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2 min
Cómo ser una señorita según una mujer fácil
Reflexiones |
23.09.18
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Sinopsis

Es extraño como los pequeños cambios nos convierten en aquello que nunca pensamos ser

No siempre he sido bella, incluso de pequeña era fea Mi envidia aumentaba siempre que veía a las demás usar ropa que yo no. Cuando era distinta a las mujeres que envidiaba me prometí a mi misma jamás parecerme a ellas, guardar mi cuerpo y ser una dama. En esos tiempos nadie me prestaba atención, los hombres no me miraban, ni me decían de cosas y mucho menos eran gentiles... en ese momento me creí mejor que las mujeres bonitas, pues si a mi me hablaba alguien era porque se interesaba en mí .

El tiempo pasó y de inmediato hubo cambios en mí que no esperé. Mientras mi ser cambiaba nuevas oportunidades la vida me ofreció. Los chicos que no deseaban tocarme ahora no imaginaban su vida sin tenerme desnuda delante de sus manos. Mi cuerpo provocaba en hombres maduros atracción, ¿se imaginan lo que provocaba en los demás?

Las primeras veces que usé vestido me di cuenta que mis piernas habían cambiado y que mi busto salía sin mi permiso de mi ropa, al principió me sentí incomoda pues sentía que estaba desnuda, sin embargo al salir a la calle todos eran mas amables conmigo, me prestaban atención y es obvio que ahora por fin alguien me miraba.

Rapidamente tuve novios de todas las edades y al poco tiempo me acostaba con ellos. Me gustaba hacerlo pues cada uno de ellos elogíaba mi cuerpo mientras lo hacía suyo. Al poco tiempo los atributos de mi cuerpo fueron tema de conversación de los hombres de mi alrededor; al principio me daba pena mostrarlos, sin embargo, me gustaba que los miraran y hablaran de ellos, de hecho esa era la razón por la que buscaba estar siempre acompañada de un novio, pues como ya dije, en la intimidad no dejaban de adularme. Sin darme cuenta la mayoría de gente de mi trabajo y escuela conocía mi cuerpo y los alagos ahora eran insultos. Decidí que no tenía que cambiar mi forma de vestir o mis actividades, sólo tenía que decirle a todos los siguiente: "No tengo hijos ni estoy casada, quieras o no tienes que decirme señorita...".

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  • Es un relato muy sensual, que a través del físico la protagonista ¿tu? se va conociendo a sí misma.
  • ¿Conocen a un fantasma? Yo sí. La vida de ellos suele ser simple, se aferran a un momento valioso de su vida e intentan recrearlo con algún pobre infeliz que topen en su camino. Cuando se está vivo, el momento se vuelve un reto, una meta, una disculpa; sabes que nunca volverá a pasar y que para algunos no hay luces naturales al final del camino: lo único que queda es crear tus propios faros artificiales que te alegren el alma lo suficiente como para que sigas adelante.

    Siempre he creído que la vida es un camino que debemos compartir con otras personas, sin embargo, no siempre terminamos el viaje a lado de todos nuestros compañeros más queridos.

    Es indo pensarlo.

    Dos cosas que le dan sentido a mi vida.

    Extraño todo de ella, en especial los momentos simples en donde no necesitábamos de nada más que nuestra compañía.

    Es duro perder a quien amas, sin embargo, la vida no siempre es tan injusta, aveces nos da segundas oportunidades siquiera en los sueños.

    Tuve una charla con el diablo antes de ir al trabajo. Durante mucho tiempo me aconsejo, pero esta vez le dije "no".

    Si doblas una hoja no puedes hacer que vuelva a ser la misma de antes, sin embargo, puedes dibujar sobre ella una hermosa pintura, escribir un poema o convertirla en una hermosa figura de origami.

    Los días son consejeros que guardan sus versos para momentos del futuro. Es difícil saber que se puede hacer en medio de tanto lodo. ¿Alguna vez tuvieron un sueño? Yo lo tuve, fui feliz con él hasta el día que desperté... Ahora no tengo sueños, sólo metas.

    Es extraño como los pequeños cambios nos convierten en aquello que nunca pensamos ser

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Un corazón puede sanar, la mente olvidar, sonríe, todo puede arreglarse usualmente con dos palabras.

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