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3 min
Cómo era la letra
Reflexiones |
10.03.12
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Sinopsis

El último pensamiento que me cambia

 

Cantando la misma canción movía mis labios hace ya algunos años ya pasados sin percatarme de ello…Hemos perdido nuestra capacidad de sorpresa, nuestra predisposición a la sorpresa, a admirar la belleza en tu propio rostro mientras mueves tus labios simulando ser una gran estrella de la canción.  Vuelvo a cantar aquella canción que se me torna nueva, soy una máscara sin expresión. No han sido las arrugas, más bien la incapacidad para soñarme despierta lo que me ha desprovisto del sentimiento esperanzador que atisba el paraíso, que casi lo roza con la palpitante juventud.

Los años han pasado, pero no los he perseguido, me he dejado atrapar hasta caer en la maldita trampa del que se sabe conocedor de la certeza absoluta de no poder salir.

Conmigo he estado acompañada todo estos años, alternando espacios de tiempo con otras caras amables, menos amables, seguidores, líderes, amigos y enemigos…hasta el día de hoy. Ningún lugar al que viaje podrá apartarme de mí misma, me sigo allá donde vaya, y eso me atormenta. Porque comprendí que las mismas limitaciones que me escondían del mundo fueron creadas por la misma artífice de la fase de resplandor, en la que mi vida se convirtió en un bello jardín sin entradas vetadas, de libre paso para entrar, salir o quedarse en él. Donde respiré libertad, en el mismo lugar donde creé el universo que se esfumó. Nunca más, nunca más…

Quiero volver a estar en él, pero las cargas de mi carcasa de caracol, me paralizan. Más bien han trasformado las entrañas de este envoltorio aparentemente cuidado. Sólo son apariencias…un lastre arrastrado sin dejar huellas aparentes, y destrozando la esencia a la que envuelve, a la que se presupone, protege.

No me acuerdo de la letra de aquella canción, la leo en el ordenador con la mirada impertérrita y simulo cantarla, no hay vida dentro… hay notas bonitas y melodías dulces homenajeando al desamor, brindando por la belleza del dolor. Donde está el daño, surge el arte de querer expresar y desalojar el mal. Hoy asisto al desahucio de mi existencia con la llegada de futuras palabras que nacerán del miedo. No puedo desaparecer, ya desapareció la que me habitaba, ahora la que se queda es una completa desconocida para mí.

 

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