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8 min
CONFESANDO TODO, EN LA CAMA
Amor |
23.01.22
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Sinopsis

Un relato prohibido para menores de 18 años.

CONFESANDO TODO, EN LA CAMA

 

Camila subió al automóvil y comentó que la noche había sido agradable. Claudio, el marido, asintió sin mucho entusiasmo. Durante la fiesta, una cena muy elegante y rica, con una banda musical muy buena, él parecía más divertido que nunca. Pero, después de conversar con uno de sus amigos, recostado en el mostrador del bar y bebiendo más de lo normal, había cambiado de humor.

Camila percibió el cambio, pero no quiso preguntar nada. Sabía que, en algún momento, él comentaría lo que estaba preocupándolo o entristeciendo.

Durante el corto viaje, él habló poco. Ya en el apartamento, fue hasta el bar y se sirvió una dosis generosa de whisky, con algunas piedras de hielo.

Ella comentó que iría a la ducha y después a dormir.

̶̶  ¡Vení! – dijo Claudio, enérgico-. ¡Sentáte!

Estaban en la sala. Él se sentó lejos de ella.

̶  ¿Vos sabías que Rafael tiene un amigo que trabaja en el mismo lugar que vos?

̶  No – respondió Camila, adivinando lo que vendría.

̶  Pues, ese amigo me contó cosas que me dejaron nervioso.

̶  ¿Qué cosas, Claudio?

̶  Bien, vamos directo al asunto – se irritó el marido - , él afirmó que vos estás saliendo con tu jefe, ese tal  Alfredo.

La mujer sintió que el techo caía sobre su cabeza y, al mismo tiempo, el edificio todo se venía abajo.

̶  ¡Qué cosa más estúpida, Claudio! – respondió y preguntó: ¿y vos que le dijiste a Rafael?

̶  Tu rostro es un poema…- murmuró el marido, evitando responder.

̶  Claudio, por favor, ¿crees que tendría coraje de traicionarte?

̶  No sé, no sé…

A partir de aquel momento la discusión aumentó y subió de tono. Camila negaba todo y Claudio, queriendo llegar al fondo del asunto, contaba todo lo que su amigo Rafael le había comentado.  Ella sentía que se estaba hundiendo en un lago de arena movediza. En determinado momento, reaccionando, ella comenzó a insultar con energía y salió rumbo al dormitorio. Él fue atrás, la tomó por un brazo, la recostó contra la pared y preguntó:

̶  ¿Me traicionaste?

̶  ¡Soltáme, Claudio! – gritó ella.

̶   ¿Aquél cornudo te tocó?

̶  Vos no confías en mí.

Claudio la presionó contra la pared, sujetándola por los brazos. Recostó sus labios en una de sus orejas y habló bajito, casi susurrando:

̶  Si aquel desgraciado se metió contigo, lo mato.

̶ Pará con eso, por favor – musitó Camila, sintiendo que el hombre estaba excitado.

Él la besó en el cuello, alivió la presión sobre los brazos y recostó su cuerpo contra el de ella. Se besaron con furia. Él metía la lengua con rabia, como si quisiera apagar dudas naufragando en aquella boca. Todavía con rabia, desnudó a la mujer, dejándola solamente de bombachita, medias y zapatos, aparte de las caravanas, el collar y el reloj.

̶ ¿Vos te entregaste? - preguntó, metiendo la mano debajo de su bombacha.

̶  No – gimió Camila, sintiendo los dedos que se deslizaban por los grandes labios de su intimidad.

̶  Quiero saber – insistió Claudio.

Un dedo pasó sobre el clítoris y se perdió en la carne delicada y caliente. Ella estaba mojadita y excitada.

̶  No – murmuró la mujer, separando un poco las piernas, para ayudar el movimiento de los dedos masculinos.

Claudio la besó mezclando furia, pasión y ternura. Terminó el beso con una mordida suave en el labio inferior de Camila. Ella gimió más fuerte.

Él la tomó en sus brazos y caminó hasta el dormitorio, la dejó caer sobre la cama. Camila se quedó esperando, los ojos cerrados, acariciándose los senos, deseando que el hombre cayera sobre ella y se adueñara de su cuerpo, que saciara su deseo. Claudio demoró una eternidad para verse libre de las ropas, miraba el cuerpo sensual de la mujer y mil pensamientos contradictorios  bailaban en su mente. Desnudo, él  le sacó los zapatos, las medias y la bombachita. Arrastrò el cuerpo de la mujer para la orilla de la cama y fue directo para el sexo húmedo, besando y mordiendo levemente.

Camila separó más las piernas y pidió para que él metiera la lengua, mordiera, chupara, lamiera. Ella estaba muy excitada. Claudio la llevó al borde del orgasmo y paró. Ella sintió que estaba levantando vuelo y, cuando ya estaba pronta para volar, el hombre la derribó violentamente sobre la cama.

