cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

11 min
“Con el vaivén de las caderas””Rogelio Agencia de Investigación”
Humor |
25.08.14
  • 0
  • 1
  • 3108
Sinopsis

La Pelaya se rinde al sex-appeal Rogelio. El utilizara todas sus armas de seductor para sonsacarle el máximo de información

17

Manos aterciopeladas guiaban mis manos hasta el más profundo de aquel tesoro, ella apartaron el telón del escenario ¡O sea que aparto las bragas! Con mano firme ella cogiendo uno de mis dedos lo introdujo en aquel cielo húmedo ¡O sea que le metí el dedo en el coño! No sabía cómo reaccionar ¡Que tenía que hacer, masturbarla  a la Pelaya? O quitar mi nano de aquel maravilloso “coño” antes que el Agente se diera cuenta que llevaba algo yo entre manos ¡Bueno con un dedo!

El Agente seguía en sus trece con lo del despacho del Concejal del DPP y mi mano metida donde estaba y mi mente más ausente qué el agujero de una rosquilla. Retire la mano de tan precioso lugar, mis dedos salieron lubricados por ese liquido que se hace llamar flujo vaginal. Es liguero pero viscoso, incoloro pero muy oloroso, siempre aparecen a mi memoria la primera vez que la metí en un mojado coño.

Como buen “sommelier” de flujo vaginal, hice una cata de aquella maravilla pegada a mis dedos. La cata es una apreciación a través del gusto para calificar la calidad del producto ¡De primera! Después de chuparme los dos dedos que intervinieron en la exploración vaginal ¡O sea, los que metí dentro del coño! Pude cualificar que la Pelaya habría tenido el periodo ¡La regla! Aproximadamente hacia unos seis o siete días, la textura me indicaba que estaba muy cachonda ¡Vamos que mi cuerpo le ponía a tope! ¡El que nace guapo! ¡Es guapo! Lo que se puede llegar a saber de una mujer comiéndole el coño.

--Srta. Pelaya le agradezco su colaboración, por hoy ya ha portado suficientes datos para iniciar las pesquisas de investigación.

El Agente le dio una tarjeta al más estilo de las películas policiales.

--Tenga, cualquier cosa que logre recordar no dude en ponerse en contacto con nosotros, por insignificante que le pueda parecer.

La Pelaya se levanto de la silla y cogió la tarjeta del Agente. Se güiro y nos cruzamos la vista ¡Coño que ojazos! Prendió su bolso al hombro y salía del despacho. Yo hice intención de levantarme para seguirla.

--Espere Rogelio que con usted no he terminado. Cuando pedimos su colaboración era para que trabajara codo con codo con el departamento ¡No para que fuera por libre! Cualquier movimiento que realice relacionado con el caso nos lo tiene que notificar antes. Gracias al equipo de laboratorio han podido sacar muestras de cocaína en las paredes y puerta del despacho del Concejal que confirma que los tomates estuvieron en el despacho.

--¡Que chungo! Menos mal que había coca en las paredes y en la puerta del Pedro.

--Tenemos nuestras dudas de cómo se pudieron trasferir la droga de los tomates a las paredes y la puerta. Laboratorio da por hecho que padeció algún tipo de percance los tomates cuando eran trasportados. Debido a un posible accidente impactaron con el suelo y este a su vez hizo que se reventaran los tomates salpicando las paredes y puerta.

--¡Joder con los del laboratorio que imaginación!

--No es imaginación es ciencia, la trayectoria de las salpicaduras es precisa.

--¡Bueno oído cocina! Cualquier cosa que vea, oiga o sepa ya me pondré en contacto ¡A por cierto! A mí no me regala una tarjeta como a la recepcionista.

Me dio la mano el Agente y una tarjeta. Cosa guapa lo de la tarjeta cuándo llegue al barrio tengo que ir a la imprenta para que me hagan unas iguales. No creo que les sea complicado de hacerlas, los de imprenta tienen la muñeca rota de lo bien que falsificaban los pasaportes ¡Imagina unas tarjetas!¡Non problem!

