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4 min
confesiones
Poesía |
07.04.08
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Sinopsis

La luz de la tarde se oscurece de pronto en la barriada donde eché mis raíces
Me ocurre a veces que después de una semana de trabajo conduzco hasta perderme en el viejo trayecto de una casa con el perfil de la infancia
Faros que alumbran una fecha, y han venido hasta mí las viejas callejuelas de esta ciudad para recordar ese tiempo, porque todo aquí se llama respirar
Calle San José nº 28. La sombra de una casa que ya no existe, con dos ventanas que miraban al mar, porque las casas de hoy en día se fabrican mirándose a ellas mismas
Y me viene a la memoria los colores confusos que uno recuerda de los ocho años
Una voz que me levanta de la cama para llevarme de la mano al colegio, el lucero del alba en mi maleta y ella vestida de su tiempo me besaba
Eran los días del primer televisor en blanco y negro, en una habitación que se calentaba con la lumbre de una estufa de carbón
La nochevieja, el brindis con anís para recibir el año nuevo, las doce campanadas, la originalidad de la escasez apoyada en el mantel de hule de una mesa
Mi amigo Juan, el beso de Rosario, el abuelo Miguel, que pasó su vejez sentado en una silla de enea , ligeramente solo, mirando una ventana
Los rostros conocidos de los que ya no están, los que vamos señalando con el dedo en una fotografía familiar
Después llegaría el paisaje claro de mi tiempo, como vienen las cosas que son inesperadas
Las ropas manchadas de adolescencia volando en la azotea, las libertades asomándose a una playa que tenía nombre de muchacha
Mis cuatro años en un internado convertidos en amenazas, donde la física y la química convivían con unos trajes de sotana que no aceptaban el trato de la vida rebosante. Mi sueño adolescente fracasando en la boca de esa gente, la de cosas que arrojé para no hundirme
La vida rutinaria de esos años, los trenes de cercanías , las tardes de los sábados, la complicidad que compartían las calles con nosotros
Y así crecí sin prisas, sin hacerme notar. Y el mar siempre presente, pidiendo la palabra, llamando la atención.
¿Y para que mentirnos?
También he vivido en algún mundo imaginario . Y no es culpa mía, porque yo he visto crecer pinos encima de las dunas, he visto caer la nieve en la meridional provincia de Cádiz, he visto llover primaveras en unos labios que no me pertenecen
Y puestos a confesar te diré: que la hierba que creció en este rincón tan mío surgió de algún encuentro, que algunas veces la lluvia se me clava en el costado izquierdo
Que sería feliz si no viese la tristeza que habita en las cosas
Me siento afirmado en una plaza y en una estación de tren. Me dan miedo los arcos tensados sobre los hombros, los lagrimales que están a punto de secarse y las bolsas de basura pintadas de verde
Hay días que me apuntan con una pistola, pero son mas frecuentes los que soy yo el que busca la bala.
Nunca he llegado a comprender el chantaje del tiempo, ni el misterioso infinito que esconde una mirada.
Cuarenta y tantos años, y para sobrevivir sigo cosiendo en mi almohada los sueños que me laten por dentro
Sigo siendo el mismo que observas al mirar : mi trabajo, mis libros , mi rabia, mi repulsión salvaje por la indiferencia, mi amor inevitable
El que sigue apoyándose en los viejos barandales del muelle, por el que nunca me he cruzado con ella
Y me siguen doliendo los brazos al recordar a los suyos
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  • Valla, veo que alguien te puso una estrella, "hay jente pa to"Realmente consideramé un humilde admirador. Me das una envidiaaaa.
    mucha melancolía, me ha parecido una estampa preciosa que casi me ha emocionado, he de decir, te imaginaba como un soñador, alguien tremendamente sensible que escudriña en el tiempo pasado su propia esencia, quién es, el destino está hecho de todos esos trazos, y la tristeza es parte esencial del poeta, si renuncias a ella nunca escribirías, serías alguien que ni siquiera se da cuenta de que hay pistolas que apuntan y que es preciso vivir el instante para no dejar que todo pase sin aprehenderlo, la vida es triste pero también es increible, es uno de los grandes retos de nosotros los hombres, y mujeres, sabernos mortales y vivir a pesar de todo dando un sentido a lo vivido. Es duro, pero es poesía, o renuncias a ella o la vives, un abrazo!!
    ¿Y te apodas o te llamas miguel en honor del abuelo Miguel? Es que yo a veces me apodo como una de mis aubelas.
    más de lo mismo, y no es que lo hagas mal pero podrías innovar un poco
    Pero que bonito relato; y muy bien escrito. Saludos
    di que si.
    buen y cuidado texto. un abrazo
    Muy lindo
    sin palabras
    Escrito con lenguaje impecable y cargado de sentimiento. Me ha parecido de lo mejor que he leído hoy.
  • Abandonar una casa, una pareja, irse sin dar explicaciones. Marcharse en un abrir y cerrar de ojos. El dolor que arrasa muebles, puertas, habitaciones, pasillos y una cama dónde se llora a solas

    Hay gente que tiene la facultad de percibir colores, sonidos, olores, en los números en las letras, en las palabras... Las sensaciones juegan a esconderse , a no estar, pero dejan siempre un agujero por el que se aspiran Hay personas que las atrapan, que las palpan, que las ve, como se mira una perla roja

    Sentado en la Cafetería Andalucía, apoyando mi mano en el hombro de un recuerdo escribí un poema

    aprender a oír el silencio dentro del sonido, a no contaminarnos con ruido, nos hemos acostumbrado tanto a esa antigua música que ya no la escuchamos

    las malas noticias llegan siempre dando portazos...

    Por decir algo , apalabrar los momentos

    A veces las personas son sencillas...

    camino despacio y con los ojos abiertos por una casa que no me habla pero me abraza

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Andar por los tejados, los relojes de arena, todo lo que se pueda sentir, si allí se siente.

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