Claudio se acostó sobre ella, besándola y hablando sin parar.

̶  Quiero saber, quiero saber, quiero saber…

̶  ¡Dale, mi amor, seguí, yo ya estaba casi llegando!- suplicó ella.

La punta del miembro rondaba la abertura, pero no entraba, no quería entrar. Jugaba a entrar y salía. Ella se movió, buscando, quería aquello todito adentro, pero él huía, no dejaba.

̶  Me estás torturando – reclamó la mujer.

̶  Contáme todo. Decíme lo que hiciste con él – dijo Claudio, excitando.

̶  ¡Nada, nada! – afirmaba Camila, abriéndose y moviéndose con volúpia. La cabeza del miembro acariciaba y se retiraba, volvía, acariciaba, pero no penetraba.

̶  Si me contás, te doy todo y mucho más – murmuró él, dejando el peso de su cuerpo caer sobre ella y, al mismo tiempo, pasando su pene por la entrada tan deseada.

Camila dudaba, no sabía hasta que punto él quería saber o lo que realmente sabía. Quería terminar con aquella tortura física y mental. Quería contar todo de una vez, para librarse de aquel secreto que consumía su tranquilidad y, principalmente, recibir aquel miembro amado dentro de su sexo. Quería mucho. Necesitaba quitarse aquel fardo de encima y gozar.

̶  Él me besó- confesó con un suspiro.

̶  ¿En la boca?- quiso saber Claudio, moviéndose lentamente.

̶  En la boca – gimió Camila, sintiendo que él empezaba a abrir camino, despacito.

̶  ¿Muchas veces? – insistió el marido.

̶  Muchas, muchas, muchas…- Camila lo atrajo, llena de deseo.

̶  ¿Él te toqueteó? – el miembro entraba un poco, salía, volvía a entrar un poco más, avanzando.

̶   Sí – gimió ella, excitada como nunca.

̶  ¿En los senos?

̶  En los senos, en las piernas, en mi conchita, me pasó las manos por todo el cuerpo – confesó Camila, sintiendo que el miembro de su marido la penetraba totalmente - ¡Él recorrió mi cuerpo entero con su boca!! ¡Ay, mi amor! ¡Te quiero y te deseo, te cuento todo, mi amor!

̶  ¡Contá, contá, quiero saber todito! – dijo él y empezó a moverse rítmicamente, con más rapidez. Ella se apretaba contra su hombre, pasando las piernas por encima de la cintura masculina y forzándolo a penetrar con fuerza y profundamente.

̶  Él me hizo de todo– gimió ella, sintiendo la furia de su marido en cada embestida.

̶  ¡Loca, traidora! – gritó Claudio y se clavó con fuerza, arrancando gemidos altos de su mujer.

̶   Él es insaciable, me quiere todos los días, a toda hora, está loco por mí – continuó Camila, despertando el animal adormecido dentro de su marido.

̶   ¿Te gustó, te gusta? – gritó él, descontrolado.

̶  ¡Me gusta, me gusta, quiero ser tuya y de él! – respondió ella.

̶ ¡Sos una degenerada! – gritó Claudio e inició una alucinante penetración.

Después fue como un tsunami. Alucinado, él no paraba. Ella se dejaba hacer, separaba y flexionaba las piernas, movía el cuadril, empujaba con el cuerpo entero buscando el placer. Gozó clavando las uñas en los brazos del hombre y besándolo con lujuria, apretándose contra él.

Él la hizo girar y quedar de rodillas, la cabeza apoyada en la almohada, totalmente expuesta a su deseo insano.

̶   Te voy a hacer como él te hace –avisó y no le dio tiempo a reaccionar, se acomodó y empujó sin piedad.  Ella gritó y suplicó, pero él no la escuchó, apoyó su cuerpo en el cuerpo femenino y usó toda su fuerza.

̶  ¿Es así que él te hace?

̶  No, no, no – gemía ella.

Claudio, ciego de celos y de deseo, ya no la escuchaba, ya no quería saber. Poco a poco se acomodó dentro de aquel apretado camino y empezó a moverse. Al principio lentamente, después más rápido y con más fuerza.

̶  ¡Duele, duele mucho! – suplicaba Camila.

Poco a poco, ella pasó del dolor al placer y alcanzó el clímax casi al mismo tiempo que su marido.

Claudio cayó para un lado, respirando con dificultad. Cuando se recuperó y logró respirar un poco, le preguntó a Camila: ¿Es verdad, es verdad?

Ella lo miró a los ojos, llena de ternura y respondió: “Vos sabés que yo te amo, jamás haría eso contigo”.

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