Al salir de las dependencias policiales no habría caminado trescientos metros que en una esquina estaba estacionada la furgoneta de Frutas y Verduras Vicente. Me escondí entre los coches y me puse en posición de ojeador. Como en las películas policiacas, busque en mi bolsillo la pequeña libreta que llevo para las anotaciones ¡Mandan cojones! La libreta estaba pringada del zumo de los tomates cherry ¡Mira de no acordarme que estaba en mismo bolsillo en el que había metido los tomates!

Me dije ¡Tranquilo que con mi memoria fotográfica lo recodare todo! ¡Coño! ¿Que he desayunado esta mañana? No me recuerdo ¡Ni puta idea! Bueno es que la pregunta tiene truco como me voy a recordar. Seguí observando ¡La muy puta! La funcionaria, la Pelaya estaba hablando con las mariconas, el Kasch y el “Huevos Largos” rodeaban a la funcionaria ¡Tranquilo Rogelio! Que ha esos palomos cojos no les van las mujeres.

Huevos Largos de propino un empujón que hizo que la espalda de  la Pelaya diera con un lateral de la furgoneta ¡Si no fuera porque estoy de mirón!  La hubiera liberado de aquellos individuos. Se notaba que era una conversación acalorada por la expresión de unos y la cara de la otra, Pelaya no hacía otra cosa que mover la cabeza en una señal inequívoca de negación ¡Coño que decía que no con la cabeza!. Las mariconas soltaron a Pelaya y esta se refugió en un bar que estaba a pocos metros de la furgoneta. Las mariconas montaron el vehículo comercial y se marcharon.

MI instinto detectivesco me alerto ¡Coño con la Pelaya! ¡Para no conocerlos! Me acerque al establecimiento  donde entro la Pelaya. Atraves de su cristalera la vi que estaba sentada en un taburete de la barra. Con el estilo que me caracteriza entre como si no la hubiera visto, me posicione en la barra lo más alegada de ella, muy cerca de los servicios al fondo a mano derecha ¡Qué manía en todos los bares de poner los cagaderos al fondo a mano derecha! Sus manos estaban temblorosas no por nada ¡Es que el vaso de cerveza le temblaba!

¡De que estaría hablando aquella mujer con las mariconas? ¿De qué se conocerían? ¡Porque oculto la existencia de las mariconas? ¿Qué relación tendría ella con el Concejal? ¿Conocería la existencia de los tomates con droga? ¿Por qué esta tan buena? ¿Por qué me provoco dejando que le tocara el “coño”?  Esta última pregunta era la más importante entre tanta pregunta “tonta”. La siguiente pregunta que tendría que hacerle seria ¿Quiere follar conmigo? El flujo vaginal no engaña, aquella hembra seria una mentirosa, pero su coño no mentía, tenía hambre, pero hambre de un tío bueno com era yo.

Pelaya se levanto y se dirigí a donde yo estaba, como podía ser, ella no me había visto entrar. Se para y le pregunta al camarero por el servicio ¡Joder estoy perdido! Intento disimular pero por muy delgado que soy no soy invisible. Para mi desgracia el sex-appeal que desprende mi cuerpo es imposible de esconder, mi atractivo físico y sexual hace que las mujeres se derritan delante de mis encantos ¡Madre mía! Si tuviera veinte centímetros de más de alto y cinco centímetros de largo ¡Yo ya me entiendo! ¡Seria la ostia!

--Sr. Rogelio no lo había visto ¿Hace mucho que está usted aquí?

--El tiempo necesario para ver lo guapa que eres Pelaya.

Hay que saber entrarle a una mujer y yo para estas cuestiones soy un lince encelo, las dejo que se quedan sin respiración ¡Se les caen las bragas cuando hablo!

--¡Quien fuera compresa para estar pegado a tu coño! ¡Guapa!

--Rogelio es que dice unas cosas que embelesan a cualquier mujer.

--¿Dónde va un cuerpo como el tuyo? ¡Guapa!  

Pelaya seguía caminando al servicio y yo con ella. De pensar que en el despacho de la  Agente le estuve metiendo mano entre aquellas piernas y lo que no eran las  piernas. Pensar en el  gusto de su flujo vaginal no hacía otra cosa que engrandecer mi pene ¡Esta vez no me pellizco la polla! ¡Esta vez como se deje va para dentro!

