo estaba claro... y el sol...  ese maricon... todavía seguía ahí... brillando... Bajaron al muelle, él estaba lejos en la mierda... ella tomaba fotos y le importaba “un culo” si él estaba o no... llegaron al faro, él se sentó y clavó su mirada en un pescador que estaba lejos... a ella cada vez le importaba menos, estaba sentada tomando fotos en el muelle... él la miró, como si fuera algo imaginario y se acercó por detrás, puso sus manos en sus hombros... pero no servía de nada... así que decidió olvidar la mierda del realismo mágico y volvió a retomar la historia en primera persona y que la literatura se vaya  a la mierda... junto con el sol, ese maricon...

Las fotos siguieron y siguieron... y yo ya no lo pensaba...  

-mira esta playa en el mapa -dijo ella-  no está lejos, podríamos ir

-alquilemos bicicletas

-si si...bicicletas...  

Entonces alquilamos bicicletas

-hola joven, cuánto cuesta el alquiler de bicicletas

-diez dólares

-perfecto. alquilamos dos...

Nos pusimos unos cascos ridículos y empezamos a pedaleando hacia la playa fernando... vi como la ciudad desaparecía y muy rápido quedamos en un camino despoblado y sin casas...  Seguimos pedaleando y llegamos a una playa solitaria... tiramos las bici y nos sentamos a descansar... La playa estaba muy callada, como si hubiera pasado una tragedia justo antes de que llegáramos... No había perros y el mar no hacia olas... Nos quedamos un rato sentados, mirando el mar... y entonces me habló de ella, de cómo trepaba árboles de niña... de cómo ella y sus primos se subieron a un árbol que no debían subirse y rompieron una rama y ocultaron la rama para que nadie supiera... yo la mire a los ojos tratando de encontrar eso que uno busca cuando mira debajo del agua... pero no... Nos quedamos un rato en silencio... Luego ella se quitó los zapatos sin que yo  la viera y se fue a la playa... yo agarré la cámara y comencé a tomarle fotos de lejos, fotos y más fotos mientras ella empezaba a desaparecer... Revisé las fotos que había en la cámara... habían mil fotos para recordar cada cosa... fotos con perros, con calles, con playas, barcos, cerveza,  faros,  carteles, niños, sus zapatos en el muelle, las piedras en el mar...  eran sus fotos, y yo no estaba en ninguna... como si el imaginario hubiese sido yo…  así que mi recuerdo tendría que conformarse con esto, por eso lo escribí…

 

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