--¡Bueno! ¿Rogelio me espera aquí en la puerta?

--¡Lo que mandes cielo! Pero si por mi fuera entraba hasta para secarte el chocho.

Su cara deslumbraba entre tantas tinieblas ¡Cojones el del bar ya podría poner alguna bombilla más! Sus ojos la delataban de haber pasado un mal trago ¡No creo que fuera el de la cerveza! Conclusión aquella mujer tan ¡Buenora! Estaba acojonada ¿De qué? Por que  estando a mi lado se tenía que sentir segura. Cosa de las mariconas y la charla que Pelaya mantuvo en la calle, tengo que conseguir que confié en mi y la solución sería poder intimar con ella ¿Donde? ¡Joder ya empiezo con las preguntas mentales! Cualquier sitio es bueno para intimar y que mejor que un polvo en plan buen rollo ¡Rogelio en el wáter!

No tuve que insistir mucho para que Pelaya se derrumbara en cima de mi hombro. Sus lagrimas eran como clavos que se clavaban en mi camisa ¡Joder esta con tanto llorar ya no meara! Me la fui llevando al interior del wáter. Mis brazos la arropaban y mi aliento le calentaba aquel delicado cuello, desde mi posición privilegiada dejaba que mis ojos se recrearan con aquel espectáculo de la naturaleza ¡Que pedazo de tetas!

Pregunto ¿Por qué son tan estrechos los cagaderos de los bares? ¡A mí ya me van bien!! De su boca iban saliendo frases de la conversación que había mantenido con las “mariconas”. Era pánico lo que expresaba aquel montón de mujer buena ¿Cómo podía ser? Que la misma persona, no haría ni dos horas se estuviera burlando de mi y estuviera provocándome en la Agencia, ahora estuviera en mis delicadas manos llorando a moco tendido.

--El Sr. Pedro cuando se entero de que usted había estado en la alcaldía me dijo que dijera que usted era el único que había estado en su despacho.

Yo a lo mío mis manos estaban tomando posesión del terreno conquistado, una de mis mano agarrando el culo y la otra introduciendo uno de los dedos dentro del “Chilly”  buscando el punto” G” ¡El punto Guarro!.

--Me amenazo, que mirara de involúcralo en el robo de documentación, si no peligraba mi puesto trabajo. Que acabaría en los sótanos del ayuntamiento o tirada en una cuneta de alguna carretera.

¡Madre mía!   Yo en vez de tirarla en la cuneta lo que quiero es tirármela en el Wáter. El Pedro era una buena pieza de caza pero estos momentos me tenía que concentrarme ¡Poca hablar y mucho hacer! Tenia un asunto entre manos que no podía dejar de escapar.

--En mis brazos están segura “chatunga”. Me voy apegar a tu piel más que una tirita de esparadrapo.

--Esos dos hombres afeminados fueron los que se llevaron todas las cajas y la documentación  que les había mandado el Sr. Pedro ¡Usted me cree!

--Tutéame “chatunga” que soy tu esclavo sexual y terrenal.

¡Bingo! El punto “G” ya lo notaba entre mis dedos, el abultado clítoris surgía de las profundidades de la vagina ¡Ha esta me la follo! Los flujos empapan mis dedos ¡Caliente, caliente! ¡Al abordaje! Sus palabras se entrecortaban por la fuerte excitación que le estaban dando mis dedos con aquel suave masaje. Por fin su boca dejo de emitir palabras para emitir gemidos.

--¡Aaaaaa, aaaaaaaaaa, aaaaaaaaaaaaaaaaa!

Con movimiento felino ya me había bajado los pantalones y había retirado mis calzoncillos, sentado en tapa del inodoro le baje las bragas al estilo más puro castrense. Junte mis piernas y ella las abrió para luego aterrizar con su “coño”. Sentada en cima de mis piernas, con mi duro miembro en su sexo. Sus pechos a la altura de mi cara ¡Que empiece el mayor espectáculo del mundo!

--¡Mueve muñeca!

Con el vaivén de aquellas caderas se conseguía un rozamiento en las zonas sensibles ¡Joder que gusto da el joder!

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

No me conocen todos los que me tratan, ni me tratan todos los que no me conocen

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta